jueves, 31 de marzo de 2011

Shatter the bones

"You will raise money for the safe return of Alison and Jenny McGregor. If you raise enough money within fourteen days they will be released. If not, Jenny will be killed.' Alison and Jenny McGregor -- Aberdeen's own mother-daughter singing sensation -- are through to the semi-finals of TV smash-hit Britain's Next Big Start. They're in all the gossip magazines, they've got millions of YouTube hits, everyone loves them. But their reality-TV dream has turned into a real-life nightmare. The ransom demand appears in all the papers, on the TV, and the internet, telling the nation to dig deep if they want to keep Alison and Jenny alive. The media want action; the public displays of grief and anger are reaching fever-pitch. Time is running out, but DS Logan McRae and his colleagues have nothing to go on: the kidnappers haven't left a single piece of forensic evidence. The investigation is going nowhere. It looks as if the price of fame just got a lot higher!"
Esta es la sinopsis de la séptima novela de Stuart Macbride con Logan McRae como protagonista, Shatter the bones, en la que nuevamente debe enfrentarse a delincuentes sádicos y traficantes de drogas, además de seguir a pedófilos y ayudar drogadictos. Como se ve, no es una novela "para todos los públicos", lo que no quita que esté por encima de lo que podría catalogarse como "habitual", si se toma como ejemplo El psicoanalista, de John Katzenbach - que es lo primero que me ha venido a la cabeza. Shatter the bones incluye, además, un crítica feroz al mundo de los reality shows (allí queda la escena de Katie Melua y Robin Williams cantando juntos en honor a las secuestradas), en la que el fanatismo  exacerbado, la obsesión y la exageración sólo pueden llevar a desgracias. Es una historia dura, sin concesiones ni apenas alegrías para el lector, con un final acorde a una trama truculenta, en la que, y eso es siempre de agradecer, la investigación prima por encima de las casualidades. Finalmente destacaré la escena del incendio, de las que reflejan el espíritu de una novela.

viernes, 25 de marzo de 2011

La isla de los cazadores de pájaros

Un culebrón. Un culebrón enmarcado en una trama policiaca, pero un culebrón, al fin y al cabo, es lo que me ha deparado la lectura de La isla de los cazadores de pájaros, de Peter May. Según la contraportada, la cosa promete: "La investigación del macabro asesinato de un antiguo compañero de clase obliga al detective Fin Macleod a regresar al lugar donde nació y al que esperaba no tener que volver nunca: la isla de Lewis, al oeste de Escocia. Los agrestes paisajes de la isla y el opresivo ambiente de la comunidad dibujan el escenario de un caso marcado por la envidia, los amores frustrados, las tradiciones más cruentas y los recuerdos olvidados. Pasado y presente se entrelazan en una intriga soberbia firmada por Peter May, un autor que se revela como un maestro de la de novela negra".
El problema no radica en los personajes, bien creados y perfilados, ni en una historia con sus clichés ya mil veces vista y leída, ni en la estupendísima recreación de una isla que simboliza más de lo que aparenta (sin duda, lo mejor de la novela), sino en que se vende como una historia policiaca, cuando de lo que se trata es de un personaje que debe enfrentarse a un pasado mucho más oscuro de lo que podría preveer - el protagonista, porque el lector debe aceptar la enrevesada realidad como un dogma, sin poder hacer un salto de fe. Si luego quedan cosas en el tintero o parte de la trama carece de sentido (sin desvelar nada, sólo decir que los motivos que llevan al asesino a actuar son endebles, demasiado retorcidos), se pasa de un narrador omnisciente al narrador subjetivo sin motivo, y todo se resuelve con una facilidad pasmosa, tampoco hay que preocuparse: con que el lector recuerde el párrafo final, que representa el sentir general de La isla..., es más que suficiente. Mi primera decepción literaria del año, aunque haya gente a quién le haya gustado. Ahora le toca el turno al gran Stuart Mcbride y su última novela, Shatter the bones.

domingo, 20 de marzo de 2011

Domingo Villar

Cuando a la pregunta de "¿qué lees?" respondía que una novela policiaca ambientada en Vigo escrita por un tal Domingo Villar, la gente mostraba su incredulidad: "Ya... ¿Y está bien?". Como si, por ejemplo, todas las novelas del género negro tuvieran que estar ambientadas en ciudades importantes o lugares exóticos para ser interesantes. "Y no tan sólo es bueno, es altamente recomendable y adictivo", he tenido que contestar en más de una ocasión. Porque las dos novelas de Domingo Villar con el  tímido inspector Leo Caldas como protagonista, Ojos de agua y La playa de los ahogados, ambas editadas por Siruela, no sólo incluyen tramas policiacas remarcables (siendo quizá la primera más simple y previsible), sino también descripciones acuradas de los paisajes y costumbres gallegos, junto caracterizaciones directas, sencillas, en las que no hace falta entrar en grandes tribulaciones para saber que hay más de lo que parece. Todo, además, aderezado con algun que otro fogonazo de humor y apuntes gastronómicos. Destacaré, además, lo alejado que restan ambas obras de Domingo Villar de la sangre, el morbo y el terror, a diferencia de otros autores como James Lee Burke o Arne Dahl, por mencionar alguno de los autores que he leído recientemente. Priman la investigación, los personajes, las situaciones, aspectos muy de agradecer cuando se trata de evadirse con una buena novela. Para este 2011 se espera la tercera novela del inspector Caldas, habrá que estar atentos.
Sinopsis de Ojos de agua: "Entre el aroma del mar y de los pinos gallegos, en una torre residencial junto a la playa, un joven saxofonista de ojos claros, Luis Reigosa, ha aparecido asesinado con una crueldad que apunta a un crimen pasional. Sin embargo, el músico muerto no mantiene una relación estable y la casa, limpia de huellas, no muestra más que partituras ordenadas en los estantes y saxofones colgados en las paredes. Leo Caldas, un solitario y melancólico inspector de policía que compagina su trabajo en comisaría con un consultorio radiofónico, se hará cargo de una investigación que le llevará de la bruma del anochecer al humo de las tabernas y los clubes de jazz. A su lado está el ayudante Rafael Estévez, un aragonés demasiado impetuoso para una Galicia irónica y ambigua, e incluso demasiado impetuoso para el propio Leo, que busca entre sorbos de vino los fantasmas ocultos en los demás mientras intenta sobrevivir a los suyos. Gracias a la labor de este singular tándem Caldas-Estévez la verdad termina por aflorar, llevándonos a desentrañar el secreto que esconden los Ojos de agua."
Sinopsis de La playa de los ahogados: "Una mañana, el cadáver de un marinero es arrastrado por la marea hasta la orilla de una playa gallega. Si no tuviese las manos atadas, Justo Castelo sería otro de los hijos del mar que encontró su tumba entre las aguas mientras faenaba. Sin testigos ni rastro de la embarcación del fallecido, el lacónico inspector Leo Caldas se sumerge en el ambiente marinero del pueblo, tratando de esclarecer el crimen entre hombres y mujeres que se resisten a desvelar sus sospechas y que, cuando se deciden a hablar, apuntan en una dirección demasiado insólita. Un asunto brumoso para Caldas, que atraviesa días difíciles: el único hermano de su padre está gravemente enfermo y su colaboración radiofónica en Onda Vigo se está volviendo insoportable. Tampoco facilita las cosas el carácter impulsivo de Rafael Estévez, su ayudante aragonés, que no acaba de adaptarse a la forma de ser del inspector".

jueves, 17 de marzo de 2011

Pizza, Pinker Lounge, Pecker

Por un error de apreciación en nuestras agendas S y yo decidimos combinar nuestra cena gourmet con el concierto del Pinker Lounge, donde actuaba Pécker, autor al que sólo conocía por referencias. "Ya verás, ese tío es un crack", comentaba S. "Además, el ambiente del lounge es inmejorable, será un concierto acústico, entre amigos". A las 20h empezó nuestro periplo en la pizzeria Fabián, donde un camarero con un singular sentido del humor nos atendió de forma simpática y amable. Cayeron un entrante (tartar de tomate, fresco y muy agradable al paladar) y tres medias pizzas, de foie, trufa negra y "Mi favorita", cada una de ellas imprescindibles. Lo único malo son sus precios, casi una ofensa para la Visa. Para beber, un conocido Perro Verde. De todas formas, lo mejor fue la compañía de S, de quién se aprende algo. Aquí, la pizza de foie:
Para rebajar un poco la cena, y aprovechando que el Hotel Omm, donde iba a tener lugar el Pinker Lounge, no quedaba muy lejos, decidimos subir poco a poco por Paseo de Gracia. Llegamos con el tiempo justo de pedir una copa, saludar a amigos y conocidos y acoplarnos en la barra. En mi caso, además, para cerciorarme que el ambiente de la sala es el idóneo para disfrutar de música tranquila, apacible. Hacia las 22h empezó el concierto que duró cerca de una hora y que me dejó con ganas de más: ya se sabe, qué poco duran las alegrías. Apenas recuerdo el nombre de las canciones, así que me quedo con aquella con la pidió la colaboración del público, Do avesso. La semana que viene actúan Ovni, de los que disfrutamos un brevísimo acústico en la sala Apolo: no creo que me lo pierda, el Pinker Lounge se merece más de una visita.

sábado, 12 de marzo de 2011

El que siembra sangre

Cuando mi padre me ofreció El que siembra sangre, de Arne Dahl, tuve mis dudas acerca de si seguir su consejo, Misterioso, la primera novela de este escritor sueco, me pareció un libro, a juzgar por las críticas que leí en internet, bastante sobrevalorado. "Es bastante mejor que el anterior, te lo aseguro", aseveró. Pues nada, aparqué la lectura de Ojos de agua, de Domingo Villar y me puse con Dahl.
Sinopsis: "Ha pasado un año desde la constitución del Grupo A, la unidad especial para la resolución de crímenes violentos de carácter internacional a la que pertenece Paul Hjelm, y la falta de casos adecuados a sus objetivos y habilidades hace que los círculos policiales suecos empiecen a cuestionar la necesidad de que una unidad tan especializada siga en activo. Como respondiendo a sus plegarias, el Grupo A recibe un aviso: un asesino en serie ha matado a un hombre por medio de un macabro ritual en el aeropuerto de Newark, en Nueva York, y viaja con su billete hacia Estocolmo. No saben su nombre ni qué aspecto tiene. El equipo al completo se traslada a toda prisa al aeropuerto, pero, pese al operativo desplegado, el asesino escapa y empieza a matar en Estocolmo. No parece que lo haga por placer, por un deseo retorcido o perverso. Hay un patrón en lo que hace, pero no está claro cuál es. Con el propósito de averiguarlo, Paul viaja a Estados Unidos junto a su colega Kerstin Holm para entrevistarse con el FBI. Durante su ausencia, los asesinatos se suceden en Suecia ante la perplejidad de los investigadores, que tienen como única pista el pasado de la víctima de Newark y el método utilizado para asesinarla, una refinada técnica de tortura que parece remitir a un criminal entrenado, inteligente y extremadamente cruel". 
Coincido con mi padre en que El que siembre sangre es mejor que Misterioso, aún dejando una sensación agridulce. Se agradece que la trama contenga ciertas dosis de sorpresa, que se profundice en los personajes principales, una vez superadas las lentas presentaciones de la primera novela, y que la narración no se pare en obtusas reflexiones interiores tipo Wallander para imprimir un ritmo alto a la historia - aunque sobren los comentarios acerca de la teoría de la literatura, por ejemplo. Destacaré la escena del aeropuerto es excelente, siendo imposible levantar la vista de sus páginas. Ahora bien, esta misma trama contiene a mi parecer demasiados aspectos que hacen que se roce la irrealidad, no tan solo por un final sorprendente (o ilógico, me atrevería a añadir) como por la caricaturización de los agentes del FBI, salidos de una película de serie B norteamericana. Una lástima. Quizá no vale la pena pagar los 19 euros, aunque quizá si pasar por la biblioteca o esperar a la edición de bolsillo.