jueves, 30 de julio de 2009

La gent normal

Via facebook (gràcies Lauree) me llegó el otro día una tremedísima versión en catalán de Common people hecha por un grupo llamado Manel. Por fin, una adaptación a la altura del original: con versiones así uno puede llegar a olvidar engendros como No em deixis mai (la calidad del vídeo deja tanto que desear como la propia canción), más conocida como Sweet child o'mine.



miércoles, 29 de julio de 2009

Kibuka

El sábado pasado fuimos a ver la olvidable e innecesaria Asalto al tren Pelhman 1 2 3 en los cines Bosque del barrio de Gracia, a los que no había vuelto desde la época de Los otros. Como la película es totalmente prescindible (de hecho, lo mejor fue el trailer de 2012), comentar que, no muy lejos del cine, hay un restaurante japonés que nos sorprendió muy gratamente: el Kibuka. No es que seamos seguidores de este tipo de comida, pero M insistió en ir allí, reservando mesa la noche anterior. Hizo bien, cenamos estupendamente: son platos aparentemente sencillos, pero llenos de sensaciones que esconden una ajustada elaboración. Destacaré el nigiri de foie, uno de esos bocados que traen consigo el silencio, por aquello de degustar hasta el último instante su sabor. Eso sí, al tratarse de un local relativamente pequeño, es imprescindible reservar - a unos chicos que llegaron a las 22h les daban mesa para las 23:30h.

martes, 28 de julio de 2009

Las alas de la esfinge

Después de la decepción que me suposo Ardores de agosto, ha sido una alegría reencontrarme con el buen Andrea Camilleri en Las alas de la esfinge, la última novela del comisario Montalbano publicada en España. El autor italiano recupera los ingredientes habituales e imprescindibles para crear un policiaco ameno y divertido: buenas tramas (que se resuelven con un Montalbano tan exagerado como la situación lo requiere: por ejemplo, la entrevista con Morabito es sensacional), fina ironía y el gusto por la buena comida, que incluye hasta una receta de empanada de cerdo. Todo esto amenizado con diálgos muy fluidos (uno tiene la sensación de estar sobrevolando sus páginas), no exento de crítica social y haciendo un retrato de la Italia de pueblo, en el que todo el mundo se conoce y los secretos son la comidilla social. Lo malo es que para disfrutar plenamente de sus páginas es muy recomendable haber leído alguna de las novelas anteriores de Camilleri, para poder entender mejor el desarrollo de todos los personajes. Se trata de una buena novela, sí.
La sinopsis es la siguiente: "Después de lo acaecido en Ardores de agosto, la relación entre Montalbano y Livia ha dado un giro tan pronunciado que Salvo se encuentra sumido en un mar de dudas, presa de un profundo desasosiego que el paso del tiempo no parece sino agravar. En tal estado de ánimo se encuentra el comisario cuando una llamada de Catarella lo obliga a zambullirse en la investigación de un crimen. Ha aparecido el cadáver desnudo de una joven, y la única pista sobre su identidad es un tatuaje en la espalda que representa una pequeña esfinge, una mariposa nocturna. Cuando la imagen se difunde por televisión, Montalbano y sus ayudantes irán tirando de un hilo que los conducirá hasta La Buena Voluntad, una asociación benéfica respaldada por importantes personajes cuya aparente misión es redimir a chicas de la calle y guiarlas por el buen camino. Sin embargo, al comisario más famoso de Italia las buenas intenciones de la dichosa asociación enseguida le huelen a estiércol".

lunes, 27 de julio de 2009

The Pinker Tones en "DJs contra la fam"

Como cabeza de cartel actuaron The Pinker Tones en el V Festival DJs contra la fam (DJs contra el hambre) el pasado domingo y, como viene siendo habitual, no defraudaron. Es más, los 50 minutos de actuación (que incluía un bis, una potente versión rock de Karma hunters) se hicieron cortos, dejando la sensación de que una hora más de espectáculo no hubiese sido suficiente. Pero claro, las normativas del ayuntamiento en cuanto a ruido son estrictísimas (que se lo digan a los U2) y a las 12h de la noche tocaba clausurar el festival.


La actuación de los "Pinkers" (o Tons Rosats, como prefiere llamarlos Roenick) estuvo basada en su último disco, Wild animals. Así, en formato sample se pudo escuchar Hold on, Fugaz, Electrotumbao, S.E.X.Y.R.O.B.O.T., Happy everywhere, Working bees, Wilde Eleganz o 24, consiguiendo estas dos últimas hacer bailar y botar a gran parte de los espectadores. Finalmente llegaron los clásicos, Love tape y el himno Sonido total, que cerró el concierto con el público cantando el estribillo. Lo dicho: supo a poco, por lo que la espera para sus próximas actuaciones en Barcelona y cercanías se hará larga: hasta el 6 de septiembre no estarán en Santa Coloma de Gramanet, por ejemplo. Antes, paradas en Estocolmo, Lugo o Menorca, entre otros.

martes, 21 de julio de 2009

Blanes

Desde hace unos años nos reunimos unos cuantos (muchos) amigos un sábado de julio y degustamos una estupendísima paella en el restaurante Can Flores, de Blanes.



Después la comida solemos pasear por el paseo marítimo, tomar una horchata en el paseo interior (que discurre paralelo al marítimo) y dar una vuelta por una población bonita y acogedora. El problema es que cada vez cuesta más ser acogido por la ciudad de Blanes: en verano no es muy fácil llegar y aparcar, que digamos.

Una vez se deja la autopista C32 empiezan las primeras retenciones antes de llegar a Palafolls, justo al entrar en la B-682, por culpa de de unos semáfaros y rotondas en Palafolls y un tráfico denso y lento. Cuando se llega a Blanes, el tráfico se asemeja al de una gran ciudad: gente cruzando la calle sin mirar, coches mal aparcados, motos y bicicletas que no respetan nada... El aparcamiento, cómo no, también es un problema añadido: mucha zona azul con vigencia de 9h a 20h, de lunes a domingo, y un gran parking público de tierra y arena junto a la biblioteca, a 3 euros el día. Como en muchas otras poblaciones, aparcar se ha convertido en la panacea recaudatoria para compensar presupuestos incómodos o pagar dietas, parece. Y por si esto no fuera suficiente para desalentar al turista, este año se han están realizando grandes obras en calles céntricas del pueblo, como en Méndez Nuñez o Sant Pere Pescador: se ha levantado el asfalto, impediendo (obviamente) el paso el paso de coches y dificultando sobremanera el acceso peatonal. Me pregunto qué habrán dicho los comerciantes y vecinos al respecto, no creo que les haga gracia que les corten las calles en temporada alta.

Espero que de cara al año que viene algunos de estos problemas estén ya resueltos, nuestras paellas en Can Flores son una tradición que nos gustaría seguir conservando, por todo lo bueno que implica.


miércoles, 15 de julio de 2009

Spotify

Ultimamente promociono mucho el Spotify en mis posts, pero es que no hay día que no me ponga a buscar canciones para actualizar mi lista personal (bueno, ya no tan personal, la he compartido con unas cuantas personas) ni que encuentre aquellos artistas a los cuales había olvidado. Sigo utilizando el iTunes para la radio (Rac105, Flaixback), aunque cada vez tengo más claro que si llegan a integrarse las emisoras que escucho en el spotify, el producto de Apple pasará a la historia.

Spotify es un producto de escucha on-line, con un diseño muy parecido al iTunes y que tiene acceso a una base de datos de canciones casi ilimitada, además de integrar emisoras de radio clasificadas por épocas o estilos. He echado de menos a Oasis, a los Beatles o el The Million Colour Revolution de The Pinker Tones, sí, en cambio he recuperado a David Bowie, Supertramp, Starsailor, Stone roses, Prefab Sprout, Ocean Colour Scene o Wallflowers, entre muchos otros; he vuelto a escuchar clásicos como la ñoña At seventeen de Janis Ian (que me recuerda a un capítulo de Los Simpson), Tu vou' fa l'americano de la banda sonora de El talento de Mr Ripley, o Ain't no sunshine, de Bill Withers; y he descubierto esa joya de Robert Plant y Alisson Krauss llamada Raising sand, o la tremenda calidez de The whitest boy alive o Jack Johnson. Buscar canciones, nombres de discos o artistas es tan sencillo como escribir el nombre.

Y, lo mejor: todo gratis total, si a uno le importa que le aparezcan banners o, cada tres o cuatro temas, una breve cuña publicitaria. Existe, por otro lado, la versión Premium, por 9,95 euros al mes, libre de toda interrupción publicitaria. Así pues, puede parecer que Spotify alenta el uso de la música via P2P, pero yo creo que evita justamente que uno se descargue música ilegalmente. Si ya de por sí es gratis, el streaming instantáneo, sin cortes y la calidad del sonido es excelente, ¿para qué bajarse via emule una canción? En mi caso, además, provoca que tenga ganas de volver a pasar por caja. Aquí, una notícia publicada en El Mundo al respecto. Que luego haya gente que se dedique a ripear el Spotify para descargarse canciones al ordenador... bueno, es otra historia.

domingo, 12 de julio de 2009

Lo nuevo de Bebe

Aprovechando que el viernes pasado me quedé solo en el despacho por la tarde, estuve escuchando desde la propia web de la artista el nuevo disco de Bebe, Y. (léase Y punto). Ya lo había oído en casa via spotify (pasaré por caja, este disco habrá que comprarlo), pero fue en el trabajo cuando me di cuenta que, a mayor volumen, más me gusta: como con los Led Zeppellin, aunque no tengan nada que ver. Después de su primer trabajo, Pafuera telarañas, tenía muchísimas ganas de saber cómo sería este nuevo disco: me parece sencillamente magnífico.

lunes, 6 de julio de 2009

La trampa

De la amplia biblioteca de Emeshing me prestaron la semana pasada La trampa, la última novela de John Grisham: "Debes leerlo, me enganchó desde la primera página". Y sí, fue terminar con El jeque de Harlem de Chester Himes, al que apenas le quedaban unas páginas, y dejarme envolver por las argucias de Grisham. Este es el argumento: "Cuando Kyle McAvoy, estudiante sobresaliente de Yale, está a punto de terminar la carrera de derecho recibe la visita de un hombre que se identifica como el agente Plant de la FBI. Este le dice que si no acepta la oferta del bufete Scully & Pershing en Nueva York, posiblemente el bufete más poderoso del país, se hará pública la grabación de un incidente que tuvo lugar hace 5 años: la supuesta violación de una chica, compañera de estudios de la universidad.Para Kyle y sus amigos era un episodio cerrado y olvidado. Ahora el agente Plant le informa de que ella volverá a poner la denuncia y que la grabación está en su poder. Aunque esta grabación no aporta pruebas claras contra Kyle, si saliera a la luz su reputación como abogado se verá dañada para siempre. Por lo tanto decide hacer lo que le piden: trabajará para Scully & Pershing y renunciará a su plan de dedicar un par de años a la defensa de los derechos de los pobres del estado de Virginia. Pero este es solo el comienzo..."

Las novelas de John Grisham son como las películas de Woody Allen: son siempre lo mismo, pero no por eso dejan de ser interesantes ni de leerse. Aunque se repitan los esquemas narrativos, las caracterizaciones, los estereotipos, uno no puede dejar de querer saber cómo acabará todo, ni dejarse llevar por las descripciones del (en mi caso ajenísimo) mundo de la abogacía. En el caso de La trampa sólo he echado de menos un final más "inesperado", con algo más de sorpresa: parece como si no hubiera un clímax final, una escena que condensara la tensión que se va acumulando a lo largo de la novela. Por lo demás, nada que objetar. Mi valoración: un 7 sobre 10. Para más información podeis leer la crónica de Emeshing.

sábado, 4 de julio de 2009

Ahora que Oriol ronda por los EEUU

Será casualidad (o no), pero ahora que Oriol está de viaje por los EEUU me ha dado por volver a escuchar a Counting Crows, grupo que descubrí en septiembre de 1994. Hay fechas que, por un motivo u otro, no se olvidan. Son muchas sus canciones que llenan mis recuerdos, una de los más agradables es esta, Mrs Potter's lullaby. Los relatos de sus aventuras y experiencias (las de Oriol, no de los Counting Crows) son de visita diaria obligada. Y el chaval se lo merece, es más que un amigo con el compartir una cerveza significa pasar siempre un buen rato.


viernes, 3 de julio de 2009

Sobre chistes

Los posts de Estic Larsson y Quiero ser la primera, de la Señora Tremolina, me hacen reflexionar sobre el humor y lo que nos hace reír. Dice muy acertadamente Ravennius en su twitter: "Es mejor hacer el humor que hablar de él". Pues eso. Hay diferentes maneras de cultivarlo, entre otros: el humor "agresivo" (escatológicos, racistas, despectivos; los chistes de Usun como ejemplo); aquel basado en las contradicciones, muy utilizado en Aída o 7 vidas, algo como del tipo "Un hombre reza a Dios: "Dame paciencia, ¡ya!" (Eugenio); el humor surrealista de Berto, con su abuela, la yaya-Tolá, como referente; aquel basado en el ingenio ("He vuelto de celebrar las bodas de plata con mi mujer en la India. - Ostras, ¡qué nivel! ¿Qué harás cuando celebreis las bodas de oro? - Ir a buscarla." Eugenio); las comparaciones tipo Crispin Clander ("da más miedo que la resaca de Chuck Norris"); sacarle punta a las situaciones cotidianas y que dan pie a muchísimos monólogos; los juegos de palabras ("La ONU ha puesto a un japonés que se llama Amano como máximo responsable del organismo que vigila la cuestión nuclear. ¿Y saben por qué lo han puesto a él? Pues porque era el que estaba… ¡a mano!" - La Tremolina), etc... En fin, de lo que se trata es hacer reír a los demás y, por tanto, de levantar el ánimo, de hacernos un poquito más felices.

miércoles, 1 de julio de 2009

Más Himes

38 páginas de Clean young Englishman, autobiografía de John Gale que narra su descenso a los infiernos de la locura y su posterior recuperación, han sido suficientes para darme cuenta que, de momento, no es la lectura que necesito. Demasiado densa y de carácter preocupante, quizá la prosiga los fines de semana, cuando pueda dedicarle más tiempo con mayor concentración. De ahí que regresara a la biblioteca paterna y rescatara otro Chester Himes, El jeque de Harlem: "Una noche de octubre, un pez gordo blanco es asesinado en el ghetto negro de Harlem, sin motivo aparente. Digger Jones y Coffin Ed -dos inspectores de policía negros- investigan una muerte que les llevará a descubrir la corrupción, el sadismo, los inicios de una banda de delinquentes juveniles, y la posibilidad de una cierta inocencia en el barrio más violento del mundo". Es mi tercera incursión en las novelas de Himes después de Todos muertos y Un ciego con una pistola, a pesar de que no son de fácil lectura y nada tienen que ver con el calculador Stieg Larsson o el casi-aburrido Mankell. Son novelas duras, sórdidas, sin concesiones, donde el barrio de Harlem, más que servir como escenario, es el personaje principal sin cuya presencia las historias carecen de todo significado.