viernes, 31 de octubre de 2008

Agus, el oso y los 9000 euros

Esta semana me he encontrado dos veces con un chico al que conocí en una vida anterior. Se trata de Agus, quién, según recordé, debe estar estudiando alguna ingenieria. Él bajaba del tren, yo subía, así que no tuve tiempo de saludarle. Eso sí, me fijé que iba con la cabeza gacha y el semblante serio, aunque tampoco no recuerdo haberle visto sonriendo (demasiado) alguna vez. No sé, había algo en él que me dió que pensar. Quizá fuera su gesto anulado, una expresión demasiada cariacontecida que no sólo me ha hecho recordar su existencia, sino también despertar en mi la curiosidad y, quizá, el ánimo de ayudarle. Lo que son las cosas, al día siguiente volví a cruzarme con él, misma hora mismo tren mismo vagón, pero no pude tan siquiera detener mi mirada con la suya: no sólo estaban sus ojos fijados en el suelo, sino que la corriente humana me obligó a no seguir. No sé, igual si me lo encuentro una tercera vez (lo dudo) y las circunstancias son propicias.. le digo algo. No sé.
Luego, leo que un oso ha atacado a un cazador. En El Periódico de Catalunya el herido narra su versión y la remata con "vienen niños a jugar en un castillo que hay semiderruido. No quiero imaginar lo que podía haber pasado". No sé, pero esta dosis extra de dramatismo me da muy mala espina y me hace dudar acerca de la credibilidad de los motivos del ataque. Es como si se buscara una excusa más para evitar la presencia de los osos en el Pirineo. Pueden haber muchos motivos por los cuales la osa atacara al cazador (entre ellos, la versión oficial), pero no creo que deba servir como excusa para capturarlo y encerrarlo en un centro de acogida, reposo o cómo-quieran-llamarlo. Más importante es el hecho de ir repoblando un habitat necesario y permitir que las especies en peligro de extinción se reproduzcan en libertad.
Por otro lado, el President del Parlament de Catalunya, Ernest Benach, ha pedido disculpas y ha mandado retirar las mejoras de su Audi A8. Dejando de lado que es vox populi la malversación de fondos y el excesivo dispendio en protocolo (porque esos coches de lujo se utilizan por su comodidad y obvia ostentación), y que la filtración al diario ABC tiene tintes bastante pólíticos, a mi me ha sorprendido la ferrea defensa de Ernest Benach que un tal Albert Cuesta ha hecho en su blog de La Vanguardia, La cafetera rusa. Se sorprende que "(...) no se valore que el presidente de nuestra cámara legislativa sea capaz de aprovechar el tiempo de sus desplazamientos (tres o cuatro horas diarias, supongo) trabajando con un ordenador portátil, tal como hacemos muchos otros profesionales. ¿No vale todo ese tiempo de un alto directivo, al cabo del año, mucho más que los supuestos 9.000 euros?". Buff: para trabajar desde el coche se necesita una libreta (si fuera por Emeshing, sería una Moleskine), un boli, un miniportátil ASUS, por ejemplo, y una conexión 3G. Muy lejos de los 9000 euros que, a saber, se iba a embolsar alguna empresa. Ahora bien, ¿dónde irán a parar esos 9000 euros que no se ha gastado? Porque, conociendo cómo funciona el sistema, si se han tenido en cuenta para los presupuestos, dudo mucho que alguien decida no utilizarlos. Para el hotel de Carod-Rovira, quizá...

viernes, 24 de octubre de 2008

Loquillo, leyenda urbana

Vaya por delante que Loquillo, como personaje que vive entre la arrogancia y la soberbia, nunca me ha caído bien. Lo que no quita, por otro lado, que algunas de sus canciones formen parte de mi vida y que no me desagrade escucharlas. Allá están Cadillac solitario, Feo fuerte y formal, La mataré o su versión de El hombre de negro, entre otras. Así que cuando mi gran amigo S me ofreció la posibilidad de ir a la inauguración del Festival In-Edit y ver el documental Loquillo, leyenda urbana, dirigida por Carles Prats, no me lo pensé demasiado: por un lado, podría volver a ver a mi amigo (hecho siempre muy agradecido) y, por el otro, entender (quizá) a una de las figuras más controvertidas del panorama español.
Con algo de retraso sobre el horario previsto, y después de las presentaciones por parte de Bruno Sokolowicz y de los responsables del festival, empezó un documental en el que se narra, a través de los recuerdos del propio protagonista y de algunos de sus más allegados colaboradores y amigos (Andrés Calamaro, Sabino Méndez y Gabriel Sopeña, entre otros) la trayectoria musical de Loquillo. Los recuerdos se van hilvanando cronológicamente hasta llegar al momento actual en el que el cantante, después de actuar con los Rolling Stones y los Who, decide acabar con su etapa de Los Trogloditas. Yo me quedo con los recuerdos de juventud (sorprendente un vídeo de CardedeuTV -creo-, con una de las primerísimas actuaciones del cantante, más cercano al punk que no al rock), donde se narran con franqueza algunos excesos de una época que parece ya muy lejana. Se echa de menos, eso sí, una constatación (foto, vídeo, etc) de un comentario de Loquillo sobre la gira de "A por ellos.. que son pocos y cobardes" en el que afirmaba que, debido al ritmo de vida y las drogas, no recordaba nada. Por lo demás, me ha sorprendido muy gratamente no haber sufrido una saturación musical de Loquillo: su música no es el eje del documental, sino un apoyo, por lo que sólo se escuchan fragmentos de las canciones. La mayor virtud de Loquillo, leyenda urbana es ser para todos los públicos. A pesar de no ser yo un aférrimo fan, la película no se me hizo pesada, sino, incluso, entretenida. (De todas formas, Loquillo -el personaje- sigue sin caerme bien, aunque ahora unca me iría de cañas con él, ahora tampoco evitaría un saludo. Todo esto si le conociera, of course - cosa que no pasará nunca).
Después del pase hubo una muy agradable sorpresa: Loquillo obsequió a los asistentes con un mini-concierto acústico de 5 canciones, primero con Sabino Méndez, luego con Jaime Stinus e Iñaki Pascual.

martes, 21 de octubre de 2008

De precios

Una de las ventajas de entrar a trabajar en la nueva empresa era el precio del menú, ya que por cuatro euros uno podía disponer de un plato de ensalada, un primero, un segundo y un postre. Si a eso le añadimos que el café cuesta 15 céntimos, la cosa no estaba del todo mal. Pero, sin previo aviso, el precio aumentó de 4 a 6 euros. Nos avisó un compañero al volver de comprar los tickets del restaurante: "Si no vais hoy el jueves os cobrarán 6 euros por menú". Como tenemos que comprar los vales de 10 en 10, eso implica desembolsar 60 euros en vez de 40. Eso no es todo: para antes de final de año se ha anunciado (si por anunciar aceptamos un rumor -con base sólida- que nos hizo llegar otro compañero) está prevista otra subida a 7 euros. Oséase: el precio del menú aumentará en 3 meses un 75%. Además hay que añadir el silencio de la administración como del comité de empresa. ¿Para qué? Total, no somos trabajadores de la casa. Estos, por cierto, siguen pagando 1,5 euros y el año que viene se les aplicará el consabido aumento del IPC.
Luego: el fin de semana pasado quedamos en ir al cine, Emeshing y Adriana fueron a ver Quemar después de leer, mientras que Roenick, MonicaMe y yo nos decantamos por Reflejos. Dejando de lado que es una película bastante flojilla, y que en el cine tuvimos la suerte de coincidir con un grupo de unos 20 adolescentes, entre los que se encontraba el típico niñato gallito, impertinente e imbécil, lo peor fue el precio de las entradas: 8,5 euros por persona, a desglosar en 7,6 euros de entrada + 90 céntimos de comisión de ServiCaixa. "Por gastos de gestión", dicen. ¿Por qué cobran ese impuesto por cada una de las entradas, y no una por el cómputo global? Esto es como en los billetes de avión, si se puede cobrar algún extra, se cobra, que hay crisis y hay que hacer el mayor acopio de ganancias posibles. Ea. Roenick, espantado ante el abusivo importe pagado ("me van a ver poco en el cine", anunció en el facebook) nos envió un correo con la evolución de los precios - comisión Servicaixa incluída, of course: Abril 2007: 7,65€. Julio 2007: 7,85€ (en Madrid 5,95€). Diciembre 2007: 5,95€ en Madrid y la sala no se puede ni comparar, ¡las del Kinepolis son brutales! Enero 2008: 8,05€. Junio 2008: 8,05€. Agosto 2008: 8,10€. Octubre 2008: 8,50€. Ojalá mi nómina tuviera también un incremento tan espectacular.
A partir de ahora iremos poco al cine, sólo películas escogidas.Y difícilmente repetiremos en el Cinesa, antes Lauren o Icaria, donde no sólo la entrada es más barata y se disfruta con la versión original, sino que difícilmente nos toparemos con un grupo de 20 adolescentes impertinentes y un niñato rayando la gilipollez.

jueves, 9 de octubre de 2008

Con mis 12 euros

Como mi ordenador está a punto de ser formateado por cuarta vez en este último año (detalle nada halagüeño, por cierto), ayer me pasé por una tienda de informática y me compré un disco duro externo de 500GB para poder salvar la información más importante y, siguiendo el consejo de Roenick, para crear una imagen en caso de tener que volver a restaurar el equipo. Aunque tuve mis más y mis menos con el ordenador para que no considerara el disco duro como un cederrón (!!!), mi sorpresa llegó cuando me fijé en el desglose la factura: X-euros el aparato + 12 euros en concepto canon SGAE + x-Euros de IVA. ¿12 euros de canon? ¿Mande?
Bajo la premisa de que casi todos somos pecadores y que, por tanto, no importa si también deben pagar los justos para compensar a los artistas e intelectuales (??) de este país, se está aplicando un impuesto que roza el robo a mano armada. (Con lo de "justos" me refiero aquellos que utilizan básicamente los cedés o aparatos de almacenamiento para guardar fotos o documentos personales, por ejemplo). Pero no es mi intención volver a repetir los argumentos archi-conocidos que desvirtúan cualquier despropósito de la SGAE, sino preguntar qué será exactamente de mi dinero. Por un lado, ¿alguien sabe si se hará público el importe de lo recaudado o lo que se recaudará con este impuesto? ¿Y se podrá saber qué artista o artistas han salido beneficiados? ¿No podría decidir el iluso comprador de un dvd virgen qué hacer con su donativo? Luego, una empresa como la SGAE, que existe para hacer el bien a sus protegidos (también aquellos que son radiados en el extranjero, ¿no?), debe tener otros gastos: alquiler o hipoteca de locales, nóminas y seguridad social de sus empleados, viajes de sus directivos y respectivos cónyugues, dietas, fiestas varias para celebrar el Día de la Música o "mira, tenemos otro millón en el banco", abogados para defender sus intereses, etc. No me jode tanto el hecho de haberme gastado esos 12 euros (para mí, todo un símbolo de extorsión) sino pensar que alguien hará un (posible) mal uso y se aprovechará de la diligencia de los que han autorizado y aprobado este desaguisado. Toca "ajo y agua", pues. O irse a Andorra a comprar material informático, claro está.

miércoles, 8 de octubre de 2008

Cine en Sitges

Este fin de semana repetimos experiencia cinematográfica en Sitges y fuimos a ver tres películas del Festival internacional de cinema de Catalunya, aunque es más conocido por su nombre antiguo, el Festival de cine fantástico. A diferencia del año pasado, donde las dos películas estaban por debajo de lo esperado (sobre todo el engendro de Crispin Glover, Its is fine, everything is fine que, eso sí, ha dado pie a incontables anécdotas y chistes), esta vez hemos acertado con Transsiberian y Surveillance, mientras que Crows Cero ha pasado de ser una incógnita a representar un fiasco. Vamos por partes.

El viernes a las 20:15 horas estaba prevista la proyección de Transsiberian, la última esperanza de Fílmax. El retraso de 40 minutos en el Auditorio y la entrega de un premio honorífico a un productor de películas de serie B quedó perdonado con la presencia de los actores principales de Transsiberian, Woody Harrelson, Eduardo Noriega y la guapa Emily Mortimer. El argumento es el siguiente: "Ambientado en el mítico ferrocarril que une la Rusia europea con las provincias del lejano Oriente ruso, Mongolia y China. Tras una temporada en Pekín, Roy y Jessie, deciden viajar hasta Moscú. La gente que viaja en el monstruoso y algo tétrico tren es bastante extraña y un viajante les explica que los traficantes suelen usarlo para pasar droga. Al poco de empezar su viaje, la pareja entabla relación con sus compañeros de compartimento Ian y Abby se dedican a viajar por el mundo dando clases de inglés y comprando objetos en un país para revenderlos después, como unas muñecas matryoshka que Ian dice vender en Ámsterdam a muy buen precio. Sus caminos se cruzarán con el del inspector Grinko, que viaja desde Vladivostok siguiendo los pasos de los asesinos de un narcotraficante y de un importante alijo". Sin duda alguna, la película cumple con creces sus objetivos: entretiene, es bastante claustrofóbica y está bien resuelta. Destacaré sobretodo también el papel de Eduardo Noriega, me sorprendió muy gratamente. Valoración: un 7,5 sobre 10.

Luego le llegó el turno a Crows Cero. Admito que estábamos bastante cansados y que, quizá, no fuese el mejor momento para verla, pero aún así la película pierde todo su interés en el minuto 15 y no consigue retomarlo hasta... ¿los títulos de crédito? Lo mejor fueron las guapas azafatas que, mientras esperábamos en la cola, iban repartiendo chapas y propaganda. ¿Y el argumento? Hm, algo sobre un estudiante que quiere ser el líder de lo que parece un instituto sin profesores.Valoración: no vale la pena.

El sábado, ya con las energías renovadas, fuimos a ver Surveillance, la nueva película de la hija de David Lynch, Jennifer. El argumento: "Un pueblo perdido en medio del desierto. Dos agentes del FBI llegan a la comisaria para interrogar a los testigos (una joven drogadicta, un policia y una niña de 8 años) de una carnicería que ha tenido lugar en la carretera. De las declaraciones de los testigos se desprende que hay un grupo de asesinos peligrosos en acción, pero parece que las versiones no se ajustan del todo con la realidad". La mejor definión de esta película la he encontrado en un artículo de El Periódico de Cataluña, "una inteligente serie B sobre asesinos en serie que deja el cerebro y la retina hechos pulpa" - sí, sobre todo una de las escenas finales.Valoración: un 7 sobre 10.

martes, 7 de octubre de 2008

Por recomendación de Ravennius

Al salir de la película de Surveillence, Ravennius nos preguntó si habíamos oído hablar de David Guapo. "Sí", contestamos, "lo vimos en Buenafuente ha salido un momento, hizo un monólogo bastante ingenioso sobre los nombre élficos (El-del-bar, El-del-ron)". Entonces Ravennius nos recomendó encarecidamente que buscáramos en youtube Amor actualizado, ya que había visto actuar a David en directo y la canción le pareció "muy muy buena, realmente brillante". Y aquí está: no llega al nivel de Berto, pero casi casi, es innegable que el chaval tiene madera para hacer reír, por lo que la recomendación de Ravennius ha estado a la altura de sus sketches - no podía ser de otra manera.

Fundació Altarriba

Ayer me llamaron de la Fundació Altarriba, de la que soy socio desde mayo de 2003 (esto me lo dijeron, yo no me acordaba). Natalia, la amable chica que estaba al teléfono, me habló, con toda delicadeza, sobre la precaria situación económica de la Fundació y de que, en todos estos años, no habían subido las cuotas para socios y apadrinamientos (en mi caso, las dos cosas) y que, debido al aumento de precios incesante no sólo en gastos veterinarios, sino también de manutención, no tenían más remedio que subir el importe de socio de 6 a 9 euros. Querían hablar conmigo tanto para pedir mi consentimiento como para oír mi opinión sobre todo aquello que pudiese interesarles. No le di importancia al aumento de la cuota (me tomaré dos cervezas menos al mes, jeje), simplemente le dije que todo estaba bien y no tenía nada que objetar. Pero me quedé corto: realizan un trabajo tan encomiable como excelente (por ejemplo, siempre que he tratado con ellos, los han hecho de manera generosa y eficaz) y, mucho más importante, tan sólo hace falta mirar su impactante página web para palpar dónde va a parar el dinero que se invierte. Además, cada dos meses recibo en casa su revista Bu-Bup, llena de información sobre sus actividades, tales como sus logros o luchas. Muchas veces se tiene la impresión que, cuando se nos pide dinero para una causa justa, no se sabe exactamente qué será de nuestra aportación; por suerte, no pasa lo mismo con la Fundació Altarriba.