viernes, 31 de diciembre de 2010

Toca cerrar el (buen) año

Pues eso, 31 de diciembre, lo que significa cerrar el año. Un año que considero bueno a (casi) todos los niveles y que merece un final de altura: Rufus Wainwright y su impresionante versión de Across the universe.



Pues nada, a ser felices, que son dos días...

jueves, 23 de diciembre de 2010

Un buen año literario

Mientras apuro y saboreo la relectura de La tía Julia y el escribidor, de Mario Vargas Llosa, supongo que como inconsciente terapia a otra relectura, la del durísimo Todo lo que muere de John Connolly, reviso el que ha sido mi año literario, pensando en que ha estado bastante bien, con no muchas obras, por uno u otro motivo, decepcionantes. A saber: El veredicto (Michael Connelly), Invisible (Paul Auster), Cualquier otro día (Dennis Lehane), Lo que esconde tu nombre (Clara Sánchez), El asedio (Arturo Pérez Reverte), El silencio del bosque (Tana French), Alejandro Magno y las águilas de Roma (Javier Negrete), El invierno de los leones (Jan Costin Wagner) y Verbrechen (Ferdinand von Schirah). A medio camino estarían, entre otros, Field grey, de Philip Kerr, las novelas de Arnaldur Indridason y Stuart Macbride, Sé lo que estás pensando, de John Verdon o Sunset Park, otra de Paul Auster. Finalmente, pocas me han impactado: The whisperers, de John Connolly; Barcelona rebelde, de Guillem Martinez; Odio, de David Moody, Fin, de David Monteagudo y la fascinante Flaubert's parrot, además de Talking it over y Love, etc, estas tres últimas de Julian Barnes.

En mi estantería de "pendientes" descansa ahora sólo Dark matter, de Philip Kerr, a la espera que estas navidades mis familiares y amigos tengan a bien a abastecerme con más lecturas.

sábado, 18 de diciembre de 2010

Pinker Tones: conciertazo en el Apolo

Después de haber visto varias veces a los Pinker Tones en concierto, corría el riesgo de repetir experiencia, volviendo a escuchar la canción con los mismos arreglos, por ejemplo. Por suerte, los Pinkers intentan ofrecer siempre algún aliciente nuevo, algo por lo que haya valido la pena pagar el importe de la entrada - inciso: que los de TicketMaster claven 2,20 euros por gastos de gestión por cada una de ellas es abusivo. Ayer no fue una excepción. La base del concierto fue su último CD, Modular, pero no dudaron en recuperar temas antiguos (Les héros -del que la gente coreó el estribillo- y The million colour revolution) y sorprender con un breve impasse acústico con Friends, Xmas Walk y Merry Pinker, estos dos últimos de su EP Christmas in four moods, para recuperar luego la base más ecléctica con diferentes samples (S.E.X.Y.R.O.B.O.T. - 24 - Wilde Eleganz - Electrotumbao - Sonido Total). Y todo esto sin perder este estilo y "sonido pinker" que les hace tan carácteristicos. Entre las sorpresas la presencia de múltiples teloneros (Gentle Music Men, Maika Makovski y Ovni - todos en acústico) y del batería de Cypress Hill, Eric Bobo. Como no podía ser de otra manera, salimos del concierto contentos y satisfechos, con ganas de repetir. Nuestra amiga MP lo ha resumido estupendamente esta mañana en Facebook: "Conciertillo de The Pinker Tones: canyeros! Esos sintetizadores a toda potencia, ese rugido intergalácticooorrr".

domingo, 12 de diciembre de 2010

De series

Acabada la primera temporada de Walking Dead me ha quedado cierto regusto amargo: sí, la serie está muy bien hecha y tiene momentos tan gloriosos como dramáticos, pero el caso es que, a excepción del primer capítulo, no he tenido la sensación de encontrarme ante una serie excepcional, sino de una serie de impecable factura y en el que cada dolar invertido (creo que hasta 20 millones de dólares) puede verse en pantalla. El final de la primera temporada deja abierto todos los interrogantes y un futuro en absoluto esperanzador: es de suponer que, de cara al octubre de 2011, que es cuando se estrenarán los siguientes trece capítulos, se profundizará más en las relaciones entre los supervivientes y se vivirán nuevas situaciones límite.

Por otro lado, hay dos series que me encantaría destacar: Fringe y Sobrenatural. La primera sorprende capítulo a capítulo, con sus guionistas aprovechando las virtudes de una trama llena de posibilidades. Con este nivel me sorprende que la serie esté colgando de un hilo, con la incertidumbre de si será renovada o no. Si este fuera el caso, no estaría mal que sus creadores lo dejaran todo cerrado para evitar la decepción de las preguntas sin resolver. Sobrenatural, en cambio, nos ha sorprendido por la evolución del argumento y de los personajes: comparando los capítulos de la primera temporada con los de esta última, la séptima, cabría la posibilidad de preguntarse si se trata de los mismos protagonistas y cómo han llegado ser así. Además, es una serie que sabe reírse de sí misma (el capítulo en el que sus protagonistas visitan una convención de fans de sus propias aventuras es uno de mis favoritos), restando dramatismo a las historias y añadiendo humor a la lucha entre el bien y el mal.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Asuntos internos

Después de jubilar al inspector Rebus, Ian Rankin ha creado a Malcom Fox, detective del siempre desagradecido departamento de Asuntos Internos. Este es el elemento más original de la novela de Asuntos internos (en inglés, The complaints), que, por lo demás, contiene los ingredientes que hacen de ella una buena novela policiaca: por ejemplo, dos tramas que, a medida que avanzan, tienen más en común de lo que cabría suponer en un principio; personajes bien caracterizados, con evolución interna (algo que se echa mucho de menos); situaciones y escenas bien resueltas y mejor trenzadas, lo que imprime agilidad a una historia que apenas transcurre en una semana. Dos "peros" a la historia: uno, el propio personaje de Malcom Fox que, aunque bien definido y coherente, es bastante prototípico, pues apenas se equivoca en sus acciones, es noble, no duda en romper las reglas para obtener lo que busca, etc. En este sentido prefiero los Bernie Gunther o Charlie Parker, bastante más oscuros y menos complacientes para con el lector. Y, dos, cierta complacencia en una resolución que, aunque no "cogida con pinzas", sí roza cierto grado de inverosimilitud. En resumen, creo que se trata de una buena novela que presenta un nuevo personaje que puede dar mucho de sí, en la que Ian Rankin demuestra que puede atraer a nuevos lectores. Como en mi caso, que me he hecho, via Amazon, con las tres primeras novelas del inspector Rebus: The early years (Knots and crosses, Hide and seek y Tooth and nail).

La sinopsis de Asuntos internos es la siguiente: "Malcolm Fox trabaja en el Departamento de Asuntos Internos, uno de los menos populares de la policía, pues se dedica a erradicar la corrupción en el cuerpo y a investigar a los agentes sospechosos. Es un tipo de mediana edad, gruñón y divorciado. No prueba el alcohol y lleva tirantes. Es constante y muy íntegro en su trabajo, y goza de una inteligencia poco común. Acaba de resolver un caso brillantemente, por lo que debería sentirse satisfecho, pero una situación familiar complicada que se ve incapaz de manejar—su padre está ingresado en una residencia demasiado cara para su sueldo de funcionario, y su hermana convive con un maltratador—hace que no tenga demasiados motivos para alegrarse. El invierno en Edimburgo es especialmente frío, y la recesión económica ha dejado el gris perfil de la ciudad lleno de bloques de pisos a medio construir. A Fox le han asignado un nuevo caso. Se sospecha que un policía llamado Jamie Breck está implicado en una trama de pedofilia por Internet, pero no puede probarse. Los dos hombres, aunque son muy diferentes, entablan una curiosa relación. A medida que avanza en sus pesquisas, Fox intuye que la gravedad del asunto es mayor de lo que había creído en un principio, y que nada, ni siquiera los sospechosos, es lo que parece. La muerte del tipo que vive con su hermana viene a trastornar las cosas y le coloca en el primer plano de la intriga. Con asombro, comprueba que lo que aparentemente no tenía ninguna conexión está estrechamente relacionado."

viernes, 3 de diciembre de 2010

La gran Norah Jones

Hará unos años, durante una época de tránsito, de camino a la boda de A y S, puse en el coche el CD Come away with me. J, de quién hice de chófer, pidió silencio y dijo: "es la gran Norah Jones, un respeto". Admito que, aunque siempre he sentido predilección por esta cantante, por aquello de vincularla a una vida anterior, la he dejado un poco atrás. Hasta ayer. Estando en medio de un atasco, puse su último CD, ...featuring Norah Jones, gentileza de mi jefe - que luego digan, y me quedé prendado con Little Lou, Prophet Jack, Ugly John, que canta junto a Belle & Sebastian. Y no hay canción en el disco que la desmerezca. Hasta le envié un SMS a Emeshing: "Los atascos, con Norah Jones, son menos molestos".


martes, 30 de noviembre de 2010

The gates

Habiendo leído todas las novelas de John Connolly, a excepción de The gates, me parecía algo raro no aproximarme a esta historia a medio camino entre infantil, científica y terrorífica. Así, cuando hace unas semanas me decidí a comprarla via Amazon, supe que no tardaría en devorarla - como así ha sido. En la web del autor puede leerse el siguiente resumen: "Young Samuel Johnson and his dachshund Boswell are trying to show initiative by trick-or-treating a full three days before Hallowe'en. Which is how they come to witness strange goings-on at 666 Crowley Avenue. The Abernathys don't mean any harm by their flirtation with Satanism. But it just happens to coincide with a malfunction in the Large Hadron Collider that creates a hole in the universe, a hole through which can be glimpsed a pair of enormous gates. The gates to Hell. And there are some pretty terrifying beings just itching to get out..."

En las dos novelas del autor que no versan sobre Charlie Parker, Bad men y The book of lost things - editado en España por Ediciones Oniro con el nombre de El libro de las cosas perdidas (los relatos de John Connolly, la gran mayoría de un gran nivel, merecerían un post aparte), tuve la sensación de que fallaba algo, de que había algo que chirriaba. Por ejemplo, en Bad men me decepcionó la resolución, que no iba acorde al devenir de la trama; o en The book... la historia se hizo pesada, recreándose en situaciones que, posteriormente, no tendrían relevancia. Por suerte, con The gates desaparece esta sensación: las situaciones se suceden sin descanso, las diferentes temáticas están bien entrelazadas y mejor explicadas mediante unas ingeniosas notas a pie de página; la inclusión del acelerador de partículas del CERN con un papel principal le otorga visos de credibilidad que, además, sirven de punto de partida para el argumento; el humor es una pauta recurrente; y, finalmente, los personajes terroríficos, a partir de su exageración, pueden dar cierto miedo a los niños, pero más por lo raro y extravagante que son, y (simple) curiosidad a los mayores. Punto y aparte merece la caracterización del personaje principal, Samuel Johnson: en el primer capítulo está muy bien descrito, pero donde más me ha impactado es cuando se narra su exposición en un Show and tell del colegio, en el que muestra un alfiler y explica que en su cabeza se encuentran un número infinito de ángeles bailando.

No me ha disgustado The gates, sobre todo por su originalidad, aunque no sé si un niño pre-adolescente opinará lo mismo. Lo que está clase es que para mayo de 2011 se espera la segunda parte - de ahí el retraso de la próxima novela de Charlie Parker. Brrrr.

domingo, 28 de noviembre de 2010

Nueve dragones

Nueve dragones, lo último de Michael Connelly, recupera el espíritu de Harry Bosch, aunque en algún momento pueda confundirse con Harry Callahan y rezume tópicos desde el primer momento. Lo bueno es que se lee en un suspiro y, en definitiva, entretiene. Nueve dragones no decepciona, ofrece todo lo que se espera de una (buena) novela de Michael Connelly. Para la playa, pues, como lectura de entre-novelas.

La sinopsis de Cruce de cables: "Harry Bosch y su compañero Ignacio Ferras acuden a investigar el asesinato del dueño de una tienda de alimentación y bebidas, Mr. Li, durante un posible atraco. Pronto parece evidente que no se trataba de un atraco. Mr. Li podría estar siendo extorsionado por la Tríada, la mafia china. Bosch, en deuda con Li, promete a sus hijos, Robert y Mía, que encontrará al asesino de su padre. Años atrás, durante los disturbios que asolaron Los Ángeles, Bosch había salvado la vida gracias a la intervención de Mr. Li. A medida que Bosch se convence de que la Tríada está implicada en la muerte de Li, le llega la noticia de que su propia hija, Maddie Bosch, que acaba de cumplir trece años, ha sido secuestrada. Maddie vive en Hong Kong con su madre, la ex mujer de Bosch, Eleanor Wish, antiguo agente del FBI. Temiéndose que este secuestro esté relacionado con la investigación del asesinato de Mr. Li en Los Ángeles y no pudiendo confiar en la policía local, Bosch llega a Hong Kong durante la celebración del Festival de los Fantasmas Hambrientos, en un desesperado intento por encontrar a su hija".

Lo próximo: The gates, de John Connolly, y Asuntos Internos, de Ian Rankin.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

The Pinker Tones: Tokyo

Aprovecho que The Pinker Tones presentan nuevo y (otra vez) excelente videoclip, Tokyo, para comentar que estarán en concierto en Madrid (Jukebox, 2 de diciembre), Toledo (Círculo de Arte, 4 de diciembre) y Barcelona (Sala Apolo, 17 de diciembre). Las entradas pueden comprarse en Ticketmaster. Si recordamos el concierto de Radio 3 el espectáculo está garantizado.

lunes, 22 de noviembre de 2010

The burning soul (2)

Para mi alegría, via Facebook he llegado al último artículo publicado por John Connolly en su página web, The draft, en el que, aprovechando que está a punto de acabar el primer borrador de The burning soul, escribe acerca de "su" proceso de escritura. De todas formas, me interesa más reproducir la información acerca de la próxima novela de Charlie Parker, aunque nunca esté de más saber cómo se construye un libro: "(...) The book is far from done, and it would be virtually unreadable to anyone who was unfortunate enough to be handed it, but there is at least a plot that holds together, and a number of characters who, with a little more development, might almost resemble fully realized beings. I'm happy, too, with the mood of the book. It's a brooding novel, set in an isolated community on the Maine coast where a young girl named Anna Maxwell has gone missing, and a man named Randall Haight, who was involved in the death of a girl of similar age when he was himself little more than a child himself, finds that someone in the town has discovered his secret. At its heart it's a ghost story, I suppose, with various characters being haunted by the specters of children, and with the fate of Anna Maxwell hanging over everything and everyone".

No me queda otra que resignarme y esperar, por lo que pido-espero-deseo que el próximo año literario no me haga echarle de menos.

domingo, 21 de noviembre de 2010

Sunset Park

La nueva novela Paul Auster está, como no podía ser de otra manera, muy bien escrita: se lee fácil, con asombrosa agilidad. Y eso que, en esta ocasión, las caracterizaciones de los personajes son bastante más completas que en otras historias de Auster, lo que frena el discurrir de la trama y condiciona el ritmo, bastante pausado - y reafirma que el autor domina como pocos el arte de la escritura. Indudablemente, que sus páginas no contengan emociones, sino descripciones (excepto en contadísimas ocasiones, como, por ejemplo, la frase que cierra la novela), no implica que el argumento no mantenga al lector pegado a sus páginas o que se trate un Auster al 100% que no decepcionará a sus seguidores. Auster recurre a sus temas y situaciones habituales, como la soledad, el sexo, la injusticia, la incomunicación o el cine (por ejemplo, referencias y descripciones sobre Los mejores años de nuestra vida), entre muchos otros. Mi problema con Sunset Park es que no me ha emocionado, no me he sentido identificado con los personajes, las situaciones o los temas que se presentan. Me he quedado bastante frío. Igual es que la novela es bastante más autobiográfica e introspectiva de lo que nos quieren dar a entender, supongo.

En blogdelibros puede leerse el argumento: "Miles Heller tiene veintiocho años y a los veinte abandonó la universidad, se despidió con una breve nota de sus padres, dejó Nueva York y nadie ha vuelto a saber nada de él. Desde entonces, ha estado rodado por lugares y trabajos poco calificados, moviéndose siempre entre el suelo y el primer peldaño de la escalera laboral y social. Ahora vive en Florida y trabaja para una empresa, al servicio de los bancos de la zona. Miles no tiene ambiciones, vive con lo mínimo, mantiene relaciones muy exiguas con las demás personas y sus únicos lujos son los libros, que compra en ediciones baratas, y la cámara digital con la que documenta a los fantasmas. Vive en un presente perpetuo, sin deseos ni futuro. Hasta que conoce a Pilar Sánchez, cuando en el parque ambos leían El gran Gatsby. La relación, teñida por el tabú y la ilegalidad, lleva a Miles de nuevo a Nueva York para esperar allí la mayoría de edad de la joven. Su vuelta es el retorno al pasado y a sus secretos."

viernes, 19 de noviembre de 2010

Tonight we fly

Cena en el Embat con S, entre plato y plato (crema de poularda amb ou de polleta i tòfona; lluerna amb sobrassada de Mallorca, ceba tendra, patata i mel; fals pa de pessic de fruita de la passió amb vainilla, plàtan i gingebre; agua, vino Kia año 2008) es inevitable hablar también de música, de David Bowie, Robert Plant, Lenny Kravitz y, sobre todo, The Divine Comedy. "Busca mañana en Youtube Tonight we fly", me recomienda. Después de escuchar esta y otras canciones no me queda otra que referenciar al gran Neil Hannon aquí, y recomendar el concierto del próximo día 23 en el Casino de l'Aliança de Poble Nou: sólo que se aproxime a lo vivido en el Faraday 2009, la inversión quedará amortizada.

jueves, 18 de noviembre de 2010

The burning soul

Ayer recibí un correo de la lista de distribución de John Connolly, en la que anunciaba que la nueva novela de Charlie Parker, The burning soul, tiene prevista su aparición en... septiembre de 2011. Tocará esperar. Qué remedio. Y, lo peor, la espera se agudiza cuando el autor dice que "(...) it's a very different beast from The whisperers, and probably has more in common tonally with The Unquiet": The Unquiet, publicada aquí como Los atormentados, es, a mi parecer, su mejor novela: sirve para introducir al personaje de Parker (a pesar ser la sexta a nivel cronológico) y combina la estructura clásica de la novela negra con los elementos sobrenaturales, sin que por ello se resienta la trama. Es más, queda reforzada. Por cierto, en la muy recomendable Guía de la novela negra, de Héctor Malverde, John Connolly y Los Atormentados salen muy bien parados.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Parece que en mi barrio sobra el dinero,

por lo que han decidido convertir en peatonal la calle Xifré, que tiene poca luz y paralela a un paseo, la calle Rogent, en la que es bastante agradable pasear; los árboles acompañan terrazas de bar y tiendas, el cuponero te saluda la segunda vez que vas y la chica de la panadería ya sabe que vas a pedir una barra de cuarto - que no una baguette. Nada que ver con la calle Xifré, donde, en los últimos cinco años, sólo he comprado pollos algún que otro domingo y he aparcado el coche, y eso que, de tiendas, haberlas, haylas. Ahora no podré hacerlo (aparcar, me refiero, los pollos seguirán allí -cambio de propietario inclusive), lo que me parece una ofensa: eliminar 60 o 70 plazas de aparcamiento, con la escabechina que ha supuesto ya la colocación de contenedores de basura y la creación de un carril bici semi-suicida (para los ciclistas, esos no llevan armadura), es una orden directa para buscar aparcamiento en algun parking privado. Eso sí, el impuesto de circulación llega puntualmente y la zona verde, cuando se encuentra, hay que pagarla: no es tanto el importe (1 euro a la semana, 50 céntimos si se disfruta de un descuento) como el hecho de tener que hacerlo.

Me pregunto por qué quieren convertir en peatonal esa calle. Beneficiará a sus vecinos y comerciantes, indudablemente, a pesar de sus ocho meses de obras previstas, pero no recuerdo haber leído u oído hablar acerca de esta reivindicación. Me habré perdido algo, supongo. Lo que no quita que vuelva a haber claroscuros, si detrás de ese movimiento no habrá algún "amiguete" viviendo allí o si se trata simplemente de favorecer con concesiones a empresarios que luego deben devolver favores. Con las elecciones municipales a la vuelta de la esquina, uno ya no sabe qué pensar.

viernes, 12 de noviembre de 2010

El preu de la fam (y Verbrechen, también)

El ínclito Paul Preston resume El preu de la fam, de Laura de Andrés Creus, muy acertadamente: "(...) amb la seva visió més literària de l'impacte de l'estraperlo a la Catalunya de la postguerra, suposa una molt amena addicció als treballs acadèmics precisament per dues raons: l'enfocament específic sobre el tema i l'enfocament novel·lesc". Aquí radica precisamente la fuerza del estudio, que no evita los recursos literarios para hacer llegar al lector (más al joven que al mayor, diría) una época que, visto lo leído, uno puede llegar a pensar que no llegó a existir jamás. Pero allí quedan los recuerdos de la gente que sobrevivió, los documentos oficiales y toda una época que atestigua que la postguerra fue casi o tan cruel como el conflicto armado.

Es un acierto que la escritora no se ciñe sólo al estraperlo: para entender cómo surgió es imprescindible buscar en las consecuencias de la guerra, revisando en la política nacional (la represión para con los vencidos, el miedo, los abusos y las mentiras de los vencedores; la autarquía económica y sus nefastas consecuencias hasta límites insospechados, etc) y la política internacional (las relaciones con los nazis, luego con los norteamericanos, la ayuda argentina, etc), viendo cómo todas esas variables lastraron una sociedad que no sólo tuvo que lidiar con una división social que perdura hasta hoy, sino que luego pasó hambre, escasez de materias primas, falta de dinero y superó enfermedades. Para ello no duda en citar testimonios o reproducir fragmentos de discursos, notícias o hasta un artículo del Cardenal Tarancón (por aquel entonces, obispo). He echado de menos alguna participación directa de alguno de los vencedores, aunque supongo que no hacía falta: viendo la cantidad de documentos oficiales que se mencionan y copian, uno podría imaginarse por dónde irían los comentarios. En definitiva, El preu de la fam es una lectura entretenida (lo que para un estudio siempre es una virtud) que logra su objetivo: no hacer olvidar y enseñar sobre una época oscura, a la que no siempre se le ha prestado la atención necesaria. Una agradable sorpresa, deberé invitar a un cerveza a quién me lo regaló.

Esta semana también he finiquitado la lectura de Verbrechen, de Ferdinand von Schirah. Me ha decepcionado. Está espléndidamente escrito (pluma ágil, sobria, seria, atrayente), eso sí, lo que me ha facilitado sobremanera la lectura, por lo que el problema radica en la temática de los relatos. Quiero pensar que von Schirah ha querido explicar los claroscuros de la ley alemana, en la que él, como abogado, no sólo ha tenido en cuenta los hechos, sino, por ejemplo, lo que ha llevado a que ocurriera un delito y el sentido del castigo. Por ejemplo, en el primer relato, Fähner, en la que se narra cómo un señor mayor, cansado de aguantar toda una vida de vejaciones y falta de respeto por parte de su mujer, que le obligó a jurar que la cuidaría y no abandonarla toda su vida, decide asesinarla en el sótano de su casa. La opción de divorciarse no podía contemplarse por parte de asesino, ya que había jurado cuidarla. Según von Schirah, se encuentró ante un dilema de derecho-filosófico: ¿cual es el sentido de la pena si sabemos que el asesino no volverá a hacerlo? Por ese terreno se mueven los relatos que, al parecer, están basados en hechos reales.

martes, 9 de noviembre de 2010

El preu de la fam

En mi estantería de "novedades y pendientes" aguardan Sunset Park, de Paul Auster; The gates, de John Connolly; Halfhead, de Stuart B. Macbride; Book of the beyond, de Arthur Conan Doyle, aunque éste, debido a su inglés algo caduco, quizá lo deje para (bastante) más adelante; y, desde ayer, El preu de la fam. L'estraperlo a la Catalunya de la postguerra, de Laura de Andrés Creus. No suelo leer ensayos, hay demasiada ficción esperando, lo que no quita que de vez en cuando aparezca algún título que despierte mi interés. Allí queda Barcelona rebelde. Que El preu de la fam haya sido un regalo no resta credibilidad a mi interés por ella; es más, será mi siguiente lectura de Verbrechen, de Ferdinand von Schirah, que espero finalizar esta semana, a pesar de que Connolly o Macbride habían llegado antes, o que las primeras páginas del nuevo Auster me han dejado intrigado.

Mientras escribo estas líneas me llega un mail hablándome de 24 symbols, "tu spotify de libros". Esto de leer literatura en monitores, Blackberrys, iPads o iPhones no es lo mío. Supongo que la tendencia será esa, digitalizarlo todo. A mi entender la lectura también es poder tocar el libro, pasar las manos por su páginas, marcar las páginas, subrayar frases que me hayan sorprendido...

viernes, 5 de noviembre de 2010

Field grey

La primera impresión que me ha dado Field grey, el último libro de Philip Kerr, es que el entorno histórico tiene más relevancia que la propia trama. Es decir, Kerr se pierde en detalles que, aunque interesantes y, seguramente, necesarios para con la conciencia del propio autor y evitar que el horror de aquella época no caiga en el olvido, lastran una historia que ya de por sí está fragmentada en múltiples flashbacks y disgregaciones temporales, con lo que tampoco sabemos muy bien cual es el hilo conductor. Es lo que tienen las novelas ambiciosas (como el propio Kerr ha admitido que es Field grey), que se pueden llegar a perder en aspectos secundarios. Así, tras estos errores, de entrada, me ha parecido disfrutar menos de la propia historia de Bernie Gunther, aunque la realidad, y con lo que al final me quedo, es que Kerr es un escritor descomunal y que Field grey, aún con sus defectos, me ha atrapado desde la primera linea: hasta he agradecido los habituales retrasos de Rodalies de Catalunya, permitiéndome leer más de lo esperado en mis trayectos al trabajo y de vuelta a casa. Quisiera destacar también el fino humor que destila el protagonista, Bernie Gunther: por ejemplo, rememorando la época en la que estuvo en París, en 1940, acaba cenando en Maxim's, donde no puede evitar hacer referencia a los precios: "(...) it was my impression that Germany had stopped paying France war reparations, but I can see from the prices on this menu that I was wrong about that" (página 227).

Otro apunte: en la solapa del libro y en internet la sinopsis indica que "It's 1954 and Bernie has tired of his increasingly dangerous work spying on Meyer Lansky for Cuban Intelligence. He secretly buys a boat and sails to Florida, where he's arrested, sent back to Cuba and imprisoned in the Isle of Pines. There he meets Castro, and a French intelligence officer, Thibaud, who liaises between the CIA and French intelligence. Exhaustively questioned by Thibaud, Bernie finds himself flown back to Berlin and another prison cell with a proposition...". Nada de eso: capturado por la armada norteamericano cuando escapaba a Haití, Bernie Gunther es enviado a una cárcel en Nueva York (Castle Williams), desde donde regresa, como criminal de guerra, a la prisión de Landsberg, cerca de Munich. Aquí es donde empieza a ser interrogado acerca de su pasado durante la guerra y su relación con Erich Mielke, que acabó siendo Ministro de Seguridad de la extinta RDA.

En resumen: un gran libro, dignísima continuación de If the dead rise not (Si los muertos no resucitan), pero que no llega al nivel de su predecesora debido a sus continuos "viajes en el tiempo" y que no hay una trama definida (al menos, no hasta la última parte de la novela) que marque el camino por dónde irá la historia.

martes, 2 de noviembre de 2010

The walking dead

Se cumplieron las expectivas y todo lo bueno y mejor que leí sobre The walking dead se hizo realidad: el primer capítulo nos dejó sin aliento y con demasiadas ganas de querer saber más. Sin alardes de gran acción, ni mucho diálogo (ahí me recordó a The wire: sólo las palabras justas), la atmósfera, el ambiente de soledad, estupor y dolor dominan todas las escenas, incluso en aquellas que sirven de prólogo. El día cinco de este mes se estrena en la Fox: siguiendo sus consejos, "habrá que quedarse en casa".

viernes, 29 de octubre de 2010

Más Zaz

Debe ser que la semana laboral se ha hecho larga y que me espera un fin de semana entre Cobit y estimaciones de costes de proyectos informáticos, el caso es que vuelvo a refugiarme en Zaz para abstraerme. No estaría mal que se acercaran por aquí en concierto, debe valer la pena pagar la entrada.

martes, 26 de octubre de 2010

Por fin: Field grey

Ayer me llegó via Amazon (una alegría, eso de comprar novedades en tapa dura por poco más de 12 euros) la última novela de Philip Kerr, Field grey, que es junto a The whisperers, de John Connolly, el libro que esperaba con más ilusión este 2010: no podía esperar a que se editara en España, aquí se publicará en febrero bajo el nombre de Gris militar. Ahora no veo el momento de finalizar El hombre del lago, de Arnaldur Indridason, para poder regresar a las historias del gran Bernie Gunther. Después de If the dead rise not (Si los muertos no resucitan), lo mejor que leí el año pasado, me puede el ansia de saber cómo lidiará Gunther con el régimen pre-castrista y cómo tratará el tema de los franceses enrolados en la SS. En El Cultural el autor comenta que “he estado estudiando la historia de la SS francesa, un tema del que se sabe muy poco pero que es muy revelador”. ¿Por qué? “Por el simple hecho de que existieron. Muchos franceses de hoy se avergonzarían si conocieran cómo actuaron”.
El argumento: "It's 1954 and Bernie has tired of his increasingly dangerous work spying on Meyer Lansky for Cuban Intelligence. He secretly buys a boat and sails to Florida, where he's arrested, sent back to Cuba and imprisoned in the Isle of Pines. There he meets Castro, and a French intelligence officer, Thibaud, who liaises between the CIA and French intelligence. Exhaustively questioned by Thibaud, Bernie finds himself flown back to Berlin and another prison cell with a proposition: work for the French or hang for murder. Bernie's job is simple: to meet and greet POWs returning from Germany. One of these is Edgard de Boudel, a French war criminal and member of the French SS, who has been posing as a German Wehrmacht officer. The French are anxious to catch up with this man and deal with him in their own ruthless way. But Bernie's past as a German POW in Russia is about to catch up with him - in a way he could never have foreseen".
También recibí The gates, de John Connolly, y Halfhead, de Stuart B. Macbride: ambas deberán esperar su turno tras Verbrechen, de Ferdinand von Schirach, siempre y cuando no se entremeta alguna que otra lectura más que interesante.

lunes, 25 de octubre de 2010

Dos restaurantes más

Viernes: Markus organizó una cena masculina en el restaurante Bilbao, "donde sólo se puede comer bien", dijo. Pues nada, puntualmente, a partir de las 21h, empezamos a disfrutar de huevos con foie, rovellons y chuletones de buey, todo muy bueno y sabroso. Lamentablemente, más de una foto se quedó en la bandeja de salida de nuestros móviles para poder dar fe de nuestra comilona. No recuerdo el nombre del vino (estaba a la altura de todo lo demás, eso sí), pero ahí radicó la única parte negativa de la cena: en la carta apenas hay vinos por debajo de los 18 euros, lo que encarece bastante el precio final. De todas formas, la sensación final fue la de alegría y la de haber pasado momentos divertidos en excelente compañía. Tendremos que repetirlo cuando nos lo pida el cuerpo.

Domingo: comida en l'Escamarlà, esta vez organizado por mí. Me apetecía mucho ver a los amigos íntimos del colegio, con los que he compartido más de una vida. Escogimos l'Escamarlà por su estupendísima ubicación y porque recordábamos haber comido bien, aunque esta vez la cosa no fue como esperábamos. Dejando de lado la pésima acústica del local, de la que nos habíamos olvidado, fallaron los mejillones al vapor, demasiados pequeños, insípidos y que se enfriaron en apenas unos minutos; los buñuelos de bacalao estaban calientes por fuera y frío por dentro; y la paella de marisco estaba algo pasada, aunque aún así estaba por encima de lo que puede ser habitual. Una lástima. Lo bueno es que, aún así, no pudo empeñar una comida entrañable, imprescindible.

martes, 19 de octubre de 2010

The Entre Copas Project (y 2)

Después de visitar el Monasterio de la Piedad, fuimos a Haro a catar vinos de López de Heredia y Roda. A saber: Viña Gravonia blanco crianza 2000, Viña Tondonia blanco reserva 1992, Viña Cubillo Crianza 2004, Viña Tondonia Reserva 2001, Viña Bosconia reserva 2002; y Sela 2008, Roda Reserva 2006 y Roda I Reserva 2005. De entre todos ellos destacaré el Viña Tondonia blanco reserva 1992, una alegría para los sentidos.
En Haro seguimos las recomendaciones de mi jefe, quién me recomendó encarecidamente El Terete. Y yo lo recomiendo a todo aquel que aprecie la buena y contundente comida. Eso sí, como suele ocurrir con estos sitios, siempre es preferible reservar. Para mitigar los efectos de la (pesada) digestión decidimos pasear por la agradable ciudad, de la que destacaré su iglesia dedicada a Santo Tomás. De allí fuimos al Museo de la Cultura del Vino (nombre rimbombante, vamos, podría ser el nombre de una novela, Txetun), donde decidimos no entrar - el cansancio y el mal tiempo hicieron mella en nuestro estado de ánimo. Así que emprendimos la siguiente etapa de la escapada: Logroño.
Después de descansar un rato en el Hotel Ciudad de Logroño (puede que esté a 7 minutos de la calle Laurel, pero las paredes son de pladur, un engorro), visitamos brevemente el casco antiguo de la ciudad, antes de refugiarnos en un bar de la mencionada calle. Desde aquí un saludo a la simpática camarera que no me avisó que el pimiento rojo que coronaba un pincho había sido sembrado en el infierno.
Después de una noche escuchando a nuestros vecinos los jubilados (de esos que aprovechan al máximo el tiempo, oséase: van a dormir tarde, luego son los primeros en despertarse), tocaba visitar Elvillar de Álava y Laguardia. En Elvillar tuvimos la suerte de pasar un rato muy agradable conociendo las Bodegas Medrano Irazu, que no suelen estar abiertas al público, pero por un contacto de Emeshing nos dejaron entrar y ver cómo trabajaban. Aún sin catar sus vinos, la confianza que inspiran es máxima, por lo que espero que mis compañeros de trabajo disfruten de las botellas que les regalé.
De Laguardia sólo cabe decir que está tan bien cuidada que parece que fue construída hará unos añitos. Un encanto. Comimos en El Bodegón, dignísimo sucesor del Terete o La Vieja Bodega. Con otra digestión pesada en nuestros estómagos sólo cabía pasear por sus entrañables calles. Después de observar durante unos minutos el edificio de Frank Gehry en las Bodegas de Marqués de Riscal, volvimos hacia Logroño, donde M y yo acabamos la tarde callejeando por su casco antiguo. Emeshing y Adriana, por otro lado, marcharon hacia San Millán de la Cogolla para ver el Monasterio de Suso y de Yuso.
El último día se resume en volver a casa, parando brevemente para ver El Picuezo y la Picueza, en Autol, y en estar tristes por tener que volver a enfrentarnos a la cruda realidad de la vida laboral. Ha sido un verdadero placer escaparse con Emeshing y Adriana: se entiende que tengan una agenda social tan apretada y que todos quieran quedar con ellos. Aquí, el resumen de las crónicas de Emeshing.

viernes, 15 de octubre de 2010

Zaz - Les passants

La primera vez que oí a Zaz fue en el coche, de camino a casa. Sonó Je veux y no pude quitarme la melodía de la cabeza en toda la tarde, así que les busqué en spotify (grandísimo invento, este) y me sorprendí escuchándoles con agradable atención: la música francesa y yo no nos llevamos muy bien, a pesar de los intentos, entre otros, de una profesora particular que tuve en una vida anterior, de la que me grabó dos cedés con diferentes cantantes. Con Zaz, como apenas entiendo lo que cantan, hace que me guíe por la fonética y la musicalidad de la canciones: puede sonar raro, pero creo que, a veces, el hecho de entender la letra, sobre todo cuando se trata de "words come easy when they are true", de la última ñoñería de Robbie Williams, sólo provoca el cambio de dial o darle al next.

martes, 12 de octubre de 2010

The Entre Copas Project (1)

(Como prólogo: agradecer a Adriana y Emeshing la escapada que nos han brindado: es difícil imaginar mejores amigos para evadirse de la rutina. Y, por lo que a mí respecta, los posts de Emeshing me ayudan a redactar estas líneas...)

Aprovechando que a M y Adriana les habían regalado para sus cumpleaños el Smartbox Bodega con carácter, organizamos una escapada por Huesca y La Rioja para disfrutar de sus pueblos, paisajes y sus vinos. Salimos el viernes 9 por la tarde, llegando a Fonz después de superar un gran atasco a la salida de Barcelona. Dormimos en el Hotel Domus Fontana, de largo, donde mejor nos atendieron y pudimos descansar: es un sitio tranquilo, reposado, que invita a dejarse llevar por el ambiente relajado del pueblo.
En Viñas del Vero, después de visitar la bodega Blecua, donde se elabora el más especial de sus vinos (el precio de la botella ronda los 60 euros), probamos el Gewürztraminer 2009, el Syrah 2007 y el Gran Vos 2004, todos ellos excelentes. Lo mejor llegó al final, cuando nos hicieron entrega de una botella de vino, un tapón, un abridor y una cubitera.

La siguiente parada fue en Casalarreina, pueblo que merece más de una visita, a la que llegamos después de comer estupendamente en Huesca. Destacaré el Monasterio de la Piedad, una joya. Además, oyendo las explicaciones de la guía no pude evitar acordarme de una profesora que tuve en la facultad, la Dra. Alfonsina Janés, que se desvivía por la cultura y hacía de ella su forma de vida. Recomendar también el restaurante La Vieja Bodega, cuyo solomillo sencillamente se merece un diez. Del hotel prefiero no hablar: M y yo quedamos bastante insatisfechos, sin ganas de regresar ni dedicarle buena críticas.

jueves, 7 de octubre de 2010

El Nobel

Me he alegrado de la concesión del Premio Nobel de Literatura a Mario Vargas Llosa, no tan sólo porque es un autor que conozco, a diferencia de los últimos galardonados, bastante minoritarios (sobre todo la Jelinek esa, que debería estar relegada al olvido), sino porque le he leído y regalado con gusto: Emeshing puede dar fe, allí está su comentario acerca de La fiesta del chivo. De todas formas, no es mi intención analizar su vida y obra, para eso están los estupendos artículos de ABC o El País, entre otros, sino recordar que con Vargas Llosa uno tiene la sensación de estar disfrutando con algo que, bajo su su aparente sencillez, se oculta horas y horas de meticuloso trabajo. A pesar de que El paraíso de la otra esquina me decepcionó terriblemente (es uno de esos libros que aguardan, en cajas, misericordia), siendo, precisamente, lo último que he leído de él, no puedo evitar pensar en lo que me reí con La tía Julia y el escribidor o que La fiesta del chivo es una novela imprescindible, de las que consiguen aficionar a la literatura. También espero que mi padre no exija la devolución ahora de Conversación en la catedral o La ciudad y los perros, que me llevé, hace muchos años, furtivamente, de su estantería: las he leído, pero tengo la sensación de no haberlo hecho.

Justamente hace unos días acabé la relectura de Señora de rojo sobre fondo gris, de Miguel Delibes. "Una novela menor", creo recordar que la tildaron así en su momento. De todas formas, he sido incapaz de abandonarla y me ha emocionado. Con novelas "menores" de este calibre, no puedo evitar pensar que, si este año tocaba un Nobel en lengua castellana, quizá, de haber estado vivo, el receptor hubiera sido otro.

domingo, 3 de octubre de 2010

La apoteosis necia en el teatro Coliseum

La primera vez que vi La apoteosis necia de Berto Romero debió ser en abril o mayo de 2005, junto con unos amigos, en el pub Meditarreano de la calle Balmes. Desde entonces hemos seguido su trayectoria con interés, alegrándonos ver cómo, con el tiempo, empezaba en la sala pequeña del Teatreneu, para pasar luego a la sala grande, y tras una gira por España, culminar con tres actuaciones en uno de los teatros con más solera de Barcelona, el Coliseum.

El excelente espectáculo sigue siendo prácticamente el mismo que en 2005, sólo con pequeñas diferencias que no modifican su concepción original. Por ejemplo, con un inciso sobre Eduardo Punset ("es la persona más lista del mundo, porque todo el mundo cree que es la persona más lista del mundo") o recreándose con la caracterización de los "pústulas", cada vez más parecidos a los antisistema. Por otro lado, me pareció entrever que Berto domina ahora mejor el timing de la obra, en la que las pausas, bien mediante "olvidos" del texto o interpelando directamente al espectador, están perfectamente medidas y estudiadas. Eso sí, siempre haciendo reír y nunca dando pie a la relajación del espectador. Siendo final de gira aparecieron en el escenario Joan Eloi, el guitarrista de Buenafuente, y The Pinker Tones, con el que interpretaron la canción del Programa de Berto.

Después del espectáculo decidimos comer algo, y qué mejor que darnos otro homenaje en el Heidelberg, degustando su estupendísimo Alt Heidelberg de dos pisos y una Warsteiner. Esperemos que Berto no tarde en regresar y lo haga con su Apoteosis Necia o su nuevo proyecto, El consuelo del labriego.

viernes, 1 de octubre de 2010

Flaubert's parrot

Ayer acabé la lectura de Flaubert's parrot, de Julian Barnes: libro extraño, de difícil definción, en la que el narrador exorciza algunos de sus demonios interiores analizando, desglosando, viviendo e interpretando la vida y obra de Gustave Flaubert. Para mí, la mejor novela de Barnes, aún sin haber leído Arthur & George, y a pesar de su lenguaje culto que invita a hacer uso del diccionario en bastantes ocasiones, lo que me hizo perder parte de su humor o doble sentido. Tocará revisarla en lengua castellana, en la que espero que, por lo menos, se haya intentado recoger la prosa y fina ironía que se desprenden sus páginas. Flaubert's parrot es una grandísima novela enfocada más a quién conozca "algo" de Flaubert y/o sea un interesado en la crítica literaria.

lunes, 27 de septiembre de 2010

En el tren, hoy

El trayecto en tren a casa de apenas 23 minutos suele permitir que me zambulla en la lectura y que olvide el trajín del trabajo, lo que es muy de agradecer. Aunque hay días como hoy, en los que a dos paradas de casa se han sentado dos "chonis" o "ninis" (con perdón de las palabras) a mi lado, han encendido la música del móvil, y entre tarareo y canto, se han chillado perlas como "mi padre es un hijo de puta, pero me hace reír", o "ya ves, prima, es una guarra, cuando la vea se lo digo". Y digo chillar porque, por ejemplo, We don't speak americano les impedía compartir confidencias en voz baja. Después de cerrar el libro he suspirado profundamente preguntándome si debía pedirles que apagaran la música, levantarme no era una opción. Pero, ¿para qué? Sólo faltaban 10 minutos para mi final de trayecto y, para evitar males mayores, no fuera el caso que el maleducado fuera yo, por aquello de impedir que se expresen (cuánto daño han hecho las teorías educativas liberales de los años 70), he preferido intentar abstraerme de cualquier forma. Casi sin darme cuenta hemos llegado a la estación, donde también parece que aquello de "dejen salir antes de entrar" ha pasado a mejor vida: será porque en el tren sólo te avisan del escalón. Nada, sólo queda dejarse caer y esperar que la gente se aparte. Eso suele funcionar.

sábado, 25 de septiembre de 2010

Breve comentario sobre Flaubert's parrot

En el capítulo seis de Flaubert's parrot, que considero la mejor de las novelas de Julian Barnes que he leído hasta el momento (después de Una historia del mundo en diez capítulos y medio, Talking it over, Love, etc y Before she met me - todas excelentes, casi imprescindibles), el narrador aprovecha algo más que un desliz de un crítico literario para comentar algunos errores que se encuentran en lo que se denominaría "clásicos". Toma como ejemplo el poema The charge of the light brigade, de Lord Tennyson, y Lord of the flies, de William Golding. Como estudié la novela de Golding en el colegio, no pude evitar acordarme de mi profesor de literatura, el sr. Koch, al leer las siguientes líneas:

"In the famous scene where Piggy's spectacles are used for the rediscovery of fire, William Golding got his optics wrong. Completley back to front, in fact. Piggy is short-sighted; and the spectacles he would have been prescribed for this condition could not possibly have been used as burning glasses. Whichever way you hold them, they would have been quite unable to make the rays of the sun converge".

Dejando de lado que este error no influye en el devenir de la historia (Julian Barnes lo define como "external mistakes, (...) often they merely indicate a lack of specific technical knowledge on the writer's part. The sin is pardonable"), ni que por este motivo deba plantearme una relectura del clásico de Golding, sí que mantiene mi idea de no verificar, de entrada, la veracidad de los textos de ficción. Hasta cierto punto, claro; una cosa es equivocarse, otra reformular los hechos históricos como lo hacen Katherine Neville o Matilde Asensi, por ejemplo: entonces es cuando pienso que estos "detalles" deberían avisarse en la portada para evitar confusiones o que se suspendas exámenes de historia en el colegio. Prefiero que prime la ficción, entreteniéndome y haciéndome olvidar la vida cotidiana. Si, además, como en el caso de Flaubert's parrot, consigue hacerme reír, reflexionar y disfrutar con una historia que combina novela con crítica literaria ("bisturí filológico", así lo llamaba una amiga de la facultad) sin un ápice de aburriento, y habiendo leído sólo una de las obras del escritor francés (La educación sentimental, bajo el influjo de teoría literaria de Nora Catelli), no me queda otra que ralentizar su lectura, intentando disfrutar con cada una de sus páginas.

viernes, 17 de septiembre de 2010

Lo nuevo de Stuart Macbride

Via Amazon he visto que ya se puede reservar la nueva novela de Stuart Macbride, autor desconocido por aquí y que, sin duda, merece un reconocimiento mucho mayor. Lamentablemente, hasta el momento sólo se ha editado en nuestro país Cold granite con el erróneo título de El coleccionista de niños. A lo que iba: ésta es la sinopsis de lo nuevo de Macbride, Shatter the bones: "You will raise money for the safe return of Alison and Jenny McGregor. If you raise enough money within fourteen days they will be released. If not, Jenny will be killed.' Alison and Jenny McGregor – Aberdeen's own mother-daughter singing sensation – are through to the semi-finals of TV smash-hit Britain's Next Big Star. They're in all the gossip magazines, they've got millions of YouTube hits, everyone loves them. But their reality-TV dream has turned into a real-life nightmare. The ransom demand appears in all the papers, on the TV, and the internet, telling the nation to dig deep if they want to keep Alison and Jenny alive. The media want action; the public displays of grief and anger are reaching fever-pitch. Time is running out, but DS Logan McRae and his colleagues have nothing to go on: the kidnappers haven't left a single piece of forensic evidence. The investigation is going nowhere. It looks as if the price of fame just got a lot higher…". Ahora sólo queda esperar hasta enero del año que viene. Via Amazon, claro. Tiempo de sobra para leer El invierno de los leones, de Jan Costin Wagner, Flaubert's parrot, de Julian Barnes, o lo nuevo de Philip Kerr o Paul Auster, por ejemplo.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Croacia en barco

Una semana en Croacia, visitando algunas de sus ciudades más emblemáticas y turísticas, no es suficiente para conocer un país que sorprende por su pureza y sus ganas de agradar, entre otras muchas cosas. Queda claro que sólo vimos la parte más turística, que aquellas zonas, tirando hacia el interior, más pobres y más afectadas por una guerra que sigue muy latente y que aparece en carteles publicitarios o camisetas, no suele mostrarse en los recorridos ofertados por las agencias de viajes. Aún así, Croacia merece ser estudiada con más detenimiento y ser visitada con bastante más calma que en tan sólo siete días.

M y yo decidimos regalarnos unas vacaciones en la que nuestra máxima preocupación debía ser el cambio de moneda: por este motivo nos decantamos por Transrutas y su Croacia en barco, que combina los paseos marítimos (durmiendo siempre en tierra, no se trata de un crucero) con traslados en autobús. Como es imposible resumir una semana de experiencias y sensaciones en unas pocas líneas, lo haré de forma esquemática.

Las ciudades o poblaciones: en siete días visitamos Pula, Rijeka, la isla de Krk, Rab, Zadar, Sibenik, Skradin, el Parque Nacional de Krka, Trogir, Split y Dubrovnik (y seguro que me dejo algo). Me quedo con la tranquilidad que emana Rab; con el órgano marítimo y el Monumento al Sol de Zadar; con la impresionante catedral de Sibenik, hecha de piedra caliza y mármol, y su baptisterio; con el casco antiguo de Trogir (y eso que ha sido inundada por terrazas y tiendas de souvenirs); y, no podía ser de otra manera, con la ciudad de Dubronivk, por sus murallas y sus callejuelas, aunque supongo que, algo fuera de temporada, la cosa mejoraría bastante, con la invasión turística que sufren sus calles en algunos momentos tuve la sensación de estar en el Disneyland de las ciudades antiguas. Y me quedé con las ganas de ver y fotografiarme con el monumento a James Joyce en Pula, la lluvia y un brusco descenso de las temperaturas nos obligaron a buscar cobijo en el autobús antes de tiempo.

Punto y aparte merecen las puestas de sol: M lo definió como "parece que este país este hecho para ver caer la tarde": no nos cansamos de fotografiarla. En Zadar, además, se recuerda que Alfred Hitchcock dijera que la más hermosa puesta de sol podía verse desde donde está ubicado el órgano marítimo.

Los hoteles no pasaron de ser correctos, en la que ninguno de los cuatro puede ser considerado como notable. Por ejemplo, en Rijeka el buffet del Hotel Neboder era escaso y el ruido de la calle se filtraba con demasiada facilidad por la ventanas. En el Hotel Porto de Zadar pudimos oír las conversaciones de la habitación vecina, mientras que en Hotel Panorama de Sibenik el menú propuesto dejó que desear, además de "torturarnos" con una de esas cantantes que imitan en forma y estilo a Celine Dion. En Dubrovnik (bueno, en realidad está en Cavtat, a excepción del Neboder ninguno de los hoteles está cerca de las ciudades que se visitan) el Hotel Iberostar Epidaurus, una especie de "resort light" con mil y una opciones de ocio para los visitantes, merece una mención especial. Se come bastante bien (buffet libre abundante y variado, en el que, por ejemplo, la verdura y las hortalizas son de buena calidad - la fruta no tanto), tiene piscina y salida directa al mar Adriático (aunque no hay arena, de eso apenas hay en Croacia). Lo malo es que es un hotel formado por varios edificios: así, por ejemplo, el edificio "D" tiene ascensor, pero no llega hasta la última planta, mientras que en el "E" no hay otra opción que ejercer los músculos, ya que no hay ascensor ni mozo que ayude a subir las maletas. Por cierto, que el ascensor del edificio "D" se estropeó al día siguiente de llegar nuestro grupo.

Los trayectos en barco en el Viking y con su amable tripulación estuvieron bien: tuvimos suerte con el buen tiempo y la comida, que fue mejorando día tras día. Que hubiera barra libre, sin incluir cócteles y combinados, también ayudó bastante a disfrutar las magníficas visitas que ofrece la costa croata. Por otro lado, el autobús, algo antiguo y donde solíamos escuchar música pop crotada (o eso parecía), se nos hizo largo, sobre todo en el trayecto de Split a Dubrovnik, de casi cuatro horas de duración. Suerte que éramos pocos en el grupo y que pudimos redistribuirnos como quisimos por el autobús.

Para finalizar, mención aparte merece nuestra guía, Helena: muy profesional, resolvió dudas e informó con solvencia sobre todas las ciudades que visitamos, ayudó en lo que hizo falta y además profesño un sentido del humor bastante fino e irónico. Se ganó su propina a pulso.

¿Repetiremos Croacia? Indudablemente, sí: queda mucho por ver, no es un país que deje indiferente. ¿Repetiremos con Transrutas? De entrada, no podemos decir que hayamos quedado insatisfechos.

domingo, 29 de agosto de 2010

Buen rollo

Ya que este blog va estar parado unos días, nada mejor que una entrada musical que fomenta el movimiento, la alegría y subir el volumen de la radio, iPod o lo que se preste para disfrutarla. La pieza escogida es Sunday shining, en la versión de Finley Quaye, que, en mi opinión, mejora la original de Bob Marley:

jueves, 26 de agosto de 2010

Misterioso

Misterioso, de Arne Dahl, contiene todos los ingredientes que hacen de ella una buena novela: una historia interesante, inteligente y sin concesiones, que sigue una sola gran línea argumental, en la que se da la relevancia justa a las subtramas, con una resolución coherente y justificada. A destacar también los diálogos fluidos, con descripciones que no se hacen pesadas (por ejemplo, cuando se escribe música jazz) y que, en lo que a la violencia se refiere, prefiere dejar a la imaginación las partes más escabrosas. Los puntos débiles se encuentran, a mi parecer, en unos personajes algo prototípicos (por ejemplo, Hjelm y el inspector jefe Hultin parecen haber salido de las historias de Maj Sjöwall y Per Wahlöö) y que, en un momento clave de la investigación, la casualidad juege un papel demasiado importante. Como si la sombra de Wallander fuera una losa demasiado pesada para este tipo de literatura. En fin, quitando estos detalles que no lastran la trama, Misterioso se lee con facilidad y, en definitiva, gratitud.
Sinopsis: "El inspector Paul Hjelm se enfrenta a un proceso de disciplina interno, con acusaciones de racismo incluidas, por disparar a un extranjero durante un secuestro con rehenes. Su impulsiva actuación no ha sido entendida y, a pesar de que le ha convertido en un héroe mediático, ha desbaratado su carrera. De pronto, una singular propuesta del superintendente Jan-Olov Hultin le sacará de la pesadilla: en lugar del cese de sus funciones, Hultin propone unirse a un grupo de investigadores de élite a los que denomina Grupo A. La invitación no podía llegar en un mejor momento para Paul, que se integra en el grupo y comienza a investigar el asesinato de dos empresarios de las altas esferas, muertos de la misma forma, con dos balas en la cabeza y sin rastro de casquillos. Pese a que algunas pistas apuntan a la implicación de la mafia estonia, las investigaciones de repente se centran en el hallazgo de una cinta con una curiosa grabación del Misterioso de Thelonius Monk hallada en el lugar del crimen… ¿Qué relación tiene con los asesinatos y de qué forma podría conducirles al asesino?"

martes, 24 de agosto de 2010

Dublinesca

Descubrí a Enrique Vila-Matas a raíz de la publicación de la que es, quizá, su novela más popular, El viaje vertical, de la que incluso se ha hecho una adaptación cinematográfica. Desde entonces siempre que he podido me he hecho con sus libros, aún incluso cuando el tema no me interesase demasiado, como me pasó con Doctor Pasovento. No puedo decir que sea uno de mis escritores favoritos, aunque no puedo evitar acercarme a su obra con curiosidad e, incluso, con ilusión. Así, cuando hace unos meses vi que se había editado su nueva novela, Dublinesca, quise comprarla, pero me echó atrás la última frase de la contraportada: "Simplemente genial". Supongo que es un recurso más para provocar su compra, aunque en mi caso provocó rechazo: hay un límite para el autobombo. De todas formas, unas semanas me lo compré, pensé que éste , un narcisismo exacerbado, no debía ser impedimento para leerlo, máxime se trata de un autor de "solvencia contrastada".
Contraportada de Dublinesca: "Samuel Riba se considera el último editor literario y se siente hundido desde que se retiró. Un día, tiene un sueño premonitorio que le indica claramente que el sentido de su vida pasa por Dublín. Convence entonces a unos amigos para acudir al Bloomsday y recorrer juntos el corazón mismo del Ulises de James Joyce. Riba oculta a sus compañeros dos cuestiones que le obsesionan: saber si existe el escritor genial que no supo descubrir cuando era editor y celebrar un extraño funeral por la era de la imprenta, agonizante ya por la inminencia de un mundo seducido por la locura de la era digital. Dublín parece tener la llave para la resolución de sus inquietudes. Niebla y misterio. Fantasmas y un sorprendente humor. Enrique Vila-Matas regresa con una novela que parodia lo apocalíptico al tiempo que refl exiona sobre el fin de una época de la literatura. Una novela deslumbrante, abierta a las más diversas lecturas, un verdadero regalo poblado de sorpresas. Simplemente genial (sic)."

Novela eminentemente metaliteraria, con constantes referencias a otras obras (sobre todo al Ulises de Joyce), autores y situaciones/homenaje de otros libros, puedo decir que he disfrutado con su lectura, a pesar de sentirme perdido en la parte final, sobre todo una vez acabado el propósito incial de Samuel Riba. Vila-Matas no propone un punto de partida precisamente "popular" (el fin de la era del papel para darse a la digitalización no despierta muchas pasiones, si acaso curiosidad que se contempla como un hecho asumido), y menos es el leit-motif que encubre: la búsqueda del propio yo del editor, su lento paso hacia la autodestrucción y la soledad; el paso de los años, la hipocresía social o la influencia de la literatura, son algunos de los temas que trata el autor, hilvanados a partir de un fino sentido del humor y una escritura envidiable. También es inevitable hacer la lectura a un nivel más personal del propio autor, al haber cambiado Vila-Matas de editorial, pasando de Anagrama a Seix Barral. Pensar que en la figura de Samuel Riba pueda haber algo de Herralde no es tan descabellado, sobretodo cuando se menciona más de un autor de su catálogo.

¿Lectura recomendable? Indudablemente, pero hace falta una base literaria para saber a qué se está enfrentando uno. Antes regalaría El viaje vertical, Bartleby y compañía o Extraña forma de vida.

viernes, 20 de agosto de 2010

Otro homenaje

Se trataba de una celebración especial, tocaba darse un homenaje más que merecido. El lugar escogido fue Els Pescadors, que ayer justificó sobradamente su buena fama de gran restaurante, no solo por la comida, excelente, sino por su atento servicio y educación. Resumiendo: buñuelos de berenjena rellenos de queso y anchoa, mejillones al vapor con gengibre, ventresca de atún con cerezas del valle del Jerte, arroz meloso de bacalao (en su punto de sal) y pimiento del piquillo, todo catalizado por un Martivillí 2008 fermentado en bota.

La ventresca:

jueves, 19 de agosto de 2010

Adaptaciones, Origen

Mientras apuro las últimas páginas de Dublinesca, de Enrique Vila-Matas, una breve reflexión sobre la adaptación al cine de la trilogía Millenium. Los hombres que no amaban a las mujeres es, a mi parecer, la menos fiel con respecto a la versión literaria, al reconstruir, a su antojo, las licencias cinematográficas parte de la trama principal, logrando un final abrupto y descompensado y, en cierta manera, alejado del magnetismo que impregna Lisbeth Salander. La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina y La reina en el palacio de las corrientes de aire" sí que respetan, con pequeños y casi inapareciables matices, el hilo conductor de la saga, obviando historias secundarias, como el trabajo de Erika Berger en la competencia. La única pega es que se asemejan a un telefilme de Telecinco un domingo por la tarde. Y claro, si uno no está familiarizado con los personajes, o no siente cierta empatía hacia ellos, se pierde el interés.

Igual los productores de la trilogía deberían haber pensado en plasmar los libros en una serie de televisión (algo habitual, por cierto, en otros autores suecos, como Henning Mankell y su siempre-cansado Wallander, o Camilla Lackberg), como se ha hecho con Los pilares de la Tierra, una adaptación tan fiel de la novela de Ken Follet que, en algunos momentos, he tenido la sensación de estar releyendo el libro. Eso sí, sin querer desvelar nada, se ha aumentado el dramatismo en algunos aspectos de bastante influencia en el devenir de la trama, lo que le confiere un matiz más sordido de lo que se podría entrever en sus páginas. De todas formas, ver Los pilares de la tierra se ha convertido en una cita obligada.

El otro día vimos Origen: un películón. Como Asane ya ha escrito el que es para mí el mejor comentario, simplemente me queda copiarlo: "(...) Creo que necesito verla otra vez. Me pareció una pasada y recomendable para verla en pantalla grande. Hubo un rato que pensé que estaba viendo Matrix y que iba a salir un niño calvo diciendo que no había cuchara, pero lamentablemente eso no sucede." Aquí, el trailer:

lunes, 16 de agosto de 2010

Barcelona rebelde

La exaltada loa de Mist en su interesante blog de Barcelona rebelde, guía histórica de una ciudad, de Guillem Martínez, despertó mi interés por dos motivos: uno, por tratarse Mist de una persona que merece ser escuchada con respeto y atención (ahí están sus escritos) y dos, porque la historia de Barcelona siempre me ha parecido más que interesante. Pues nada, fue leer el artículo y casi inmediatamente acercarme por el Fnac.

Barcelona rebelde... narra, hasta la transición democrática, la historia de la Ciudad Condal mediante una escritura agilísima y llena de humor, ironía y sarcasmo; el autor, además, no deja títere con cabeza (por ejemplo, al criticar que los estamentos públicos hayan favorecido reiteradamente intereses privados, allí queda la explicación del incendio de Liceu de 1994) y, en lo que es el leit-motif del libro, recaba en las contradicciones de una ciudad que, como muy bien se explica, "podía haber sido una Venecia independiente, luego la capital de un estado, luego la capital de un imperio, luego la capital de una España confederada, luego la capital de una federación, luego la capital de un estado federal, luego la capital de un mundo sin estados, pasó a no ser nada de todo eso. Como Guadalajara“. Aún siendo un ensayo, se lee muy bien, no hay un solo apartado aburrido, y son pocas las páginas en los que no se esboze una sonrisa (o se pase directamente a la risa). Lo que no implica que el autor apenas contenga su rabia cuando describe los atropellos e injusticias sufridas por los barceloneses: con la llegada de la Guerra Civil, a partir de la cual Guillem Martínez ya dispone de testigos de primera mano, la ironía es una arma para recordar, con menos dolor, una época en la que Barcelona fue una ciudad derrotada. Por escoger algunos párrafos del libro, me quedaría con aquellas dedicadas al Consell de Cent, a la visita de Cervantes a Barcelona, a la elaboración del Pla Cerdà o a la fundación del Barça, entre otros.

De todas formas, lo mejor del libro es que cumple con creces su función de guía. Me explico: el sábado pasado estuvimos paseando por el Casc Antic hasta llegar a la Ciutadella, siendo imposible no ir rememorando escenas y situaciones que aparecen en el libro. En definitiva: Barcelona rebelde, guía histórica de una ciudad es un libro para prestar, recomendar y regalar. Eso sí, debido a su carácter local, apenas despertará el interés a alguien ajeno a la ciudad, si acaso como curiosidad. Una lástima.

viernes, 13 de agosto de 2010

Lo nuevo de Robert Plant

Gracias a un artículo de El País me he enterado que Robert Plant, cantante de Led Zeppellin, sacará en las próximas fechas un nuevo disco, Band of joy. Motivo de alegría y excusa para pasar por caja: sólo que sea la mitad de bueno que Raising sand, su anterior trabajo junto con Alison Krauss, habrá valido la pena. Su primer single, Angel Dance, sirve para reconciliarse con la buena música. Lo mejor: parece que hasta existe la posibilidad de que venga a España en concierto.

jueves, 12 de agosto de 2010

El coche de bomberos que desapareció

Recojo de Crucedecables: "Una extraña concatenación de suicidios y accidentes acaba con la vida de los miembros de una banda de vulgares ladrones de coche. Uno de ellos yace muerto sobre la cama, hecha y limpia. Dos policías rompen la cerradura y penetran en la casa. Tan sólo hay dos palabras escritas junto al teléfono: Martin Beck. El inspector-jefe de la Brigada de Homicidios de Estocolmo ignora qué hace esa anotación con su nombre en aquella habitación. A pocos kilómetros, uno de sus hombres está a punto de convertirse en héroe, Gunvald Larsson. A medianoche el edificio que vigila salta por los aires. Cuatro muertos y un sinfín de heridos que saca del fuego con sus propias manos. Dos ladrones y dos prostitutas han fallecido. Uno ya lo estaba mucho antes de las llamas. Otro suicidio. ¿Qué está pasando? El rastro de uno de los fallecidos le conduce hasta una banda internacional de tráfico de coches robados. Pero, ¿qué tiene que ver Martin Beck? ¿Quién es el exterminador?"

Pues eso: otra estupenda novela de investigación policiaca, en el que destaca su reparto coral, una trama que no pierde fuerza (y, en consecuencia, interés por parte de lector) y que está muy bien resuelta. Lo malo es que se lee en un suspiro, por lo que pagar 17 euros que vale la edición de RBA es algo excesivo. Es más recomendable tirar de biblioteca o bien, como yo, escoger la edición del extinto "Club del Misterio". Por lo demás, que sea la quinta novela de la saga de diez creadas por Maj Sjöwall y Per Whalöö no tiene relevancia, prima la historia (con bastantes descripciones y crítica social) y no tanto la evolución interna de Martin Beck, el personaje más importante.

lunes, 9 de agosto de 2010

De la música de los vecinos

Eso de vivir en un edificio antiguo tiene sus ventajas y desventajas. Entre estas últimas, la del ruido: raro es el día en que no escuchemos la música de los vecinos - por suerte, no son muy aficionados a la televisión, por lo que no hemos sufrido las vuvuzelas dialécticas de la Esteban. La vecina del tercero primera suele decantarse obsesivamente por música triste (No surprises, de Radiohead, o Falling slowly, de la banda sonora de Once, copan los dos primeros puestos de su top ten depresivo), pero cuando monta una fiesta no hay quién la saque del House más reiterativo. El del tercero segunda prefiere música dentro de los parámetros tipo los 40 principales o Kiss FM, con Spandau Ballet o Alejandro Sanz, por ejemplo. Finalmente, los del ático también sufren ataques eclécticos: unos días nos despiertan con los conciertos de Radio3, en otros sólo se aprecia el tum-tum del "maquineo", y en otras ocasiones (las menos, a mi pesar) aparecen, entre otros, The Eagles o Jimmi Hendrix: The wind cries Mary es una canción que he podido discernir en más de una ocasión.

Iba a poner un link al video de Youtube de Bookends, balada empalagosa (pero no por ello deja de ser excelente) de Simon & Garfunkel que descubrí gracias a la banda sonora de 500 días juntos, que según M, le va anillo al dedo a la vecina del tercero. Pero prefiero promocionar a Hendrix, simplemente porque me gusta más y porque es una de las canciones favoritas de S, quién el sábado pasado nos obsequió con una barbacoa perfecta, amenizada con una banda sonora difícil de olvidar: de Luis Aguilé a "Salomon Schwartz and His Orchestra" (versiones yeye de temas tradicionales judíos), pasando por musica yeye catalana - ésta, por cierto, víctima de un olvido justificadísimo.

sábado, 7 de agosto de 2010

Homenaje

Suena el teléfono, es A: "Necesito darme un homenaje, vamos al Salamanca, ¿no?". No hay motivo para negarse: por un lado, M ve a sus padres y, por el otro, yo puedo conocer de primera mano si ese restaurante realmente tan bueno como me habían jurado. La reserva se concreta para las 14h, tiempo suficiente para pasar por el Fnac y comprar, como divertimento, Zombies para Zombies: Autoayuda para muertos vivientes, de David P. Murphy.

La primera impresión no es muy buena: nada más acercarnos al local dos personas se abalanzan sobre nosotros para saber si queríamos comer: "Tenemos reserva y ya nos esperan dentro", respondemos. Nada, nos siguen hasta el pasillo para cerciorarse de la veracidad de nuestras palabras. A pesar de que hay mesas vacías mejores, estamos ubicados en una mesa estrecha, tocando el pasillo. El buen recuerdo de Can Costa, restaurante ubicado a unas pocas calles de allí, empieza a convertirse en algo más que un buen recuerdo, rozando la añoranza, donde disfrutamos de una amplia mesa redonda en una esquina. Eso sí, Can Costa desaparece tan pronto llega la comida: los berberechos al vapor, con su limoncete exprimido, son excelentes, mientras que M y sus padres pasan del primer plato y se abalanzan sobre una exagerada "parrillada olímpica" formada a base de rodaballo, rape, merluza, mejillones, almejas, escamarlanes, gambas y gambones. Mi segundo plato, "rodaballo al horno", también de proporciones algo salvajes, es mejor que excelente: es difícil no parar de comer. Todo esto acompañado por un Blanc Pescador y un Cresta Rosa inesperado, ya que se quedaron sin más vino blanco de aguja. Obviamente, no hay espacio para el postre, pero sí para un rico sorbete de al cava y un carajillo de baileys. La sorpresa llega con la cuenta: mucho menos de lo esperado.

Salimos del restaurante sin recordar los pequeños inconvenientes de la llegada: con comidas así a uno se le perdona todo. Y se repite.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Alejandro Magno y las Águilas de Roma

Alentado por la estupenda lectura de Salamina, de Javier Negrete, no dudé en reservar otra obra suya, Alejandro Magno y las Águilas de Roma, en la biblioteca de mi barrio, aún desconociendo cualquier detalle sobre la novela. La trama es la siguiente: "323 antes de Cristo. A los 33 años, Alejandro Magno, el mayor conquistador de la historia, está destinado a morir en Babilonia. Pero Néstor, un misterioso médico que dice haber sido enviado por el oráculo de Delfos, aparece en el instante preciso para salvar su vida. Seis años después del intento de asesinato y tras casi dos décadas de incesantes campañas en Asia y Grecia, Alejandro ha vuelto sus ojos hacia las riquezas de Occidente. En su camino hacia el dominio del mundo conocido, sólo se interpone la mayor potencia militar de Italia, una ciudad que al igual que el propio Alejandro está convencida de la grandeza de su destino: Roma."

Ha sido mi primera novela de historia-ficción (un "qué hubiera pasado si", dígase ucronía) y la experiencia no ha resultado muy positiva. Una pena. Es demasiado larga, la trama avanza poco a poco, apenas sin evolucionar. Se incluyen tramas secundarias y detalles históricos que no solo no enriquecen la historia, sino que la lastran. Incluso en algunos momentos me han recordado a los "corta y pega" de Matilde Asensi. Suerte que Javier Negrete ha trabajado el estilo narrativo, logrando una fluidez encomiable. Por otro lado, aún tratándose de una novela eminentemente coral, en la que los personajes principales están bien trazados, fallan algunos de los secundarios, como el Rey del Bosque, que parece salido de la academia de "León, El Profesional"; o incluso Perdicas, del que, personalmente, al estar cegado por el odio y la codicia, hubiera esperado un comportamiento más ruín y menos benevolente.

Vale la pena esperar a la escena de la batalla final, que enfrenta a las tropas de Alejandro con las legiones de Roma: uno puede llegar a sentir el aliento y la sangre de los combatientes entre sus páginas. Lamentablemente, una vez resuelta la batalla parece que el autor hubiera tenido prisa en finiquitar su obra, dejando (casi) todas las tramas abiertas y con más interrogantes que satisfacciones. Eso sí, en una nota al final del libro, ya fuera de lo que sería la propia novela, el autor avisa que habrá una segunda parte, El último viaje de Alejandro Magno - lo que sorprende, ya que en ningún momento se avisa al lector o se deja entrever que habrá una continuación.

En definitiva: a pesar de sus carencias y errores, catalogaría Alejandro Magno y las Águilas de Roma como lectura para la playa, cuyo nivel (en todos sus aspectos) está por debajo de la agradable Salamina.

viernes, 30 de julio de 2010

Live forever

Con Oasis me ocurre como con mis Beatles, aunque pase algún tiempo sin escucharlos sé que llegará el momento en que volveré a buscarlos para disfrutar de su música. Ahora mismo, por ejemplo, los he encontrado en grooveshark y no he dudado en recuperarlos. Son el colofón a una (muy) buena semana, sobretodo por la prohibición de las corridas de toros en Cataluña: quiero creer que ha prevalecido la defensa de los animales y que no han habido interferencias políticas. En este sentido, parece que nadie quiera tener en cuenta que este movimiento surgió directamente del pueblo mediante la recogida de 180.000 firmas.

martes, 27 de julio de 2010

Roseanna

Roseanna ha sido una de mis sorpresas literarias del año, cuando lo compré sólo tenía como referencia El hombre que se esfumó, estupenda novela policiaca escrita también por Per Wahlöö y Maj Sjöwall. Sabía que leería un buen libro, pero no me esperaba que me atrapara y que apenas pudiera levantar la vista de sus páginas. Y menos cuando durante las primeras páginas temí enfrentarme a una novela costumbrista que se disfrazaba con un crimen.

Pues no: aunque indudablemente se trata una novela pausada, en los momentos clave la sucesión de acontecimientos se agolpan y dejan al lector sin aliento. La trama está perfectamente tejida, sin dejar nada al azar, en el que los personajes, en especial Martín Beck, están bien perfilados. Sobre Beck podría decirse que su cansancio para con su familia bien ha podido servir de base para el Wallander y su visión fatigada del mundo (diabetes aparte, claro). De hecho, Henning Mankell, seguidor reconocido de las obras de Wahlöö y Sjöwall, firma el prólogo de la edición de RBA (que no he leído). Por otro lado, que Roseanna esté ambientada en los años 60, en el que los teléfonos móviles e internet sonaban a ciencia-ficción, otorga un plus de veracidad y gracia a la novela: la lentitud, la tensa espera para obtener información, es un aliciente más para penetrar y dejarse llevar por la trama. Como con Dashiell Hammett o Raymond Chandler, la distancia histórica no hace más que reforzar la historia.

Sinopsis: "Roseanna empieza una tarde de julio, cuando el cuerpo de una joven es sacado del precioso lago Vattern, en Suecia. Tres meses después, todo lo que sabe el inspector Martin Beck es que el nombre de la chica se llama Roseanna, que vino de Lincoln, Nebraska, y que pudo ser estrangulada por cualquiera de las ochenta y cinco personas que viajaban con ella en barco".

Es una pena, los buenos libros suelen leerse de forma rápida (R, compañero de trabajo, suele definirlo como "me faltan páginas"); por suerte, en este caso, aún me quedan ocho novelas del inspector Martin Beck por descubrir. La siguiente, El coche de bomberos que desapareció.

domingo, 25 de julio de 2010

Dos cenas

Tocaba reunirse con los excompañeros de trabajo, siendo el local escogido El Paraguayo, donde S y yo probamos hará unos meses el chuletón cebón: aproximadamente, un kilo de carne para dos personas que se cocina directamente en una plancha en la mesa. La cena no estuvo mal: la carne (entrecotte para unos, costillas para otros, el chuletón para los dos más valientes) estaba en su punto, así como el vino, que cumplió su función de saciar la sed. Lo malo es que nos pareció una exageración pagar 35 euros por persona por un plato y su guarnición (que hay que pedir y pagar aparte), un café y una botella de vino y de agua. Y más si se tenemos en cuenta el calor, pues carecen de aire acondicionado, todo son ventiladores para hacer desaparecer también los humos de la carne que se cocina en la mesa. Y raro también es el nombre del local, El paraguayo, ya que nada proviene de allí: ni el vino, ni la carne, ni las camareras, ni el precio (éste, indudablemente español), ni ná.
Una semana más tarde repetimos en El Embat. Otra vez. Y, como siempre, no decepcionaron. A saber, menú degustación compuesto por: Vieras con anguila ahumada, patata y limón, Canelón de pato trufado, Espalda de cordero con habitas y queso ahumado. De postre: sopa de romero con melón y limón. Para beber: vino blanco Capricho, del Bierzo. Imprescindible.

viernes, 23 de julio de 2010

Matriculándome... o no. (y 3)

Oficialmente matriculado: "Et comuniquem que estàs correctament matriculat. L'aula t'apareixerà al teu campus fins el dia que comenci la docència, per tant, durant aquests dies no ha d'aparèixer". Una alegría eso de volver a la universidad, y más después de los errores, demoras y esperas. Ojalá el curso no me depare más sorpresas - no debería haberlas.

miércoles, 21 de julio de 2010

Matriculándome... o no. (2)

A vueltas con la UOC: a pesar de que ya tengo el perfil correcto, sigo sin ver la asignatura matriculada, entre otras cosas, por lo que ayer reabrí la incidencia. Hoy he recibido el siguiente mensaje: "(...) sabem que tenim una consulta (sic) teva, al Servei d'atenció, pendent de respondre. Estem treballant per contestar-te tan aviat com puguem. No obstant això, com que som en període de matrícula, el temps de resposta pot ser una mica més llarg del que és habitual perquè el volum de consultes és molt gran. Et demanem disculpes per aquest fet (...). La nostra voluntat és, doncs, garantir que no tinguis cap perjudici pel retard en la resposta". Bien.

Agradezco este gesto, de verdad, que a uno le pidan paciencia es siempre mejor que tenerlo en la ignorancia. De todas formas, este correo me da a pensar en dos cosas: uno, si siempre hay un aumento de incidencias y consultas durante la época de matriculación, podrían pensar no ya en contratar más personal, pero quizá sí en optimizar los recursos. Para algo se ha inventado el Itil y el Cobit, por ejemplo. Y, por otro lado, aún habiendose tenido en cuenta esa avalancha de llamadas y correos electrónicos, me parece excesivo que, pasado más de una semana desde la matriculación, no hayan podido resolver un problema. Me pregunto qué dirían en la empresa en la que trabajo si los clientes tuvieran que lidiar con retrasos de semejante índole.

martes, 20 de julio de 2010

Trailer de The social network

Espero que no me ocurra como con The lovely bones, donde la historia y el trailer prometían mucho, y al final todo quedó en un ejercicio de estilo, en el que la forma primaba sobre el fondo. Suerte que David Fincher, director de Seven o Zodiac, entre otras, suele ser sinónimo de calidad y trabajo perfeccionista. Por cierto, lo próximo de Fincher será la adaptación americana de Los hombres que no amaban a las mujeres, con Carey Mulligan como Lisbeth Salander. Más información sobre The social network y cómo debió forjarse Facebook según Ben Mezrich, autor del libro en el que se basa la película (The Accidental Billionaires: The Founding of Facebook, A Tale of Sex, Money, Genius and Betrayal), aquí. Fecha del estreno: el 10 de octubre.