jueves, 31 de diciembre de 2009

El último del 2009

Se acaba otro año y toca celebrarlo con música. Anteriormente lo hice con Beatles y Beach Boys, esta vez toca algo mucho más tranquilo y, lamentablemente, menos celebrado: los maestros Kings of convenience y su Winning a battle, losing the war del disco Quiet is the new loud.


martes, 29 de diciembre de 2009

El acierto de Emeshing

A principios de diciembre Emeshing y yo recibimos un correo electrónico de Oriol, quién, antes de su inminente traslado a Londres en enero (molta sort!!), iba a pasar unos días con sus familiares y amigos en Barcelona, por lo que nos preguntaba si podríamos organizar una cena de reencuentro. Después de un breve intercambio de correos, en los que barajamos la posibilidad de ir al Rojo y negro, Emeshing nos convenció de ir a L'Olivé: "Se come muy bien, es de esos sitios en los que sólo puedes salir satisfecho", creo recordar que dijo, así que reservó para el lunes 28 por la noche.

Pocas cenas recuerdo con tan buen ambiente y excelente comida: por lo que respecta a M y a mí, la brandada de bacalao, el rape a la plancha, el foie de pato y el tartar de atún estaban deliciosos y estupendamente acompañados por un Gotim Bru de Castell del Remei y un viñas del vero, denominación de origen Somontano, complementarios (aunque Emeshing insistió en un Terrasses). No salimos del restaurante haciendo la ola, aunque la ocasión lo hubiese requerido. El único pero estuvo en el precio, por encima de lo esperado: lo que nos reafirmó en la veracidad del dicho: "sarna con gusto, no pica".

Redondeamos la velada en Le gens que j'aime, local recomendado (muy a mi pesar) incluso por Gwyneth Paltrow, su decoración intimista y modernista merece (más de) una visita. Emeshing, Adriana, Oriol y E, que no lo conocían, quedaron muy gratamente sorprendidos: otro motivo para repetir una noche para el recuerdo.

sábado, 26 de diciembre de 2009

De lecturas en el año 2009

Se acaba el año y es hora de hacer balance a nivel de lecturas, no creo que después de Lo mejor que le puede pasar un cruasán, de Pablo Tusset, me de tiempo a leer otra novela. En total han sido 65 libros que, con contadas excepciones, me han reconfortado, haciendo de la lectura un rato agradable.
Como imprescindibles definiria los seis títulos de las aventuras de Bernie Gunther, creado por Philip Kerr, con especial mención a If the dead rise not, que considero la mejor novela del año. Luego, la pentalogía de Thomas Ripley, de Patricia Higsmith; Soy Leyenda, de Richard Matheson; The lovers, de John Connolly; El quinto en discordia, de Robertson Davies y Sólo una muerte en Lisboa, de Robert Wilson. Luego hay toda una ristra de títulos que, por un motivo u otro, son recomendables, pero no me han dejado huella: Bloodshot, de Stuart McBride; El halcón maltés, de Dashiell Hammett; Anatomia de un instante, de Javier Cercas y City of thieves, de David Benioff. Finalmente están aquellas novelas que no deberían debería haber leído: Die Erfindung des Abschieds, de Friedrich Ani (novela predeciblísima, con personajes acartonados y protipicos; situaciones tan absurdas como improbables, etc); Las calles de nuestros padres, de Francisco González Ledesma (antigua, no ha superado el paso de los años, rebosante de sexo innecesario); La soledad de los números primos, de Paolo Giordano (banal, aburrida...) e, indudablemente, El fuego, de Katherine Neville, la mayor decepción del año (no hay por dónde cogerla, si acaso para encender la chimenea o como pisapapeles).
De entrada, el 2010 se presenta interesante con Invisible, de Paul Auster; El mapa del tiempo, de Felix J. Palma, El nombre del viento, de Patrick Rothfuss y El veredicto, de Michael Connelly. En marzo llegará el nuevo Bevilacqua y Chamorro, La estrategia del agua, de Lorenzo Silva, y en mayo una nueva entrega de los misterios de Charlie Parker, The whisperers, cuyo espíritu está inspirado, según el propio autor, en la película Gran Torino.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Descanso

Casi tres semanas sin actualizar este mi bló me hacen pensar que preciso de un descanso y que esta aventura reclama un paréntesis. Surgen las ideas pero no las palabras ni las ganas de escribir. Me dedicaré, pues, a lo que más me gusta: leer, tanto libros (en la estantería esperan turno A quiet flame, de Philip Kerr, A dog's ransom, Ripley under water y The boy who followed Ripley, de Patricia Highsmith, y The man who went up in smoke de Maj Sjöwall y Per Wahlöö) como los indispensables blogs de Emeshing, Asane, La Tremolina, Txetun y Mist. Antes, tres apuntes: If the dead rise not, de Philip Kerr, es la mejor novela que he leído este año; Los Soprano es una serie que debería ser de obligado visionado; y Mon Vínic, a pesar de su impecabilísima puesta en escena, no tiene nada que hacer a nivel culinario con El Embat que, además, es más barato.

lunes, 26 de octubre de 2009

De lunes

Mientras me pregunto por dónde andará La Tremolina para que haya abandonado ese su bló (por lo que aprovecho estas líneas para pedir que vuelva La Tremo - supongo que Txetun abonará mi causa), me río con el blog que recomiendan en El Fricandó Matiner de Rac105: The Universal Record Database, donde se recogen aquellos records que no tienen cabida en los Guinesss. Ejemplos de su primera página: "Most potatoes held in one hand" (11) o "Most graphic designers dancing to Thriller" (7). Sencillamente Grande.

Canción del día: Green Onions, de Booker T. and the MG's.

domingo, 25 de octubre de 2009

3 días

Jueves: después del trabajo y de haber asistido a la penúltima clase de un curso de ITIL, cena con S, alguien a quien considero más que un grandísimo amigo, en Els Pescadors. Una maravilla. La conversación fue amenizada por "salteado de setas del país", "buñuelos de berenjena rellenos de queso y anchoas", "Suquet d'anfós" (mero) y "Parfait de vainilla envuelto en chocolate". Para beber, un "Perro verde", un verdejo saludable y fresco. De todas formas, la cena me pareció un poco cara, me esperaba mucho más de un restaurante del que sólo me habían hablado de forma excelente.

Viernes: aprovechando que M tenía "cena de mujeres", quedé con J y M & V para comer algo por Gracia. Lo que son las cosas: los planes cambiaron sobre la marcha y acabamos cenando en El mató de Pedralbes, después de buscar mesa sin éxito en El Embat y Cal boter. La parrillada de verduras y el pà amb tomàquet levantaron el ánimo, pero la lubina no pasó de ser normal, como si estuviera hecha sin esmero: los 24 euros de su precio fueron (son) excesivos.

Sábado: estaba previsto ver Ágora en el cine Bosque y cenar en el Kibuka, pero como no pudimos reservar mesa, decidimos ir a Mataró, donde había otro restaurante japonés digno de mención. Más cambios: el japonés estaba cerrado por vacaciones, así que Lauree, la co-organizadora del evento, se decidió por un mexicano, El cactus. La película: diga lo que se diga, nos gustó y ninguno de los siete tuvo la sensación de haber visto una película artificial, pesada o presuntuosa: aunque en algunos momentos se hace lenta y, en otros, parece que los acontecimientos se agolpen, finalmente queda la sensación de que la temática sobre la intolerancia es acertada y que conduce al espectador a la reflexión. (Nota: la primera vez que leí sobre Hipatia de Alejandría fue en el blog de Piluky, antes de que Amenábar hiciera público su proyecto). La cena en el restaurante El cactus fue estupenda: buena comida, raciones generosas, servicio amable y a buen precio. Para recomendar y repetir.

domingo, 18 de octubre de 2009

El hombre inquieto

Había leído en algún sitio que El hombre inquieto, de Henning Mankell, cerraba de manera magistral, al igual que hizo Agatha Christie con Poirot, la vida literaria de Wallander. No es para tanto. Sí que es cierto que hay momentos en los que es difícil despegarse de sus páginas, pero, por un lado, el "envoltorio" crepuscular que las envuelve resulta ser un lastre que lastima no sólo la trama: sin querer avanzar nada, Wallander cierra los capítulos más importantes de su vida que, como por arte de magia, reaparece a lo largo de los últimos meses. Por otro lado, aunque apenas haya unos cuantos párrafos dedicados a ello, me parece cruel el final impuesto al protagonista: aunque Wallander no sea uno de mis personajes favoritos, después de once novelas no niego que le haya cogido cariño, por lo que discrepo con la manera de finiquitarlo.

En relación a la trama, que gira alrededor de la desaparición del consuegro de Wallander, un alto cargo de la marina sueca, destacaría que una de las cualidades de la novela es que fluye a partir de las aportaciones del propio Wallander y otros policias como Ytterberg. Eso sí, hasta cierto momento, en el que las aportaciones de personas que parecen predestinadas a ofrecer la información deseada aparecen en la trama. Una lástima, porque se empaña de esta forma una novela que mejora sensiblemente las últimas aportaciones literarias de Mankell y que, además, está bien resuelta. Me quedo, pues, con La quinta mujer, El hombre sonriente y La falsa pista, luego llegaría El hombre inquieto. Mi valoración: un 7 sobre 10.

Quién no conozca la figura del inspector Wallander y no tenga ganas de lidiar con sus largas novelas (que yo recuerde, no bajan de las 400 páginas), recomiendo que vea la serie de la BBC con Kenneth Branagh como protagonista, creo que la emitirán en Cuatro. Sencillamente, imprescindible.

En la web del Fnac puede leerse el argumento: "La vida del inspector Kurt Wallander ha cambiado ligeramente: no sólo ha hecho realidad su sueño de tener una casa en el campo, sino que, además, su hija Linda lo ha convertido en abuelo. Sin embargo, su tranquilidad se ve perturbada poco después, un día de invierno de 2008, cuando el suegro de Linda, un oficial de alto rango de la Marina sueca llamado Håkan von Enke, desaparece en un bosque cerca de Estocolmo. Aunque la investigación la dirige la policía de Estocolmo, Wallander no puede evitar implicarse, sobre todo cuando una segunda persona desaparece en misteriosas circunstancias. Algunas pistas apuntan a grupos de extrema derecha en el seno de la Marina sueca y a la época de la Guerra Fría, en particular a la década de los ochenta, cuando varios submarinos soviéticos fueron acusados de violar territorio sueco. Wallander comprende que está a punto de desvelar un gran secreto cuyo alcance abarcaría toda la historia de Suecia tras la segunda guerra mundial. Pero una nube aún más negra asoma por el horizonte".

miércoles, 14 de octubre de 2009

El último Wallander

Pues sí, gracias a mi padre he dejado de lado la aburridísima Die Erfindung des Abschieds y he empezado la lectura de El hombre inquieto, la última novela del detective Kurt Wallander. Última no sólo porque salió publicada el pasado día 9, sino porque el autor, Henning Mankell, ha prometido que no volverá a darle la vida. Tengo ganas de saber cómo discurre esta historia crepuscular, no sólo porque he leído todas las novelas anteriores de este policia sueco y quiero saber cómo acaba todo, sino por la tremendísima decepción (aunque no por eso esperada, El cerebro de Kennedy ya me dejó más bien frío) que suposo El chino, de largo lo peor que he leído este último año.

lunes, 12 de octubre de 2009

Un buen viernes

El viernes pasado el compañero de trabajo T nos regaló, en plena faena matutina, una estupendísima sesión de White album, de mis Beatles. Difícil escoger una sola canción de ese disco para postear aquí, así que me he guiado por aquella que más recuerdos me trajo en ese momento, cuando estaba al teléfono, a la espera con Colt y, de fondo, alguien comentaba que el problema del buzón de correo de los accionistas ya estaba resuelto. Hay canciones que evocan directamente a otras épocas, Dear Prudence es una de ellas.

domingo, 11 de octubre de 2009

Solomon Kane y Zombieland

La de ayer fue, sin duda alguna, la mejor jornada del festival de Sitges a la que hemos asistido. Las dos películas escogidas, Solomon Kane y Zombieland, nos hicieron pasar un rato entretenido, agradable y, en el caso de los zombies, divertido. Entiendo que, en un festival como el de Sitges, no hay que desaprovechar la oportunidad de ver cine diferente, como en nuestro caso Thirst o Haundae (Roenick y Saga han visto unas cuantas películas más), aunque tampoco hay que olvidar el cine más convencional y comercial.

Escogimos ver Solomon Kane básicamente porque la daban antes que Zombieland, cuyo trailer ya despertó nuestro interés. Así que buscando información sobre Solomon Kane vimos que se trata de un personaje literario (un héroe puritano) creado por Robert E. Howard, el autor de Conan, que "que vaga sin rumbo por el mundo, con el único propósito de combatir el mal en todas sus formas. Viste siempre de negro y porta un sombrero caído" (wikipedia). El trailer también daba buenas sensaciones, por lo que decidimos comprar las entradas. Y todo fue bien: Solomon Kane es una película de aventuras entretenida, que no se hace larga y que deja un buen sabor de boca... a pesar de que es previsible y tiene algunos diálogos "acartonados", bastante irreales. Mi valoración: 6,5 sobre 10. Por cierto, el argumento trata de "Solomon Kane, un soldado del siglo XVI que ha descubierto que está maldito por culpa de las brutales acciones que ha cometido en la guerra. Para poder redimirse, jura vivir en paz, pero cuando un poder oscuro amenaza sus tierras tiene que volver a luchar".

Inmediatamente después vimos Zombieland, otra vuelta de tuerca al mundo zombie con muchísimo sentido del humor. Heredera a medio camino entre El amanecer de los muertos y Zombies Party, no defrauda en ofrecer risas y sangre a partes iguales, a pesar de que está ambientada en un mundo apocalíptico, en la que los infectados (los zombies surgen a partir de una hamburguesa infectado con en mal de las Vacas Locas) campan a sus anchas por todos los lugares. Mi valoración: un 8 sobre 10. El argumento es el siguiente: "en un mundo plagado de zombis, Columbus es un gallina, un joven que se encuentra aterrorizado por la situación, pero cuando te juegas el ser comido por los zombies, el miedo puede mantenerte vivo. De hecho su cobardía precisamente le ha permitido que sus sesos aún se mantengan en su cabeza. Sin embargo, Columbus se verá forzado a sacar el poco valor del que dispone para unirse a una banda de supervivientes a la que pertenece un cazador de muertos vivientes del que se hace amigo. Tallahassse es un macarra caza zombies cuya única determinación en su vida es lograr el último Twinkie (dulce americano) en la tierra. Cuando ambos unen fuerzas con Wichita y Little Rock, que también han encontrado una manera original de sobrevivir en ese caos, tendrán que elegir que es peor: si confiar los unos en los otros o sucumbir ante los zombies". (Filmaffinity).

miércoles, 7 de octubre de 2009

Bloodshot

El año pasado, aprovechando que Emeshing y Adriana iniciaban su primer viaje a los EEUU, les pedí que me trajeran la novela de John Connolly The Reapers. Este año me han sorprendido con Bloodshot (publicada en Gran Bretaña como Broken skin), "thriller" de Stuart Macbride, autor escocés del que no había oído hablar. Pues nada, así que después de la trilogía de Berlin Noir de Philip Kerr he leído con atención este policiaco ambientado en Aberdeen.
La trama es la siguiente: el policia Logan Macrae debe lidiar no sólo con dos casos (demostrar que la estrellade fútbol del Aberdeen es un violador y descubrir al asesino de un chico que es abandonado moribundo delante de un hospital), sino que debe soportar las manías y derias de dos de sus superiores, Insch y Steel, además de hacer frente a sus propios problemas personales. Con esta premisa todo parece indicar que se trata de una novela interesante y, efectivamente, logra mantener las expectativas creadas. Admito que su lectura a veces se me ha hecho un poco difícil, tanto por las estructura formal como gramatical y el uso de acrónimos o lenguaje médico, entre otros, pero no ha impedido que en más de una ocasión me costara levantar la vista de sus páginas, queriendo saber cómo acabará el capítulo o que esbozara una sonrisa. Sólo tengo un "pero", que es que, en un momento dado, una solución proporcionada y que sirve para cerrar una de las tramas, es tan obvia que la imagen de la policia queda en entredicho. Por lo demás, se agradece que las historias se resuelvan a raíz de las investigaciones y no, como ya he dicho en algunas ocasiones, como en las historias de Henning Mankell. (Nota: este viernes se publica en España la última (??) novela del inspector Kurt Wallander, El hombre inquieto. A pesar de mis reticencias, la leeré - si se sobrevivido a las diez anteriores...). Mi valoración de Bloodshot: un 7,5 sobre 10. ¡Gracias Emeshing y Adriana!

Próxima lectura: Die Erfindung des Abschieds (La invención de la despedida), de Friedrich Ani.

domingo, 4 de octubre de 2009

Haeundae y Thirst

Por cuarto año consecutivo hemos ido al Festival internacional de cinema fantàstic de Catalunya, siendo esta la primera vez que hemos aprovechado parte de la tarde para pasear por sus calles y su paseo maritímo, ya que teníamos entradas para dos sesiones del cine Retiro, situado en su casco antiguo. Allí vimos Haeundae y Thirst, dos películas coreanas de diferente estilo.

Por un lado, Haeundae trata de un mega-tsunami que asola la turística ciudad de Haeundae, algo así como el Benidorm de Corea. La película es como Deep Impact a lo coreano, en el que los dramas personales de los (muchos) juegan un papel importante. Lo mejor, sin duda alguna, son los efectos especiales de las diferentes olas que atacan la ciudad. Mi valoración: un 5 sobre 10.

Después le llegó el turno a Thirst, una interesante vuelta de tuerca al tema de los vampiros. A saber: "un sacerdote sufre el desconsuelo que le provoca la duda y la desesperación de la vida en un mundo que parece ahogarse en el sufrimiento y la muerte. Con el claro deseo de salvar vidas, participa en un proyecto para encontrar una vacuna para un virus letal. Esta misión le conducirá a África donde queda infectado de una enfermedad mortal. Sin embargo, se recupera casi milagrosamente. La gente, convencida de sus poderes de curación, comienzan a peregrinar para conocerlo. Entre los visitantes se encuentra Kangwoo, un amigo de la infancia. Invitado por éste a su casa, Sang-hyun acepta y allí conoce a Tae-ju, la esposa de Kangwoo. Pero esa noche, Sang-hyun tiene una recaída. Entre vómitos de sange, Sang-hyun fallece. A la mañana siguiente recobra la vida convertido en vampiro: se siente reconfortado por una nueva vitalidad pero huye de la luz y siente rechazo por sí cuando se descubre chupando la sangre a un paciente del hospital". Digamos que la película empieza bien, pero luego se pierde en un largo juego de autolesiones, asesinatos, un fantasma divertido y una madre apopléjica... Son algo más de dos horas que se hacen muy largas. Valoración: un 6 sobre 10.

lunes, 28 de septiembre de 2009

Con Asane y Emeshing

Como bien explican Emeshing y Asane en sus respectivos blogs, el martes pasado quedamos en el centro de Barcelona para tomar unas cervezas y cenar. Roenick disculpó su ausencia por culpa del trabajo, tendremos que esperar a repetir el encuentro de septiembre de 2008, cuando los cuatro visitamos el Can Paixano y tomamos unas cañas por el barrio de Born - por Facebook ronda una foto de los cuatro alrededor de unas cuantas Estrellas. Así pues, el punto de encuentro escogido fue la salida de metro Catalunya, justo la que da al café Zurich, considerado el centro neurálgico de Barcelona.

Paseando por la calle Elisabets pasamos por delante del Macba y fuimos a la Casa Almirall, lugar del que guardo bastantes buenos recuerdos, a pesar de un leve percance que tuve una vez con Emeshing y Oriol. Allí, con la compañía de unas cervezas y un plato de patatas Matutano, empezamos a ponernos al día de nuestras vidas: destacaré las vivencias de Asane de su viaje por Alaska; si el zagal ya escribe bien, escucharle y verle gesticular invitan a salir directamente del bar y acercarse a la primer agencia de viajes a comprar unos pasajes para Denali. Sé de uno que ha tomado nota...

Poco antes de las nueve decidimos ir a cenar, recomendé ir a La Havana, no sólo porque se come estupendamente, sino porque está a apenas tres calles de la Casa Almirall. Allí proseguimos nuestras conversaciones al son de unos mejillones al vapor, buñuelos de bacalao, pescadito frito, atún a la plancha, bacalao a la llauna y, finalmente, crema catalana y melón. El café, a pesar de la cafeína, sólo invitaba a volver a casa, a pesar de que el rato era muy agradecido. Pero mandaron el cansacio y la obligación de ir a trabajar la mañana siguiente. Queda, eso sí, la sensación de tener que repetir estos encuentros, bien sea en Barcelona, Madrid o Plasencia.

domingo, 27 de septiembre de 2009

Berlin Noir

Antes de las vacaciones estivales Roenick me preguntó si quería algo de Amazon, ya que iba a realizar un pedido, así que le encargué Mona Lisa overdrive, de William Gibson, y la trilogía de Berlin Noir, de Phillip Kerr, que reúne en un solo volumen las tres primeras novelas del detective Bernie Gunther: March violets (Violetas de marzo), The pale criminal (Pálido criminal) y A German Requiem (Requiem alemán). Posteriormente han aparecido otros dos historias del detective Gunther, The one from the other (Unos por otros) y A new flame (Una llamada misteriosa) y está prevista para octubre la edición de If the dead rise not (Si los muertos no resucitan - Premio RBA de Novela Negra 2009). Lo que diferencia estas novelas policiacas de las demás es que, a excepción de A new flame, están ambientadas durante el nazismo y la posguerra, lo que añade un punto más de interés a las tramas y su ambientación.

Admito que The one from the other, el primer libro que leí del detective Gunther, no fue aquello que digamos una revelación: me pareció una historia más que correcta, con sorpresa final justificada, unos personajes bien definidos y una ambientación de la ciudad de Munich que, seguramente, justificaba muchísimas horas de investigación por parte de Kerr, por lo que desempeñaba un papel importante en la trama. Luego, durante las vacaciones en Formentera, cayó Violetas de marzo (esta vez en castellano), que me hizo pensar en Kerr como un autor diferente y que debía leerse, quizá no tanto por sus tramas, como por la ambientación y por el entorno histórico. Seguramente fuera esto lo que me invitó a pedirle a Roenick comprar la trilogía... así como su precio, algo más de 10 euros. Suerte que lo hice, mi primera impresión, ahora con el conjunto de las novelas casi completado, me di cuenta de mi error.

En sólo diez días he acabado de leer The Pale Criminal y A German Requiem y me he quedado con ganas de más. En el primero, el detective Gunther vuelve a la Kriminalpolizei (la temida KriPo) obligado "por las circunstancias" y el "consejo" de sus futuros superiores para resolver el asesinato en serie de adolescentes alemanas denominadas como "arias". Luego, en A German Requiem, ambientada en 1947, en lo más duro de la postguerra, Gunther viaja a Viena para intentar demostrar la inocencia de un antiguo compañero de armas, acusado de un asesinato que, está claro, no ha cometido.

Dejando de lado la figura del gris detective, que se merece un estudio mucho más detallado y, por lo que a mi se refiere, no debe caracterizarse en el cine, el punto fuerte de las historias de Philip Kerr está en saber tejer alrededor de una trama clásica (en lo que al genéro policiaco se refiere) una novela llena de referencias históricas, con ambientaciones que transportan al lector a época llena de matices, personajes contrariados y ruinas que van más allá de su aspecto físico. En el blog de negra y criminal comentan que la novela de Si los muertos no resucitan es la mejor de las publicadas hasta el momento, si es así ya sólo me quedará poner a Kerr (casi) a la misma altura de Highsmith, Connolly o Hammett.

domingo, 20 de septiembre de 2009

De Rufus Wainright a Gossip

Entre tanto viajar y comer también hay sitio para las coplas, como diría Asane. Iba a poner a Rufus Wainright y su The one you love, canción que nos ha acompañado por Aragón y Navarra, pero como su "inserción (está) desactivada por solicitud" en Youtube, publicito directamente a Gossip, toda una inyección de adrenalina... para después de una merecida y soberana siesta.



(Nota: post dedicado a los vecinos del ático, quienes a las tres y media de la mañana nos pidieron perdón mediante la invitación a tomar unas cuantas cervezas con ellos y sus 8 amigos de Logroño por "obsequiarnos" con una versión karaoke del Vivir así es morir de amor).

viernes, 18 de septiembre de 2009

Embat y la cruda realidad

A pesar del cansancio acumulado por culpa de una semana laboral demasiado exigente, varios fueron los motivos que nos llevaron a mi gran amigo S y a mi anoche al restaurante Embat: entre otros, las ganas de hablar tranquilamente entre dos amigos que siempre tienen algo que decirse; saludar al cheff Santi, antiguo compañero de pupitre y ahora maestro en la cocina; y, sobre todo, cenar maravillosamente en un ambiente distendido, relajado.
S llegó antes de la hora de la reserva, así que me propuso via SMS tomar un breve aperitivo en el De Tapa Madre, que está casi enfrente del Embat. Dicho y hecho: la manzanilla (no la infusión, sino el vino) sirvió para abrir el apetito y preparar la velada gastronómica. Debo decir que no era mi intención volver a enfrentarme al menú degustación de mi primera visita, pero no pude resistirme cuando surgió la idea, aunque pregunté si era posible cambiar alguno de los platos. Así que, amenizado con un estupendísimo Trescampanas Verdejo (muy afrutado), disfruté con Escamarlà amb crema de porros i cap i pota, Canelons d’ànec trufats, Dorada salvatge amb cous-cous i escopinyes (dorada en sustitución de la lubina), Presa ibèrica amb albergínia i figues al vi y con los postres de Sopa cítrica d’alfàbrega amb gingebre i llima y Xocolata amb avellanes i sal. Todos los platos para quitarse el sombrero. Después de tal "orgía de sabores", como diría Roenick, preferí volver caminando a casa, aprovechando que no hacía frío y que la leve llovizna, más que molestar, refrescaba.
El problema de comer tan bien es la obligación de volver a la cruda realidad del día a día: encontrarse enfrente de una bandeja de plástico marrón, en el que una botella de agua Viladrau busca hacerse un hueco entre dos trozos de pan, un plato de patatas con coles de Bruselas y otro de salmón al horno con tomates, me remiten sufridamente a aquello tan mañido de "cualquier tiempo pasado (sobre todo el de anoche) fue mejor". Suerte que ya hemos decidido que volveremos al Embat en un breve espacio de tiempo - S incluso antes, tiene un compromiso con el que desea quedar bien. Eso sí, reservaremos: ayer, siendo jueves, estaban casi todas las mesas ocupadas.

domingo, 13 de septiembre de 2009

Distrito 9

Como nos gusta la ciencia-ficción, el viernes pasado fuimos a ver Distrito 9, película que plantea una situación bastante original: "Tras la llegada de una enorme nave espacial extraterrestre a Johannesburgo (Sudáfrica), a los alienígenas recién llegados a la Tierra se les obligó a vivir en condiciones penosas como "refugiados", en una especie de campo de concentración construido en las afueras la ciudad. Todo empezó unos veinte años atrás, cuando los extraterrestres tomaron el primer contacto con nuestro planeta. Los humanos esperaban un ataque hostil, o un gran avance tecnológico de la raza alienígena. Pero nada de ello sucedió. Los propios extraterrestres eran refugiados de su propio mundo. Sin saber bien que hacer, se confinó a los alienígenas en un campo de refugiados, el "Distrito 9", hasta que las naciones del mundo decidieran qué hacer ante la nueva y extraña situación". Además, nos interesaba su temática, saber cómo iba a desarrollarse esta idea, ya que el planteamiento abría la posibilidad a un falso documental tipo Borat - salvando las distancias, claro (ahora mismo no se me ocurre un ejemplo mejor).

El problema llega cuando Distrito 9, a pesar de sus estupendos efectos especiales e impecable factura (ahí se nota la mano de la milonaria productora de Peter Jackson), se queda entremedio de un documental y una película de acción de trama previsible, pero con un sorprendente final que no deja indiferente a nadie. Lo que no quita que entretiene y mantiene la tensión hasta el final, sin tener la necesidad de mirar el reloj. Dicen que Distrito 9 se convertirá en una película de culto... quizá por sus primeros 25 minutos, pero por lo demás no deja de ser una película más de acción.

Después del cine llegó la hora de llenar nuestros estómagos en el Krunch, un nuevo local como el Viena del centro comercial Diagonal Mar. Todo fue bien hasta que llegamos al parking, donde, como siempre, una de las máquina de los tickets no funcionaba correctamente y no tenía en cuenta la hora gratis del cine. Como bien dice Roenick, "estamos un poco hasta las bolas de que para conseguir esa hora gratis de parking por ir al cine en Diagonal Mar tengas que hacer una gincana". Lo peor es lo que esconden estos errores no casuales: un afán recaudatorio encubierto por una hora extra gratis que no es tal. Añade Roenick que "el próximo día lo validaré en una máquina que no vaya, para luego irme a quejar a la cajera de la P1 y tocar un poco las pelotas, a ver si por insistencia algún día les da por cambiarlo". Le acompañaré.

martes, 8 de septiembre de 2009

Día 7: Marcilla - Barcelona

Es nuestro último día en Navarra y decidimos tomarnos el desayuno con calma, disfrutando del ambiente del hotel. Como no queremos hacer todo el trayecto de una tirada, miramos el mapa y decidimos hacer parada en Tudela, siendo nuestra intención pasear por sus calles del casco antiguo y comer en un restaurante que nos ha recomendado mi gran amigo S.

En Tudela aparcamos el coche en zona azul y empezamos nuestro recorrido, siguiendo el mapa de nuestra guía. Pasamos por la oficina de turismo, donde nos remiten al museo de la ciudad: desde allí accederemos a la catedral, a su claustro y a la sinagoga. Pagamos religiosamente los tres euros de entrada y llega la primera decepción: no se puede acceder a la catedral, ya que, en breves, se celebrará una boda. El claustro tampoco emociona al estar llena de plafones informativos. La sinagoga es pequeña, por lo que no tardamos en recorrer el museo de arte sacro. No está mal, a pesar de compartirlo con una jauría de jubilados-zombies ávidos de folletos y cosas gratis. Lo más interesante es un cuadro atribuido al Bosco, que ofrece una imagen apocalíptica de lo que no espera en el infierno.

Siguiente decepción: las calles del casco antiguo. Están sucias y huelen mal, los restos del botellón de la noche anterior son visibles en casi todos los rincones. No invitan a pasear. Pues nada, muy a nuestro pesar cambiamos de planes y decidimos adelantar nuestro regreso a Barcelona, dejando atrás las (tranquilas) carreteras comarcales para dar paso a las autovías y autopistas de peaje. Finalmente paramos para comer en Fraga, población de la que tampoco guardamos muy buen recuerdo por una brevísima visita que le hicimos en el año 2005. Lo que son las cosas, encontramos un pequeño bar donde ofrecen un elaborado menú de raciones generosas por 11 euros que, además, está bueno. Con las pilas recargadas, y sin el mal sabor de boca de Tudela (tendremos que volver, algo me dice que la ciudad ofrece mucho más de lo que vimos), enfilamos la parte más aburrida del regreso. Dos horas y media más tarde aparcamos el coche (que ha hecho algo más de 1700 km en una semana) y subimos a casa: dejamos las maletas en el suelo y nos preparamos para ordenar los recuerdos.

lunes, 7 de septiembre de 2009

Día 6: Marcilla - Olite - Marcilla

Después de un fallido intento de desayuno en el hotel, vamos al centro de Marcilla en busca de un café con leche y una pasta. Al lado del castillo, que está en obras y es imposible de fotografiar, encontramos una terraza que da a una plaza engalanada y con las barreras para las vaquillas puestas. Más tarde, en la panadería del pueblo, nos dan la explicación: "Bueno, hace unas semanas acabaron las fiestas, pero como dentro de poco volverán a haber toros, pos ya lo han dejao puesto". Claro, para qué quitar algo que no molesta y que otorga aire de fiesta al pueblo. Y se optimizan recursos.

De Marcilla vamos al Monasterio de la Oliva que, como va siendo habitual, vemos en la más absoluta intimidad. Lástima que el sistema de alumbrado no funcione en la iglesia, "tienen que venir los electricistas, se fundieron los plomos el otro día", se excusa el amable monje que nos atiende. No podemos evitar mantenernos en silencio en el claustro, no queremos perturbar la paz que se siente. Antes de marcharnos decidimos pasar por la tienda de recuerdos, entablamos una interesante conversación con el monje sobre el euskera, sus orígenes y su adaptación a los nuevos tiempos. Por un lado, comenta que, para simplificar su aprendizaje, se estaba latinizando el idioma, otorgando, entre otros, masculinidad o feminidad a la segunda persona del indicativo: cuando se habla a otra persona siempre hay que indicar el sexo. Luego, por otro lado, indica también que, en algunos casos, se está perdiendo la letra J por la Y. Según el monje, durante su estancia en Angola descubrió que la letra J está íntimamenente ligada con los verbos que conllevan el sentido de vivir, a saber: sentarse = jarri, jugar = jolastea, respirar = jariatu, etc. Por lo que el hecho de perder la J tenía un sentido más profundo de lo que pensábamos... (He tenido que recurror a dos traductores on-line, OpenTrad y Azpiegitura Publikoak para intentar reproducir las palabras en euskera). Hubieramos podido seguir conversando con el monje mucho más tiempo, pero queremos llegar a Olite antes de comer, por lo que no tenemos otra opción que despedirnos del monje y agradecerle sus comentarios.

Olite es una población con cierto aroma a cuento de hadas - por lo menos en lo que a su castillo y casco antiguo se refiere. No importa que gran parte haya sido reconstruido estos últimos años, la base de un pueblo que ha sabido sacarle el máximo partido a su patrimonio está allí. Llegamos algo antes de lo previsto, por lo que visitamos primero el instructivo Museo del Vino donde, además de salirnos gratis por la promoción del Gobierno de Navarra, nos obsequian con una botella de vino tinto y un descuento de un euro para el castillo y, luego, las galerías subterráneas. A la hora de comer seguimos la recomendación de mi compañera de trabajo Martina, quién nos habla muy bien del restaurante Gambarte. Pues sí, comemos de fábula y a un precio razonable, lo que, unido a un trato estupendo, implica que deberemos traerle a Martina un merecido recuerdo.

Aunque a mi me apetece más hacer una (también merecida) siesta, optamos por cobijarnos en las sombras del Castillo de Olite, donde acabamos perdiéndonos durante algo más de una hora. Hay que ir, es una oblicación pasear por sus reconstruidos pasillos e intentar imaginarse como vivían allí hace varios siglos. A destacar, entre otros, el Jardín Colgante (o Jardín de la Reina) o la morera con 500 años de antiguedad que, dicen, fue plantada por el mismísimo Carlos III.Es una pena, pero toca seguir nuestra ruta, esta vez ya de vuelta a Marcilla. Antes pasamos por Ujué, la guía indica que vale pena acercarse.

Sí, en Ujué hay una iglesia que ofrece unas vistas espectaculares a toda la región, aunque también (como el castillo de Marcilla) está en obras y no puede visitarse, ni vale la pena fotografiarla. Lo más destacado es que nos topamos con un equipo de fotógrafos que persigue un Mercedes 350 CDI para hacerle un buen reportaje fotográfico. Con lo pequeño que es Ujué nos los encontramos hasta tres veces, casi casi que nos vamos a tomar unos vinitos con los alemanes que conducen el coche. Para volver a Marcilla cogemos la carretera NA5311, llena de curvas y magníficas vistas que nos lleva a Murillo El Fruto, población que está en fiestas y en la que casi somos arrastrados por una rúa de tractores y... vaquillas.

Cenamos estupendamente en el hotel, donde coincidimos con un grupo de catorce personas de Murillo El Fruto, que nos invitan a participar en sus fiestas. A pesar de que la oferta es tentadora, hemos bebido bastante y debemos rechazar la invitación. Una lástima, la verdad. La euforia de la cena desaparece tan pronto llegamos a la habitación, antes de darnos cuenta ya estamos durmiendo.

domingo, 6 de septiembre de 2009

Dia 5: Villava – Marcilla

Toca dejar el correcto Hotel Villava e iniciar el regreso a casa, que incluye pernoctar en Marcilla, una población cercana a Olite. Antes decidimos hacer una justificada parada en el Monasterio de Iranzu, que descubrimos en nuestro camino hacia Estella. Tenemos la suerte de disfrutarlo en silencio, aprovechando que estamos solos y que unos turistas alemanes llegan cuando estamos a punto de salir. Como en los monasterios de Santes Creus o Vallbona, el claustro es un estupendo lugar de recogimiento: dan ganas de sentarse y meditar.

De la calma del monasterio pasamos al bullicio de Estella. El tráfico es tan lento que nos recuerda al de Barcelona, aunque aquí se unen varios factores: la vuelta al colegio y que es día de mercado: con paciencia conseguimos aparcar junto al río no muy lejos del “puente de la cárcel”. El bullicio de los coches pasa a convertirse en un bullicio de gente, mucho más agradecido. Comemos en un ruidoso restaurante no muy lejos de la Plaza de los Fueros, el Bar Izarra, donde la comida está a la altura del “ambiente”: la ensalada de tomate con queso idiazábal, el risotto de hongos, la pechuga de pollo al roquefort y el bacalao al pimentón precisan de mucho pan para dejar secos los platos. Como es habitual, necesitamos dar una vuelta por la ciudad para iniciar correctamente la digestión.

Parando brevemente en la ermita de Nuestra Señora de Eunate. nos despedimos de de Estella para ir a Puente de la Reina, famoso por su puente y por ser un punto de encuentro de peregrinos. Tomamos un café y decidimos ir a Artajona, famoso por su cerco amurallado. Vale la pena acercarse y pasear por el pueblo, aunque lo mejor es la panorámica que se obtiene mientras uno se va acercando. De allí vamos al hotel en Marcilla: queremos dejar las maletas y descansar antes de visitar, quizá, la ciudad de Olite. A diferencia del hotel en Villava, que nos costó algo encontrar, llegamos sin problema a La antigua azucarera, encantador lugar que se merece un post propio, algún que otro comentario y que ya ha quedado como recurso de anécdotas en caso de no tener de qué hablar.

Decidimos cenar en Olite, de la que sólo hemos oído cosas bonitas. La ciudad sí que desprende cierto aroma a cuento de hadas, pero lo que es la cena en la Casa del Preboste decepciona…. y mucho. El consomé y la sopa de pescado están bien, pero la Lubina a la brasa está bastante salada y la ensalada de foie con hongos no es tal, sino que el paté ha sido sustituido por paté Apis (sin desmerecer la marca., pero que no lo pasen por lo que no es).

Dia 4: Villava –Roncesvalles – Villava

Como estamos más de dos noches en Navarra, aprovechamos una oferta del Gobierno de la Comunidad Foral, que “premia a los turistas que pernoctan un mínimo de dos noches con una tarjeta-regalo que incluye un total de cuatro gratuidades y dos descuentos por persona”. Estupendo. Decidimos ir a Roncesvalles, punto de encuentro de peregrinos en el camino hacia Francia y que me recuerda la novela de Miguel Delibes, El hereje: si no recuerdo mal es allí donde apresan al protagonista cuando intenta huir de la inquisión. Está a apenas 50 kilómetros del hotel, aunque el trayecto dura casi una hora por culpa de unas curvas que parecen no acabar.

Gracias a la promoción del Gobierno la entrada al claustro, silo, iglesia y el museo, con visita guiada incluida, sale gratis. Las explicaciones de la guía son divertidas, lo que evita el sopor y que se pierda el interés sobre lo que nos están contando. Cuando salimos de la impactante iglesia es ya pasada la una del mediodía, así que buscamos un lugar para comer.

En vez de quedarnos en Roncesvalles vamos al pueblo más cercano, Auritz / Burguete. Los diferentes restaurantes ofrecen menús por valor de 19 euros, que aunque tienen muy buena pinta invitan a seguir conduciendo hasta otro pueblo. Pero lo que son las cosas, delante de un parking vemos un bar con un atractivo cartel de “Bokadillos y platos kombinados”. Decidimos comer allí y no nos arrepentimos: el plato kombinado a base de ensalada de tomate, chistorra y huevos fritos está mucho mejor de lo esperado. Y por menos del precio de un menú de restaurante comemos los dos.

Después de comer decidimos regresar al hotel, no sin antes pasear tranquilamente por la zona de Auritz / Burguete. En recepción nos informan acerca del spa que está a cinco minutos en coche del hotel: si compramos las entradas allí nos hacen un descuento en el circuito de aguas de tres horas, nos sale por algo más de 16 euros. No nos lo pensamos dos veces y marchamos al centro comercial de Itaroa, al lado del cual está el llamado “Cubo”, en el que se encuentra una pista de hielo y el Spa. Dos horas y media más tarde salimos de allí tan relajados como cansados, sólo con ganas para cenar y dormir.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Dia 3: SOS del Rey Católico - Villava

Con la sensación de "volveremos" salimos de SOS del Rey Católico en dirección al Monasterio de Leyre, nuestro primer destino del día. Pagamos los 2,30 euros de la entrada que nos permite visitar la iglesia y la cripta: entre el claustro de clausura y el espacio que se destina para el hotel, poco queda por ver de la parte interior. Aún así, vale la pena acercarse.

Del Monsterio de Leyre pasamos al Castillo de Javier, otra visita obligada, aunque por fuera la cosa prometa mucho más de lo que ofrece. En el restaurado castillo se pueden visitar exposiciones sobre el San Francisco Javier, cofundador, junto con Ignacio de Loyola, de la Compañía de Jesús, o una sala con los escudos de la región, por ejemplo.

Decidimos comer en Sangüesa, cuyo pórtico románico de la iglesia de Santa María la Real es lo primero que vemos después de aparcar. Comemos en un local llamado Acuario un menú bastante generoso, pero no es para tirar cohetes. Con el estómago lleno nos dirigimos a Pamplona, ciudad que nos hace mucha ilusión visitar.

Pero lo que son las cosas: el tiempo empeora por momentos y, cuando aparcamos el coche en el parking de la Plaza del Castillo, el color gris manda en el cielo y bajan las temperaturas. Damos una vuelta por el centro de la ciudad, a pesar de ir con pantalones cortos, visitando la Plaza Consistorial (sí, la del Chupinazo... y es tan pequeña como dicen) y una anodina exposición sobre la última visita de Hemingway a los encierros. Lamentablemente, hay muchas calles cortadas y algunos edificios en obras: cosas del "Plan E" ese. Antes de marchar rumbo a Villava tomamos un café en la Plaza del Castillo, más que nada para entrar en calor. Nos quedamos con ganas de ver más cosas, pero entre el frío y la incesante amenaza de lluvia no nos apetece mucho. "Bueno, un motivo más para volver", de digo a M.

Villava es una población que está a cinco minutos en coche de Pamplona, pasado Burlada. El hotel Villava está en lo que sería la periferia, cogiendo la ronda que va en dirección a Irún y Francia. El hotel está bastante bien, siendo lo mejor la atención que recibimos en recepción. Después de descansar y cambiarnos de ropa volvemos a Pamplona a cenar unos pinchos en la calle Estafeta, casi casi una obligación.

martes, 1 de septiembre de 2009

Dia 2: SOS del Rey Católico (ida y vuelta)

Después de un copioso desayuno salimos de SOS en dirección Burgui, pero no en vez de hacerlo por la A127, nos decantamos por la A1601, carretera mucho más tranquila y relajante, de esas que permiten mirar el paisaje con calma. Hasta Rueste, donde realizamos la primera parada, sólo nos topamos con un ciclista parado que está tomando notas, ningún coche de frente. Ruesta es un pueblo semiabandonado, o eso parece, ya que a pesar de las ruinas que predomina en toda sus casas dispone de un local de la CGT y un bar con vistas asombrosas.

De allí vamos a Burgui, donde se elaboran quesos artesanalmente con Denominación de Origen del Valle de Roncal. Cruzando el puente y siguiendo un camino se puede ver el Paseo de los Oficios, un camino que muestra los trabajos que se hacían antiguamente en el pueblo. Pasado Burgui llegamos a Roncal, nos atienden estupendamente en la Oficina de Turismo y nos recomiendan cualquiera de los tres restaurantes del pueblo. En la oficina del Banco Santander me dicen que posiblemente el Hostal Zaitua esté abierto, pero que no me preocupe, que en todos los sitios se come "de fábula". Pues nada, viendo que en todo el pueblo el menú tiene precio unitario, 15 euros, nos decantamos por el Zaitua. Y sí, la ensalada de tomate, la dorada y el gallo a la plancha y el flan de la casa no decepcionan, aunque no creemos que lleguen a valer lo que cobran.

Después de Roncal, por cuyas calles decidimos perdernos un rato para "bajar la comida", intentamos parar en Isaba, pero como no encontramos aparcamiento, seguimos nuestro camino hasta Uztarroz, donde un motorista francés nos pregunta si sabemos de alguna gasolinera que "esté abierta" y que no esté más lejos de 30 km... que es justo lo que le queda de reserva. Nuestra guía Repsol no nos sirve de mucho, la gasolinera más próxima indicada es la de Isaba y est la que está cerrada, por lo que el motorista decide preguntar en el bar de pueblo, aunque sea llamando a la puerta de sus propietarios, ya que tampoco está abierto. En Uztaroz no hay mucho que ver... lo que sí que oímos es un televisor a todo volumen de donde proviene una misa casi al estilo telepredicador.

La siguiente parada es la Ermita de Muskilda, de lo mejorcito del viaje. Las vistas sobre los valles son majestuosas e invitan a pensar y disfrutar del silencio. De allí a Ochagavía hay un paso, así que vamos allí con la intención de pasear por sus calles y tomar un café con leche. Nada más destacable.

Regresamos a SOS del Rey Católico por la via rápida (carretera nacional), la amenza de lluvia tiene visos de convertirse en realidad. Ya de vuelta en el confortabilísimo hotel decidimos el lugar de la cena, el Hotel Vinacua. La sensación de sopor por parte de la camarera no invita, de entrada, al optimismo, aunque luego cenamos estupendamente - el revuelto de espárragos trigueros con virutas de jamón está delicioso.

domingo, 30 de agosto de 2009

Dia 1: Barcelona - SOS del Rey Católico

El trayecto de Barcelona a SOS del Rey Católico transcurre como está previsto: sin prisas ni agobios tanto en la autovía hasta Fraga como en la autopista que lleva a Zaragoza y luego camino a Pamplona. Como el trayecto se hace largo, y sólo conduzco yo, decidimos comer en Ejea de los Caballeros: de algo me suena. ¿Salió en la tele? ¿Algún conocido que tenía algún vínculo con esa población? ¿Acaso esuve ya allí de pequeño? Antes de llegar ya lo recuerdo: un antiguo cliente del banco en el que estuve trabajando en una vida anterior se mudó allí tras hundir su empresa (y dejarla llena de impagados). Cosas que tiene la vida. Buscamos sitio para aparcar pero sus calles están abarrotadas y, en algunos casos, hasta cortadas, por lo que la posibilidad de encontrar aparcamiento se antoja misión imposible. Pues nada, proseguimos nuestro camino hasta Sábada (alguna cosa encontraremos, me dice M), el siguiente pueblo en nuestra ruta.

Paseando por Sábada en busca de un restaurante vemos un cartel de "hospedería". No nos lo pensamos y nos acercamos, los dos tenedores que acompañan la R nos traen buenos augurios. "¿Tienen reserva?" "Pues no". "Entonces tendrán que esperar por lo menos una hora y media". Como nuestro instinto primario es demasiado fuerte declinamos gentilmente la oferta, esperar hasta las cuatro menos cuarto no entra en nuestros planes. Volvemos a la carretera y vemos un bar, algo así como el casino del pueblo. Allí no nos ponen pegas para comer... aunque nos ubican en una sala de billar que se utiliza como almacén. "Es que ahora (las 14:25h) viene la gente del pueblo a tomar café. Perdonen el desorden, hace poco que acabaron las fiestas", se excusa la señora. El menú: lentejas con arroz y chorizo y ensaladilla rusa de primero, luego costillas con pimientos para saltarnos el postre y llegar directamente al cortado. Indudablemente, los 14 euros que nos cobran por persona son excesivos, pero no podemos hacer nada.

De Sábada vamos a Uncastillo, preciosísimo pueblo lleno de encanto que nos coge de camino. A pesar de calor intenso, no podemos evitar perdernos por sus calles y subir hasta el castillo... que está cerrado, abren a las cinco de la tarde. Decidimos no esperar y emprender la marcha hasta SOS del Rey Católico, las horas de conducción empiezan a notarse y ya tengo ganas de tomarme una ducha.

Aquí tenemos reservada una habitación en el Hotel El Peirón, sin duda alguna, uno de los mejores hoteles donde he estado. Está en la denominada calle Mayor, muy cerca de una de las puertas principales de entrada (se puede aparcar muy cerca, por cierto). Por ejemplo: el trato amable; la habitación es espaciosa y está decorada con muy buen gusto; impera el silencio; el desayuno es copioso y dispone de variedad; y todo, además, a buen precio. El hotel abrió sus puertas la pasada Semana Santa y todavía se nota esa ilusión por lo nuevo y el trabajo bien hecho. Es un "tres estrellas" pero indudablemente su categoría debería se otra.

Después de un merecido descanso, damos una vuelta por el pueblo. Como en Uncastillo, da gusto callejear sin mirar el mapa, respirar y sentir su tranquilidad, mirar los diferentes valles desde el mirador... SOS se merece una segunda visita, sin duda. Poco antes de las nueve toca cenar. El lugar escogido es As Bruixas, del que google habla bien y que el recepcionista también recomienda. Y sí, vale la pena: por ejemplo, mi ajoarriero se merece un aplauso, así como el vino, Uncastellum, vino ecológico de la región.

domingo, 23 de agosto de 2009

Restaurante Nexes

Lo que son las cosas: uno sale a dar una breve vuelta por el barrio y acaba, 7 horas más tarde, tomando un carísimo cortado en la tranquila plaza de Sant Felip Neri. A media mañana nos llamaron Markus y Veronica para ir a comer algo "ligero", ya que también tenían un compromiso por la noche. Como M y yo no teniamos nada que hacer, decidimos ir paseando por el centro de la ciudad en busca de un restaurante que estuviera abierto y tuviera disponibilidad de mesas para el segundo turno. Así fuimos descartando, entre otros, el Sensi (sólo abren por las tardes y noches), el Agut y el Embat (ambos cerrados por vacaciones; además, el Embat nos cogía algo lejos), Il Mercante di Venezia (no sabíamos si abrían a mediodía y, sinceramente, lo preferimos para cenar), El Cafetí (se trataba de "comer ligero", no una excelentísima paella) y el Señor Parellada, que aunque sí que estaba abierto, no reservan mesa con poca antelación y obligan a hacer cola. Así llegamos al Nexes, donde M ya había estado: "Ya verás, aunque es algo pequeño y mantiene algunos elementos decorativos del restaurante chino que era antes, los platos están elegantemente dispuestos, las raciones son generosas, el trato es amable y, lo mejor, no es caro, tienen un menú por 12,50 euros bastante correcto". Pues eso.

Nos decantamos por los platos de la carta, empezando por Risotto de ajos tiernos con gambitas, Carpaccio de vegetales (calabacín, tomate, pepino) y Lasaña de verduras escalivadas con queso de cabra, para llegar a unos segundos de Atún a la plancha con salsa teriyaki, Brocheta de langostinos con revuelto de setas y Suprema de salmón empanada con sésamo. Todo esto amenizado cn un buen vino blanco, un Blanc Pescador bien frío. Los postres, cómo no, también estuvieron a la altura: Crema catalana con cítricos, Lasaña de chocolate y Coulant de chocolate. Todo muy correcto, por lo que no nos importó pasear hasta la Plaça Sant Jaume en busca de efectivo, ya que se les había estropeado el TPV. Y lo de "comer ligero" quedó en intento, nada más...

El café decidimos tomarlo en una terraza de la Plaça Sant Felip Neri, una de esas pequeñas maravillas que aún pueden encontrarse en Barcelona. Y como que es un lugar algo escondido y lejos del bullicio turístico del centro de la ciudad, en la terraza se aprovechan: 2,80 euros un cortado, 3,74 euros un botellín de agua de 0,5 litros. El único borrón a una tarde estupenda.

Resacón en Las Vegas

El jueves pasado Emeshing y yo fuimos a ver Resacón en Las Vegas en los cines Icaria, por aquello de disfrutar de la versión original y de la (presumible) poca asistencia de público. Acertamos en todos los sentidos: no paramos de reír durante todo el metraje en una sala en la que apenas habían unas 15 personas. Mejor, casi imposible: hasta el trailer de Sherlock Holmes estuvo bien... Esta es la sinopsis de la película: "Dos días antes de su boda, Doug viaja en coche a Las Vegas con sus mejores amigos Phil y Stu y su futuro cuñado Alan, para celebrar un fiestón de despedida de soltero que juran que nunca olvidarán. Pero cuando los tres amigos del novio se despiertan a la mañana siguiente con una fuerte jaqueca no recuerdan nada. La suite de su lujoso hotel está convertida en un basurero y el novio no aparece por ninguna parte. Sin ninguna pista de lo sucedido y con poco tiempo que perder, los tres deben intentar recordar sus malas decisiones de la noche anterior para averiguar dónde empezaron a ir mal las cosas con la esperanza de encontrar a Doug y llevarlo de vuelta a Los Ángeles a tiempo para su boda. Pero cuanto más empiezan a descubrir, más se dan cuenta de los problemas en los que están metidos."

El viernes siguiente, comentando con los compañeros lo bien que me lo había pasado, uno me dijo que, en su momento, se había decantado por Exorcismo en Connecticut (como si tuvieran algo que ver, por cierto) en vez de Resacón..., ya que su cartel le hacía pensar que se trataba de una mezcla entre Colega, ¿dónde está mi coche? y Tres solteros y un biberón. Aunque bien podría interpretarse así, pienso que Resacón... va bastante más allá: es una comedia en la que, por ejemplo, las situaciones cómicas están justificadas y bien resueltas y los personajes principales bien definidos y conjuntados (unos treintañeros que, de entrada, no parece que puedan tener mucho en común). Destacaría también los títulos de créditos, el único momento en el que se utiliza el recurso del flashback, por lo que tornan en parte imprescindible de la película ,y la absurdísima conversación en el desierto sobre el roinol. Mi valoración: un 7,5 sobre 10 - es lo que tiene salir contento del cine.

viernes, 21 de agosto de 2009

Avatar - el trailer

En una semana en la que he ido tres veces al cine con excelentes resultados (Arrástrame al infierno, Up y Resacón en Las Vegas), nada mejor que publicar y/o publicitar el trailer de una película que habrá que ver casi por imperativo legal: Avatar, de James Cameron. El avance promete... y mucho. Toca esperar hasta el 18 de diciembre, qué remedio.

jueves, 20 de agosto de 2009

De celebración

Como ayer estábamos de celebración, M decidió sorprenderme con una doble invitación: al cine y a cenar. La película, Up, se merece un 10 y revisionado crónico, mientras que el restaurante Cosmpolita a duras penas recibirá una segunda oportunidad.
Sobre Up: como bien dice La Tremolina, "aquí no tengo reparo ninguno en decirles: ya están perdiendo el tiempo para ir a verla. Todos. Reaccionarios o no". La historia del anciano que, con la casa a cuestas (literalmente), marcha en busca de su sueño, es mucho más que estupenda. La introducción es para quitarse el sombrero: si la película hubiese acabado en aquel momento, ya me hubiera dado por satisfecho. No sé cómo lo hacen, pero Pixar va siempre un paso por delante.
El restaurante Cosmopolita: dejando de lado la decoración ecléctica en el que se combinan los tapizados de serpiente y tigre con parquet flotante claro, cuadros vanguardistas y música que oscilaba entre Pereza y Beyoncé, debo centrarme en la comida: en la Ensalada de canónigos con virutas de foie de pato y jamón a la vinagreta de soja los canónigos fueron sustituidos por lechuga iceberg; el rape con espárragos trigueros tuvo que ser cambiado por el salmón de patatas al caliu ("no nos ha llegado el rape", se excusó el amable y resignado camarero); al cocinero se le fue algo la mano con la sal en el Tataki de atún (muy poco hecho) con risotto negro al parmesano y, además, tampoco pudimos pedir el Viña Sol de 3/8 ya que no les quedaba... En fin, por lo menos pasamos un rato entretenido en un lugar, por lo menos, curioso. Un motivo más para recordar una celebración siempre especial.

lunes, 17 de agosto de 2009

Arrástrame al infierno

Dudando entre Up, Ice Age 3 y Arrástrame al infierno, al final nos decantamos por esta última más por intuición que por otros motivos, aunque también es verdad que nos apetecía un poco de terror para rebajar luego las tensiones de la semana. Acertamos: salimos de la sala contentos por haber visto una película de miedo que hace pasar un mal rato pero que se disfruta desde el principio hasta el inesperado final. No sólo por la propia trama, sino por la sucesión de sustos, giros imprevistos y cierta tendencia a la exageración que lleva a la risa. A destacar también la impresionante caracterización de la señora Ganush - ojalá no me encuentre a alguien así.... Mi valoración: un 7,5 sobre 10. Está muy bien hecha, entretiene, asusta y te hace reír a partes iguales.
La sinopsis es la siguiente: "Christine Brown es una ambiciosa apoderada de un banco de Los Ángeles que sale con un hombre encantador, el profesor Clay Dalton. Todo les va muy bien hasta que la misteriosa Sra. Ganush va a verla al banco para pedirle que retrase las mensualidades de su hipoteca. Ahora bien, ¿debe Christine hacer caso de su instinto y ayudar a la anciana? ¿O quizá sería mejor negarse y quedar bien con su jefe, el Sr. Jacks y conseguir un ascenso? Christine se inclina por la segunda opción, por lo que la Sra. Ganush pierde su casa. La anciana decide vengarse y le manda la maldición de la Lamia, convirtiendo su vida en un infierno. Perseguida por un espíritu malvado y ante la incomprensión de su escéptico novio, Christine busca la ayuda del vidente Rham Jas para salvar su alma de una condenación eterna".

martes, 11 de agosto de 2009

Retirarse cuando llegan los mojitos

Que uno se hace mayor queda claro en momentos como los de ayer. Fiesta de cumpleaños sorpresa, en la que, además, el anfitrión nos obsequia con el estreno de su nueva barbacoa: se regalan discos de vinilo de los Beatles y diferentes objetos de decoración; las bebidas oscilan entre las botellas de agua y los fermentados (cerveza, vino); de fondo suenan Booker T. and the MG's y las conversaciones tratan acerca del trabajo, proyectos, partos, hijos o anécdotas sobre convivencia con los vecinos. El ambiente es confortable, relajado. Cuando se acerca la medianoche, después del pastel de cumpleaños, se ofrecen los primeros mojitos. Toca retirada."¿Y eso?", pregunta el homenajeado. "Pues ya me conoces, me pasa como a Clapton, uno es demasiado y cien no son bastantes". Al llegar a casa, pasadas las doce y media, los nuevos vecinos del ático siguen montando los muebles del Ikea: golpes intermitentes y voces varias: igual sí que hubieran sido necesarios los mojitos. Suerte que poco antes de la una cesa el ruido.
Por la mañana quiero saber cómo acabó la fiesta. Con esto de las nuevas tecnologías ya ni es necesario enviar un email: "Ayer noche fiesta de cumpleaños sorpresa en casa de Niño. Fue genial. Cómo se supone que debo seguir produciendo un disco con esta resaca?", leo en twitter. A pesar de haberme perdido una fiesta estupenda, me alegro no haber tomado los mojitos: otra señal que ya no pienso como antes.

domingo, 2 de agosto de 2009

Embat

Ayer cenamos en el Embat, que con sus elaborados y originales platos nos ha llegado al corazón. El Embat queda, junto con Can Bonay de Peratallada, en lo más alto de nuestros restaurantes favoritos: habrá sitios donde se comerá igual de bien (o, difícil, incluso mejor), pero hay elementos como el ambiente, la amabilidad de sus trabajadores, la calidez del momento o las risas - el entorno, en definitiva, que hacen del lugar un sitio especial.

Siendo toda la carta tan atractiva, a tres de nosotros nos pareció una buena idea aprovechar el menú degustación compuesto por cuatro platos, mientras que M y L se decantaron por el menú de tres platos (se trata de medias raciones, no hay que espantarse) y postre, a lo que hay que añadir dos breves y excelentísimos aperitivos, pan fundido con queso y comino y mousse de patata con caviar de anchoas y compota de manzana. Así pues, acabamos degustando casi en silencio, por este orden, Mar i muntanya de vieires amb papada (Mar y montaña de vieras con papada), Canelons d’ànec trufats (Canelones de pato trufados), Llobarro salvatge amb cous-cous i escopinyes (Lubina salvaje con cous-cous y berberechos) y Colomí amb pa de pessic de cacau i confitura de ceba (Pichón con bizcocho de cacao y confitura de cebolla). Todo esto amenizado con un albariño y un tinto del Penedés, recomendaciones de la maïtre-sumiller. Es imposible describir las sensaciones gustativas que despierta tal combinación de alimentos. Roenick, recuperando una expresión de nuestra visita a Peratallada, no paró de repetir que aquello también era una "orgía de sabores". Si tuviera que destacar alguno de los platos, me quedaría con la lubina y el canelón: en ambos casos es obligado cerrar los ojos y dejarse llevar por las sensaciones.

Finalmente, llegaron los postres, Sopa cítrica d’alfàbrega amb gingebre i llima (sopa de cítricos de albahaca con gengibre y lima) y Pa de pessic de cafè amb vainilla i albercoc (Bizcocho de café con vainilla y albaricoque). Estaba todo tan rico y bueno que, una vez pagada la cuenta, no tan abultada como podría pensarse, desfilamos delante del cheff Santi Rebés y le felicitamos por tan estupenda y suculenta comida.

Con la convicción, además, de que volveremos.

jueves, 30 de julio de 2009

La gent normal

Via facebook (gràcies Lauree) me llegó el otro día una tremedísima versión en catalán de Common people hecha por un grupo llamado Manel. Por fin, una adaptación a la altura del original: con versiones así uno puede llegar a olvidar engendros como No em deixis mai (la calidad del vídeo deja tanto que desear como la propia canción), más conocida como Sweet child o'mine.



miércoles, 29 de julio de 2009

Kibuka

El sábado pasado fuimos a ver la olvidable e innecesaria Asalto al tren Pelhman 1 2 3 en los cines Bosque del barrio de Gracia, a los que no había vuelto desde la época de Los otros. Como la película es totalmente prescindible (de hecho, lo mejor fue el trailer de 2012), comentar que, no muy lejos del cine, hay un restaurante japonés que nos sorprendió muy gratamente: el Kibuka. No es que seamos seguidores de este tipo de comida, pero M insistió en ir allí, reservando mesa la noche anterior. Hizo bien, cenamos estupendamente: son platos aparentemente sencillos, pero llenos de sensaciones que esconden una ajustada elaboración. Destacaré el nigiri de foie, uno de esos bocados que traen consigo el silencio, por aquello de degustar hasta el último instante su sabor. Eso sí, al tratarse de un local relativamente pequeño, es imprescindible reservar - a unos chicos que llegaron a las 22h les daban mesa para las 23:30h.

martes, 28 de julio de 2009

Las alas de la esfinge

Después de la decepción que me suposo Ardores de agosto, ha sido una alegría reencontrarme con el buen Andrea Camilleri en Las alas de la esfinge, la última novela del comisario Montalbano publicada en España. El autor italiano recupera los ingredientes habituales e imprescindibles para crear un policiaco ameno y divertido: buenas tramas (que se resuelven con un Montalbano tan exagerado como la situación lo requiere: por ejemplo, la entrevista con Morabito es sensacional), fina ironía y el gusto por la buena comida, que incluye hasta una receta de empanada de cerdo. Todo esto amenizado con diálgos muy fluidos (uno tiene la sensación de estar sobrevolando sus páginas), no exento de crítica social y haciendo un retrato de la Italia de pueblo, en el que todo el mundo se conoce y los secretos son la comidilla social. Lo malo es que para disfrutar plenamente de sus páginas es muy recomendable haber leído alguna de las novelas anteriores de Camilleri, para poder entender mejor el desarrollo de todos los personajes. Se trata de una buena novela, sí.
La sinopsis es la siguiente: "Después de lo acaecido en Ardores de agosto, la relación entre Montalbano y Livia ha dado un giro tan pronunciado que Salvo se encuentra sumido en un mar de dudas, presa de un profundo desasosiego que el paso del tiempo no parece sino agravar. En tal estado de ánimo se encuentra el comisario cuando una llamada de Catarella lo obliga a zambullirse en la investigación de un crimen. Ha aparecido el cadáver desnudo de una joven, y la única pista sobre su identidad es un tatuaje en la espalda que representa una pequeña esfinge, una mariposa nocturna. Cuando la imagen se difunde por televisión, Montalbano y sus ayudantes irán tirando de un hilo que los conducirá hasta La Buena Voluntad, una asociación benéfica respaldada por importantes personajes cuya aparente misión es redimir a chicas de la calle y guiarlas por el buen camino. Sin embargo, al comisario más famoso de Italia las buenas intenciones de la dichosa asociación enseguida le huelen a estiércol".

lunes, 27 de julio de 2009

The Pinker Tones en "DJs contra la fam"

Como cabeza de cartel actuaron The Pinker Tones en el V Festival DJs contra la fam (DJs contra el hambre) el pasado domingo y, como viene siendo habitual, no defraudaron. Es más, los 50 minutos de actuación (que incluía un bis, una potente versión rock de Karma hunters) se hicieron cortos, dejando la sensación de que una hora más de espectáculo no hubiese sido suficiente. Pero claro, las normativas del ayuntamiento en cuanto a ruido son estrictísimas (que se lo digan a los U2) y a las 12h de la noche tocaba clausurar el festival.


La actuación de los "Pinkers" (o Tons Rosats, como prefiere llamarlos Roenick) estuvo basada en su último disco, Wild animals. Así, en formato sample se pudo escuchar Hold on, Fugaz, Electrotumbao, S.E.X.Y.R.O.B.O.T., Happy everywhere, Working bees, Wilde Eleganz o 24, consiguiendo estas dos últimas hacer bailar y botar a gran parte de los espectadores. Finalmente llegaron los clásicos, Love tape y el himno Sonido total, que cerró el concierto con el público cantando el estribillo. Lo dicho: supo a poco, por lo que la espera para sus próximas actuaciones en Barcelona y cercanías se hará larga: hasta el 6 de septiembre no estarán en Santa Coloma de Gramanet, por ejemplo. Antes, paradas en Estocolmo, Lugo o Menorca, entre otros.

martes, 21 de julio de 2009

Blanes

Desde hace unos años nos reunimos unos cuantos (muchos) amigos un sábado de julio y degustamos una estupendísima paella en el restaurante Can Flores, de Blanes.



Después la comida solemos pasear por el paseo marítimo, tomar una horchata en el paseo interior (que discurre paralelo al marítimo) y dar una vuelta por una población bonita y acogedora. El problema es que cada vez cuesta más ser acogido por la ciudad de Blanes: en verano no es muy fácil llegar y aparcar, que digamos.

Una vez se deja la autopista C32 empiezan las primeras retenciones antes de llegar a Palafolls, justo al entrar en la B-682, por culpa de de unos semáfaros y rotondas en Palafolls y un tráfico denso y lento. Cuando se llega a Blanes, el tráfico se asemeja al de una gran ciudad: gente cruzando la calle sin mirar, coches mal aparcados, motos y bicicletas que no respetan nada... El aparcamiento, cómo no, también es un problema añadido: mucha zona azul con vigencia de 9h a 20h, de lunes a domingo, y un gran parking público de tierra y arena junto a la biblioteca, a 3 euros el día. Como en muchas otras poblaciones, aparcar se ha convertido en la panacea recaudatoria para compensar presupuestos incómodos o pagar dietas, parece. Y por si esto no fuera suficiente para desalentar al turista, este año se han están realizando grandes obras en calles céntricas del pueblo, como en Méndez Nuñez o Sant Pere Pescador: se ha levantado el asfalto, impediendo (obviamente) el paso el paso de coches y dificultando sobremanera el acceso peatonal. Me pregunto qué habrán dicho los comerciantes y vecinos al respecto, no creo que les haga gracia que les corten las calles en temporada alta.

Espero que de cara al año que viene algunos de estos problemas estén ya resueltos, nuestras paellas en Can Flores son una tradición que nos gustaría seguir conservando, por todo lo bueno que implica.


miércoles, 15 de julio de 2009

Spotify

Ultimamente promociono mucho el Spotify en mis posts, pero es que no hay día que no me ponga a buscar canciones para actualizar mi lista personal (bueno, ya no tan personal, la he compartido con unas cuantas personas) ni que encuentre aquellos artistas a los cuales había olvidado. Sigo utilizando el iTunes para la radio (Rac105, Flaixback), aunque cada vez tengo más claro que si llegan a integrarse las emisoras que escucho en el spotify, el producto de Apple pasará a la historia.

Spotify es un producto de escucha on-line, con un diseño muy parecido al iTunes y que tiene acceso a una base de datos de canciones casi ilimitada, además de integrar emisoras de radio clasificadas por épocas o estilos. He echado de menos a Oasis, a los Beatles o el The Million Colour Revolution de The Pinker Tones, sí, en cambio he recuperado a David Bowie, Supertramp, Starsailor, Stone roses, Prefab Sprout, Ocean Colour Scene o Wallflowers, entre muchos otros; he vuelto a escuchar clásicos como la ñoña At seventeen de Janis Ian (que me recuerda a un capítulo de Los Simpson), Tu vou' fa l'americano de la banda sonora de El talento de Mr Ripley, o Ain't no sunshine, de Bill Withers; y he descubierto esa joya de Robert Plant y Alisson Krauss llamada Raising sand, o la tremenda calidez de The whitest boy alive o Jack Johnson. Buscar canciones, nombres de discos o artistas es tan sencillo como escribir el nombre.

Y, lo mejor: todo gratis total, si a uno le importa que le aparezcan banners o, cada tres o cuatro temas, una breve cuña publicitaria. Existe, por otro lado, la versión Premium, por 9,95 euros al mes, libre de toda interrupción publicitaria. Así pues, puede parecer que Spotify alenta el uso de la música via P2P, pero yo creo que evita justamente que uno se descargue música ilegalmente. Si ya de por sí es gratis, el streaming instantáneo, sin cortes y la calidad del sonido es excelente, ¿para qué bajarse via emule una canción? En mi caso, además, provoca que tenga ganas de volver a pasar por caja. Aquí, una notícia publicada en El Mundo al respecto. Que luego haya gente que se dedique a ripear el Spotify para descargarse canciones al ordenador... bueno, es otra historia.

domingo, 12 de julio de 2009

Lo nuevo de Bebe

Aprovechando que el viernes pasado me quedé solo en el despacho por la tarde, estuve escuchando desde la propia web de la artista el nuevo disco de Bebe, Y. (léase Y punto). Ya lo había oído en casa via spotify (pasaré por caja, este disco habrá que comprarlo), pero fue en el trabajo cuando me di cuenta que, a mayor volumen, más me gusta: como con los Led Zeppellin, aunque no tengan nada que ver. Después de su primer trabajo, Pafuera telarañas, tenía muchísimas ganas de saber cómo sería este nuevo disco: me parece sencillamente magnífico.

lunes, 6 de julio de 2009

La trampa

De la amplia biblioteca de Emeshing me prestaron la semana pasada La trampa, la última novela de John Grisham: "Debes leerlo, me enganchó desde la primera página". Y sí, fue terminar con El jeque de Harlem de Chester Himes, al que apenas le quedaban unas páginas, y dejarme envolver por las argucias de Grisham. Este es el argumento: "Cuando Kyle McAvoy, estudiante sobresaliente de Yale, está a punto de terminar la carrera de derecho recibe la visita de un hombre que se identifica como el agente Plant de la FBI. Este le dice que si no acepta la oferta del bufete Scully & Pershing en Nueva York, posiblemente el bufete más poderoso del país, se hará pública la grabación de un incidente que tuvo lugar hace 5 años: la supuesta violación de una chica, compañera de estudios de la universidad.Para Kyle y sus amigos era un episodio cerrado y olvidado. Ahora el agente Plant le informa de que ella volverá a poner la denuncia y que la grabación está en su poder. Aunque esta grabación no aporta pruebas claras contra Kyle, si saliera a la luz su reputación como abogado se verá dañada para siempre. Por lo tanto decide hacer lo que le piden: trabajará para Scully & Pershing y renunciará a su plan de dedicar un par de años a la defensa de los derechos de los pobres del estado de Virginia. Pero este es solo el comienzo..."

Las novelas de John Grisham son como las películas de Woody Allen: son siempre lo mismo, pero no por eso dejan de ser interesantes ni de leerse. Aunque se repitan los esquemas narrativos, las caracterizaciones, los estereotipos, uno no puede dejar de querer saber cómo acabará todo, ni dejarse llevar por las descripciones del (en mi caso ajenísimo) mundo de la abogacía. En el caso de La trampa sólo he echado de menos un final más "inesperado", con algo más de sorpresa: parece como si no hubiera un clímax final, una escena que condensara la tensión que se va acumulando a lo largo de la novela. Por lo demás, nada que objetar. Mi valoración: un 7 sobre 10. Para más información podeis leer la crónica de Emeshing.

sábado, 4 de julio de 2009

Ahora que Oriol ronda por los EEUU

Será casualidad (o no), pero ahora que Oriol está de viaje por los EEUU me ha dado por volver a escuchar a Counting Crows, grupo que descubrí en septiembre de 1994. Hay fechas que, por un motivo u otro, no se olvidan. Son muchas sus canciones que llenan mis recuerdos, una de los más agradables es esta, Mrs Potter's lullaby. Los relatos de sus aventuras y experiencias (las de Oriol, no de los Counting Crows) son de visita diaria obligada. Y el chaval se lo merece, es más que un amigo con el compartir una cerveza significa pasar siempre un buen rato.


viernes, 3 de julio de 2009

Sobre chistes

Los posts de Estic Larsson y Quiero ser la primera, de la Señora Tremolina, me hacen reflexionar sobre el humor y lo que nos hace reír. Dice muy acertadamente Ravennius en su twitter: "Es mejor hacer el humor que hablar de él". Pues eso. Hay diferentes maneras de cultivarlo, entre otros: el humor "agresivo" (escatológicos, racistas, despectivos; los chistes de Usun como ejemplo); aquel basado en las contradicciones, muy utilizado en Aída o 7 vidas, algo como del tipo "Un hombre reza a Dios: "Dame paciencia, ¡ya!" (Eugenio); el humor surrealista de Berto, con su abuela, la yaya-Tolá, como referente; aquel basado en el ingenio ("He vuelto de celebrar las bodas de plata con mi mujer en la India. - Ostras, ¡qué nivel! ¿Qué harás cuando celebreis las bodas de oro? - Ir a buscarla." Eugenio); las comparaciones tipo Crispin Clander ("da más miedo que la resaca de Chuck Norris"); sacarle punta a las situaciones cotidianas y que dan pie a muchísimos monólogos; los juegos de palabras ("La ONU ha puesto a un japonés que se llama Amano como máximo responsable del organismo que vigila la cuestión nuclear. ¿Y saben por qué lo han puesto a él? Pues porque era el que estaba… ¡a mano!" - La Tremolina), etc... En fin, de lo que se trata es hacer reír a los demás y, por tanto, de levantar el ánimo, de hacernos un poquito más felices.

miércoles, 1 de julio de 2009

Más Himes

38 páginas de Clean young Englishman, autobiografía de John Gale que narra su descenso a los infiernos de la locura y su posterior recuperación, han sido suficientes para darme cuenta que, de momento, no es la lectura que necesito. Demasiado densa y de carácter preocupante, quizá la prosiga los fines de semana, cuando pueda dedicarle más tiempo con mayor concentración. De ahí que regresara a la biblioteca paterna y rescatara otro Chester Himes, El jeque de Harlem: "Una noche de octubre, un pez gordo blanco es asesinado en el ghetto negro de Harlem, sin motivo aparente. Digger Jones y Coffin Ed -dos inspectores de policía negros- investigan una muerte que les llevará a descubrir la corrupción, el sadismo, los inicios de una banda de delinquentes juveniles, y la posibilidad de una cierta inocencia en el barrio más violento del mundo". Es mi tercera incursión en las novelas de Himes después de Todos muertos y Un ciego con una pistola, a pesar de que no son de fácil lectura y nada tienen que ver con el calculador Stieg Larsson o el casi-aburrido Mankell. Son novelas duras, sórdidas, sin concesiones, donde el barrio de Harlem, más que servir como escenario, es el personaje principal sin cuya presencia las historias carecen de todo significado.

martes, 30 de junio de 2009

Terrat Pack en Barcelona (2)

Leo en twitter el comentario de The Pinker Tones sobre el espectáculo del fin de semana: "Notas Terrat Pack... Corbacho - 6, Berto - 9,5, Follonero - 5, Buenafuente - 7. Una velada de lo más agradable". Suscribo cada una de sus valoraciones. Lo que me lleva a creer que, quizá, no fue excesivo pagar los 30 euros de la entrada, y más si pienso que Roenick y Saga pagaron 9 euros (¡¡1500 pesetas!!) cada uno para ver Transformers 2.

domingo, 28 de junio de 2009

Terrat Pack en Barcelona

Ayer tuvimos la suerte de ver en el Fórum de Barcelona el Terrat Pack, espectáculo de teatro que integra monólogos de José Corbacho, Berto Romero, Jordi Évole (alias el Follonero) y Andreu Buenafuente. Habíamos comprado las entradas el día que se pusieron a la venta, lo que nos permitió ver la obra desde una posición bastante privilegiada y cercana al escenario.

El primer monologuista fue José Corbacho, quién centró sus relatos en el mundo de la televisión desde el punto de vista de alguien que, en sus años mozos, fue utilizado "como mando a distancia" para cambiar de Tv1 a TV2 y ahora sufre la tiranía televisa de su mujer y su hijo de seis años. De allí surge la explicación, entre otros, sobre el tiempo que necesitan las mujeres para vestirse (tomando la trilogía de El Padrino como referencia temporal) o cómo es el sexo con su mujer cuando su hijo ve la televisión.

Luego le tocó el turno a Berto Romero, el más "teatral" de todos los integrantes, al ser el único que recurrió a su surrealismo familiar para hacer reír a los espectadores. Destacaría las referencias a su abuela como símbolo de fabulación y representación de enfermedades (en el que su piso es lugar de culto y peregrinación por parte de otras abuelas) o las explicaciones sobre el arte de su hermano, carpintero de profesión, que no duda en inspirarse en la abstracción para la montar un armario que apenas sirve para prenderle fuego.

El tercero en aparecer en escena fue Jordi Évole, más conocido como El Follonero. Sorprende que, a pesar de no haber hecho nunca teatro, se desenvuelva estupendamente sobre el escenario y sea capaz de ir improvisando con gracia y mala leche cuando surgen imprevistos. Aunque de su monólogo no hay mucho que destacar, anécdotas de su programa Salvados, juegos de palabras que nacen de llamarle por su diminutivo ("¿Qué tal, Follo?)" y alguna que otra referencia a sus compañeros de gira.

Andreu Buenafuente, con cierto aire a Pepe Rubianes (por la forma de hablar y gesticular), cerró la tanda de monólogos con historias sobre el hecho de ser famoso y lo que conlleva que le pidan autógrafos y fotos constantemente. Me quedo con la narración del hombre que le pidió una foto en plena Gran Vía de Madrid y no llevaba siquiera una cámara para hacerla.

Del espectáculo destacaría el indudable buen rollo que destilan sus cuatro protagonistas, la profesionalidad (se nota el trabajo realizado y la elaboración de los guiones - ¿de dónde sacarán el tiempo?) y la dinámica y velocidad que se imprime a lo largo de las 2 horas de duración. Queda ahora en el aire si habrá una segunda temporada del Terrat Pack: visto el resultado, es necesario e imprescindible. (Aquí, el comentario de Emeshing sobre el Terrat Pack).