domingo, 28 de febrero de 2010

Promo: La estrategia del agua

Este próximo día 4 se publica La estrategia del agua, la nueva novela de Lorenzo Silva, con los policías Bevilacqua y Chamorro como protagonistas. Tengo ganas de leerlo, la anterior historia de esta pareja de la Guardia Civil, La reina sin espejo, me dejó algo frío (por no hablar del engendro El blog del inquisidor, un tachón en la obra de Silva que, por suerte, nada tiene que ver con sus novelas negras), lo que no quita que sean historias más que entretenidas y estupendamente escritas. No me cansaré de prestar El lejano país de los estanques, El alquimista impaciente, La niebla y la doncella y Nadie vale más que otro, las primeras cuatro historias de estos policias - aún a riesgo de que no vuelvan.

En Cruce de Cables he encontrado la sinopsis de La estrategia del agua: "Tras una decepcionante experiencia con el sistema judicial que ha puesto en libertad a un asesino encerrado por Vila, éste se halla desencantado y más escéptico de lo que acostumbra. Así se enfrenta al caso que le ocupa: un hombre, Óscar Santacruz, ha aparecido con dos tiros en la nuca en el ascensor de su casa, sin que ningún vecino haya oído ni visto nada. Parece el «trabajo» de un profesional, lo que parece un tanto desmesurado dada la aparente poco trascendencia de la víctima. Vila y Chamorro comienzan una investigación, muy a regañadientes por parte de Vila, actitud que empezará pagando «el nuevo», Arnau, un joven guardia que poco a poco se irá ganado la confianza de Vila. Parece que los problemas en la vida de Óscar Santacruz se limitan a un divorcio mal llevado con un hijo de por medio".

viernes, 26 de febrero de 2010

Pop. 1280

Durante la comida de Sant Esteve mi padre me preguntó si había leído a Jim Thompson, uno de sus escritores favoritos. "Pues no", respondí. Después de una serie de frases tipo "entonces no sabes lo que es la novela negra norteamericana", me recomendó enfatizadamente su lectura, sobre todo 1280 almas, de la que sólo podía hablar maravillas. Esa misma tarde busqué información en internet sobre Jim Thompson y me sorprendí por la cantidad de veces que este nombre había estado relacionado con el mundo del cine. Suyas son, por ejemplo, las historias en las que se basaron La huida, de Sam Peckinpah o más recientemente, The killer inside me, de Michael Winterbottom, siendo además el guionista de la imprescindible Atraco perfecto, de Stanley Kubrick. Via Amazon me hice con un volumen que incluye cuatro de sus obras más conocidas: The getaway (La huida), The killer inside me (El asesino dentro de mi), The grifters (Los timadores) y Pop. 1280 (1280 almas).

Después de la exagerada Cualquier otro día, de Dennis Lehane, en la que se describe con demasiados pelos y señales el alzamiento obrero en el Boston de 1919, me apetecía descubrir el mundo de Jim Thompson, saber qué tenía de especial esa Pop. 1280. Y, por lo que he visto, debe ser su tremenda crudeza, llena de frialdad y dolor, pero no exenta de un humor tan cínico como negro. En esta novela, ambientada presumiblemente en 1917 (sólo hay una breve referencia temporal), el protagonista absoluto es el sheriff Nick Corey de una pequeñísima localidad, Potts County. Corey es un asesino a sangre fría, cruel, mentiroso, misógeno, mujeriego, cínico, falso, entre otras características, que toma las medidas necesarias para "solucionar" aquello que le incordia... con resultados desastrosos. Eso sí, el propio Corey se define como una persona de gustos sencillos, sin otro ánimo que disfrutar de una vida tranquila y confortable.

Sí, Pop. 1280 me ha gustado... y mucho, por lo que me alegro de disponer aún de tres novelas para seguir disfrutando de sus historias. Y eso que su inglés es bastante difícil, en el caso de Pop. 1280 el autor recurre muchas veces al slang en sus diálogos, además de dotar a su protagonista con una forma peculiar formar las frases. La trama es estupenda, aunque lo que más me ha gustado es la caracterización de sus personajes, todos llenos de matices oscuros que salen a la luz por sus actos y palabras. En definitiva, una novela para degustar de principio a fin.

miércoles, 24 de febrero de 2010

Tour gastronómico: Can Recasens

La última parada del tour gastronómico pasó por uno de nuestros restaurantes favoritos, Can Recasens. Como siempre, no pudimos resistirnos a su tabla de embutidos, quesos y paté ni a su ensalada de foie, a la que añadimos una estupendísima ensalada de setas que devoramos con ansia. De postre cayeron tres raciones de tiramisú de la casa (los de la mesa de al lado nos miraron mal cuando se dieron cuenta que sólo les habíamos dejado una porción) y, para acabar la comida, un merecido carajillo de Baileys (un día es un día, me dije - y tampoco tenía que conducir). Todo esto amenizado por un Santa Digna, de Miguel Torres, y un Vi Diví, de la viña Espelt. Todo fue bien, como de costumbre, como no podía ser de otra manera.

Y para seguir con la tradición, después de comer fuimos al cine. La película escogida fue Shutter island, que, a diferencia de La carretera, no nos decepcionó... aunque sí que nos dejó con la extraña sensación de dejà vu, de haber visto ya antes tramas muy similares. Lo que no quita que estuviéramos pegados a la pantalla todo el (largo) metraje.

lunes, 15 de febrero de 2010

A lady of a certain age

Otra vez gracias a mi amigo S he descubierto un grupo de los denominados "grandes", The Divine Comedy. Es acabar de escucharlos y hacer la ola. En este caso, en versión acústica de su cantante, Neil Hannon, A lady of a certain age. Vale la pena seguir la letra, adjunto link. Y, aquí, el enlace del maravilloso Spotify.

domingo, 14 de febrero de 2010

Tour gastronómico: Can Borrell

Casi que ya es tradición que una vez al año nos reunamos y disfrutemos en grupo de una buena calçotada. Si en 2009 fuimos a Sant Esteve Sesrovires, esta vez escogimos el restaurante Can Borrell, situado en Sant Cugat del Vallés, en un entorno de naturaleza.

Admito que, buscando información en internet sobre el local, la cosa no pintaba demasiado bien: que estaba masificado; que, aún teniendo reserva, siempre había un largo tiempo de espera; que la comida dejaba que desear, etc. Al llegar y ver la cantidad de coches aparcados los peores presagios parecían hacerse realidad, pero no tuvimos motivo alguno de queja, sinceramente. Nos ubicaron en un salón privado, por lo que evitamos sufrir la estressante masificación; los calçots, aún quemados por fuera, resultaron estar muy tiernos en su interior - si hay que buscarle un "pero" lo encontraremos en la salsa romesco, demasiado líquida; la carne llegó bien, sin estar fría ni demasiado hecha; y los postres (pasteles, crema catalana, etc) también resultaron ser correctos, al igual que el precio final, ajustado al conjunto de la comida. Igual el servicio fue algo lento, al atendernos únicamente una camarera, pero como no teníamos prisa, no es que nos importara demasiado.

No sé si volveremos, aunque tampoco creo que desdeñemos alguna ocasión para hacerlo. Donde sí lo haremos será en el Recasens, próxima (y última, espero) parada de la ruta gastronómica.

sábado, 13 de febrero de 2010

Tour gastronómico: Maür

Ayer le tocó el turno al restaurante Maür. Aunque últimamente nos había decepcionado, quisimos darle otra oportunidad. No volveremos. Al menos, no hasta que sepamos que han bajado precios (por un poquito más uno puede disfrutar de la vida en El Embat) y que los camareros ya no repiten aquello de "¿Ya están?": hasta en tres ocasiones retiraron los platos antes de que todos hubiéramos acabado nuestras raciones. Al parecer los camareros no entendieron que se trataba de una cena de cumpleaños múltiple un viernes por la noche (así lo atestiguaban las cajas y el papel de envolver) y no una comida de empresa entre reunión y reunión. Para comer rápido y mal ya sufro de lunes a viernes la cantina de mi trabajo. Obviamente, no pude sino recordar el artículo de La Señora Tremolina y su experiencia similar en Can Punyetes.

Cuando no fuimos atosigados por miradas tan furtivas como incisivas por parte de los camareros, pudimos cenar bastante bien: lo cortés no quita lo valiente, dicen. Amenizado por un Viñas del Vero, tomamos de primero, xato (escarola, bacalao, salsa romesco, aceitunas y anchoas), para pasar a una parrillada de verduras (patata, maíz, endivias, tomate, un espárrago triguero, berenjena) y acabar directamente con el café - cosas que pasan cuando a uno le lanzan la carta de postres encima de la mesa y le dan alrededor de 30 segundos para decidirse. Al marchar no hubo propina, otra vez por culpa de las prisas. (Nota: los precios de la carta colgada en internet están bastante desfasados).

Es una lástima porque el Maür era un lugar donde, según recordábamos, se podía comer bien, a buen precio y sin prisas. Ahora sólo queda la buena comida, lo que, por los tiempos que corren, no es un absoluto un aliciente para volver ni para recomendar. Próxima parada: Can Borrell.

domingo, 7 de febrero de 2010

La mujer de verde

La semana pasada leí una interesante novela del que se considera el tercer exponente de literatura policiaca escandinava, después de Stieg Larsson y Henning Mankell: Arnaldur Indridason. Se trata de La mujer de verde, que trata sobre "unos obreros de la construcción en Reykjavik descubren una tumba mientras trabajan. Años antes, esa parte de la ciudad era todo colinas, y Erlendur y su equipo esperan que sea un caso típico de desaparición; quizá alguien una vez se perdió en la nieve y ha permanecido enterrado durante décadas. Pero las cosas nunca son tan sencillas. Mientras Erlendur atraviesa problemas familiares, su caso desentierra muchos otros relatos de dolor familiar".

A diferencia de lo que sería el esquema clásico de la literatura negra (por ejemplo, la "mujer fatal" que pide ayuda a un detective), la investigación surge a partir de un hecho casual y se resuelta mediante la deducción, paciencia y destreza de los investigadores. Ya sólo por este hecho lo diferencia claramente de Mankell, algo muy de agradecer. Que además se trate un asesinato que tuvo lugar 60 años atrás, y no un crimen actual, le otorga también cierta distancia con otras historias del mismo género. Lo único que a mi gusto puede chirriar es la trampa de las dos narraciones simultáneas y un epílogo demasiado sensible y lacrimógeno. De todas formas, que ahora esté enfrascado con Las marismas, otra novela de Indridason, es señal de que es un autor al que hay que seguir. Aquí dejo un link con una crítica de El Cultural sobre La mujer de verde.

Tour gastronómico: Embat

Nuestro menú degustación del restaurante Embat: Vieras con anguila ahumada, patata y limón; Canelones de pato trufado; Morro de bacalao con tocino, puré de chirivia y tártaro de tubérculos; Costillas de ternera con ajos escalibados y albaricoque. De postre: Sopa cítrica de hinojo con jengibre y lima; Pastel de chocolate con espuma de vainilla. Para beber: agua y dos botellas de Montesa crianza y Luna creciente de Rias Baixas. No volver será un pecado.

Después de comer fuimos a ver The Road, de la que no esperábamos algo más (nos dejó bastante indiferentes), aunque, a decir verdad, no fue la mejor elección: con el estómago en plena digestión era difícil no amodorrarse con una película lenta y carente de acción. Lo mejor, nuevamente, los trailers: El hombre lobo, Shutter island y The lovely bones.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Strangers on a train

Strangers on a train es un clásico de Patricia Highsmith que debería ser de obligada lectura, junto con sus novelas de Tom Ripley, en especial El talento de Mr Ripley y El amigo americano. Me ha atrapado desde la primera página y, en algunos momentos, me ha costado mucho no adelantarme precipitadamente en sus páginas para saber cómo iba a resolver una determinada situación. Así, no es de extrañar que la haya devorado "casi literalmente". Entre sus muchas virtudes destacaré el personaje de Bruno, sencillamente terrorífico, que despierta antipatía ya desde su primera aparición y cuyas acciones consiguen lograr una sensación de angustia en el lector - por no hablar del dolor y sufrimiento que le infringe a Guy, el otro protagonista. Lo dicho: otra lectura imprescindible que debe ser altamente recomendada. Es lo que tiene ser un clásico.

Sinopsis: "La intriga de esta novela está basada en la idea de un crimen sin móviles, un crimen perfecto: dos desconocidos acuerdan asesinar cada uno al enemigo del otro, proporcionándose así una coartada indestructible. Bruno: alcohólico con problemas edípicos, homosexual latente viaja en el mismo tren que Guy: ambicioso, trabajador, adaptado. Empieza a conversar y Bruno, demoníacamente, fuerza al otro a hablar, a descubrir su punto débil, la única grieta en su ordenada existencia: Guy quisiera verse libre de su mujer, que le traicionó y que puede ahora obstaculizar su prometedor futuro. Bruno le propone un pacto: él matará a la mujer y Guy, a su vez, al padre de Bruno, a quien éste odia. Guy rechaza tan absurdo plan y lo olvida, pero no así Bruno, quien, una vez cumplida su parte, reclama al horrorizado Guy que cumpla con la suya..." (gracias Lecturalia).