viernes, 29 de octubre de 2010

Más Zaz

Debe ser que la semana laboral se ha hecho larga y que me espera un fin de semana entre Cobit y estimaciones de costes de proyectos informáticos, el caso es que vuelvo a refugiarme en Zaz para abstraerme. No estaría mal que se acercaran por aquí en concierto, debe valer la pena pagar la entrada.

martes, 26 de octubre de 2010

Por fin: Field grey

Ayer me llegó via Amazon (una alegría, eso de comprar novedades en tapa dura por poco más de 12 euros) la última novela de Philip Kerr, Field grey, que es junto a The whisperers, de John Connolly, el libro que esperaba con más ilusión este 2010: no podía esperar a que se editara en España, aquí se publicará en febrero bajo el nombre de Gris militar. Ahora no veo el momento de finalizar El hombre del lago, de Arnaldur Indridason, para poder regresar a las historias del gran Bernie Gunther. Después de If the dead rise not (Si los muertos no resucitan), lo mejor que leí el año pasado, me puede el ansia de saber cómo lidiará Gunther con el régimen pre-castrista y cómo tratará el tema de los franceses enrolados en la SS. En El Cultural el autor comenta que “he estado estudiando la historia de la SS francesa, un tema del que se sabe muy poco pero que es muy revelador”. ¿Por qué? “Por el simple hecho de que existieron. Muchos franceses de hoy se avergonzarían si conocieran cómo actuaron”.
El argumento: "It's 1954 and Bernie has tired of his increasingly dangerous work spying on Meyer Lansky for Cuban Intelligence. He secretly buys a boat and sails to Florida, where he's arrested, sent back to Cuba and imprisoned in the Isle of Pines. There he meets Castro, and a French intelligence officer, Thibaud, who liaises between the CIA and French intelligence. Exhaustively questioned by Thibaud, Bernie finds himself flown back to Berlin and another prison cell with a proposition: work for the French or hang for murder. Bernie's job is simple: to meet and greet POWs returning from Germany. One of these is Edgard de Boudel, a French war criminal and member of the French SS, who has been posing as a German Wehrmacht officer. The French are anxious to catch up with this man and deal with him in their own ruthless way. But Bernie's past as a German POW in Russia is about to catch up with him - in a way he could never have foreseen".
También recibí The gates, de John Connolly, y Halfhead, de Stuart B. Macbride: ambas deberán esperar su turno tras Verbrechen, de Ferdinand von Schirach, siempre y cuando no se entremeta alguna que otra lectura más que interesante.

lunes, 25 de octubre de 2010

Dos restaurantes más

Viernes: Markus organizó una cena masculina en el restaurante Bilbao, "donde sólo se puede comer bien", dijo. Pues nada, puntualmente, a partir de las 21h, empezamos a disfrutar de huevos con foie, rovellons y chuletones de buey, todo muy bueno y sabroso. Lamentablemente, más de una foto se quedó en la bandeja de salida de nuestros móviles para poder dar fe de nuestra comilona. No recuerdo el nombre del vino (estaba a la altura de todo lo demás, eso sí), pero ahí radicó la única parte negativa de la cena: en la carta apenas hay vinos por debajo de los 18 euros, lo que encarece bastante el precio final. De todas formas, la sensación final fue la de alegría y la de haber pasado momentos divertidos en excelente compañía. Tendremos que repetirlo cuando nos lo pida el cuerpo.

Domingo: comida en l'Escamarlà, esta vez organizado por mí. Me apetecía mucho ver a los amigos íntimos del colegio, con los que he compartido más de una vida. Escogimos l'Escamarlà por su estupendísima ubicación y porque recordábamos haber comido bien, aunque esta vez la cosa no fue como esperábamos. Dejando de lado la pésima acústica del local, de la que nos habíamos olvidado, fallaron los mejillones al vapor, demasiados pequeños, insípidos y que se enfriaron en apenas unos minutos; los buñuelos de bacalao estaban calientes por fuera y frío por dentro; y la paella de marisco estaba algo pasada, aunque aún así estaba por encima de lo que puede ser habitual. Una lástima. Lo bueno es que, aún así, no pudo empeñar una comida entrañable, imprescindible.

martes, 19 de octubre de 2010

The Entre Copas Project (y 2)

Después de visitar el Monasterio de la Piedad, fuimos a Haro a catar vinos de López de Heredia y Roda. A saber: Viña Gravonia blanco crianza 2000, Viña Tondonia blanco reserva 1992, Viña Cubillo Crianza 2004, Viña Tondonia Reserva 2001, Viña Bosconia reserva 2002; y Sela 2008, Roda Reserva 2006 y Roda I Reserva 2005. De entre todos ellos destacaré el Viña Tondonia blanco reserva 1992, una alegría para los sentidos.
En Haro seguimos las recomendaciones de mi jefe, quién me recomendó encarecidamente El Terete. Y yo lo recomiendo a todo aquel que aprecie la buena y contundente comida. Eso sí, como suele ocurrir con estos sitios, siempre es preferible reservar. Para mitigar los efectos de la (pesada) digestión decidimos pasear por la agradable ciudad, de la que destacaré su iglesia dedicada a Santo Tomás. De allí fuimos al Museo de la Cultura del Vino (nombre rimbombante, vamos, podría ser el nombre de una novela, Txetun), donde decidimos no entrar - el cansancio y el mal tiempo hicieron mella en nuestro estado de ánimo. Así que emprendimos la siguiente etapa de la escapada: Logroño.
Después de descansar un rato en el Hotel Ciudad de Logroño (puede que esté a 7 minutos de la calle Laurel, pero las paredes son de pladur, un engorro), visitamos brevemente el casco antiguo de la ciudad, antes de refugiarnos en un bar de la mencionada calle. Desde aquí un saludo a la simpática camarera que no me avisó que el pimiento rojo que coronaba un pincho había sido sembrado en el infierno.
Después de una noche escuchando a nuestros vecinos los jubilados (de esos que aprovechan al máximo el tiempo, oséase: van a dormir tarde, luego son los primeros en despertarse), tocaba visitar Elvillar de Álava y Laguardia. En Elvillar tuvimos la suerte de pasar un rato muy agradable conociendo las Bodegas Medrano Irazu, que no suelen estar abiertas al público, pero por un contacto de Emeshing nos dejaron entrar y ver cómo trabajaban. Aún sin catar sus vinos, la confianza que inspiran es máxima, por lo que espero que mis compañeros de trabajo disfruten de las botellas que les regalé.
De Laguardia sólo cabe decir que está tan bien cuidada que parece que fue construída hará unos añitos. Un encanto. Comimos en El Bodegón, dignísimo sucesor del Terete o La Vieja Bodega. Con otra digestión pesada en nuestros estómagos sólo cabía pasear por sus entrañables calles. Después de observar durante unos minutos el edificio de Frank Gehry en las Bodegas de Marqués de Riscal, volvimos hacia Logroño, donde M y yo acabamos la tarde callejeando por su casco antiguo. Emeshing y Adriana, por otro lado, marcharon hacia San Millán de la Cogolla para ver el Monasterio de Suso y de Yuso.
El último día se resume en volver a casa, parando brevemente para ver El Picuezo y la Picueza, en Autol, y en estar tristes por tener que volver a enfrentarnos a la cruda realidad de la vida laboral. Ha sido un verdadero placer escaparse con Emeshing y Adriana: se entiende que tengan una agenda social tan apretada y que todos quieran quedar con ellos. Aquí, el resumen de las crónicas de Emeshing.

viernes, 15 de octubre de 2010

Zaz - Les passants

La primera vez que oí a Zaz fue en el coche, de camino a casa. Sonó Je veux y no pude quitarme la melodía de la cabeza en toda la tarde, así que les busqué en spotify (grandísimo invento, este) y me sorprendí escuchándoles con agradable atención: la música francesa y yo no nos llevamos muy bien, a pesar de los intentos, entre otros, de una profesora particular que tuve en una vida anterior, de la que me grabó dos cedés con diferentes cantantes. Con Zaz, como apenas entiendo lo que cantan, hace que me guíe por la fonética y la musicalidad de la canciones: puede sonar raro, pero creo que, a veces, el hecho de entender la letra, sobre todo cuando se trata de "words come easy when they are true", de la última ñoñería de Robbie Williams, sólo provoca el cambio de dial o darle al next.

martes, 12 de octubre de 2010

The Entre Copas Project (1)

(Como prólogo: agradecer a Adriana y Emeshing la escapada que nos han brindado: es difícil imaginar mejores amigos para evadirse de la rutina. Y, por lo que a mí respecta, los posts de Emeshing me ayudan a redactar estas líneas...)

Aprovechando que a M y Adriana les habían regalado para sus cumpleaños el Smartbox Bodega con carácter, organizamos una escapada por Huesca y La Rioja para disfrutar de sus pueblos, paisajes y sus vinos. Salimos el viernes 9 por la tarde, llegando a Fonz después de superar un gran atasco a la salida de Barcelona. Dormimos en el Hotel Domus Fontana, de largo, donde mejor nos atendieron y pudimos descansar: es un sitio tranquilo, reposado, que invita a dejarse llevar por el ambiente relajado del pueblo.
En Viñas del Vero, después de visitar la bodega Blecua, donde se elabora el más especial de sus vinos (el precio de la botella ronda los 60 euros), probamos el Gewürztraminer 2009, el Syrah 2007 y el Gran Vos 2004, todos ellos excelentes. Lo mejor llegó al final, cuando nos hicieron entrega de una botella de vino, un tapón, un abridor y una cubitera.

La siguiente parada fue en Casalarreina, pueblo que merece más de una visita, a la que llegamos después de comer estupendamente en Huesca. Destacaré el Monasterio de la Piedad, una joya. Además, oyendo las explicaciones de la guía no pude evitar acordarme de una profesora que tuve en la facultad, la Dra. Alfonsina Janés, que se desvivía por la cultura y hacía de ella su forma de vida. Recomendar también el restaurante La Vieja Bodega, cuyo solomillo sencillamente se merece un diez. Del hotel prefiero no hablar: M y yo quedamos bastante insatisfechos, sin ganas de regresar ni dedicarle buena críticas.

jueves, 7 de octubre de 2010

El Nobel

Me he alegrado de la concesión del Premio Nobel de Literatura a Mario Vargas Llosa, no tan sólo porque es un autor que conozco, a diferencia de los últimos galardonados, bastante minoritarios (sobre todo la Jelinek esa, que debería estar relegada al olvido), sino porque le he leído y regalado con gusto: Emeshing puede dar fe, allí está su comentario acerca de La fiesta del chivo. De todas formas, no es mi intención analizar su vida y obra, para eso están los estupendos artículos de ABC o El País, entre otros, sino recordar que con Vargas Llosa uno tiene la sensación de estar disfrutando con algo que, bajo su su aparente sencillez, se oculta horas y horas de meticuloso trabajo. A pesar de que El paraíso de la otra esquina me decepcionó terriblemente (es uno de esos libros que aguardan, en cajas, misericordia), siendo, precisamente, lo último que he leído de él, no puedo evitar pensar en lo que me reí con La tía Julia y el escribidor o que La fiesta del chivo es una novela imprescindible, de las que consiguen aficionar a la literatura. También espero que mi padre no exija la devolución ahora de Conversación en la catedral o La ciudad y los perros, que me llevé, hace muchos años, furtivamente, de su estantería: las he leído, pero tengo la sensación de no haberlo hecho.

Justamente hace unos días acabé la relectura de Señora de rojo sobre fondo gris, de Miguel Delibes. "Una novela menor", creo recordar que la tildaron así en su momento. De todas formas, he sido incapaz de abandonarla y me ha emocionado. Con novelas "menores" de este calibre, no puedo evitar pensar que, si este año tocaba un Nobel en lengua castellana, quizá, de haber estado vivo, el receptor hubiera sido otro.

domingo, 3 de octubre de 2010

La apoteosis necia en el teatro Coliseum

La primera vez que vi La apoteosis necia de Berto Romero debió ser en abril o mayo de 2005, junto con unos amigos, en el pub Meditarreano de la calle Balmes. Desde entonces hemos seguido su trayectoria con interés, alegrándonos ver cómo, con el tiempo, empezaba en la sala pequeña del Teatreneu, para pasar luego a la sala grande, y tras una gira por España, culminar con tres actuaciones en uno de los teatros con más solera de Barcelona, el Coliseum.

El excelente espectáculo sigue siendo prácticamente el mismo que en 2005, sólo con pequeñas diferencias que no modifican su concepción original. Por ejemplo, con un inciso sobre Eduardo Punset ("es la persona más lista del mundo, porque todo el mundo cree que es la persona más lista del mundo") o recreándose con la caracterización de los "pústulas", cada vez más parecidos a los antisistema. Por otro lado, me pareció entrever que Berto domina ahora mejor el timing de la obra, en la que las pausas, bien mediante "olvidos" del texto o interpelando directamente al espectador, están perfectamente medidas y estudiadas. Eso sí, siempre haciendo reír y nunca dando pie a la relajación del espectador. Siendo final de gira aparecieron en el escenario Joan Eloi, el guitarrista de Buenafuente, y The Pinker Tones, con el que interpretaron la canción del Programa de Berto.

Después del espectáculo decidimos comer algo, y qué mejor que darnos otro homenaje en el Heidelberg, degustando su estupendísimo Alt Heidelberg de dos pisos y una Warsteiner. Esperemos que Berto no tarde en regresar y lo haga con su Apoteosis Necia o su nuevo proyecto, El consuelo del labriego.

viernes, 1 de octubre de 2010

Flaubert's parrot

Ayer acabé la lectura de Flaubert's parrot, de Julian Barnes: libro extraño, de difícil definción, en la que el narrador exorciza algunos de sus demonios interiores analizando, desglosando, viviendo e interpretando la vida y obra de Gustave Flaubert. Para mí, la mejor novela de Barnes, aún sin haber leído Arthur & George, y a pesar de su lenguaje culto que invita a hacer uso del diccionario en bastantes ocasiones, lo que me hizo perder parte de su humor o doble sentido. Tocará revisarla en lengua castellana, en la que espero que, por lo menos, se haya intentado recoger la prosa y fina ironía que se desprenden sus páginas. Flaubert's parrot es una grandísima novela enfocada más a quién conozca "algo" de Flaubert y/o sea un interesado en la crítica literaria.