lunes, 26 de mayo de 2008

De series

La semana pasada, después de ver el capítulo 12 de la cuarta temporada de Perdidos, estuve a punto de levantarme y hacer la ola: no recuerdo serie que me haya gustado tanto y que siempre tenga capacidad para sorprenderme. La espera para ver el siguiente capítulo se me hace casi eterno. Las demás series que solemos seguir con regularidad le van a la zaga, siendo cada vez mayor la distancia qualitativa.

Sin duda alguna, Prison Break es la otra serie que me mantiene en tensión los 40 minutos que dura el capítulo, a pesar de haber perdido gran parte de su encanto. Esta temporada es mejor que la segunda, sin duda alguna, habrá que ver cómo se desarrolla en la que, dicen, será la última temporada de las aventuras de Scofield y Burrows. Luego está Mujeres desesperadas, que me entretiene y logra despertar alguna sonrisa en mi, aunque cada vez es mayor el desinterés por unas tramas cada vez más complejas. Lo mismo pasa con House, ya no me lo creo: es toda tan complicado y enrevesado... No sé, da la impresión que los guionistas andan un poco despistados. CSI Las Vegas, a pesar de su innegable calidad, también me aburre:a veces creo estar viendo (casi) siempre los mismos capítulos. A ver si Horatio (CSI Miami) logra despertar mi interés.

Este fin de semana hemos acabado de ver Jericho: al igual que Emeshing, opino que el final está cogido con pinzas. Hay que agradecer, eso sí, que se haya intentado dar una coherencia lógica a todo el entramado, aunque, inevitablemente, han quedado cosas en el aire. Lástima. La serie empezó muy bien, aunque fue decayendo con cada capítulo. Se animó hacia el final de la primera temporada, pero ya no había forma de salvarla. Y muy decepcionante está siendo la tercera temporada de Kyle XY: si antes era una serie original, ahora ha pasado a ser directamente mediocre.

En la recámara esperan Veronica Mars y Las voces de los muertos. De la primera ya hemos visto los dos primeros capítulos de la primera temporada, esperaremos a ver cómo evoluciona, de momento parece que puede engancharnos. Y de Las voces... sólo dispongo de referencias externas, críticas y comentarios que he podido leer a salto de mata. Tiene buena pinta, eso es innegable.

domingo, 25 de mayo de 2008

2119 (segunda parte)

De camino a Almería paramos en Garrucha, pequeño pueblo costero que linda con la famosa Vera. Por recomendación de mi gran amigo S comimos en el restaurante Escanez, donde los precios son similares a los de Barcelona... siempre y cuando uno no se desmarca con caviar de Beluga a 249 euros. La relación calidad-precio es bastante correcta, por lo que, al igual que mi amigo, no puedo dejar de recomendar el restaurante. Lástima que en Garrucha no haya gran cosa por ver, no así en Mojácar, que fue el siguiente pueblo que visitamos.

Mojácar me recordó en cierta manera a Peñiscola, por sus angostas calles, sus casitas blancas y por la quietud de la hora de la siesta. Tuvimos suerte de no encontrarnos a nadie, pudimos pasear por las calles sin lidiar con otros turistas o niños, por ejemplo. De Mojácar ya nos dirigimos al hotel de Almería, donde, como no llegamos muy tarde, decidimos dar un paseo por el casco antiguo de la ciudad, por donde no sólo encontramos bullicio de personas, sino también mucho tráfico. Los monumentos están bien indicados y las calles están relativamente limpias.

Al día siguiente decidimos visitar el Parque Natural del Cabo de Gata. Tuvimos un día de nubes y alguna que otra gota de lluvia, pero pensamos que fue más bien un golpe de suerte, ya que nos permitió disfrutar de los paisajes sin el agobio del sol ni de (muchos) otros turistas. Visitamos, entre otros, Níjar, Las Negras (donde comimos estupendamente), La Isleta, Los Escullos y el pueblo de Cabo de Gata, lo más decepcionante de todo el viaje: si nos fijamos en los edificios y sus construcciones, el tiempo parece haberse parado en los años 70. Por sus calles apenas paseaba gente, todo tenía una cierta impresión de abandono... De todas formas, nada comparado con la aldea de Salinas de Acosta, donde, después de ver una ruinosa iglesia abandonada y comprobar que nadie habitada sus calles, pensamos que ese debía ser un lugar más propicio para zombis que para turistas despistados.

Para no hacer tan largo el camino de regreso a Barcelona, decidimos pernoctar en Almansa, haciendo una breve parada en Lorca para visitar su imponente y remodelado castillo. Es casi casi de visita obligada y no duele pagar los 7 euros de entrada (más dos por el parking), ya que se nota que se está viendo un monumento que ha sido tratado con esmero, respeto y cuidado. Estuvimos allí más tiempo del previsto (algo más de dos horas), pero incluso así se nos hizo corto. Muy recomendable. Mucho más largo fue el trayecto final a Almansa debido a la intensa la lluvia. Para evitar atascos, cogimos otra vez la autovía (A30) que pasa por Cieza, para salir por la C-3314 y pasar por Yecla. La carretera que desde allí lleva a Almansa, la CM-3220, es de las más tranquilas y bonitas que recuerdo.

En Almansa descansamos en el Hotel Blu, un sitio que, a pesar de su innovador y modernísimo diseño (uno tenía la sensación de estar durmiendo en una habitación de exposición de Ikea), no era muy cómodo, que digamos. Dormimos allí por una oferta de Last Minute que incluía una relajante sesión de Circuito de Aguas con baño turco, desayuno y dos entradas para el castillo de la ciudad. Nuevamente tuvimos suerte al disfrutar del tranquilizador spa casi en exclusiva: según nos comentaron las simpáticas recepcionistas, allí podían coincidir hasta 20 personas, por lo que el concepto de intimidad y relajación desaparecía por completo. Al día siguiente visitamos el bonito castillo de Almansa y emprendimos el regreso a casa, parando nuevamente en Vinarós para comer... aunque esta vez nos decantamos por las tapas para saciar nuestro apetito.

Los atormentados

"Daniel Clay, en otro tiempo un respetado psiquiatra infantil, desapareció al salir a la luz los abusos sufridos por varios niños que él atendía. Ahora, cinco años después, y cuando ya se le ha declarado muerto, su hija, Rebecca Clay, es acosada por un desconocido que pregunta por su padre. Ese desconocido, llamado Merrick, está obsesionado con descubrir la verdad sobre la desaparición de su propia hija, y Rebecca contrata al detective Charlie Parker para deshacerse de Merrick a toda costa. Parker no tarda en verse atrapado entre aquellos que quieren conocer la verdad sobre Daniel Clay y aquellos que quieren permanecer ocultos a toda costa, pues quizá no estaban del todo al margen de los abusos. Pero intervienen otras fuerzas. Alguien, un fantasma del pasado de Parker, financia la cacería de Merrick. Y las acciones de Merrick han inducido a otros a salir de las sombras: figuras semivislumbradas decididas a vengarse a su manera, pálidos espectros que vagan sin reposo. Han llegado los seres atormentados..." (gracias Fnac). Este el resumen de la última novela de John Connolly publicada en España, Los atormentados, que, al igual que en las cinco historias anteriores, mantiene un altísimo nivel literario, digno de ser leído y disfrutado a partes iguales.

A Charlie Parker ya no le mueve el deseo de venganza, odio o rencor, sino que sus acciones y pautas nacen de un espíritu de redención que va marcando el sentido moral. En la página 419 se le dice al protagonista que "(...) siempre he pensado que en este mundo hay dos clases de personas: los que, impotentes ante el peso del mal que el mundo contiene, se niegan a actuar porque no le ven el sentido, y los que eligen sus batallas y las libran hasta el final, porque comprenden que no hacer nada es infinitamente peor que hacer algo y fracasar" (y no cito más para no dar pistas sobre la trama). Así pues, aunque no hace falta haber leído las novelas anteriores, pues existen menos referencias directas a hechos anteriores, sí que es recomendable si se quiere tener un completo conocimiento de Charlie Parker o Angel y Louis (quienes, por cierto, juegan un papel muy secundario), por ejemplo.

Destacaría también que se mantiene la presencia de los elementos sobrenaturales, iniciada con El camino blanco y El ángel negro. No es una presencia que remita a unos Expedientes X televisivos, todo lo contrario: los vivos cohabitan con los muertos, y la línea que separa un mundo de otro es mucho más fina y lúgubre de lo que creemos. Por otro lado, no puedo dejar de comentar el encomiable trabajo de documentación del autor, que no sólo informa, sino que traslada al lector al entorno y situación de la novela. Y se echa de menos un poco más sentido del humor, entre tanto dolor la ironía de Charlie Parker siempre es bienvenida.

¿Y ahora? Debo resignarme y esperar a que se publique aqui The reapers, novela que no tiene a Charlie Parker como protagonista, sino a sus extraños compañeros Angel y Louis: de todas formas, como bien dice el propio autor, "Parker does play a significant part in it".Y luego llegará The lovers, donde se desvelarán las circunstancias de la muerte del padre Charlie Parker, quién asesinó a dos jóvenes aparentemente desarmados para luego quitarse la vida.

Mi valoración de Los atormentados: un 9,5 sobre 10.

jueves, 22 de mayo de 2008

Podemos perrear

Mi buena amiga M me ha hecho llegar este genial homenaje y/o parodia del famoso video en apoyo a Barack Obama, Yes we can. Me parece tan genial como apropiado, sobretodo si pensamos que todo esto del Chicki Chicki empezó como una (inmensa) broma...


lunes, 19 de mayo de 2008

El título y un libro

El título: ayer por la tarde, mientras revisaba el correo acumulado durante nuestras vacaciones, entre facturas y alguna que otro saludo no deseado del banco, vi una carta de la Universitat de Barcelona. En un principio creí que se trataba de publicidad, así que me sorprendí al ver que se trataba de una notificación oficial con buenas notícias, "tenemos aquí su título de licenciado (y no queremos esperar los cinco años que marca la ley a que venga a recogerlo)", decía más o menos. Así que esta tarde, después del olvidado trabajo (es lo que tienen las buenas vacaciones, la vida laboral puede quedar demasiado lejos), me he acercado a la secretaria de la facultad y... sí, ya está en mi poder. Ahora el problema será dónde ponerlo, dudo que acabe colgándolo, aunque el destino actual (un cajón del escritorio) tampoco no parece muy halagüeño. Claro que allí podrá hacerle compañía el título de licenciada de MonicaMe y, por lo menos, no se sentirá solo, jeje.

El libro: gracias al post de Emeshing + Inicios de libros he visto que, por fin, se ha publicado en España la novela Los atormentados (The Unquiet, en inglés) de uno de mis escritores favoritos, John Connolly. Lo siento por Zadie Smith y sus White teeth, a pesar de que la lectura era bastante agradable y cada vez más clarificadora, no puede competir con uno de los pocos autores policiacos que logra mantenerme clavado en el sofá. Ya volveré a ella dentro de unos días: no he podido evitarlo, antes de recoger el título universitario una fuerza mayor me ha transportado al Fnac y claro, me he hecho con Los atormentados. Por cierto, la edición del Fnac incluye un CD de regalo con "la banda sonora de las novelas de John Connolly". Oséase, "(...) permite a los lectores oír algunas de las canciones mencionadas en los libros, ya sea en la propia narración o como anuncio de la acción inminente", según explica el autor. Escucho el disco mientras escribo estas líneas y, lo admito, apenas me suenan las canciones. Servirá de guía, eso sí, para entender (y disfrutar) un poquito más a Charlie Parker.

domingo, 18 de mayo de 2008

2119 (Primera parte)

Estos son los kilómetros que hemos hecho esta última semana, pasando por localidades como Vinarós, Cieza, Murcia, Mula, Caravaca, Vera, Garrucha, Mojácar, Almería, Níjar, Las Negras, Lorca o Almansa, entre otros. Voy a intentar hacer resumen lo más breve posible.

Salimos el pasado lunes y, de camino a Cieza, decidimos comer en Vinarós. Lo hicimos estupendamente en El Faro, uno de los restaurantes más conocidos de Castellón. La parada duró algo más de lo habitual (2 horas), pero el excelente menú de degustación y la quietud del pueblo nos hicieron querer reposar un poquito más. A última hora de la tarde llegamos a la escondida La linda tapada, situada en las afueras de Cieza, por lo que es algo difícil de localizar. Se trata de una casa rural compartida, lo que significa que se comparte mesa entre los huéspedes. Por lo demás, la casa está situado en un paraje muy tranquilo (apenas hay cobertura para móviles, y es mejor pagar en metálico ya que, por las mañanas, puede fallar la conexión del TPV), las habitaciones son limpias y espaciosas y están decoradas con muebles de Ikea (hay uno en la entrada de Murcia) y otros objetos de diferente y variada índole. En su conjunto, La linda tapada es un lugar donde se puede descansar tranquilamente. De nuestra visita a Murcia no tengo mucho que decir: me esperaba algo más, supongo, así que me quedo con el gratísimo recuerdo de Caravaca de la Cruz (a pesar del chaparrón de lluvia) o el inesperado estress vial de la gris Mula.

Después de Murcia fuimos a Almería. Nuestra intención era dormir en un hotel rural de Níjar, pero obtusas complicaciones con la tarjeta de crédito hizo que utilizaramos los estupendos servicios de Atrápalo para conseguir habitación en la misma Almería. Nos alojamos en el Hotel Husa Gran Fama, siendo la única pega que está algo alejado del centro de la ciudad (a unos 25 minutos a pie caminando a buen ritmo), pero, por contra, se puede aparcar estupendamente muy cerca del hotel y también hay un autobús (el 5) que tiene parada casi delante de la puerta. Y a 2 minutos caminando hay un centro comercial, por si uno no tiene intención de caminar demasiado. Curiosidad: la entrada para el cine siendo Día del espectador es de 3,50 euros, algo menos de la mitad de lo que cuesta una entrada en Barcelona un día normal. Si aquí las entradas tuvieran ese precio los cines estarían mucho más llenos y la gente no abusaría tanto del Emule.

viernes, 9 de mayo de 2008

Tecno Viking

En el trabajo un nuevo compañero ha cogido la costumbre de llamarme de mil maneras diferentes: desde Beowulf u Olaf, pasando por Pavel Nedved hasta llegar a Faramir, Boromir o, directamente, Vikingo. No tengo motivos para enfadarme, sé que lo hace desde el sentido del humor y el respeto ("si te molesta te llamo por tu nombre... Por cierto, ¿cual era?") y, además, no es la primera vez que me llaman así. Lo mejor de todo esto es que el otro día este compañero me enseñó un sorprendente vídeo llamado Tecno Viking (nota: hay que esperar unos 40 segundos hasta que el protagonista entre en acción). Con cosas como ésta las horas en la oficina se hacen mucho más llevaderas, jeje.



Y ahora que lo pienso, si se presentara un personaje así en el reencuentro de exalumnos, igual sí que iba...

jueves, 8 de mayo de 2008

Los pilares de la tierra

Hará unos días logré acabar el "novelón" (1357 páginas) de Ken Follet Los pilares de la tierra. Era mi segundo intento después de haberlo abandonado en la estantería, hará cosa de 10 años. Luego el libro se perdió en un momento de mi vida hasta que mis amigos, con buen criterio, me lo regalaron en mi último cumpleaños.

"El gran maestro de la narrativa de acción y suspense nos transporta a la Edad Media, a un fascinante mundo de reyes, damas, caballeros, pugnas feudales, castillos y ciudades amuralladas. El amor y la muerte se entrecruzan vibrantemente en este magistral tapiz cuyo centro es la construcción de una catedral gótica. La historia se inicia con el ahorcamiento público de un inocente y finaliza con la humillación de un rey. Los pilares de la Tierra es la obra maestra de Ken Follett y constituye una excepcional evocación de una época de violentas pasiones."

A pesar de que Los pilares... debe ser la novela más larga que he leído nunca (más que Les benignes, que supera por poco las 1100 páginas), no tengo mucho que decir. Hay momentos en que la historia ha logrado cautivarme (el incendio de la iglesia, la toma del castillo por parte de William Hamleigh, las negociaciones por la cantera, la tormenta y el inicio de amistad entre Aliena y Elizabeth, el brutal asesinato de Thomas Becket, entre otros), pero poco más: achaco mis ansias de seguir leyendo a la experiencia y maestría de Ken Follet en enfocar y narrar unas situaciones tan coherentes como bien planteadas. Aunque ha habido momentos en los que he creído estar leyendo un verdadero folletín de novela: el nacimiento del niño durante el derrumbamiento de la bóveda roza la exageración dramática. Por otro lado, las descripciones de la construcción, con todos sus tecnicismos, está correctamente explicados. No se hacen (muy) pesados y siempre marcan una (agradecida) pausa en el devenir de la trama. Por otro lado, los personajes están bien caracterizados, aunque son terriblemente previsibles y arquetípicos. Este detalle es recurrente en la obra de Ken Follet: uno puede intuir qué le pasará a qué personaje. Mi valoración: un 8 sobre 10. Son más de 1300 páginas que se leen de manera entretenida, y eso es muy difícil de conseguir.

¿Y ahora? Me estoy atreviendo con White teeth, de Zadie Smith. Sí, en inglés. A ver qué tal...

martes, 6 de mayo de 2008

Reencuentros

Esta semana he recibido algunos correos electrónicos de antiguos compañeros de colegio en el que se indicaba que "la chule organiza una gran fiesta de exalumnos el 24 de mayo". Psep. Hace años era partidario de estos eventos, pero ahora lo veo todo bajo otro prisma y, sinceramente, cada día que pasa dudo más si presentarme. No le veo el sentido, además de tener muchas dudas acerca de los verdaderos motivos de este acto. Y eso que, debo admitirlo, he reenviado, a título informativo (lo cortés no quita lo valiente, dicen) ese mismo correo a algunos amigos con los que mantengo un contacto bastante asiduo.

Son varios los motivos que me hacen pensar en esquivar esa celebración que, por cierto, no sé a qué es debido, algo que ya despierta mis sospechas. En los tiempos que corren, y sabiendo quién está en la organización, no puede aplicarse aquello de "porque hoy es hoy" o "porque no necesitamos excusas para reencontrarnos". No. Antes hay que buscar motivos económicos (buscar posibles patrocinadores entre los "ex" más adinerados e influyentes) o directamente pensar en el autobombo, qué gran colegio somos y bla bla bla. Luego me fastidia sobremanera tener que rellenar un formulario de inscripción (¿para qué?) y pagar 10 euros de entrada. Sí, sé que, a día de hoy, es un precio bastante simbólico (supongo que ayudará a sufragar los gastos de organización), lo que no quita que me pregunte porqué debo gastarme un dinero en un acto al cual debería haber sido invitado por ser un antiguo alumno y no tener que pagar, precisamente, por serlo.

Dejando de lado los motivos opacos de la organización, lo poco que me motivaría mi asistencia sería el reencuentro con algunos compañeros de colegio. De mi época en el Colegio Alemán tengo la suerte de conservar y ver regularmente a algunos amigos por los que peregrinaría a Roma si me lo pidieran: tal es la gratitud y el afecto que siento por ellos. En el lado opuesto están aquellos y aquellas que no quiero ni tan siquiera recordar, ya en su momento estaban en las Antípodas de lo que era mi vida. Ahora, con algunos años a nuestras espaldas, supongo que cualquier tipo de intento de comunicación será tan improbable como imposible.

Así pues, si quiero volver a ver a la gente con la que compartí aula, patio y alguna que otra fiesta, siempre podrá hacerse cuando me / nos apetezca. Para eso tenemos nuestros teléfonos, mails y, novedad, acceso a nuestros perfiles del Facebook. Todo lo demás es ahora mismo tan superficial como innecesario.