domingo, 29 de agosto de 2010

Buen rollo

Ya que este blog va estar parado unos días, nada mejor que una entrada musical que fomenta el movimiento, la alegría y subir el volumen de la radio, iPod o lo que se preste para disfrutarla. La pieza escogida es Sunday shining, en la versión de Finley Quaye, que, en mi opinión, mejora la original de Bob Marley:

jueves, 26 de agosto de 2010

Misterioso

Misterioso, de Arne Dahl, contiene todos los ingredientes que hacen de ella una buena novela: una historia interesante, inteligente y sin concesiones, que sigue una sola gran línea argumental, en la que se da la relevancia justa a las subtramas, con una resolución coherente y justificada. A destacar también los diálogos fluidos, con descripciones que no se hacen pesadas (por ejemplo, cuando se escribe música jazz) y que, en lo que a la violencia se refiere, prefiere dejar a la imaginación las partes más escabrosas. Los puntos débiles se encuentran, a mi parecer, en unos personajes algo prototípicos (por ejemplo, Hjelm y el inspector jefe Hultin parecen haber salido de las historias de Maj Sjöwall y Per Wahlöö) y que, en un momento clave de la investigación, la casualidad juege un papel demasiado importante. Como si la sombra de Wallander fuera una losa demasiado pesada para este tipo de literatura. En fin, quitando estos detalles que no lastran la trama, Misterioso se lee con facilidad y, en definitiva, gratitud.
Sinopsis: "El inspector Paul Hjelm se enfrenta a un proceso de disciplina interno, con acusaciones de racismo incluidas, por disparar a un extranjero durante un secuestro con rehenes. Su impulsiva actuación no ha sido entendida y, a pesar de que le ha convertido en un héroe mediático, ha desbaratado su carrera. De pronto, una singular propuesta del superintendente Jan-Olov Hultin le sacará de la pesadilla: en lugar del cese de sus funciones, Hultin propone unirse a un grupo de investigadores de élite a los que denomina Grupo A. La invitación no podía llegar en un mejor momento para Paul, que se integra en el grupo y comienza a investigar el asesinato de dos empresarios de las altas esferas, muertos de la misma forma, con dos balas en la cabeza y sin rastro de casquillos. Pese a que algunas pistas apuntan a la implicación de la mafia estonia, las investigaciones de repente se centran en el hallazgo de una cinta con una curiosa grabación del Misterioso de Thelonius Monk hallada en el lugar del crimen… ¿Qué relación tiene con los asesinatos y de qué forma podría conducirles al asesino?"

martes, 24 de agosto de 2010

Dublinesca

Descubrí a Enrique Vila-Matas a raíz de la publicación de la que es, quizá, su novela más popular, El viaje vertical, de la que incluso se ha hecho una adaptación cinematográfica. Desde entonces siempre que he podido me he hecho con sus libros, aún incluso cuando el tema no me interesase demasiado, como me pasó con Doctor Pasovento. No puedo decir que sea uno de mis escritores favoritos, aunque no puedo evitar acercarme a su obra con curiosidad e, incluso, con ilusión. Así, cuando hace unos meses vi que se había editado su nueva novela, Dublinesca, quise comprarla, pero me echó atrás la última frase de la contraportada: "Simplemente genial". Supongo que es un recurso más para provocar su compra, aunque en mi caso provocó rechazo: hay un límite para el autobombo. De todas formas, unas semanas me lo compré, pensé que éste , un narcisismo exacerbado, no debía ser impedimento para leerlo, máxime se trata de un autor de "solvencia contrastada".
Contraportada de Dublinesca: "Samuel Riba se considera el último editor literario y se siente hundido desde que se retiró. Un día, tiene un sueño premonitorio que le indica claramente que el sentido de su vida pasa por Dublín. Convence entonces a unos amigos para acudir al Bloomsday y recorrer juntos el corazón mismo del Ulises de James Joyce. Riba oculta a sus compañeros dos cuestiones que le obsesionan: saber si existe el escritor genial que no supo descubrir cuando era editor y celebrar un extraño funeral por la era de la imprenta, agonizante ya por la inminencia de un mundo seducido por la locura de la era digital. Dublín parece tener la llave para la resolución de sus inquietudes. Niebla y misterio. Fantasmas y un sorprendente humor. Enrique Vila-Matas regresa con una novela que parodia lo apocalíptico al tiempo que refl exiona sobre el fin de una época de la literatura. Una novela deslumbrante, abierta a las más diversas lecturas, un verdadero regalo poblado de sorpresas. Simplemente genial (sic)."

Novela eminentemente metaliteraria, con constantes referencias a otras obras (sobre todo al Ulises de Joyce), autores y situaciones/homenaje de otros libros, puedo decir que he disfrutado con su lectura, a pesar de sentirme perdido en la parte final, sobre todo una vez acabado el propósito incial de Samuel Riba. Vila-Matas no propone un punto de partida precisamente "popular" (el fin de la era del papel para darse a la digitalización no despierta muchas pasiones, si acaso curiosidad que se contempla como un hecho asumido), y menos es el leit-motif que encubre: la búsqueda del propio yo del editor, su lento paso hacia la autodestrucción y la soledad; el paso de los años, la hipocresía social o la influencia de la literatura, son algunos de los temas que trata el autor, hilvanados a partir de un fino sentido del humor y una escritura envidiable. También es inevitable hacer la lectura a un nivel más personal del propio autor, al haber cambiado Vila-Matas de editorial, pasando de Anagrama a Seix Barral. Pensar que en la figura de Samuel Riba pueda haber algo de Herralde no es tan descabellado, sobretodo cuando se menciona más de un autor de su catálogo.

¿Lectura recomendable? Indudablemente, pero hace falta una base literaria para saber a qué se está enfrentando uno. Antes regalaría El viaje vertical, Bartleby y compañía o Extraña forma de vida.

viernes, 20 de agosto de 2010

Otro homenaje

Se trataba de una celebración especial, tocaba darse un homenaje más que merecido. El lugar escogido fue Els Pescadors, que ayer justificó sobradamente su buena fama de gran restaurante, no solo por la comida, excelente, sino por su atento servicio y educación. Resumiendo: buñuelos de berenjena rellenos de queso y anchoa, mejillones al vapor con gengibre, ventresca de atún con cerezas del valle del Jerte, arroz meloso de bacalao (en su punto de sal) y pimiento del piquillo, todo catalizado por un Martivillí 2008 fermentado en bota.

La ventresca:

jueves, 19 de agosto de 2010

Adaptaciones, Origen

Mientras apuro las últimas páginas de Dublinesca, de Enrique Vila-Matas, una breve reflexión sobre la adaptación al cine de la trilogía Millenium. Los hombres que no amaban a las mujeres es, a mi parecer, la menos fiel con respecto a la versión literaria, al reconstruir, a su antojo, las licencias cinematográficas parte de la trama principal, logrando un final abrupto y descompensado y, en cierta manera, alejado del magnetismo que impregna Lisbeth Salander. La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina y La reina en el palacio de las corrientes de aire" sí que respetan, con pequeños y casi inapareciables matices, el hilo conductor de la saga, obviando historias secundarias, como el trabajo de Erika Berger en la competencia. La única pega es que se asemejan a un telefilme de Telecinco un domingo por la tarde. Y claro, si uno no está familiarizado con los personajes, o no siente cierta empatía hacia ellos, se pierde el interés.

Igual los productores de la trilogía deberían haber pensado en plasmar los libros en una serie de televisión (algo habitual, por cierto, en otros autores suecos, como Henning Mankell y su siempre-cansado Wallander, o Camilla Lackberg), como se ha hecho con Los pilares de la Tierra, una adaptación tan fiel de la novela de Ken Follet que, en algunos momentos, he tenido la sensación de estar releyendo el libro. Eso sí, sin querer desvelar nada, se ha aumentado el dramatismo en algunos aspectos de bastante influencia en el devenir de la trama, lo que le confiere un matiz más sordido de lo que se podría entrever en sus páginas. De todas formas, ver Los pilares de la tierra se ha convertido en una cita obligada.

El otro día vimos Origen: un películón. Como Asane ya ha escrito el que es para mí el mejor comentario, simplemente me queda copiarlo: "(...) Creo que necesito verla otra vez. Me pareció una pasada y recomendable para verla en pantalla grande. Hubo un rato que pensé que estaba viendo Matrix y que iba a salir un niño calvo diciendo que no había cuchara, pero lamentablemente eso no sucede." Aquí, el trailer:

lunes, 16 de agosto de 2010

Barcelona rebelde

La exaltada loa de Mist en su interesante blog de Barcelona rebelde, guía histórica de una ciudad, de Guillem Martínez, despertó mi interés por dos motivos: uno, por tratarse Mist de una persona que merece ser escuchada con respeto y atención (ahí están sus escritos) y dos, porque la historia de Barcelona siempre me ha parecido más que interesante. Pues nada, fue leer el artículo y casi inmediatamente acercarme por el Fnac.

Barcelona rebelde... narra, hasta la transición democrática, la historia de la Ciudad Condal mediante una escritura agilísima y llena de humor, ironía y sarcasmo; el autor, además, no deja títere con cabeza (por ejemplo, al criticar que los estamentos públicos hayan favorecido reiteradamente intereses privados, allí queda la explicación del incendio de Liceu de 1994) y, en lo que es el leit-motif del libro, recaba en las contradicciones de una ciudad que, como muy bien se explica, "podía haber sido una Venecia independiente, luego la capital de un estado, luego la capital de un imperio, luego la capital de una España confederada, luego la capital de una federación, luego la capital de un estado federal, luego la capital de un mundo sin estados, pasó a no ser nada de todo eso. Como Guadalajara“. Aún siendo un ensayo, se lee muy bien, no hay un solo apartado aburrido, y son pocas las páginas en los que no se esboze una sonrisa (o se pase directamente a la risa). Lo que no implica que el autor apenas contenga su rabia cuando describe los atropellos e injusticias sufridas por los barceloneses: con la llegada de la Guerra Civil, a partir de la cual Guillem Martínez ya dispone de testigos de primera mano, la ironía es una arma para recordar, con menos dolor, una época en la que Barcelona fue una ciudad derrotada. Por escoger algunos párrafos del libro, me quedaría con aquellas dedicadas al Consell de Cent, a la visita de Cervantes a Barcelona, a la elaboración del Pla Cerdà o a la fundación del Barça, entre otros.

De todas formas, lo mejor del libro es que cumple con creces su función de guía. Me explico: el sábado pasado estuvimos paseando por el Casc Antic hasta llegar a la Ciutadella, siendo imposible no ir rememorando escenas y situaciones que aparecen en el libro. En definitiva: Barcelona rebelde, guía histórica de una ciudad es un libro para prestar, recomendar y regalar. Eso sí, debido a su carácter local, apenas despertará el interés a alguien ajeno a la ciudad, si acaso como curiosidad. Una lástima.

viernes, 13 de agosto de 2010

Lo nuevo de Robert Plant

Gracias a un artículo de El País me he enterado que Robert Plant, cantante de Led Zeppellin, sacará en las próximas fechas un nuevo disco, Band of joy. Motivo de alegría y excusa para pasar por caja: sólo que sea la mitad de bueno que Raising sand, su anterior trabajo junto con Alison Krauss, habrá valido la pena. Su primer single, Angel Dance, sirve para reconciliarse con la buena música. Lo mejor: parece que hasta existe la posibilidad de que venga a España en concierto.

jueves, 12 de agosto de 2010

El coche de bomberos que desapareció

Recojo de Crucedecables: "Una extraña concatenación de suicidios y accidentes acaba con la vida de los miembros de una banda de vulgares ladrones de coche. Uno de ellos yace muerto sobre la cama, hecha y limpia. Dos policías rompen la cerradura y penetran en la casa. Tan sólo hay dos palabras escritas junto al teléfono: Martin Beck. El inspector-jefe de la Brigada de Homicidios de Estocolmo ignora qué hace esa anotación con su nombre en aquella habitación. A pocos kilómetros, uno de sus hombres está a punto de convertirse en héroe, Gunvald Larsson. A medianoche el edificio que vigila salta por los aires. Cuatro muertos y un sinfín de heridos que saca del fuego con sus propias manos. Dos ladrones y dos prostitutas han fallecido. Uno ya lo estaba mucho antes de las llamas. Otro suicidio. ¿Qué está pasando? El rastro de uno de los fallecidos le conduce hasta una banda internacional de tráfico de coches robados. Pero, ¿qué tiene que ver Martin Beck? ¿Quién es el exterminador?"

Pues eso: otra estupenda novela de investigación policiaca, en el que destaca su reparto coral, una trama que no pierde fuerza (y, en consecuencia, interés por parte de lector) y que está muy bien resuelta. Lo malo es que se lee en un suspiro, por lo que pagar 17 euros que vale la edición de RBA es algo excesivo. Es más recomendable tirar de biblioteca o bien, como yo, escoger la edición del extinto "Club del Misterio". Por lo demás, que sea la quinta novela de la saga de diez creadas por Maj Sjöwall y Per Whalöö no tiene relevancia, prima la historia (con bastantes descripciones y crítica social) y no tanto la evolución interna de Martin Beck, el personaje más importante.

lunes, 9 de agosto de 2010

De la música de los vecinos

Eso de vivir en un edificio antiguo tiene sus ventajas y desventajas. Entre estas últimas, la del ruido: raro es el día en que no escuchemos la música de los vecinos - por suerte, no son muy aficionados a la televisión, por lo que no hemos sufrido las vuvuzelas dialécticas de la Esteban. La vecina del tercero primera suele decantarse obsesivamente por música triste (No surprises, de Radiohead, o Falling slowly, de la banda sonora de Once, copan los dos primeros puestos de su top ten depresivo), pero cuando monta una fiesta no hay quién la saque del House más reiterativo. El del tercero segunda prefiere música dentro de los parámetros tipo los 40 principales o Kiss FM, con Spandau Ballet o Alejandro Sanz, por ejemplo. Finalmente, los del ático también sufren ataques eclécticos: unos días nos despiertan con los conciertos de Radio3, en otros sólo se aprecia el tum-tum del "maquineo", y en otras ocasiones (las menos, a mi pesar) aparecen, entre otros, The Eagles o Jimmi Hendrix: The wind cries Mary es una canción que he podido discernir en más de una ocasión.

Iba a poner un link al video de Youtube de Bookends, balada empalagosa (pero no por ello deja de ser excelente) de Simon & Garfunkel que descubrí gracias a la banda sonora de 500 días juntos, que según M, le va anillo al dedo a la vecina del tercero. Pero prefiero promocionar a Hendrix, simplemente porque me gusta más y porque es una de las canciones favoritas de S, quién el sábado pasado nos obsequió con una barbacoa perfecta, amenizada con una banda sonora difícil de olvidar: de Luis Aguilé a "Salomon Schwartz and His Orchestra" (versiones yeye de temas tradicionales judíos), pasando por musica yeye catalana - ésta, por cierto, víctima de un olvido justificadísimo.

sábado, 7 de agosto de 2010

Homenaje

Suena el teléfono, es A: "Necesito darme un homenaje, vamos al Salamanca, ¿no?". No hay motivo para negarse: por un lado, M ve a sus padres y, por el otro, yo puedo conocer de primera mano si ese restaurante realmente tan bueno como me habían jurado. La reserva se concreta para las 14h, tiempo suficiente para pasar por el Fnac y comprar, como divertimento, Zombies para Zombies: Autoayuda para muertos vivientes, de David P. Murphy.

La primera impresión no es muy buena: nada más acercarnos al local dos personas se abalanzan sobre nosotros para saber si queríamos comer: "Tenemos reserva y ya nos esperan dentro", respondemos. Nada, nos siguen hasta el pasillo para cerciorarse de la veracidad de nuestras palabras. A pesar de que hay mesas vacías mejores, estamos ubicados en una mesa estrecha, tocando el pasillo. El buen recuerdo de Can Costa, restaurante ubicado a unas pocas calles de allí, empieza a convertirse en algo más que un buen recuerdo, rozando la añoranza, donde disfrutamos de una amplia mesa redonda en una esquina. Eso sí, Can Costa desaparece tan pronto llega la comida: los berberechos al vapor, con su limoncete exprimido, son excelentes, mientras que M y sus padres pasan del primer plato y se abalanzan sobre una exagerada "parrillada olímpica" formada a base de rodaballo, rape, merluza, mejillones, almejas, escamarlanes, gambas y gambones. Mi segundo plato, "rodaballo al horno", también de proporciones algo salvajes, es mejor que excelente: es difícil no parar de comer. Todo esto acompañado por un Blanc Pescador y un Cresta Rosa inesperado, ya que se quedaron sin más vino blanco de aguja. Obviamente, no hay espacio para el postre, pero sí para un rico sorbete de al cava y un carajillo de baileys. La sorpresa llega con la cuenta: mucho menos de lo esperado.

Salimos del restaurante sin recordar los pequeños inconvenientes de la llegada: con comidas así a uno se le perdona todo. Y se repite.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Alejandro Magno y las Águilas de Roma

Alentado por la estupenda lectura de Salamina, de Javier Negrete, no dudé en reservar otra obra suya, Alejandro Magno y las Águilas de Roma, en la biblioteca de mi barrio, aún desconociendo cualquier detalle sobre la novela. La trama es la siguiente: "323 antes de Cristo. A los 33 años, Alejandro Magno, el mayor conquistador de la historia, está destinado a morir en Babilonia. Pero Néstor, un misterioso médico que dice haber sido enviado por el oráculo de Delfos, aparece en el instante preciso para salvar su vida. Seis años después del intento de asesinato y tras casi dos décadas de incesantes campañas en Asia y Grecia, Alejandro ha vuelto sus ojos hacia las riquezas de Occidente. En su camino hacia el dominio del mundo conocido, sólo se interpone la mayor potencia militar de Italia, una ciudad que al igual que el propio Alejandro está convencida de la grandeza de su destino: Roma."

Ha sido mi primera novela de historia-ficción (un "qué hubiera pasado si", dígase ucronía) y la experiencia no ha resultado muy positiva. Una pena. Es demasiado larga, la trama avanza poco a poco, apenas sin evolucionar. Se incluyen tramas secundarias y detalles históricos que no solo no enriquecen la historia, sino que la lastran. Incluso en algunos momentos me han recordado a los "corta y pega" de Matilde Asensi. Suerte que Javier Negrete ha trabajado el estilo narrativo, logrando una fluidez encomiable. Por otro lado, aún tratándose de una novela eminentemente coral, en la que los personajes principales están bien trazados, fallan algunos de los secundarios, como el Rey del Bosque, que parece salido de la academia de "León, El Profesional"; o incluso Perdicas, del que, personalmente, al estar cegado por el odio y la codicia, hubiera esperado un comportamiento más ruín y menos benevolente.

Vale la pena esperar a la escena de la batalla final, que enfrenta a las tropas de Alejandro con las legiones de Roma: uno puede llegar a sentir el aliento y la sangre de los combatientes entre sus páginas. Lamentablemente, una vez resuelta la batalla parece que el autor hubiera tenido prisa en finiquitar su obra, dejando (casi) todas las tramas abiertas y con más interrogantes que satisfacciones. Eso sí, en una nota al final del libro, ya fuera de lo que sería la propia novela, el autor avisa que habrá una segunda parte, El último viaje de Alejandro Magno - lo que sorprende, ya que en ningún momento se avisa al lector o se deja entrever que habrá una continuación.

En definitiva: a pesar de sus carencias y errores, catalogaría Alejandro Magno y las Águilas de Roma como lectura para la playa, cuyo nivel (en todos sus aspectos) está por debajo de la agradable Salamina.