domingo, 31 de agosto de 2008

viernes, 29 de agosto de 2008

A partir de los fascículos

Como cada mes, me he acercado a un quiosco a comprar mi Fotogramas. Escondida entre montones de fascículos, revistas y periódicos, una mujer con cara de perpetua resignación me ha indicado dónde estaba la revista, "allí en la esquina, encima de los libros de amor". Se refería al coleccionable de Barbara Wood que se edita cada año para mayor terror de quiosqueros y lectores. Entonces he recordado que en esta época no sólo vuelven los niños al colegio, sino que las grandes editoriales deciden inundar todos los quioscos de España con coleccionables y fascículos cada vez más extraños, como "Rosarios: símbolos de la devoción cristiana en una colección única pensada para la oración y meditación". Bárbaro. Recuerdo que Sergi Nebot, una persona con mucho seny y más mala leche, propugnaba ya hace cinco años por colecciones como "Sopas del mundo", que incluyeran su bolsita con el plato preparado y la cucharas tradicionales de cada país, para que, "por lo menos, la gente saque algo de provecho y ese dinero no sólo sirva para llenar cajas y estantes".

Sólo con las novedades de Altaya y Salvat pueden contarse hasta 34 (!!) colecciones, que difícilmente serán terminadas por los compradores. ¿Motivos? Entre otros, la obligatoriedad de tener que ir durante (casi) incontables semanas al quiosco, con la esperanza añadida de que los números vayan llegando puntualmente y en el orden que corresponde; su paulatino aumento de precio, ya se sabe que la "oferta de lanzamiento" suele ser tentadora, pero luego las cosas cambian, y el precio final es exagerado. La idea de las editoriales es la de fidelizar al cliente, haciendo que se suscriba y conseguir que le envíen toda la colección a casa, a pagar en cómodos plazos, claro está. Las distribuidoras también se frotan las manos este negocio, utilizan a los quioscos y librerías como financieras. Por un lado, cobran por adelantado el género, para luego reembolsar el importe correspondiente al material que ha sido devuelto al almacén. Este más que discutible concepto mercantil se agrava cuando los reembolsos no se ajustan a lo que realmente se ha devuelto: se envían 5 revistan y se contabilizan 4, por ejemplo, lo que puede llegar a mermar la economía del pequeño negocio. Por otro lado, además del género más habitual (periódicos y revistas con más o menos tirada) que se suele recibir, las distribuidoras envían material que muy difícilmente será comprado, tales como revistas de armas norteamericanas o de jardinería británica: la cuestión es disponer del mayor dinero posible durante el mayor intervalo de tiempo. Una mierda y un abuso para el pequeño comerciante, del que es muy difícil rebelarse (y menos escapar). Una putada.

miércoles, 27 de agosto de 2008

Man in the dark

Vaya por delante: Man in the dark es una excelentísima novela, sí. (El argumento, aquí.)

Las primeras páginas del libro fueron demasiado tentadoras para mí, así que abandoné el engendro de Steve Alten, El lago - algo menos que una lectura para la playa. Así que estos últimos días me he dedicado a saborear cada una de las historias de Man in the dark, que es una y muchas a la vez: la vida de August Brill, un escritor viudo y jubilado, que, por ejemplo, durante sus noches de insomnio, imagina un mundo paralelo en el que una guerra civil asedia los EEEUU poco después de la polémica elección de George W. Bush como presidente, para no tener que enfrentarse a sus propios recuerdos ni a las tragedias de su familia más próxima, su hija y su nieta... aunque sirve como terapia para poder luchar contra el pasado. Debo reconocer que tenía mis dudas en lo que se refiere al "cuento dentro del cuento", en Oracle night me defraudó soberanamente que, en una de sus meta-historias, el narrador decidiera dejar a su protagonista encerrado en una habitación, y al no saber cómo sacarlo de allí, dar por acabado el cuento ("I realized that I was lost, that I didn't know what I was doing anymore. I had put Bowen into the room"). En Man in the dark la resolución de las aventuras de Owen Brick es coherente, forma parte de la razón de ser de la novela. Aunque extraña, es del todo necesaria. ¿Lo mejor del libro? Sin duda, su mensaje optimista, por encima de todo lo negativo que toca vivir: "the weird world rolls on", dicen.

Me alegra cerrar el mes de agosto con una novela tan buena como generosa con el lector. Creo que septiembre no podrá superar mis expectativas de ocio, después de Wall-E y El caballero oscuro, la serie televisiva Roma y La vida a l'abisme todo lo que llegue vendrá de regalo. Mi valoración de Man in the dark: un 9 sobre 10.

Añado (28/08):
Aquí se pueden leer, en castellano y por gentileza de El País, las primeras páginas de la novela; en este link de Papel en blanco se encuentra un excelente resumen de la novela (¡ojo!, isi se quiere, incluye spoilers - por si uno quiere saber demasiado) y, finalmente, en esta página hay un comentario del Daily Telegraph (in English).

martes, 26 de agosto de 2008

La vida a l'abisme

Fue en esos días que terminé también con la lectura de una de las novelas que más me han sorprendido este año, La vida a l'abisme, de Ferran Torrent. Un resumen: "La irresistible atracción de una vida llevada al límite. Esta historia impactante arranca el día en que el protagonista, un joven rebelde pero desconcertado, conoce en una partida de cartas a un personaje que le marcará durante mucho tiempo. El Rubio, un jugador de cartas profesional, le va a permitir asomarse a un mundo que desconocía y en el que se funden la sensualidad, el riesgo, la libertad y el aliciente de transgredir las normas de una sociedad que le condenaba a un futuro gris. Con La vida en el abismo, Ferran Torrent no sólo evoca uno de los personajes que más ha querido, sino que efectúa una magnífica reflexión sobre el juego como mecanismo inherente a la condición humana y describe a la vez un poderoso viaje de iniciación, el suyo propio, con el pulso firme del escritor que ha vivido para contarlo" (gracias Casa del libro).
A mi entender, es la mejor novela de Ferran Torrent desde Espècies protegides, aunque admito que me gustaron las otras historias sobre Valencia, por ejemplo, en Només socis me defraudó la desviación del tema principal (la sátira sobre la sociedad valenciana) para dar paso a un juego metaliterario que, más que dar por acabada una tetralogía sorprendente, le confiere un giro tan inesperado como innecesario. Por este motivo, el hecho de redescubrir un Ferran Torrent netamente "narrador" (en el sentido que explica historias, y no que "juega" con ellas, sin conferirlas de una seriedad y relevancia que, en realidad, no precisan) en un relato vivo y sorprendente, no deja de ser una gran notícia. Porque es aquí donde, a mi entender, el autor juega con ventaja, ya que domina este registro literario y convierte unas memorias en un homenaje hacia aquel que entendió que su forma de vida sólo podía ser coherente y necesario si se llevaba al límite. Valoración; un 8,5 sobre 10. Nota: Ventura Pons dirigió una película, La vida abismal basado en la novela, cuando pueda me pasaré por el video-club... o esperaré a que la emitan en La 2, todo depende.

Roma (la serie)

La misma semana que disfrutamos con Wall-E y El caballero oscuro también pudimos ver el final de una las mejores series televisivas que recuerdo: Roma. Su segunda temporada, con las historias del gran Tito Pullo y Lucio Voreno como hilo conductor, es tan fascinante como imprescindible. Pasados ya unos días desde que disfrutamos del último capítulo, creo que debo situar Roma como una de mis series favoritas, al mismo nivel que Perdidos, aunque ambas no pueden ni deben compararse. Eso sí, en los dos casos es necesario acomodarse en el sofá y simplemente dejarse llevar por la propia fuerza de las historias y sus personajes. En el caso de Roma, basándose en el carisma y la caracterización de sus personajes, desde Julio César, pasando por Atia, Marco Antonio, Bruto, Servilia, Cicerón, Cleopatra, César Octavio hasta llegar a Timón, por ejemplo.

Este el argumento de la primera temporada: "Cuatrocientos años después de fundar la República, Roma es la ciudad más rica del mundo, una metrópolis cosmopolita de un millón de personas, el epicentro de un imperio en expansión. La República se fundó en los principios del poder compartido y en la feroz competencia personal, sin permitir nunca a un solo hombre tener el control absoluto. Pero ahora, esos cimientos se están desmoronando, carcomidos por la corrupción y el exceso. Tras ocho años de guerra, los soldados Lucio Voreno y Tito Pullo se entrelazan sin darse cuenta en los hechos históricos de la Antigua Roma. Un drama seriado de amor y traición, maestros y esclavos, maridos y mujeres, Roma describe una era turbulenta que vio la muerte de una república y el nacimiento de un imperio."

jueves, 21 de agosto de 2008

Man in the dark

"I am alone in the dark, turning the world around in my head as I struggle through another bout of insomnia, another white night in the great American wilderness. Upstairs, my daughter and granddaughter are asleep in their bedrooms..."- así empieza la nueva novela de Paul Auster, Man in the dark, que ha salido hoy a la venta. No he aguantado la tentación y, ya en el metro, me he zambullido en sus primeras páginas. Mal hecho, ahora tengo dudas: mi lectura actual, El lago, de Steve Alten, está resultando tan farragosa como previsible, las ganas de aparcarlo se apoderan cada vez que empiezo un capítulo. Pero como no me queda mucho para acabarlo (apenas 100 páginas), supongo que aguantaré...

miércoles, 20 de agosto de 2008

The man who sold the world

MonicaMe y yo fuimos a cenar al Little Italy, restaurante no sólo estupendo en ambientación, calidad y atención, sino también por ofrecer a sus clientes música en directo basada en un cantante y su guitarra acústica. Durante la velada versionó canciones de Otis Redding (Hard to handle), Sinnead O'Connor (Nothing compares 2 U) o David Bowie (Space Oddity), entre otros. De este último, además, cantó The man who sold the world, aunque todos la recordamos por haber sido uno de los últimos singles de Nirvana, un grupo que considero sobrevalorado. De todas formas, como la estupenda versión de Kurt Cobain & Co. me evoca a una época llena de ilusiones, no puedo evitar dedicarle un breve comentario...

martes, 19 de agosto de 2008

Lamentable y pésimo servicio de Orange

Desde hace tres semanas no disponemos de teléfono fijo en casa. Y eso que he avisado unas cuantas veces al serivcio técnico de Orange para reportar el problema. La primera vez que les llamé realizé todas las pruebas que me indicaron, y como el problema persistía me pidieron un teléfono de contacto y una franja horaria para ponerse en contacto conmigo, además de asegurarme que paraban la facturación al no prestar el servicio. "Pueden llamarnos de 18h a 20h, que es cuando volvemos del trabajo y estamos en casa". Llamaron tres días consecutivos por la mañana, a eso de las 12h: no pudimos coger el teléfono - cosas que pasan cuando se trabaja en el sector de servicios. Iban pasando los días, y como nadie se dignaba a dar señales de vida, volví a llamar. "Su incidencia está cerrada al no haberle localizado". Con educación les expliqué que si me llamaban fuera del horario indicado poca cosa podríamos hacer. "Es que los técnicos llaman cuando pueden", se disculpó la señorita. Mi madre, profesora de vasta experiencia, siempre me ha dicho que cuando una frase empieza por "es que..." no puede acabar bien. ¡Cuanta razón! Pues nada, resignación y vuelta a empezar. Y, como antes, repetí mi teléfono y un horario de contacto vespertino. Esta vez hasta se dignaron a darme el número de incidencia, maravilloso. Luego añadieron: "Paramos la facturación al no prestar el servicio". "¿Mande?", pregunto. Pues eso, explican que es un proceso automático, incidencia cerrada = facturación abierta.

Seguimos: al día siguiente se obró (casi) el milagro: sonó el teléfono a las 17h. Descolgamos... pero colgaron al momento. "Volverán a llamar", pensamos. Pasaron las horas y nada, silencio. A la mañana siguiente se repitió la historia: llamaron a las 12h, por lo que no podíamos atenderles, ni hacer pruebas, claro está. En fin... Por la tarde (víspera de festivo) me animé y volví a llamar al servicio ese. "La incidencia está cerrada al no localizarle". Con (menos) educación le resumo el historial de llamadas y no-llamadas a la muchacha (¿Elisenda? ¿Inés? ¿Anna de Ikea?) y que sólo lo habían intentado dos veces. Su respuesta: "Es lo que han dicen los compañeros". Oséase: su palabra contra la mía. En fin, me abrió una nueva incidencia, parando otra vez la facturación y prometiéndome celeridad.

Ayer lunes por la tarde seguimos sin notícias. Sin paciencia y con ganas de guerra, pregunté por mi incidencia. La operadora no se acordó de colocar el "mute" en el teléfono, oí sus cuchicheos de consultas con las compañeras. Dos minutos más tarde: "Debido a un problema con el aplicativo de incidencias no hemos podido ponernos en contacto con usted". No me reí porque intenté ser educado, así que se hizo un breve silencio. Luego iba a decirle que su servicio es algo peor que lamentable y triste, pero la chica-del-otro-lado interrumpió mis pensamientos y me aseguró que esa misma tarde me llamarían, seguro. Obviamente, aún estoy esperando.

En resumen: después de varias semanas seguimos sin teléfono fijo, por lo que me siento estafado por un servicio técnico que no es tal y, lo que es peor, no se vislumbra una solución a corto plazo. Ya no me queda paciencia: el próximo paso será directamente darnos de baja. Y enviarles a mirar Cuenca (con todos mis respetos hacia los conquenses, of course).

lunes, 18 de agosto de 2008

Wall-E y la aspiradora

Sigo a vueltas con Wall-E, cada vez estoy más convencido de haber una película que se merece un 10. Como muestra, un botón...

domingo, 17 de agosto de 2008

El caballero oscuro y Wall-E

El miércoles pasado, el día de su estreno, fuimos a ver El caballero oscuro. El resumen: "Con la ayuda del teniente Jim Gordon y el nuevo y comprometido fiscal de distrito Harvey Dent, Batman se propone desmantelar las organizaciones criminales que infestan las calles de la Gotham City. Al principio la asociación demuestra ser efectiva, pero pronto se verán atrapados en un reino del caos desatado por una mente criminal en auge conocida por los aterrorizados habitantes de la ciudad como Joker, que introduce la anarquía en Gotham y obliga al Caballero Oscuro a cruzar aún más la fina línea que separa al héroe del justiciero" (gracias estrenosdecine). El hilo argumental es espléndido, la tensión y la acción apenas desaparecen de la pantalla y el personaje del Joker, magnético, llena todas las escenas en las que aparece. Eso sí, Batman no se queda a la zaga. A excepción de un pequeño momento en el que parece que la película ya ha terminado (cuando aún falta un personaje por aparecer) y por una (inaudita) concesión a la esperanza y a la buena fe de las personas, no hay nada que objetar a la que es, para mí, la mejor película de acción que he visto este año, muy por encima de "parodias" como Indiana Jones IV. Valoración: un 9 sobre 10.

El sábado, un poco de imprevisto, acabamos viendo Wall-E. Una joya llena de ingenio, sensibilidad y esperanza, que incluye una feroz crítica ecológica que no quiere esconder. El argumento: "Después de que la Tierra ha sido devastada por la contaminación ambiental, los humanos deciden abandonarla y dejar funcionando a robots WALL·E (Waste Allocation Load Lifter Earth-Class) para que la limpien. Cientos de años después solo queda funcionando un WALL·E, que ha desarrollado una personalidad propia y que junto a una cucaracha, continúa limpiando el planeta. Pero todo cambiará con la llegada del robot explorador EVA, diseñado para buscar la existencia de plantas y confirmar la posibilidad de subsistencia en la Tierra" (gracias wikipedia). El robot Wall-E atrapa desde la primera escena, de la misma forma que EVA, ese Ipod tan evolucionado que no sólo llega a tomar sus propias decisiones, sino que es capaz de aprender a sentir muy rápidamente. Por otro lado, quedan los homenajes cinematográficos a Soy leyenda, Matrix o 2001 - este mucho más explícito que los demás. Valoración: un 9,5.

Change, change, change

Al igual que Emeshing o Roenick, este también año yo también sufriré el síndrome change, change, change. Admito que todo se fraguó de manera bastante rápida, por lo que tardaré un poquito más en asimilar todos los cambios que implican un movimiento (hacia adelante) de este tipo. Por ahora, la alegría del momento supera los nervios y la curiosidad de empezar en un nuevo lugar.

martes, 12 de agosto de 2008

Bon Iver

Hablar con mi buen amigo S significa para mí descubrir artistas nuevos, ya que a nivel musical debo prefiero el pasado. Si oigo la radio es para sintonizar RAC105 o bien mi antiguamente denostada Kiss FM, los enterradores de Radio Club 25: en ambos casos priman los clásicos sobre las novedades. S me habló ayer muy positivamente de Bon Iver, y como no tenía ni idea de quién se trataba, he entrado en el imprescindible youtube y he escuchado unas cuantas canciones. No está mal, la verdad: me recuerda vagamente a la levedad de Cat Stevens. Música para escuchar con tranquilidad en el recogimiento de la intimidad, a media luz y una taza de te en la mesita de noche...


jueves, 7 de agosto de 2008

Los crímenes de Oxford y Expediente X

Estos últimos días he visto dos películas que intentaré borrar lo antes posible de mi memoria, Los crímenes de Oxford y Expediente X: Creer es la clave. Qué pena, esperaba muuucho más de ambas, la verdad.

Los crímenes de Oxford: me habían hablado mal de ella, pero ha resultado ser peor de lo esperado, sobretodo si se ha leído la novela. El libro de Guillermo Martínez no está mal, sinceramente. Se pasa un buen rato y las explicaciones matemáticas no se hacen muy pesadas. Así, uno de los más grandes problemas de la película es que se ha intentado traspasar las descripciones, diálogos y acciones casi de manera literal, con lo que llegan a obviarse detalles y se llega a situaciones risibles: la atolondrada escena en la que el protagonista (Elijah Wood) llega a la casa de la que será su anfitriona roza la incredulidad. También hay cambios en la historia que creo no deberían haberse realizado y que no desvelaré aqui ya que van ligados a ese final desvirtuado que nadie puede llegar a creer. Como dije en un post de Asane, aquí el único crímen lo ha perpretado Álex de la Iglesia y su equipo de guionistas.

Segunda decepción: Dudábamos entre Expediente X: Creer es la clave, La momia III y El superagente 86, al final nos decantamos por Mulder y Scully por motivos sentimentales, hace poco que vimos que la octava y novena temporada de la serie, nos apetecía saber cómo continuaba todo. Gran error. La historia en sí no tiene nada de terrorífico ni de Expediente X, hay capítulos que dan mucho más miedo (ahora mismo recuerdo el de una niña poseída por el espíritu vengativo de un policía, por ejemplo), y por lo que se refiere a la relación de los dos agentes, demasiado drama y rollo sentimental. Además, ninguna explicación de qué fue de Mulder desde que acabó la serie (una cosa es segura, ha perdido el sentido del humor), a pesar de que se ha publicitado de esa forma, y se echa de menos algún que otro personaje, como el agente John Dogget. En definitiva, película aburrida e innecesaria cuyo máximo interés es saber cuanto falta para que acabe.

martes, 5 de agosto de 2008

Lo nuevo de Paul Auster

Buenas notícias: veo en la web del Fnac que el próximo 2 de septiembre estará a la venta la nueva novela de Paul Auster, Un hombre en la oscuridad (The man in the dark). El argumento es el siguiente: "August Brill ha sufrido un accidente de coche, y se está recuperando en casa de su hija, en Vermont. No puede dormir, e inventa historias en la oscuridad. En una de ellas, Owen Brick, un joven mago que ha adoptado el nombre artístico de «El Gran Zavello», despierta en el fondo de un foso de paredes muy lisas que no puede escalar. No sabe dónde está ni cómo ha llegado hasta allí, pero oye el ruido de una batalla. Hasta que aparece el sargento Serge, que le ayuda a salir del pozo para que Brick pueda cumplir su misión. América está inmersa en una oscura guerra civil. Los atentados del once de septiembre no han tenido lugar, y tampoco la guerra de Irak. Brick no entiende nada. Pero se entera de que su misión es asesinar a un tal Blake, o Block, o Black, un hombre que no puede dormir, y que como un dios, inventa en la noche esa guerra que no acabará nunca si él no muere. Aunque no se llama Blake ni Block ni Black, sino August Brill, y es un crítico literario que ha sufrido un accidente, se está recuperando en la casa de su hija, en Vermont, y no tiene los infinitos poderes de Dios para inventar mundos infinitos, pero puede contarnos una feroz y veraz fábula de nuestros días".

Leyendo estas líneas me acuerdo del padre (tristemente, ya fallecido) de un amigo mío que siempre decía que, cuando un escritor utiliza a novelistas, críticos o editores como protagonistas de sus historias es porque se le han acabado las ideas, "cada uno escribe sobre lo que conoce", insistía. Sé que estos personajes siempre han habitado las novelas de Paul Auster (al igual que Woody Allen, quién parece que siempre haga la misma película debido a la constante recurrencia de temas, por ejemplo), véase la para mí magistral Leviathan, la menor Oracle Night o, en menor medida, la optimista y reconfortante Brooklyn Follies, la sinopsis de Un hombre en la oscuridad despierta mis suspicacias, me da que algo ha cambiado en la escritura de este escritor antaño descomunal, al ser la metaliteratura (play within the play, o la concienciación de la ficción dentro de la propia ficción) un elemento no ya secundario, sino recurrente, siguiendo la estela de la extraña (e innecesaria) Viajes por el scriptorium. Dependiendo de cómo se enfoque este juego (o mímesis de la propia realidad: juego de espejos, en definitiva) puedo llegar a sentirme engañado, no me gusta que el autor juegue conmigo modelando su realidad a medida que no sepa cómo salir de su propio embrollo. Cruzo los dedos para que no se así. Por favor, por favor...