domingo, 30 de agosto de 2009

Dia 1: Barcelona - SOS del Rey Católico

El trayecto de Barcelona a SOS del Rey Católico transcurre como está previsto: sin prisas ni agobios tanto en la autovía hasta Fraga como en la autopista que lleva a Zaragoza y luego camino a Pamplona. Como el trayecto se hace largo, y sólo conduzco yo, decidimos comer en Ejea de los Caballeros: de algo me suena. ¿Salió en la tele? ¿Algún conocido que tenía algún vínculo con esa población? ¿Acaso esuve ya allí de pequeño? Antes de llegar ya lo recuerdo: un antiguo cliente del banco en el que estuve trabajando en una vida anterior se mudó allí tras hundir su empresa (y dejarla llena de impagados). Cosas que tiene la vida. Buscamos sitio para aparcar pero sus calles están abarrotadas y, en algunos casos, hasta cortadas, por lo que la posibilidad de encontrar aparcamiento se antoja misión imposible. Pues nada, proseguimos nuestro camino hasta Sábada (alguna cosa encontraremos, me dice M), el siguiente pueblo en nuestra ruta.

Paseando por Sábada en busca de un restaurante vemos un cartel de "hospedería". No nos lo pensamos y nos acercamos, los dos tenedores que acompañan la R nos traen buenos augurios. "¿Tienen reserva?" "Pues no". "Entonces tendrán que esperar por lo menos una hora y media". Como nuestro instinto primario es demasiado fuerte declinamos gentilmente la oferta, esperar hasta las cuatro menos cuarto no entra en nuestros planes. Volvemos a la carretera y vemos un bar, algo así como el casino del pueblo. Allí no nos ponen pegas para comer... aunque nos ubican en una sala de billar que se utiliza como almacén. "Es que ahora (las 14:25h) viene la gente del pueblo a tomar café. Perdonen el desorden, hace poco que acabaron las fiestas", se excusa la señora. El menú: lentejas con arroz y chorizo y ensaladilla rusa de primero, luego costillas con pimientos para saltarnos el postre y llegar directamente al cortado. Indudablemente, los 14 euros que nos cobran por persona son excesivos, pero no podemos hacer nada.

De Sábada vamos a Uncastillo, preciosísimo pueblo lleno de encanto que nos coge de camino. A pesar de calor intenso, no podemos evitar perdernos por sus calles y subir hasta el castillo... que está cerrado, abren a las cinco de la tarde. Decidimos no esperar y emprender la marcha hasta SOS del Rey Católico, las horas de conducción empiezan a notarse y ya tengo ganas de tomarme una ducha.

Aquí tenemos reservada una habitación en el Hotel El Peirón, sin duda alguna, uno de los mejores hoteles donde he estado. Está en la denominada calle Mayor, muy cerca de una de las puertas principales de entrada (se puede aparcar muy cerca, por cierto). Por ejemplo: el trato amable; la habitación es espaciosa y está decorada con muy buen gusto; impera el silencio; el desayuno es copioso y dispone de variedad; y todo, además, a buen precio. El hotel abrió sus puertas la pasada Semana Santa y todavía se nota esa ilusión por lo nuevo y el trabajo bien hecho. Es un "tres estrellas" pero indudablemente su categoría debería se otra.

Después de un merecido descanso, damos una vuelta por el pueblo. Como en Uncastillo, da gusto callejear sin mirar el mapa, respirar y sentir su tranquilidad, mirar los diferentes valles desde el mirador... SOS se merece una segunda visita, sin duda. Poco antes de las nueve toca cenar. El lugar escogido es As Bruixas, del que google habla bien y que el recepcionista también recomienda. Y sí, vale la pena: por ejemplo, mi ajoarriero se merece un aplauso, así como el vino, Uncastellum, vino ecológico de la región.

domingo, 23 de agosto de 2009

Restaurante Nexes

Lo que son las cosas: uno sale a dar una breve vuelta por el barrio y acaba, 7 horas más tarde, tomando un carísimo cortado en la tranquila plaza de Sant Felip Neri. A media mañana nos llamaron Markus y Veronica para ir a comer algo "ligero", ya que también tenían un compromiso por la noche. Como M y yo no teniamos nada que hacer, decidimos ir paseando por el centro de la ciudad en busca de un restaurante que estuviera abierto y tuviera disponibilidad de mesas para el segundo turno. Así fuimos descartando, entre otros, el Sensi (sólo abren por las tardes y noches), el Agut y el Embat (ambos cerrados por vacaciones; además, el Embat nos cogía algo lejos), Il Mercante di Venezia (no sabíamos si abrían a mediodía y, sinceramente, lo preferimos para cenar), El Cafetí (se trataba de "comer ligero", no una excelentísima paella) y el Señor Parellada, que aunque sí que estaba abierto, no reservan mesa con poca antelación y obligan a hacer cola. Así llegamos al Nexes, donde M ya había estado: "Ya verás, aunque es algo pequeño y mantiene algunos elementos decorativos del restaurante chino que era antes, los platos están elegantemente dispuestos, las raciones son generosas, el trato es amable y, lo mejor, no es caro, tienen un menú por 12,50 euros bastante correcto". Pues eso.

Nos decantamos por los platos de la carta, empezando por Risotto de ajos tiernos con gambitas, Carpaccio de vegetales (calabacín, tomate, pepino) y Lasaña de verduras escalivadas con queso de cabra, para llegar a unos segundos de Atún a la plancha con salsa teriyaki, Brocheta de langostinos con revuelto de setas y Suprema de salmón empanada con sésamo. Todo esto amenizado cn un buen vino blanco, un Blanc Pescador bien frío. Los postres, cómo no, también estuvieron a la altura: Crema catalana con cítricos, Lasaña de chocolate y Coulant de chocolate. Todo muy correcto, por lo que no nos importó pasear hasta la Plaça Sant Jaume en busca de efectivo, ya que se les había estropeado el TPV. Y lo de "comer ligero" quedó en intento, nada más...

El café decidimos tomarlo en una terraza de la Plaça Sant Felip Neri, una de esas pequeñas maravillas que aún pueden encontrarse en Barcelona. Y como que es un lugar algo escondido y lejos del bullicio turístico del centro de la ciudad, en la terraza se aprovechan: 2,80 euros un cortado, 3,74 euros un botellín de agua de 0,5 litros. El único borrón a una tarde estupenda.

Resacón en Las Vegas

El jueves pasado Emeshing y yo fuimos a ver Resacón en Las Vegas en los cines Icaria, por aquello de disfrutar de la versión original y de la (presumible) poca asistencia de público. Acertamos en todos los sentidos: no paramos de reír durante todo el metraje en una sala en la que apenas habían unas 15 personas. Mejor, casi imposible: hasta el trailer de Sherlock Holmes estuvo bien... Esta es la sinopsis de la película: "Dos días antes de su boda, Doug viaja en coche a Las Vegas con sus mejores amigos Phil y Stu y su futuro cuñado Alan, para celebrar un fiestón de despedida de soltero que juran que nunca olvidarán. Pero cuando los tres amigos del novio se despiertan a la mañana siguiente con una fuerte jaqueca no recuerdan nada. La suite de su lujoso hotel está convertida en un basurero y el novio no aparece por ninguna parte. Sin ninguna pista de lo sucedido y con poco tiempo que perder, los tres deben intentar recordar sus malas decisiones de la noche anterior para averiguar dónde empezaron a ir mal las cosas con la esperanza de encontrar a Doug y llevarlo de vuelta a Los Ángeles a tiempo para su boda. Pero cuanto más empiezan a descubrir, más se dan cuenta de los problemas en los que están metidos."

El viernes siguiente, comentando con los compañeros lo bien que me lo había pasado, uno me dijo que, en su momento, se había decantado por Exorcismo en Connecticut (como si tuvieran algo que ver, por cierto) en vez de Resacón..., ya que su cartel le hacía pensar que se trataba de una mezcla entre Colega, ¿dónde está mi coche? y Tres solteros y un biberón. Aunque bien podría interpretarse así, pienso que Resacón... va bastante más allá: es una comedia en la que, por ejemplo, las situaciones cómicas están justificadas y bien resueltas y los personajes principales bien definidos y conjuntados (unos treintañeros que, de entrada, no parece que puedan tener mucho en común). Destacaría también los títulos de créditos, el único momento en el que se utiliza el recurso del flashback, por lo que tornan en parte imprescindible de la película ,y la absurdísima conversación en el desierto sobre el roinol. Mi valoración: un 7,5 sobre 10 - es lo que tiene salir contento del cine.

viernes, 21 de agosto de 2009

Avatar - el trailer

En una semana en la que he ido tres veces al cine con excelentes resultados (Arrástrame al infierno, Up y Resacón en Las Vegas), nada mejor que publicar y/o publicitar el trailer de una película que habrá que ver casi por imperativo legal: Avatar, de James Cameron. El avance promete... y mucho. Toca esperar hasta el 18 de diciembre, qué remedio.

jueves, 20 de agosto de 2009

De celebración

Como ayer estábamos de celebración, M decidió sorprenderme con una doble invitación: al cine y a cenar. La película, Up, se merece un 10 y revisionado crónico, mientras que el restaurante Cosmpolita a duras penas recibirá una segunda oportunidad.
Sobre Up: como bien dice La Tremolina, "aquí no tengo reparo ninguno en decirles: ya están perdiendo el tiempo para ir a verla. Todos. Reaccionarios o no". La historia del anciano que, con la casa a cuestas (literalmente), marcha en busca de su sueño, es mucho más que estupenda. La introducción es para quitarse el sombrero: si la película hubiese acabado en aquel momento, ya me hubiera dado por satisfecho. No sé cómo lo hacen, pero Pixar va siempre un paso por delante.
El restaurante Cosmopolita: dejando de lado la decoración ecléctica en el que se combinan los tapizados de serpiente y tigre con parquet flotante claro, cuadros vanguardistas y música que oscilaba entre Pereza y Beyoncé, debo centrarme en la comida: en la Ensalada de canónigos con virutas de foie de pato y jamón a la vinagreta de soja los canónigos fueron sustituidos por lechuga iceberg; el rape con espárragos trigueros tuvo que ser cambiado por el salmón de patatas al caliu ("no nos ha llegado el rape", se excusó el amable y resignado camarero); al cocinero se le fue algo la mano con la sal en el Tataki de atún (muy poco hecho) con risotto negro al parmesano y, además, tampoco pudimos pedir el Viña Sol de 3/8 ya que no les quedaba... En fin, por lo menos pasamos un rato entretenido en un lugar, por lo menos, curioso. Un motivo más para recordar una celebración siempre especial.

lunes, 17 de agosto de 2009

Arrástrame al infierno

Dudando entre Up, Ice Age 3 y Arrástrame al infierno, al final nos decantamos por esta última más por intuición que por otros motivos, aunque también es verdad que nos apetecía un poco de terror para rebajar luego las tensiones de la semana. Acertamos: salimos de la sala contentos por haber visto una película de miedo que hace pasar un mal rato pero que se disfruta desde el principio hasta el inesperado final. No sólo por la propia trama, sino por la sucesión de sustos, giros imprevistos y cierta tendencia a la exageración que lleva a la risa. A destacar también la impresionante caracterización de la señora Ganush - ojalá no me encuentre a alguien así.... Mi valoración: un 7,5 sobre 10. Está muy bien hecha, entretiene, asusta y te hace reír a partes iguales.
La sinopsis es la siguiente: "Christine Brown es una ambiciosa apoderada de un banco de Los Ángeles que sale con un hombre encantador, el profesor Clay Dalton. Todo les va muy bien hasta que la misteriosa Sra. Ganush va a verla al banco para pedirle que retrase las mensualidades de su hipoteca. Ahora bien, ¿debe Christine hacer caso de su instinto y ayudar a la anciana? ¿O quizá sería mejor negarse y quedar bien con su jefe, el Sr. Jacks y conseguir un ascenso? Christine se inclina por la segunda opción, por lo que la Sra. Ganush pierde su casa. La anciana decide vengarse y le manda la maldición de la Lamia, convirtiendo su vida en un infierno. Perseguida por un espíritu malvado y ante la incomprensión de su escéptico novio, Christine busca la ayuda del vidente Rham Jas para salvar su alma de una condenación eterna".

martes, 11 de agosto de 2009

Retirarse cuando llegan los mojitos

Que uno se hace mayor queda claro en momentos como los de ayer. Fiesta de cumpleaños sorpresa, en la que, además, el anfitrión nos obsequia con el estreno de su nueva barbacoa: se regalan discos de vinilo de los Beatles y diferentes objetos de decoración; las bebidas oscilan entre las botellas de agua y los fermentados (cerveza, vino); de fondo suenan Booker T. and the MG's y las conversaciones tratan acerca del trabajo, proyectos, partos, hijos o anécdotas sobre convivencia con los vecinos. El ambiente es confortable, relajado. Cuando se acerca la medianoche, después del pastel de cumpleaños, se ofrecen los primeros mojitos. Toca retirada."¿Y eso?", pregunta el homenajeado. "Pues ya me conoces, me pasa como a Clapton, uno es demasiado y cien no son bastantes". Al llegar a casa, pasadas las doce y media, los nuevos vecinos del ático siguen montando los muebles del Ikea: golpes intermitentes y voces varias: igual sí que hubieran sido necesarios los mojitos. Suerte que poco antes de la una cesa el ruido.
Por la mañana quiero saber cómo acabó la fiesta. Con esto de las nuevas tecnologías ya ni es necesario enviar un email: "Ayer noche fiesta de cumpleaños sorpresa en casa de Niño. Fue genial. Cómo se supone que debo seguir produciendo un disco con esta resaca?", leo en twitter. A pesar de haberme perdido una fiesta estupenda, me alegro no haber tomado los mojitos: otra señal que ya no pienso como antes.

domingo, 2 de agosto de 2009

Embat

Ayer cenamos en el Embat, que con sus elaborados y originales platos nos ha llegado al corazón. El Embat queda, junto con Can Bonay de Peratallada, en lo más alto de nuestros restaurantes favoritos: habrá sitios donde se comerá igual de bien (o, difícil, incluso mejor), pero hay elementos como el ambiente, la amabilidad de sus trabajadores, la calidez del momento o las risas - el entorno, en definitiva, que hacen del lugar un sitio especial.

Siendo toda la carta tan atractiva, a tres de nosotros nos pareció una buena idea aprovechar el menú degustación compuesto por cuatro platos, mientras que M y L se decantaron por el menú de tres platos (se trata de medias raciones, no hay que espantarse) y postre, a lo que hay que añadir dos breves y excelentísimos aperitivos, pan fundido con queso y comino y mousse de patata con caviar de anchoas y compota de manzana. Así pues, acabamos degustando casi en silencio, por este orden, Mar i muntanya de vieires amb papada (Mar y montaña de vieras con papada), Canelons d’ànec trufats (Canelones de pato trufados), Llobarro salvatge amb cous-cous i escopinyes (Lubina salvaje con cous-cous y berberechos) y Colomí amb pa de pessic de cacau i confitura de ceba (Pichón con bizcocho de cacao y confitura de cebolla). Todo esto amenizado con un albariño y un tinto del Penedés, recomendaciones de la maïtre-sumiller. Es imposible describir las sensaciones gustativas que despierta tal combinación de alimentos. Roenick, recuperando una expresión de nuestra visita a Peratallada, no paró de repetir que aquello también era una "orgía de sabores". Si tuviera que destacar alguno de los platos, me quedaría con la lubina y el canelón: en ambos casos es obligado cerrar los ojos y dejarse llevar por las sensaciones.

Finalmente, llegaron los postres, Sopa cítrica d’alfàbrega amb gingebre i llima (sopa de cítricos de albahaca con gengibre y lima) y Pa de pessic de cafè amb vainilla i albercoc (Bizcocho de café con vainilla y albaricoque). Estaba todo tan rico y bueno que, una vez pagada la cuenta, no tan abultada como podría pensarse, desfilamos delante del cheff Santi Rebés y le felicitamos por tan estupenda y suculenta comida.

Con la convicción, además, de que volveremos.