viernes, 28 de mayo de 2010

Ekibukación

La semana pasada quedé con S para cenar en el Kibuka, una decisión a priori acertada, así que reservé mesa para las nueve de la noche. La camarera nos colocó en una mesa algo incómoda, por lo que, al ver nuestras caras de desaprobación, nos ofreció una mejor, "pero deberéis dejarla a las 22:30h, llega un grupo de seis personas". Nos pareció, siendo jueves y teniendo que madrugar a la mañana siguiente, una buena idea; la cosa no iba a alargarse.

La cena fue (algo) decepcionante, sobre todo por una tempura algo pasada ("parecen espaguetis rebozados", dijo S mientras me los mostraba colgando de su tenedor) y sashimi muy parecido, en forma y textura, a los que se encuentran en los ultracongelados de La Sirena. Con algo más de 10 minutos para las 22:30h, S pidió la carta de postres. Enfrascados como estábamos hablando, no nos dimos cuenta de la hora hasta que llegó la camarera y plantó la cuenta en la mesa: "Son las diez y media, ya os avisé que necesitaría la mesa". Le explicamos que estábamos esperando la carta de postres, ("oh, nadie me lo ha dicho, lo siento" - se disculpó), pero no fue indulgente y, con una sonrisa, recogió la Visa. Nos marchamos con la sensación de que debimos habernos decantado por cualquier otro restaurante.

Por suerte, la redención llegó nada más llegar a la Plaça de la Virreina: tomar una Voll-Damm, en una terraza, en gran compañia, y aprovechando una de las primeras noches templadas del año, es altamente recomendable.

sábado, 22 de mayo de 2010

The whisperers

Acabo de finalizar la lectura de The whisperers y ya tengo ganas de que leer la siguiente historia del detective Parker, aunque para eso deberé esperar hasta el 2011 para poder hacerlo. Visto lo visto, un sacrificio que vale la pena hacer debido al carácter de estos libros: el último de John Connolly es magnífico, casi que diría que imprescindible.

La trama arranca cuando el detective Charlie Parker es contratado por Bennet Patchett para descubrir qué pudo ocasionar el suicidio de su hijo Damien, ex combatiente de la guerra de Irak, y para averiguar si Joel Tobias, uno de los compañeros de armas de su hijo, maltrata a Katie Emory, una empleada suya. Las investigaciones llevarán a Parker descubrir una red de contrabando que trafica con antiguedades expoliadas en Irak y que, sin querer, ha despertado algo que debía permanecer oculto.

Se entremezclan varios temas en The whisperers, siendo el leit-motif el de una guerra de Irak que nadie entendiende y sus incontables e inesperadas consecuencias: allí quedan el regreso de los soldados con secuelas psicológicas y físicas y el desamparo gubernamental que pueden llegar a despertar en la sociedad, por ejemplo. Por otra parte está el elemento de lo sobrenatural, más presente aquí que en novelas anteriores de Charlie Parker, en la que una caja de oro sellada encierra algo ancestral y que nunca debió ser llamado. Y es aquí, cuando John Connolly retrata y describe el Mal, cuando sale a relucir lo (jodidamente) bueno que es: Herod, al igual que El Viajante de Todo lo que muere o el Reverendo Pudd de Perfil Asesino, da miedo no sólo por sus actos, sino por su sola presencia.

Aunque no es necesario haber leído ninguna otra novela del detective Parker (y menos en su orden cronológico), sí que es una ayuda para seguir y entender su evolución como personaje literario que desde el dolor, la venganza y la rabia, busca una redención que, ahora, se intuye ya no tan necesaria.

He disfrutado tanto con The whisperers que la sitúo ya como la mejor de la historias de Charlie Parker, por encima incluso de Los atormentados, novela que recomiendo para conocer a este personaje. Luego quedarían Perfil Asesino, Todo lo que muere, El camino blanco, El poder de las tinieblas, El ángel negro, Los amantes y Los hombres de la guadaña, más o menos en este orden. Eso sí, ninguna de ellas decepciona o deja de estar por encima de lo que son habitualmente las novelas de policiacas o, en este caso, que se acercan al terror.

lunes, 17 de mayo de 2010

Toca disfrutar...

Esta mañana me ha llegado via MRW The whisperers: eso significa que, después del espeso pero excelente Franny and Zooey de J.D. Salinger, ahora toca disfrutar leyendo: "The border between Maine and Canada is porous. Anything can be smuggled across it: drugs, cash, weapons, people. Now a group of disenchanted former soldiers has begun its own smuggling operation, and what is being moved is infinitely stranger and more terrifying than anyone can imagine. Anyone, that is, except private detective Charlie Parker, who has his own intimate knowledge of the darkness in men's hearts. But the soldiers' actions have attracted the attention of the reclusive Herod, a man with a taste for the strange. And where Herod goes, so too does the shadowy figure that he calls the Captain. To defeat them, Parker must form an uneasy alliance with a man he fears more than any other, the killer known as the Collector..."

viernes, 14 de mayo de 2010

You shook me all night long

Mientras Amazon no me hace llegar The whisperers (lleva en tránsito desde el pasado día 11 - qué mal que suena eso), uno debe "conformarse" con Franny and Zooey, de J.D. Salinger, y con música como ésta, You shook me all night long, de AC/DC: si hasta haciendo pachangas son buenos, los jodíos.

viernes, 7 de mayo de 2010

Cold granite

A la espera de que me llegue, via Amazon, lo nuevo de John Connolly, The whisperers, y mientras el último Andrea Camilleri, La pista de arena, guarda su turno en la estantería de "pendientes", disfruto sobremanera con Cold granite, de Stuart Macbride, la primera novela del agente Logan de la policía de Aberdeen. Editado por Ediciones Ámbar con el desafortunadísimo título de El coleccionista de niños, tiene el siguiente argumento: "El agente Logan McRae acaba de volver al trabajo después un año de baja y las cosas no podrían irle peor: acaban de encontrar el cadáver de un niño de cuatro años, estrangulado y mutilado en el fondo de una zanja. Hay un asesino suelto en Aberdeen, la «Ciudad de Granito» y los periódicos locales claman venganza. Además, Logan tiene que lidiar con su nuevo jefe, el inspector Insch, así como con la bella y glacial Isobel MacAlister, su ex novia, que también resulta ser la forense. Llegan nuevos casos de niños desaparecidos que morirán si no descubren al asesino. (...) Un thriller descarnado, impactante e imposible de dejar, de la mano de un autor con un ojo maravillosamente perspicaz y un sentido de humor negro tan típicamente escocés".
Fueron Emeshing y Adriana quienes me dieron a conocer este autor al regalarme, hará meses, Bloodshot, el tercer libro con Logan McRae como protagonista. Por suerte, "tendré" Macbride para rato: si todo va bien, hasta 2014 habrán aparecido un total de 8 novelas del agente McRae. Tocará seguirle la pista.

Welcome to Modular

Este martes pasado se presentó en Radio 3 lo nuevo de The Pinker Tones, Modular, donde se aprecia una vuelta de tuerca en lo que a su música se refiere (en una sola canción hay más texto que en todo Wild animals, su anterior CD)- aunque coherente si se tienen en cuenta sus últimas producciones. Eso sí, sin perder jamás ese toque pinker característico. Con una presentación así, las expectativas para con su nuevo trabajo son altísimas: tocará esperar al 8 de junio para descubrirlo.

sábado, 1 de mayo de 2010

Salamina

Recogí la recomendación de Txetun y decidí leer Salamina, novela histórica de Javier Negrete: No es tipo de literatura a la que suela enfrentarme, supongo que en parte por culpa de Matilde Asensi y, en menor medida, de Jesús Maeso de la Torre por su mediocrísima El Papa Luna. A este hecho hay que añadirle que Salamina abarca casi 550 páginas en su edición de tapa dura, lo que me presuponía tener que cargar con un libro pesado y superar más imágenes o dioramas históricos tipo Pérez-Reverte. Afortunadamente, acerté sólo en lo referente al peso: Salamina, a pesar de sus defectos, es una novela agradecida que se lee con un interés que, en determinados momentos, llega a la devoción.

Sinpsis: "Año 480 antes de Cristo: el Imperio persa declara la guerra a los estados griegos que no se rinden ante el emperador Jerjes, hijo del gran Darío. El general Temístocles, demócrata convencido, comanda la flota que luchará en el estrecho entre Salamina y Atenas para frenar los planes expansionistas de Jerjes, el temible emperador persa que aspira a dominar todo Oriente. La flota que crea Temístocles, formada por bravos soldados atenienses y espartanos, derrota al enemigo, muy superior en número, tras una jornada de lucha descarnada. La astucia de la guerrera Artemisia y su traición a Jerjes serán cruciales en la batalla final."

A saber: se agradece sobremanera que las descripciones como punto de apoyo a la trama y que no sean, cómo en El Asedio de Pérez-Reverte, el leit-motif de la historia, lo que me recordó al Alexandros de Massimo Manfredi: es indudable que el narrador debe situar al lector en una época que apenas puede imaginarse, pero de allí a dedicarse casi exclusivamente fabular descripciones, hay un trecho. También me ha parecido afortunado el tratamiento de los tres personajes principales, no tan acartonados como es habitual: aunque deba parecer raro, descubrir que hay personajes que evolucionan en el marco de una historia de que abarca más de 30 años es una grata sorpresa en lo que a la novela história hispánica se refiere. Finalmente, el pero debo ponerlo en la falta de ritmo de la novela, siendo en las escenas de intrigas en las que el narrador mejor se desenvuelve. A veces uno tiene la sensación de tener que dejarse llevar por la farragosidad de las escenas.

En definitiva, Salamina es una novela que consigue su propósito: transportarnos a una época lejana y, sin lugar a dudas, entretener.