martes, 30 de noviembre de 2010

The gates

Habiendo leído todas las novelas de John Connolly, a excepción de The gates, me parecía algo raro no aproximarme a esta historia a medio camino entre infantil, científica y terrorífica. Así, cuando hace unas semanas me decidí a comprarla via Amazon, supe que no tardaría en devorarla - como así ha sido. En la web del autor puede leerse el siguiente resumen: "Young Samuel Johnson and his dachshund Boswell are trying to show initiative by trick-or-treating a full three days before Hallowe'en. Which is how they come to witness strange goings-on at 666 Crowley Avenue. The Abernathys don't mean any harm by their flirtation with Satanism. But it just happens to coincide with a malfunction in the Large Hadron Collider that creates a hole in the universe, a hole through which can be glimpsed a pair of enormous gates. The gates to Hell. And there are some pretty terrifying beings just itching to get out..."

En las dos novelas del autor que no versan sobre Charlie Parker, Bad men y The book of lost things - editado en España por Ediciones Oniro con el nombre de El libro de las cosas perdidas (los relatos de John Connolly, la gran mayoría de un gran nivel, merecerían un post aparte), tuve la sensación de que fallaba algo, de que había algo que chirriaba. Por ejemplo, en Bad men me decepcionó la resolución, que no iba acorde al devenir de la trama; o en The book... la historia se hizo pesada, recreándose en situaciones que, posteriormente, no tendrían relevancia. Por suerte, con The gates desaparece esta sensación: las situaciones se suceden sin descanso, las diferentes temáticas están bien entrelazadas y mejor explicadas mediante unas ingeniosas notas a pie de página; la inclusión del acelerador de partículas del CERN con un papel principal le otorga visos de credibilidad que, además, sirven de punto de partida para el argumento; el humor es una pauta recurrente; y, finalmente, los personajes terroríficos, a partir de su exageración, pueden dar cierto miedo a los niños, pero más por lo raro y extravagante que son, y (simple) curiosidad a los mayores. Punto y aparte merece la caracterización del personaje principal, Samuel Johnson: en el primer capítulo está muy bien descrito, pero donde más me ha impactado es cuando se narra su exposición en un Show and tell del colegio, en el que muestra un alfiler y explica que en su cabeza se encuentran un número infinito de ángeles bailando.

No me ha disgustado The gates, sobre todo por su originalidad, aunque no sé si un niño pre-adolescente opinará lo mismo. Lo que está clase es que para mayo de 2011 se espera la segunda parte - de ahí el retraso de la próxima novela de Charlie Parker. Brrrr.

domingo, 28 de noviembre de 2010

Nueve dragones

Nueve dragones, lo último de Michael Connelly, recupera el espíritu de Harry Bosch, aunque en algún momento pueda confundirse con Harry Callahan y rezume tópicos desde el primer momento. Lo bueno es que se lee en un suspiro y, en definitiva, entretiene. Nueve dragones no decepciona, ofrece todo lo que se espera de una (buena) novela de Michael Connelly. Para la playa, pues, como lectura de entre-novelas.

La sinopsis de Cruce de cables: "Harry Bosch y su compañero Ignacio Ferras acuden a investigar el asesinato del dueño de una tienda de alimentación y bebidas, Mr. Li, durante un posible atraco. Pronto parece evidente que no se trataba de un atraco. Mr. Li podría estar siendo extorsionado por la Tríada, la mafia china. Bosch, en deuda con Li, promete a sus hijos, Robert y Mía, que encontrará al asesino de su padre. Años atrás, durante los disturbios que asolaron Los Ángeles, Bosch había salvado la vida gracias a la intervención de Mr. Li. A medida que Bosch se convence de que la Tríada está implicada en la muerte de Li, le llega la noticia de que su propia hija, Maddie Bosch, que acaba de cumplir trece años, ha sido secuestrada. Maddie vive en Hong Kong con su madre, la ex mujer de Bosch, Eleanor Wish, antiguo agente del FBI. Temiéndose que este secuestro esté relacionado con la investigación del asesinato de Mr. Li en Los Ángeles y no pudiendo confiar en la policía local, Bosch llega a Hong Kong durante la celebración del Festival de los Fantasmas Hambrientos, en un desesperado intento por encontrar a su hija".

Lo próximo: The gates, de John Connolly, y Asuntos Internos, de Ian Rankin.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

The Pinker Tones: Tokyo

Aprovecho que The Pinker Tones presentan nuevo y (otra vez) excelente videoclip, Tokyo, para comentar que estarán en concierto en Madrid (Jukebox, 2 de diciembre), Toledo (Círculo de Arte, 4 de diciembre) y Barcelona (Sala Apolo, 17 de diciembre). Las entradas pueden comprarse en Ticketmaster. Si recordamos el concierto de Radio 3 el espectáculo está garantizado.

lunes, 22 de noviembre de 2010

The burning soul (2)

Para mi alegría, via Facebook he llegado al último artículo publicado por John Connolly en su página web, The draft, en el que, aprovechando que está a punto de acabar el primer borrador de The burning soul, escribe acerca de "su" proceso de escritura. De todas formas, me interesa más reproducir la información acerca de la próxima novela de Charlie Parker, aunque nunca esté de más saber cómo se construye un libro: "(...) The book is far from done, and it would be virtually unreadable to anyone who was unfortunate enough to be handed it, but there is at least a plot that holds together, and a number of characters who, with a little more development, might almost resemble fully realized beings. I'm happy, too, with the mood of the book. It's a brooding novel, set in an isolated community on the Maine coast where a young girl named Anna Maxwell has gone missing, and a man named Randall Haight, who was involved in the death of a girl of similar age when he was himself little more than a child himself, finds that someone in the town has discovered his secret. At its heart it's a ghost story, I suppose, with various characters being haunted by the specters of children, and with the fate of Anna Maxwell hanging over everything and everyone".

No me queda otra que resignarme y esperar, por lo que pido-espero-deseo que el próximo año literario no me haga echarle de menos.

domingo, 21 de noviembre de 2010

Sunset Park

La nueva novela Paul Auster está, como no podía ser de otra manera, muy bien escrita: se lee fácil, con asombrosa agilidad. Y eso que, en esta ocasión, las caracterizaciones de los personajes son bastante más completas que en otras historias de Auster, lo que frena el discurrir de la trama y condiciona el ritmo, bastante pausado - y reafirma que el autor domina como pocos el arte de la escritura. Indudablemente, que sus páginas no contengan emociones, sino descripciones (excepto en contadísimas ocasiones, como, por ejemplo, la frase que cierra la novela), no implica que el argumento no mantenga al lector pegado a sus páginas o que se trate un Auster al 100% que no decepcionará a sus seguidores. Auster recurre a sus temas y situaciones habituales, como la soledad, el sexo, la injusticia, la incomunicación o el cine (por ejemplo, referencias y descripciones sobre Los mejores años de nuestra vida), entre muchos otros. Mi problema con Sunset Park es que no me ha emocionado, no me he sentido identificado con los personajes, las situaciones o los temas que se presentan. Me he quedado bastante frío. Igual es que la novela es bastante más autobiográfica e introspectiva de lo que nos quieren dar a entender, supongo.

En blogdelibros puede leerse el argumento: "Miles Heller tiene veintiocho años y a los veinte abandonó la universidad, se despidió con una breve nota de sus padres, dejó Nueva York y nadie ha vuelto a saber nada de él. Desde entonces, ha estado rodado por lugares y trabajos poco calificados, moviéndose siempre entre el suelo y el primer peldaño de la escalera laboral y social. Ahora vive en Florida y trabaja para una empresa, al servicio de los bancos de la zona. Miles no tiene ambiciones, vive con lo mínimo, mantiene relaciones muy exiguas con las demás personas y sus únicos lujos son los libros, que compra en ediciones baratas, y la cámara digital con la que documenta a los fantasmas. Vive en un presente perpetuo, sin deseos ni futuro. Hasta que conoce a Pilar Sánchez, cuando en el parque ambos leían El gran Gatsby. La relación, teñida por el tabú y la ilegalidad, lleva a Miles de nuevo a Nueva York para esperar allí la mayoría de edad de la joven. Su vuelta es el retorno al pasado y a sus secretos."

viernes, 19 de noviembre de 2010

Tonight we fly

Cena en el Embat con S, entre plato y plato (crema de poularda amb ou de polleta i tòfona; lluerna amb sobrassada de Mallorca, ceba tendra, patata i mel; fals pa de pessic de fruita de la passió amb vainilla, plàtan i gingebre; agua, vino Kia año 2008) es inevitable hablar también de música, de David Bowie, Robert Plant, Lenny Kravitz y, sobre todo, The Divine Comedy. "Busca mañana en Youtube Tonight we fly", me recomienda. Después de escuchar esta y otras canciones no me queda otra que referenciar al gran Neil Hannon aquí, y recomendar el concierto del próximo día 23 en el Casino de l'Aliança de Poble Nou: sólo que se aproxime a lo vivido en el Faraday 2009, la inversión quedará amortizada.

jueves, 18 de noviembre de 2010

The burning soul

Ayer recibí un correo de la lista de distribución de John Connolly, en la que anunciaba que la nueva novela de Charlie Parker, The burning soul, tiene prevista su aparición en... septiembre de 2011. Tocará esperar. Qué remedio. Y, lo peor, la espera se agudiza cuando el autor dice que "(...) it's a very different beast from The whisperers, and probably has more in common tonally with The Unquiet": The Unquiet, publicada aquí como Los atormentados, es, a mi parecer, su mejor novela: sirve para introducir al personaje de Parker (a pesar ser la sexta a nivel cronológico) y combina la estructura clásica de la novela negra con los elementos sobrenaturales, sin que por ello se resienta la trama. Es más, queda reforzada. Por cierto, en la muy recomendable Guía de la novela negra, de Héctor Malverde, John Connolly y Los Atormentados salen muy bien parados.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Parece que en mi barrio sobra el dinero,

por lo que han decidido convertir en peatonal la calle Xifré, que tiene poca luz y paralela a un paseo, la calle Rogent, en la que es bastante agradable pasear; los árboles acompañan terrazas de bar y tiendas, el cuponero te saluda la segunda vez que vas y la chica de la panadería ya sabe que vas a pedir una barra de cuarto - que no una baguette. Nada que ver con la calle Xifré, donde, en los últimos cinco años, sólo he comprado pollos algún que otro domingo y he aparcado el coche, y eso que, de tiendas, haberlas, haylas. Ahora no podré hacerlo (aparcar, me refiero, los pollos seguirán allí -cambio de propietario inclusive), lo que me parece una ofensa: eliminar 60 o 70 plazas de aparcamiento, con la escabechina que ha supuesto ya la colocación de contenedores de basura y la creación de un carril bici semi-suicida (para los ciclistas, esos no llevan armadura), es una orden directa para buscar aparcamiento en algun parking privado. Eso sí, el impuesto de circulación llega puntualmente y la zona verde, cuando se encuentra, hay que pagarla: no es tanto el importe (1 euro a la semana, 50 céntimos si se disfruta de un descuento) como el hecho de tener que hacerlo.

Me pregunto por qué quieren convertir en peatonal esa calle. Beneficiará a sus vecinos y comerciantes, indudablemente, a pesar de sus ocho meses de obras previstas, pero no recuerdo haber leído u oído hablar acerca de esta reivindicación. Me habré perdido algo, supongo. Lo que no quita que vuelva a haber claroscuros, si detrás de ese movimiento no habrá algún "amiguete" viviendo allí o si se trata simplemente de favorecer con concesiones a empresarios que luego deben devolver favores. Con las elecciones municipales a la vuelta de la esquina, uno ya no sabe qué pensar.

viernes, 12 de noviembre de 2010

El preu de la fam (y Verbrechen, también)

El ínclito Paul Preston resume El preu de la fam, de Laura de Andrés Creus, muy acertadamente: "(...) amb la seva visió més literària de l'impacte de l'estraperlo a la Catalunya de la postguerra, suposa una molt amena addicció als treballs acadèmics precisament per dues raons: l'enfocament específic sobre el tema i l'enfocament novel·lesc". Aquí radica precisamente la fuerza del estudio, que no evita los recursos literarios para hacer llegar al lector (más al joven que al mayor, diría) una época que, visto lo leído, uno puede llegar a pensar que no llegó a existir jamás. Pero allí quedan los recuerdos de la gente que sobrevivió, los documentos oficiales y toda una época que atestigua que la postguerra fue casi o tan cruel como el conflicto armado.

Es un acierto que la escritora no se ciñe sólo al estraperlo: para entender cómo surgió es imprescindible buscar en las consecuencias de la guerra, revisando en la política nacional (la represión para con los vencidos, el miedo, los abusos y las mentiras de los vencedores; la autarquía económica y sus nefastas consecuencias hasta límites insospechados, etc) y la política internacional (las relaciones con los nazis, luego con los norteamericanos, la ayuda argentina, etc), viendo cómo todas esas variables lastraron una sociedad que no sólo tuvo que lidiar con una división social que perdura hasta hoy, sino que luego pasó hambre, escasez de materias primas, falta de dinero y superó enfermedades. Para ello no duda en citar testimonios o reproducir fragmentos de discursos, notícias o hasta un artículo del Cardenal Tarancón (por aquel entonces, obispo). He echado de menos alguna participación directa de alguno de los vencedores, aunque supongo que no hacía falta: viendo la cantidad de documentos oficiales que se mencionan y copian, uno podría imaginarse por dónde irían los comentarios. En definitiva, El preu de la fam es una lectura entretenida (lo que para un estudio siempre es una virtud) que logra su objetivo: no hacer olvidar y enseñar sobre una época oscura, a la que no siempre se le ha prestado la atención necesaria. Una agradable sorpresa, deberé invitar a un cerveza a quién me lo regaló.

Esta semana también he finiquitado la lectura de Verbrechen, de Ferdinand von Schirah. Me ha decepcionado. Está espléndidamente escrito (pluma ágil, sobria, seria, atrayente), eso sí, lo que me ha facilitado sobremanera la lectura, por lo que el problema radica en la temática de los relatos. Quiero pensar que von Schirah ha querido explicar los claroscuros de la ley alemana, en la que él, como abogado, no sólo ha tenido en cuenta los hechos, sino, por ejemplo, lo que ha llevado a que ocurriera un delito y el sentido del castigo. Por ejemplo, en el primer relato, Fähner, en la que se narra cómo un señor mayor, cansado de aguantar toda una vida de vejaciones y falta de respeto por parte de su mujer, que le obligó a jurar que la cuidaría y no abandonarla toda su vida, decide asesinarla en el sótano de su casa. La opción de divorciarse no podía contemplarse por parte de asesino, ya que había jurado cuidarla. Según von Schirah, se encuentró ante un dilema de derecho-filosófico: ¿cual es el sentido de la pena si sabemos que el asesino no volverá a hacerlo? Por ese terreno se mueven los relatos que, al parecer, están basados en hechos reales.

martes, 9 de noviembre de 2010

El preu de la fam

En mi estantería de "novedades y pendientes" aguardan Sunset Park, de Paul Auster; The gates, de John Connolly; Halfhead, de Stuart B. Macbride; Book of the beyond, de Arthur Conan Doyle, aunque éste, debido a su inglés algo caduco, quizá lo deje para (bastante) más adelante; y, desde ayer, El preu de la fam. L'estraperlo a la Catalunya de la postguerra, de Laura de Andrés Creus. No suelo leer ensayos, hay demasiada ficción esperando, lo que no quita que de vez en cuando aparezca algún título que despierte mi interés. Allí queda Barcelona rebelde. Que El preu de la fam haya sido un regalo no resta credibilidad a mi interés por ella; es más, será mi siguiente lectura de Verbrechen, de Ferdinand von Schirah, que espero finalizar esta semana, a pesar de que Connolly o Macbride habían llegado antes, o que las primeras páginas del nuevo Auster me han dejado intrigado.

Mientras escribo estas líneas me llega un mail hablándome de 24 symbols, "tu spotify de libros". Esto de leer literatura en monitores, Blackberrys, iPads o iPhones no es lo mío. Supongo que la tendencia será esa, digitalizarlo todo. A mi entender la lectura también es poder tocar el libro, pasar las manos por su páginas, marcar las páginas, subrayar frases que me hayan sorprendido...

viernes, 5 de noviembre de 2010

Field grey

La primera impresión que me ha dado Field grey, el último libro de Philip Kerr, es que el entorno histórico tiene más relevancia que la propia trama. Es decir, Kerr se pierde en detalles que, aunque interesantes y, seguramente, necesarios para con la conciencia del propio autor y evitar que el horror de aquella época no caiga en el olvido, lastran una historia que ya de por sí está fragmentada en múltiples flashbacks y disgregaciones temporales, con lo que tampoco sabemos muy bien cual es el hilo conductor. Es lo que tienen las novelas ambiciosas (como el propio Kerr ha admitido que es Field grey), que se pueden llegar a perder en aspectos secundarios. Así, tras estos errores, de entrada, me ha parecido disfrutar menos de la propia historia de Bernie Gunther, aunque la realidad, y con lo que al final me quedo, es que Kerr es un escritor descomunal y que Field grey, aún con sus defectos, me ha atrapado desde la primera linea: hasta he agradecido los habituales retrasos de Rodalies de Catalunya, permitiéndome leer más de lo esperado en mis trayectos al trabajo y de vuelta a casa. Quisiera destacar también el fino humor que destila el protagonista, Bernie Gunther: por ejemplo, rememorando la época en la que estuvo en París, en 1940, acaba cenando en Maxim's, donde no puede evitar hacer referencia a los precios: "(...) it was my impression that Germany had stopped paying France war reparations, but I can see from the prices on this menu that I was wrong about that" (página 227).

Otro apunte: en la solapa del libro y en internet la sinopsis indica que "It's 1954 and Bernie has tired of his increasingly dangerous work spying on Meyer Lansky for Cuban Intelligence. He secretly buys a boat and sails to Florida, where he's arrested, sent back to Cuba and imprisoned in the Isle of Pines. There he meets Castro, and a French intelligence officer, Thibaud, who liaises between the CIA and French intelligence. Exhaustively questioned by Thibaud, Bernie finds himself flown back to Berlin and another prison cell with a proposition...". Nada de eso: capturado por la armada norteamericano cuando escapaba a Haití, Bernie Gunther es enviado a una cárcel en Nueva York (Castle Williams), desde donde regresa, como criminal de guerra, a la prisión de Landsberg, cerca de Munich. Aquí es donde empieza a ser interrogado acerca de su pasado durante la guerra y su relación con Erich Mielke, que acabó siendo Ministro de Seguridad de la extinta RDA.

En resumen: un gran libro, dignísima continuación de If the dead rise not (Si los muertos no resucitan), pero que no llega al nivel de su predecesora debido a sus continuos "viajes en el tiempo" y que no hay una trama definida (al menos, no hasta la última parte de la novela) que marque el camino por dónde irá la historia.

martes, 2 de noviembre de 2010

The walking dead

Se cumplieron las expectivas y todo lo bueno y mejor que leí sobre The walking dead se hizo realidad: el primer capítulo nos dejó sin aliento y con demasiadas ganas de querer saber más. Sin alardes de gran acción, ni mucho diálogo (ahí me recordó a The wire: sólo las palabras justas), la atmósfera, el ambiente de soledad, estupor y dolor dominan todas las escenas, incluso en aquellas que sirven de prólogo. El día cinco de este mes se estrena en la Fox: siguiendo sus consejos, "habrá que quedarse en casa".