jueves, 31 de julio de 2008

Otra de nostalgia

Gracias a la entrada en el Facebook de un amigo al que hace mucho que no veo, he descubierto este vídeo de un grupo que desconozco, Beat Shakers. A nivel musical no me atrae, pero sí el hecho de haber sido rodado en el ático (las piscinas) del que fue mi hogar hasta que decidí emanciparme, el edificio Walden 7. Por lo que veo, las cosas siguen igual allá arriba...

¿Y luego?

Lo que hace el aburrimiento: uno está en el trabajo y empieza a hablar con los compañeros sobre eso y aquello, que si tal o cual y bla bla bla. Al final uno acaba haciendo un comentario (supuestamente) gracioso y, como por aquí a veces estamos ociosos, me sumerjo en el fabuloso e imprescindible mundo del llutub y busco este vídeo. Otra película para la maratón de humor siempre planificada pero nunca llevada a cabo con Roenick y Emeshing, entre otros...

miércoles, 30 de julio de 2008

Los usuarios del Bicing

Desde hace algo más de un año los barceloneses disfrutamos de un nuevo servicio de transporte público llamado Bicing, que se entiende como "tu nuevo transporte público en bicicleta. Un nuevo servicio sencillo, práctico y sostenible que puedes utilizar en tus trayectos por la ciudad. Para ir donde quieras, cuando tú quieras, sin humos ni ruidos". Su gran éxito (Emeshing y La Tremolina se ha posicionado claramente a favor, por ejemplo) ha superado todas las expectitvas, hasta el punto que su director, Aristóbulo de Juan García, ha hecho frente a las críticas (insuficiente número y baja calidad de las bicicletas, problemas con las tarjetas, etc) indicando que "tenemos que educar al usuario. Este no es un servicio con recursos ilimitados", según publicó El Periódico. Por lo que a mi respecta, no tengo nada en contra del servicio, aunque tampoco podría tenerlo, pues no soy usuario: prefiero los transportes públicos tradicionales o, directamente, si la distancia lo permite, ir caminando, que es lo que hago para ir a trabajar.

Yo me quejo es de los usuarios del Bicing. A saber: cada mañana debo esquivar esos ciclistas que circulan por la acera (por muy estrecha que sea), que utilizan la carretera o el paso de peatones dependiendo del color del semáforo, que no dudan en cruzarse delante del peatón para llegar antes a su objetivo, que te llaman la atención cuando se les obstaculiza (y eso que uno va por donde le toca, terrible), etc. A saber: hace un par de días, en la futura ex-plaza de las Glorias, unos bicing de esos se infiltraron (sin querer, se supone) entre un grupo de unos 15 o 20 turistas, creando cierta sensación de caos: timbrazos, quejas leves y alguna que otra cara de sorpresa (de los turistas) y/o de resignación (de los ciclistas - por no llegar al semáforo que lidiaba ya con el ámbar). Todo quedó en una anécdota, pero para mi refleja la falta de conocimiento y educación de lo que significa llevar una bicicleta: que no lleve motor o que sea fácilmente maniobrable no implica, entre otros, que no pueda provocar accidentes ni que se pueda circular por cualquier sitio. Supongo que a la educación a la que se refiere el señor Aristóbulo de Juan García debería ir más allá de aprender a comprender el servicio.

lunes, 28 de julio de 2008

Objetivo cumplido

En mi último post del 2007 indiqué que mi objetivo literario para el 2008 era conseguir leer 35 novelas. A mi también me parece sorprendente, pero a día de hoy ya he llegado a esa cifra... cosas que pasan cuando no hay que dedicar tiempo a la carrera, jeje. Éstas han sido, hasta el momento, las lecturas:

01. Llamada perdida (Michael Connelly)‎
02. Al sur de la frontera, al oeste del sol (Haruki Murakami)
03. El camino blanco (John Connolly)
04. Un trabajo muy sucio (Christopher Moore)
05. Firmin (Sam Savage)
06. El poder de las tinieblas (John Connolly)
07. No es país para viejos (Cormac McCarthy)
08. La feria de las tinieblas (Ray Bradbury)
09. Último recurso (Michael Connelly)
10. El regreso de Don Quijote (G.K. Chesterton)
11. Mil cretins (Quim Monzó)
12. Ich bin dann mal weg (Hape Kerkeling)
13. Laura y Julio (Juan José Millás)
14. Les benignes (Jonathan Littell)
15. Echo Park (Michael Connelly)
16. El mundo (Juan José Millás)
17. Triple (Ken Follet)
18. A sangre fría (Truman Capote)
19. Martha and Hanwell (Zadie Smith)
20. Homo Faber (Max Frisch)
21. Lo que sé de los vampiros (Francisco Casavella)
22. Los pilares de la tierra (Ken Follet)
23. Los atormentados (John Connolly)
24. Pornografia (Witold Gombrowicz)
25. Extraña forma de vida (Enrique Vila-Matas)
26. Espècies protegides (Ferran Torrent)
27. El hombre de Londres (Georges Simenon)
28. 21 Blackjack (Ben Mezrich)
29. Cambres d'acer inoxidable (Ferran Torrent)
30. Perseguint Cézanne (Peter Mayle)
31. No emprenyeu el comissari (Ferran Torrent)
32. Cometas en el cielo (Khaled Hosseini)
33. Judici final (Ferran Torrent)
34. El libro de las cosas perdidas (John Connolly)
35. Només socis (Ferran Torrent)

¿Y ahora? Entre limones, de Chris Stewart.

domingo, 27 de julio de 2008

Hape Kerkeling

Hape Kerkeling es un famoso y prestigioso humorista alemán que, un buen día, debido a diferentes motivos, decidió recorrer el Camino de Santiago como forma de introspección personal. De esas experiencias surgió la excelente novela Ich bin dann mal weg (algo así como He salido un momento), compendio entre humor y descripción del recorrido, que me regaló mi madre para mi último cumpleaños. Al desconocer completamente de la existencia de Hape Kerkeling, busqué en Youtube (cielos, ¿cómo podíamos vivir sin él) algunos vídeos que pudieran servirme de referencia.

Entre los diferentes personajes que interpreta este humorista destacaré el de Horst Schlämmer, un periodista típicamente alemán (de una población llamada Grevenbroich) cuyas caractarísticas son imposibles de traducir, si acaso sólo podrían equipararse con las caracterizaciones extremas que se realizan de los gallegos, catalanes o andaluces, por ejemplo. Este vídeo, un programa especial de la versión alemana de ¿Quién quiere ser millonario?, presentado por Günther Jauch, sirve de introducción a un personaje tan extravagante como querido. Por otro lado, sus monólogos son tan punzantes como inteligentes y merecen una especial atención: siempre desde el respeto, y sin entrar en el terreno de la ofensa personal ni lo chabacano (algo muy habitual en España, véase Cruz y Raya o Los Morancos, entre otros), sino exagerando ciertas características, Hape Kerkeling se ríe de todo aquel que se le pone por delante. Como ejemplo, este vídeo (en alemán y sin subtítulos, sorry):

jueves, 24 de julio de 2008

Una de nostalgia musical

Hace unas semanas estuve mirando un documental de la BBC sobre la historia del rock que emitía el Canal 33. Me quedé enganchado cuando salieron los Yardbirds, The Animals y Bob Dylan (explicaron cómo fue su paso del folk al rock: por cierto, no sabia que Like a rolling stone se considerase la primera canción seria del rock), entre otros. Entonces llegaron los Cream y cómo crearon Sunshine of your love, una de esas canciones de toda la vida: me acordé de la época del colegio, de esas tardes escuchando a los Zeppelin, Janis Joplin, Jimi Hendrix o Eric Clapton con unos amigos que, por suerte y fortuna, aún conservo.

En Youtube he encontrado una estupenda versión acústica de Eric Clapton de Sunshine of your love, vale la pena escucharla:

miércoles, 23 de julio de 2008

A vueltas con Baltasar

Me llama la atención que Francesc Baltasar, Conseller de Medi Ambient i Habitatge de la Generalitat de Catalunya, parece empeñado en enemistarse con gran parte de la ciudadanía a base de imponer medidas tan (im)populares como polémicas. Quiero suponer sus actuaciones estarán basadas en buena fe, algo que, lamentablemente, queda enmascarado por sus maneras de hacer, más proclives a la imposición (via decreto,of course) que no al diálogo.

La primera vez que oí hablar de él fue a raíz de la normativa de los 80 km/h, que obliga a los conductores a conducir a esa velocidad máxima en un radio de 18 kilómetros a la redonda de Barcelona, con el noble propósito de reducir el número de accidentes y los niveles de contaminación. A la espera de que se hagan públicos los estudios sobre contaminación, se ha constatado que se han habido menos accidentes, lo que es muy de agradecer. Lo que ya no se entiende es que se hayan instalado más radares (con efecto disuasorio, dicen, pero allí están las 720 (!!) multas diarias) y que la medida esté vigente las 24h del día, sin tener en cuenta ninguna franjas horarias ni densidad del tráfico.

La segunda vez que el señor Baltasar acaparó mi atención fue por su intento de trasvasar agua del Segre a Barcelona. Una idea loable si hubiese estado comentada y consensuada con los propietarios de los terrenos, los regantes, los agricultores, entre otros... Lo que acabó, incluso, enfadando y dividiendo a sectores de su propio partido. Al final este trasvase tuvo que ser suspendido, optándose, via decreto (cómo no), por coger prestada agua del Ebro en Tarragona.

Finalmente, el pasado día 17, leí en El Periódico de Catalunya que el departamento del conseller proyecta un nuevo decreto sobre la cédula de habitabilidad, en el que "uno de los requisitos recogidos en el texto legal para que una vivienda sea declarada habitable, la altura --un mínimo de 2,20 metros--, deja fuera del mercado a "un parque de viviendas construido hasta hace unos 50 años que no podrá cumplir la norma", porque sus techos están a 1,90 o dos metros de altura". Esto implicará que "si no hay cambios respecto al proyecto, cuando alguien herede uno de estos pisos, al no residir en ellos, pagará el 100% del impuesto de sucesiones "a la misma Administración que le negará después el uso del inmueble como vivienda". No lo entiendo, hay que cosas que me seguirán superando y que nunca dejarán de sorprenderme.

Garage

Emeshing y yo teníamos pensado ir al cine, aunque no sabíamos qué película podíamos ir a ver. Barajamos diferentes posibilidades, Escondidos en Brujas, Funny Games y Prométeme, entre otros, aunque al final nos decantamos por Garage por dos motivos: por la ubicación del cine Alexandre (en la Rambla de Catalunya, muy cerca de dónde habíamos quedado para cenar) y por mi intuición... que resultó estar equivocada.

"Josie es el encargado de una ruinosa gasolinera en el medio oeste irlandés. Es introvertido y, de alguna manera, feliz, pero la llegada del joven David a la gasolinera traerá una serie de cambios a su, hasta ese momento, tranquila y monótona vida. Sigue su optimista viaje en busca del amor y de la aprobación de los demás" (gracias Fotogramas). Pensé que se trataría de una comedia amarga, tipo Café Irlandés, por ejemplo. Pero nada más lejos de la realidad, Garage es una película lenta, tan tranquila que roza el desasosiego, en la que la candidez estúpida del protagonista queda retratada con planos fijos, diálogos reiterativos y ausencia de acción y música. Suerte que apenas son 85 minutos de metraje. No comentaré nada de la trama ni del final, no vale la pena. Valoración: un 4 sobre 10. Lo mejor, indudablemente, fue volver al cine Alexandra, creo que es la única sala de Barcelona en la que diariamente se ofrecen sesiones matutinas, "más como función social que por rendimientos económicos", recuerdo dijo el propietario en una entrevista, lo que es muy muy muy de agradecer.

jueves, 17 de julio de 2008

Cometas en el cielo (una de livros, Roenick)

Mi compañero de trabajo J, aquel de los dichosos 210 euros, me dejó el lunes la novela de Khaled Hosseini, Cometas en el cielo. Alguna que otra vez me había comentado que le gustaba mucho y que lamentaba no poder dedicarse plenamente a su lectura, ya que sus obligaciones le tenían demasiado distraído. J tenía razón, Cometas... es un libro que engancha, sobrecoge y que debería ser leído sin distracciones, casi de un tirón, a ser posible.

El argumento: "Sobre el telón de fondo de un Afganistán respetuoso de sus ricas tradiciones ancestrales, la vida en Kabul durante el invierno de 1975 se desarrolla con toda la intensidad, la pujanza y el colorido de una ciudad confiada en su futuro e ignorante de que se avecina uno de los periodos más cruentos y tenebrosos que han padecido los milenarios pueblos que la habitan. Cometas en el cielo es la conmovedora historia de dos padres y dos hijos, de su amistad y de cómo la casualidad puede convertirse en hito inesperado de nuestro destino. Obsesionado por demostrarle a su padre que ya es todo un hombre, Amir se propone ganar la competición anual de cometas de la forma que sea, incluso a costa de su inseparable Hassan, un hazara de clase inferior que ha sido su sirviente y compañero de juegos desde la más tierna infancia. A pesar del fuerte vínculo que los une, después de tantos años de haberse defendido mutuamente de todos los peligros imaginables, Amir se aprovecha de la fidelidad sin límites de su amigo y comete una traición que los separará de forma definitiva. Así, con apenas doce años, el joven Amir recordará durante toda su vida aquellos días en los que perdió uno de los tesoros más preciados del hombre: la amistad" (gracias Fnac).

Está claro que Cometas... está muy lejos de mis lecturas habituales, básicamente novelas con tramas policiacas o de suspense. Lo que no quita que, desde las primeras páginas, haya sentido un fuerte interés por saber cómo se irá desarrollando la historia. La acción empieza alrededor de la página 60, una vez se han presentado los personajes y el importante marco histórico y se va tejiendo la envidia que llevará al punto de inflexión y verdadero motor de la trama. Así pues, es una historia de amistad, de segundas oportunidades (redención), de contrastes y nostalgia, por ejemplo. Sería fácil tildarla como una "novela lacrimógena", aunque yo creo que va más allá: si emociona y lleva al borde de las lágrimas (es lo que he leído en comentarios que he encontrado por internet), es haciendo partícipe al lector de las emociones del narrador, de su forma de entender el mundo y asumiendo gran parte de su culpa. Punto y aparte merecen las descripciones del Afganistan de los talibanes: sirven tanto para ilustrar el estado de ánimo del protagonista como para mostrar al mundo las consecuencias del radicalismo religioso. Mi valoración: un 8 sobre 10. Muy recomendable.

(Nota: Este año se ha estrenado una versión cinematográfica del libro dirigida por Marc Foster, el director del nuevo James Bond.)

miércoles, 16 de julio de 2008

La primera multa

Pues sí: esta mañana he ido al banco y he pagado la que ha sido la primera multa de mi vida. No, no ha sido por infringir ninguna norma de tráfico (mis 12 puntos están a salvo), sino por no abonar el sábado pasado, en Blanes, la zona azul. Ya sé que no sirve como excusa ni permitirá que se me devuelvan mis 45 euros, pero el hecho es que, al aparcar después de las 14h, pensé que la franja horaria seguía siendo la misma que la del año pasado, sábados de 9 a 14h; pero no, ahora el pago de la zona azul se ha extendido (cual virus) de lunes a domingo de 9 a 21h. Manda huevos. Los dirigentes políticos siguen exprimiendo la inmensa rentabilidad de los coches, bien sea con radares, leyes que rayan la absurdidad o con ampliaciones draconianas de las zonas coloreadas, con sus ilimitadas franjas horarias, destinadas al aparcamiento (qué más da que sean azules o verdes, lo que importa es que se pague por ellas). No critico el hecho de haber sido multado, sino las cada vez más grandes dificultades para desplazarte con el coche y evitar ser sancionado. Grrrrr.

martes, 15 de julio de 2008

De series

Ya que últimamente no estoy por la labor de escribir sobre libros (he leído Cambres d'acer inoxidable y No emprenyeu el comissari, ambas de Ferran Torrent y Perseguint Cézanne, de Peter Mayle - sin dudarlo, me quedo con esta última: más amena, interesante y divertida) haré un breve comentario sobre algunas series de televisión que hemos estado viendo estos últimos meses:

Californication: la gran sorpresa del año, sí. Destila humor, mala leche, sexo desinhibido y divertido (casi paródico) y consigue que el personaje de David Duchovny sea tan creíble como querido. Son 13 capítulos breves, de apenas 25 minutos de duración, lo que transmite agilidad y no alarga innecesariamente las historias. Lástima de la resolución, por lo demás no hay nada que objetar.

Las voces de los muertos: me esperaba más. Se trata de una seria áspera, sin concesiones, que muchas veces juega con la incomodidad del espectador. Lástima que, a mi entender, se enfatizan demasiado las diferencias entre los protagonistas y las historias siempre lindan con la más estricta incredulidad. Sólo hemos visto tres capítulos, no creo que veamos más.

Veronica Mars: casi casi hemos devorado esta seria. Empecé siendo algo incrédulo, pero con el paso de los capítulos me he fui enganchando. La segunda temporada es casi perfecta. La tercera, en cambio, supongo que debido a rumores de cancelación, peca en precipitación y alternanza de tramas. Y el final... si ya sabían que no habría una cuarta temporada, ¿por qué no le han dado un final tan digno como a Alias, dando por cerradas todas las tramas?

Roma: hasta el momento sólo hemos visto tres capítulos y las sensaciones no pueden ser mejores. A pesar de tratarse de una serie británica de carácter histórico, queda muy lejos de Yo, Claudio y su teatralidad, por ejemplo, y entremezcla historia, acción, drama, violencia y suspense a partes iguales. Superado el escollo del primer capítulo, en el que se presenta lentamente el trasfondo histórico y político, Roma se convierte en... imprescindible.

jueves, 10 de julio de 2008

En Buenafuente... ¡otra vez!

El pasado 1 de abril, cuando volvíamos de Buenafuente, ya tuvimos claro que repetiríamos, había sido la experiencia muy positiva. Así que cuando surgió la posibilidad de volver, no lo dudamos un momento. Aunque esta vez el conductor del programa no es Andreu Buenafuente, sino su "sobrino" Berto Romero.

Como en la anterior ocasión, todo fue bien: encontramos aparcamiento con suma facilidad, la organización nos trató con educación y simpatía, nos sentamos en primera fila (tuvimos la suerte de ver el monólogo de Berto justo delante nuestro, por ejemplo), etc. Y, como en la anterior ocasión, el espectáculo se hizo corto, quedándonos con ganas de reir un buen rato más. ¿Lo mejor del programa? El monólogo sobre Amy Winehouse, las medusas de Iñigo y, sobre todo, la introducción "off the record", sin las cámaras delante, para que el público se animara.

Leí en El Periódico de Catalunya la crítica del ínclito Ferran Monegal sobre el primer programa de Berto, "El sobrinito patina", en el que comenta la para él desafortunada aparición de Dinio, sobre todo si se compara con los invitados de Andreu Buenafuente. No me parece justo achacarle a Berto la culpa de tal elección, a la par que no me parece tan mala (aunque sí algo soez): Dinio sigue dando juego televisivo y no pienso yo que Berto deba limitarse a imitar a su "tio", sino dar su toque personal, dejando patente su ácido y espléndido sentido del humor (las breves cuñas radiofónicas que introducen las notícias a comentar son un ejemplo de ello), lo que se consigue trabajando a diario.

¿Repetiremos? Sin duda alguna, mientras no pongan límite para asistir de público, no veo por qué no debamos privarnos de pasar un rato estupendo. Quien quiera ir sólo tiene que enviar un correo electrónico (publico@buenafuente.tv), por ejemplo. Es como ir al teatro donde, además de ver una magnífica comedia, te invitan a un bocadillo y una coca-cola...

lunes, 7 de julio de 2008

21 Blackjack

Hace unas semanas Emeshing y yo intercambiamos libros: él me dejó 21 Blackjack y yo le presté la que ha sido para mí, hasta ahora, la mejor lectura del 2008, Los atormentados. Tengo que admitirlo, creo que Emeshing ha sido ganando con el intercambio, aunque a él la novela de Ben Mezrich le gustó bastante. A mi me ha parecido una historia correcta y entretenida, nada más, siempre y cuando te interese el mundo de Las Vegas y los juegos de cartas... que no es mi caso.

El argumento: 21 Blackjack es una historia real (dicen), que trata de un estudiante que, junto con otros otros alumnos del MIT, descubre cómo ganar millones de dólares jugando al blackjack en Las Vegas. Obviamente, las cosas acaban torciéndose, por lo que el protagonista deberá tomar una de las decisiones más difíciles de su vida. Pues eso. La novela mezcla realidad y ficción, por ejemplo, se intercalan entrevistas con momentos de acción o diálogos inventados; lo que, a pesar de que puede generar cierta sensación de verosimilitud, rompe el ritmo de la historia (se pasa abruptamente de una situación a otra, y a veces no se entiende bien el porqué de esto) y, por otro lado, paradójicamente hace que me replantee si aquello que es novela puede llegar a ser verdad o no, pues desconozco hasta que punto ha entrado en juego la imaginación del autor o del protagonista, en quién se se inspira la historia. Esto, obviamente, no le resta mérito a las descripciones de las partidas o al ambiente de fiesta y lujuria de Las Vegas.

Mi problema con 21 Blackjack es que no me ha enganchado, no he encontrado interés en saber cómo ganarle a los casinos de Las Vegas, ni saber qué métodos poco expeditivos utilizan allí para convencer a la gente que no hagan trampas, entre otros. Me pilla un poco lejos de mi imaginario... Mi valoración: un 6 sobre 10.

jueves, 3 de julio de 2008

miércoles, 2 de julio de 2008

5 discos para olvidar

Como contrapunto al post 5 discos, donde comentaba algunos de los discos que más me han marcado, aquí un breve apunte sobre otros 5 cedés de los que, por los motivos que sean (regalos, compras impulsivas, herencias, etc), sólo he escuchado una o dos canciones, bien una sola vez o, directamente, no han salido de su envoltorio de celofán. No es que me molesten, la realidad es que sólo me acuerdo de ellos cuando busco otra cosa que escuchar.

Nascuts en la boira, de Pep Sala. Me lo regaló para mi cumpleaños un amigo al que luego perdí la pista (de hecho, desde aquel día sólo lo he visto dos veces, snif), y quizá como presagio de lo que iba a derivar nuestra amistad, el CD sigue en su envoltorio, esperando que se le de una oportunidad para demostrar su valía que no llegará... jamás. Y lo admito: Pep Sala nunca fue santo de mi devoción, que digamos.

Neither fish nor flesh, de Terence Trent D'Arby. Sí, yo fui uno de los que fue a la tienda de discos (Discos Castelló, por aquel entonces no existía el FNAC) y lo compró. Lo oí una vez y lo dejé, espantado, en la estantería. ¿Por que, a diferencia de Introducing the hard line according to Terence Trent D'Arby, no me gustaba en absoluto? Igual era demasiado joven y no fui capaz de entender el concepto del disco, a saber. Neither fish... sigue allí, en la estanteria, y no ha vuelto a salir.

Core, de Stone Temple Pilots. Aún siendo un regalo de cumplaños de un compañero de colegio bastante alegre, nunca llegué a pasar de la primera canción. Los Stone Temple Pilots siempre han estado en las antípodas de lo que suelo escuchar, para qué negarlo. Eso sí, hasta hace poco el CD me acompañó en todas mis mudanzas (9 en 10 años, buff), esa canción siempre me ha traído recuerdos muy buenos de una época entrañable.

Not that kind, de Anastacia. Sí, a diferencia de su último disco, este sólo he llegado a oírlo una vez, y la canción esa famosa, igual dos o tres. Pero en realidad no tengo nada que objetar del disco, seguro que debe estar bien. De todas formas, el disco no es mío, me lo dejó una conocida hace... ¿cuatro años? Era mi intención devolverlo, luego mi vida cambió y no la he vuelto a ver - aunque sé donde podría encontrarla.

Hoquei sobre pedres, de Quimi Portet. Lo puse una vez y nunca más regresó al reproductor de cedés, un compañero de colegio me definió este fenómeno como "una medida preventiva, es de esos discos capaces de romper tu equipo de música". De hecho, no sé a donde ha ido a parar, si está en una caja esperando ver la luz, o en casa de algún amigo al que pude engañar, o bien en el pasado...