lunes, 30 de marzo de 2009

En el Programa de Berto

Como ya le habíamos visto en el teatro, en Buenafuente y en Buenafuente ha salido un momento, nos hacía ilusión ver a Berto en su propio programa, así que nos pusimos en contacto con la productora y concretamos el día de visita. Como el plató de televisión es el mismo que el de Buenafuente, volvimos a la ITV de Sant Just Desvern: si no se conoce el camino es muy recomendable dejarse guiar por un GPS o por el Google Maps, de lo contrario se puede tardar bastante en encontrarlo. Eso sí, luego no hay problema para aparcar.

La organización estuvo como siempre, atenta y amable - hasta el segurata se permitió hacer bromas con el público. Y como en las anteriores ocasiones, nos obsequiaron con un bocadillo y un botellín de agua, más un tentempié que una merienda o cena, no se trata de saciar el apetito... aunque no estaría nada mal, jeje. Entramos al plató según los grupos organizados y, lo que son las cosas, nos tocó la primera fila.

Sobre la grabación hay poca cosa de decir: solamente que estuvo muy muy bien. Tanto el animador/regidor como el propio Berto no dudaron en animar el ambiente durante las pausas, hablando con el público, haciéndole partícipe en todo momento del espectáculo. Lo mejor fueron los chistes off the record, esos que surgen como anécdota o como respuesta al público, estando fuera del guión. Y sobre el programa en sí, me quedo con el gag de la cámara de visión nocturna, el superhéroe Madre-Man, los anuncios de Il Divo o "la cruda realidad", dedicada esta semana a la informática. Después del programa decidimos acabar la noche de la mejor manera posible: tomando unas cervezas y unas cuantas (muchas) tapas.

Repetiremos: sí... Y mientras nos organizamos y encontramos una fecha propicia, seguiremos viendo el programa (con música de The Pinker Tones, por cierto) cada domingo por la noche. Siempre y cuando el p... share lo permita.

sábado, 28 de marzo de 2009

Soy Leyenda (la novela)

Una de las novelas que más me impactó durante mi juventud fue El increíble hombre menguante, de Richard Matheson, no fue tanto por el argumento como por las negativas consecuencias que el lector podía derivar de ella, aún cuando el final tan fuese tan optimista como sorprendente. Así, mi edición de El increíble... es uno de los libros que me ha acompañado en cada una de mis mudanzas, superando siempre la criba de tener que quedarse en una caja.

Hace unas semanas cayó en mis manos Soy Leyenda, también obra de Matheson, quizá su novela más famosa, sobretodo por haer sido llevada al cine en tres ocasiones - la última revisión a cargo de Will Smith. El libro me atrapó de tal manera que apenas tardé un día en leerla, agotando el tiempo de lectura en el tren (casi me paso de parada, tanto en la ida como a la vuelta) para llegar cuanto antes a su final. Aunque el argumento contiene elementos comunes con las versiones cinematográficas, podría decirse que estos nexos son más bien fruto de querer aprovechar para el cine personajes y situaciones, ya que la trama en sí difiere bastante. "El libro, publicado en 1954, se desarrolla en una versión postapocalíptica de la ciudad de Los Ángeles, comprendida entre el año de 1976 y 1979. El protagonista, Robert Neville, ha sobrevivido a una pandemia que ha arrasado con todas las personas que había en la Tierra; sin embargo, éstos no están muertos, sino que se han convertido en portadores de un virus que produce los clásicos síntomas del vampiro mítico, dividiéndose en dos clases: los infectados, quienes en vida contrajeron el virus y los vampiros, los muertos que resucitaron gracias al virus" (gracias Wikipedia).

Revisando mis lecturas de este 2009, debo situar Soy Leyenda en lo más alto, junto con El quinto en discordia, de Robertson Davies, aún tratándose de novelas radicalmente distintas. Es una lectura desalentadora, sin esperanzas para la humanidad, y aunque practicamente un sólo personaje monopolize la historia, no hay un solo momento de aburrimiento, tranquilidad o en el que la sensación de angustia y miedo no desaparezca. Sencillamente, imprescindible.

miércoles, 18 de marzo de 2009

Daughter

Entre la magnética Soy leyenda (la novela de Richard Matheson - mucho mejor que la actualización de Will Smith, por decir algo, por lo que se merece un artículo) y El sueño eterno, de Raymond Chandler, la canción Daughter de los Pearl Jam, que me lleva persiguiendo desde mi época escolar y que, gracias al Spotify, ha vuelto a encontrarme.

sábado, 14 de marzo de 2009

La trilogía de Deptford

Además de recomendarnos Dead set, estupenda serie de zombies en la casa del Gran Hermano británico, M me habló un día de la Trilogía de Deptford: "Para mi el libro del año es El quinto en discordia de Robertson Davis, es una trilogia. Empieza con este y verás cosa fina", me sugirió via correo electrónico. Como sé que B y M gustan de lo bueno, no dudé en acercarme al Fnac y comprármelo (las otras dos partes de la trilogía me las hice regalar, jeje). Les debo, por lo menos, una botella de Martín Codax - ese vino con nombre de personaje de Matilde Asensi. Seguro.

La trilogía de Deptford está formada por El quinto en discordia, Mantícora y El mundo de los prodigios. Pueden leerse por separado, pero es recomendable hacerlo siguiendo su orden de publicación, pues es en la tercera y última parte donde se desvelan los secretos de algunos hilos conductores de la trama. La trilogía... tiene como protagonistas a Dunstan Ramstay, profesor emérito de historia, de lengua viperina y experto en hagiografía; Boy Staunton, multimillonario gracias a las plantaciones de azúcar (aunque de él sólo sabemos por otras personas, él nunca aparece como narrador); y Magnus Eisengrim, el mejor ilusionista del mundo, aunque nació como Paul Dempster. Los tres personajes provienen de Deptford, pequeñísimo pueblo de la Canadá rural y comparten el hecho de conocerse desde la infancia. Es una tarea muy difícil hacer un resumen, a grandísima variedad de temas que abarcan las tres novelas (el azar, la vida, la muerte, el amor, el sexo, el poder, el arte, la envidia, etc) hacen que uno sólo pueda apenas rascar en la superfície cuando se trata plasmar escuetamente algunas impresiones. Para más información recomiendo la lectura del gran artículo de Rodrigo Fresán al que he llegado desde el comentario de Quoèlet.

El quinto en discordia: "Alrededor de la misteriosa muerte del magnate canadiense Boy Staunton se teje la trama de esta novela. La narración corre a cargo de Dunstan Ramsay, amigo desde la infancia de Staunton, quien al intentar aclarar las circunstancias de su muerte no tendrá más remedio que enfrentarse al relato de su propia vida. Desde el principio de la historia, Ramsay ejerce una influencia mística y no del todo inocua en cuantos le rodean: acciones en apariencia inocentes –una pelea con bolas de nieve o el aprendizaje de trucos de cartas– se revelarán como acontecimientos decisivos en las vidas de otros". Para mí, la mejor de las tres novelas, a la par que la más completa, fluida y, quizá, menos pretenciosa. Se puede leer casi de un tirón, se disfruta soberanamente el estilo narrativo de Dunstan Ramsay.

Mantícora: "La misteriosa muerte del magnate canadiense Boy Staunton -al que han encontrado ahogado dentro de su coche en el fondo del puerto de Toronto- ha trastornado a su hijo David, quien al contrario que la policía, está convencido de que su padre fue asesinado. Decidido a librarse de su obsesión, David viaja a Zúrich para psicoanalizarse en el Instituto Jung. Obligado por los psiquiatras a indagar en su memoria, David irá sacando a la luz una extraordinaria galería de personajes y recuerdos que le permitirán enfrentarse con sus propios demonios y, sobre todo, con la memoria de su padre". Si no la más floja, sí que es la más pesada y anodina de las tres, a la par que, según mi opinión, apenas rellena unos cuantos huecos en la vida de su padre, de Ramsay y Eisengrim, con lo que las discusiones filosóficas y psicoanalíticas lastran la historia. Admito que ha habido momentos en los que la tentación de abandonar el libro han sido muchas, suerte que luego le llegaba el turno a la vida de Magnus Eisengrim.

El mundo de los prodigios: "Se resuelve el misterio que rodea la muerte del magnate Boy Staunton. Acciones en apariencia inocentes –una pelea con bolas de nieve o el aprendizaje de juegos de manos– se revelarán como acontecimientos decisivos en la vida de Paul Dempster, un niño de Deptford al que Staunton había conocido en su infancia y que, andando el tiempo, se convertiría en Magnus Eisengrim, el prestidigitador más famoso de su época. En esta novela, es Eisengrim quien contará su vida, ofreciendo su particular visión de la muerte de Staunton y explicando cómo aprendió su oficio y llegó a convertirse en un ilusionista de fama mundial. Su relato revelará hasta qué punto el camino hacia el éxito es más arduo y trágico de lo que parece a simple vista y cómo, una figura brillante, puede contar también con un oscuro pasado. Además, retrata los entresijos del teatro, la magia y el cine con la habitual maestría de Davies y, para muchos, es el mejor y más emocionante libro de la trilogía". No será este mi caso, ya que esta última parte peca de recrearse en los entresijos del teatro como espejo de las relaciones humanas, entre otras muchas cosas. Me han sobrado muchísimas páginas en las que Eisengrim describe su tristísima infancia en una compañía teatral de tercera división, al igual que las discusiones que se derivaban de esas experiencias, sobre el demonio y dios, la objetividad del arte, etc. Lo mejor llega al final, con las revelaciones sobre Liesl y sobre cómo y quién mató a Staunton.

En definitiva, son tres novelas que deben releerse (Mantícora podría casi obviarse, eso sí) y que van mucho más allá de lo que pueda desvelar una primera lectura. Para mí El quinto en discordia está por encima de las demás, en la que merece una especial atención el capítulo con el jesuíta Blazón: es de esos que reconcilian a uno con la literatura. No sé si es una novela total, como he leído en algunos blogs, pero por lo menos no aburre en su pretensión de entendernos un poquito más.

martes, 3 de marzo de 2009

El blog del inquisidor

Además de todas las imprescindibles novelas con Rubén Bevilacqua y Virgina Chamorro como protagonista, también he leído otras historias de Lorenzo Silva, La sustancia interior, Carta blanca y El nombre de los nuestros, todas ellas historias bastante recomendables. Así pues, la sensación tras haber acabado El blog del inquisidor es de decepción, ya que siempre espero un "algo más" de los autores que más me interesan: quiero pensar en esta novela como un paréntesis o un error.

La trama: "Una historiadora se encuentra en la web un blog que le llama la atención «Cuaderno del Inquisidor». Ella ha centrado su tesis doctoral en el estudio del Tribunal del Santo Oficio en la España del siglo XVII, por lo que el apelativo del «Inquisidor » despierta enseguida su interés. El diario digital de este Inquisidor refleja a un hombre atormentado que relata que ha tenido parte en unos polémicos sucesos ocurridos en un convento español en el siglo XVII, cuando se acusa a las monjas y el abad de herejía. Él es el encargado de los interrogatorios a los acusados. ¿Pero, quién hay detrás de este inquisidor que cuelga su bitácora en la red? ¿Qué significa este diario? ¿Utiliza el proceso de unas pobres monjas y su abad a modo de expiación de una culpa que es incapaz de afrontar?".

Tengo la impresión que la idea primaria del libro era otra, pero no llego a descubrir cual, la verdad. El blog del inquisidor acaba convirtiéndose en un cruce entre juego metaliterario, novela histórica, melodrama y libros de autoayuda: mezcla de diferentes estilos que no dan buen resultado. Y todo esto encuadrado en un entorno que pretende imitar la forma y el fondo de los blogs y los chats de internet. Luego, a nivel argumental sorprende sobremanera el final: "¿De verdad que acaba así?", me pregunté, al quedar los enigmas del Inquisidor en el aire. Este personaje, impulsor de la novela, está bastante mejor caracterizado que la lacrimógena e impulsiva Theresa... aunque ninguno de los dos despierta no ya la simpatía del lector, sino ni siquiera el interés. Lo único que salva el conjunto de El blog del inquisidor es su estilo narrativo, tremendamente fluido, lo que facilita sobremanera leer sus páginas. Eso sí, hay un capítulo escrito en castellano antiguo... Mi valoración es un 5/10, salvado sólo por el estilo: no siempre se encuentran novelas tan bien escritas.