jueves, 28 de febrero de 2008

Laura y Julio

Supongo que no me queda más remedio que considerar Laura y Julio como una obra menor de Juan José Millás. Me esperaba algo más. Da la impresión que se trata de una novela poco pensada y elaborada, en la que el autor ha ido añadiendo retablos de otros cuentos y relatos que, más o menos, podían encajar en la trama, para acabar dando forma una historia que deja indiferente. El final, además, parece haber sido escrito con prisas, de forma atolondrada, como si no el autor hubiese tenido que cumplir con una fecha de entrega inamovible: no hay sorpresa, sino incredulidad e, incluso, escepticismo. Igual me esperaba algo parecido a Tonto, muerto, bastardo e invisible, o El orden alfabético, pero ha resultado ser, en parte, como una fotocopia del propio autor con influencias (negativas) de Jose Ángel Mañas y Lucía Etxeberría. ¿Lo mejor? La narrativa de Juan José Millás, volátil, rápida, concisa: es tan buena que de repente se han leído 60 páginas sin levantar la vista, y esto a pesar de que lo que se explica puede resultar bastante abstracto. Valoración: un 6 sobre 10 (suerte que lo cogí de la biblioteca).

En la contraportada se puede leer: "Recién separado, Julio decide ocupar en secreto el piso vacío de un vecino. Al hacerlo, usurpa también su ropa, sus costumbres, incluso su mirada sobre el mundo, sobre su ex mujer y sobre sí mismo. En el transcurso de esta metamorfosis, Julio descubre una vida nueva que tendrá que modelar para convertir su impostura en realidad. La mezcla de extrañeza y lucidez con que Julio afronta su nueva situación, en la que entabla, entre otras novedades, una curiosa relación con una niña de seis años, constituye la médula de esta historia intensa y sugerente".

Desde hace dos días estoy enfrascado en la lectura de Les benignes, de Jonathan Littell, extensísima novela que se plantea tanto como un verdadero reto. Supongo que después de más de 1000 páginas sobre el horror nazi deberé volver a Millás, esta vez con El mundo (regalo de Emeshing y Adriana).

lunes, 25 de febrero de 2008

Yumeji's Theme

No es la entrada musical de la semana (véase Asane), simplemente el otro día descubrí que esta joya musical es de In the mood for love, de Kar Wai Wong. Una maravilla, este Yumeji's Theme.

sábado, 23 de febrero de 2008

Ich bin dann mal weg

Sinceramente, nunca se me hubiese ocurrido leer una novela del famoso humorista alemán Hape Kerkeling sobre su viaje por el Camino de Santiago. Pero es lo que tienen los cumpleaños, a uno le regalan un libro de estas características y, sorprendentemente, no sólo ve que el tema es interesante, sino que, poco a poco, una vez se ha superado el "¿qué estoy leyendo?", va disfrutando de la lectura. Así, hasta darse cuenta de que ya no quedan más páginas que leer.

Ich bin dann mal weg es el resultado no sólo de una peregrinación, sino también de un viaje iniciático para conocerse a uno mismo a través de la magia y poder del Camino de Santiago. Sí, porque según se desprende de las páginas del libro, el Camino empuja al viajero hacia su destino (tanto interior -¿quién eres?, se pregunta constantemente el autor, anhelando una respuesta-, como físico, la Catedral de Santiago de Compostela), pero siempre a partir del sacrificio, de la fe y del acercamiento hacia Dios, por ejemplo. "Nuestro casi desespiritualizado mundo occidental carece lamentablemente de algunos ritos iniciáticos, que son importantes para la supervivencia de las personas. El Camino ofrece una verdadera, casi olvidada oportunidad, de ofrecerse" ("In unserer nahezu entspritualisierten westlichen Welt mangelt es leider an geeigneten Initiationsritualen, die für jeden Menschen eigentlich überlebenswichtig sind. Der Camino bietet eine echte, fast vergessene Möglichkeit, sich zu stellen"), dice el autor en el último capítulo. Luego añade que "el camino es duro y maravilloso. (...) Te rompe y te vacía. Y te vuelve a llenar. Te coge todas tus fuerzas y te las devuelve por triplicado". ("Dieser Weg ist hart und wundervoll. (...) Er macht dich kaputt und leer. Und er baut dich wieder auf. Er nimmt dir alle Kraft und er gibt sie dir dreifach zurück"). Por lo demás, la novela está bañada con un fino e inteligente humor, lo que no resta en absoluto solemnidad a la obra y sí que otorga muchos momentos de relajación.

Como no suelo leer literatura de viajes, no puedo opinar si el libro podría servir como una guía novelizada (incluye descripciones de pueblos y hoteles, no así de horarios, entre otros). Sí que puedo decir que me han entrado ganas de enfrentarme al Camino de Santiago, aunque con muchísimas dosis de respeto, todo hay que decirlo. Ich bin.. ha sido un gran éxito de ventas en Alemania: en este blog se comentan algunos aspectos del mismo. No creo que el libro esté traducido al castellano, ni que se traduzca algún día, aunque ojalá me equivoque: sería una lástima, de verdad. Mi valoración: un 8 sobre 10.

domingo, 17 de febrero de 2008

De lecturas que son regalos

Lo bueno de cumplir años es que tengo una buena excusa para reunir a los amigos para cenar y/o realizar otras actividades. Además, como conocen mis gustos, saben que un libro es un regalo que siempre es bienvenido.
Mi madre me ha obsequiado con Ich bin dann mal weg, de Hape Kerkeling, que trata de un humorista alemán (el propio Kerkeling) que hizo el Camino de Santiago como una especie de viaje iniciático interior. El libro ha sido un gran éxito en Alemania, a juzgar por el número de reediciones: yo tengo en mis manos la número 58. De momento llevo leídas unas muy reconfortantes 70 páginas. Emeshing y Adriana han acertado con Mi mundo, de Juan José Millás, el ganador del último Premio Planeta. Millás es uno de mis escritores favoritos (del que me he leído Tonto, muerto, bastardo e invisible, El orden alfabético y Dos mujeres en Praga, entre otros), por lo que espero disfrutar también de esta novela. Mi buen amigo S (el que me recomendó encarecidamente que leyese a GK Chesterton) y su mujer A han hecho una puesta muy muy arriesgada: Les benignes, de Jonathan Littell. Según podemos leer en la web del Fnac, son más de 1000 páginas en las que el autor "nos hace revivir los horrores de la Segunda Guerra mundial desde el lado de los verdugos". Igual de valiente, sobretodo porque conocen mi aversión a los escritores rusos, ha sido la idea de mis amigos A e I de regalarme El Doctor Zhivago, de Boris Pasternak. Supongo que si al final logré disfrutar con el Ulises de James Joyce también podré hacerlo con algún escritor ruso, ¿verdad? Igual me conocen mejor de lo que pienso, ya que también me han regalado La conjura de los necios, de John Kennedy Toole, y A sangre fría, de Truman Capote. La primera la disfruté hace unos años, pero se perdió en un momento de mi vida, junto con la novela de Capote, de la que incluso llegué a leer unas páginas.

Seguro que este año también va a ser excelente en lo que a lecturas se refiere. Seguro.

sábado, 16 de febrero de 2008

Mil cretins y un buen restaurante

Mi idea era dedicarle un post a la última recopilación de relatos de Quim Monzó, Mil cretins, pero ha resultado ser una lectura tan decepcionante (muy lejos de El perqué de tot plegat, de largo, lo mejor que he leído de este autor) que apenas voy a dedicarle unas líneas. De los 19 relatos sólo destacaría 4 (L'amor és etern, La lloança, Una altra nit y Enllà de la nafra), siendo este último el más ingenioso de todos. De los demás no hay mucho que decir: o bien me han parecido absurdos y/o incomprensibles (El senyor Beneset, El noi i la noia, El tall) o bien he tenido la sensación de que, directamente, el autor engaña, con premeditación y alevosía, al lector: el relato 30 línies es uno de esos ejemplos de cómo no explicando o narrando algo se pueden llenar dos páginas y media. Para eso me compro el Marca. Valoración: un 4,5 sobre 10. Mi primer suspenso del año. (Más información en la web de Emeshing).

Por suerte, el agrio sabor que me ha dejado esta lectura ha desaparecido a la hora de comer. L'Havana (situado en pleno Raval, en la calle Lleó,1 - justo por debajo de la calle Paloma), es uno de esos restaurantes de barrio en los que importa más la comida que no la ambientación, la decoración o el diseño. La comida sigue siendo casera, de mercado y de calidad, sin tener que pagar un alto precio por ello. De hecho, teniendo en cuenta que, gracias al euro el precio de la vida ha subido un 66% (1 euro = 100 pesetas, ¿no?), y que en muchos sitios no puedes comer por menos de 30 euros, la relación calidad-precio es encomiable. Nosotros hemos pagado 22 euros por cabeza, sin privarnos absolutamente de nada. En la página de Gourmeticat he encontrado un comentario que define excelentemente el local: "No entraríais nunca. Y probablemente si hubierais decidido hacerlo, desde la entrada, al ver el local, querríais volver atrás. Pero girariais ligeramente la vista a vuestra izquierda y verías los guisos del día y,valientes, decidiriais probar suerte. (...) Al llegar la factura decidireis que volvereis pronto, no para una cita romántica, pero sí para un ágape con vuestros amigos carpantas".

viernes, 15 de febrero de 2008

Kevin Smith y la historia de "su" Superman

Son 19 minutos de vídeo, muy divertidos y del todo sorprendentes, pero 19 minutos al fin y al cabo, en los que Kevin Smith, director de Clerks y Dogma, entre otras películas, desgrana con su ácido sentido del humor cómo llegó a involucrarse en el proyecto de Superman returns, película que, según cuentan, ya había costado unos 100 millones de dolares antes de que se rodara una sola escena. Al final no llegó a participar, pero queda esta historia que hasta incluye una sorpresa final, por lo que vale la pena aguantar esos 19 minutos. Por cierto, creo que este fue el primer vídeo que llegué a ver del youtube, por lo que le tengo cierto cariño.

jueves, 14 de febrero de 2008

El regreso de Don Quijote

En novela El regreso de Don Quijote, de G.K. Chesterton, el autor "habla de la locura infecciosa, de aquella que aqueja a un grupo de aficionados que preparan una obra de teatro sobre una leyenda medieval y que, una vez terminada la función, se niegan a abandonar sus ropas medievales y pretenden instaurar en Inglaterra el antiguo orden de la caballería" (gracias FNAC).

Admito que una lectura como ésta, a pesar de ser muy gratificante, es bastante más pesada y pausada que cualquier novela de Michael Connelly, por ejemplo: allí es muy sencillo ir devorando página tras página. En El regreso de Don Quijote, por contra, las frases son largas, los diálogos densos, están llenos de doble sentidos, con constante referencias y guiños a otras obras, a la situación histórica, a recuerdos, a la mitología, a la época medieval, etc. Suerte que me compré la edición crítica de la Editorial Cátedra (nota: a pesar de la adversión que despertaban estos libros en el colegio y la universidad, la verdad es que me han sacado de más de un apuro), las notas a pie de página sirven de guia, de punto de apoyo para entender un poco mejor una novela que va más allá de lo que narra. La interpretación que se extrae puede llegar a ser bastante desalentadora, por mucho que se enmascare con una una trama que bordea la irrealidad, con ciertas dosis de humor y una sabiduría envidiable. Lo dice el propio autor en una carta que sirve como dedicatoria: "(...) todo lo que remotamente pudiera ponerse en relación al fascismo ha resultado ser una lúgubre e involuntaria profecía".

Me alegro haber seguido las recomendaciones de mi buen amigo S. Valoración: un 8 sobre 10. Novela muy recomendable, aunque densa y llena de matices, (quizá lamentablemente) algo alejada de lo que se escribe hoy en día.

Próxima parada: Mil cretins, de Quim Monzó, gracias a la gentileza de Emeshing.

miércoles, 13 de febrero de 2008

Más Pinker Tones y Procol Harum

Dos apuntes de música. Uno: en su página de Myspace podeis encontrar el primer adelanto del nuevo disco de The Pinker Tones, Wild animals: la canción se llama Sexyrobot y es un homenaje a los Kraftwerk, aunque sin perder, en ningún momento, ese toque pinker que les hace tan especiales. Muy recomendable. Dos: mi pequeño tributo a eso que llaman San Valentín, A whiter shade of pale (traducido aquí como Con su blanca palidez). Eso sí, en su versión orginal, no aquella que perpetró Annie Lennox hará unos años. Curiosidad: Martin Scorsese la escogió para introducir su capítulo Life lessons de la película Historias de Nueva York.

sábado, 9 de febrero de 2008

Último recurso

Antes de introducirme en el mundo de El regreso de Don Quijote, de G.K. Chesterton, he disfrutado con otra historia del detective Harry Bosch en Último recurso, de Michael Connelly. Después de haber leído otras novelas de este autor, no tengo mucho ya que decir al respecto: sus lecturas son siempre amenas y entretenidas, la trama está bien planificada y los personajes, dentro de lo que cabe, suelen estar bien definidos, aunque en este caso el Inspector Irving está apenas trazado con cuatro pinceladas, cabiendo la posibilidad que el autor presuponga que muchos de sus lectores ya conozcan cómo es y actúa. Lo que no quita que sea un estupendo policiaco, con un final sorpresa coherente (sin estar sujeto por unas pinzas tipo Wallander, donde muchas de sus resoluciones están basadas en casualidades bastante forzadas) y una vuelta de tuerca final sobre las intenciones del nuevo jefe de Bosch. En resumen, otro 7 sobre 10.

El argumento: "Harry Bosch ha vuelto. Ahora pertenece a la recién inaugurada unidad de Casos Abiertos. Su primera asignación es el asesinato, hace 17 años, de Rebecca Verloren, una joven de 16 años hija de madre blanca y padre negro. Se ha encontrado una coincidencia del ADN hallado en el arma homicida con un hombre, Ronald Mackey, involucrado en el movimiento de los supremacistas blancos. Dado que la víctima era mestiza, Bosch y Rider sospechan que el crimen ha podido tener un móvil racial. Poco a poco, Harry y Kiz van revisando las pistas que los investigadores asignados originalmente al caso habían descartado, Green y García. Logran hablar con la madre, que conserva intacta la habitación de Rebecca, e incluso encuentran al padre quien, tras haber sido indigente, trabaja ahora como cocinero en un comedor de beneficencia. Todo parece indicar que Green y García habían cerrado algunas puertas sin mirar exhaustivamente lo que había tras ellas, lo cual lleva a Kiz y a Harry a sospechar que hay un asunto turbio relacionado con los supremacistas blancos que involucra además a algunos altos mandos de la policía -incluido Irving, el eterno enemigo de Bosch" (gracias FNAC).

miércoles, 6 de febrero de 2008

Medida absurda

La semana pasada, si no recuerdo mal, alguien con muy poca faena (y gran sueldo, supongo) del Servei Català de Trànsit (esos que deciden dónde y cuando poner las maquinas tragaperras - perdón, radares- en las carreteras y autopistas catalanas, entre otras lindezas) tuvo la genial idea de anunciar que se estaba estudiando una reducción de 70 centímetros en el ancho de los carriles para evitar accidentes de coche. La notícia surgió del programa dels Matins de Catalunya Ràdio, lo que levanta ciertas suspicacias sobre el concepto "estudio" y/o "propuesta": parece más bien que se estaba tanteando a la opinión pública, sobretodo teniendo en cuenta la impopularidad de su otra imposición estrella, la reducción de la velocidad máxima 80 km/h en un radio de unos 15 km (más o menos) alrededor de Barcelona. Dicen que en el tramo que va de Barcelona a Pallejà hay tres radares nuevos que vigilan (y cobran) que a nadie se le ocurra apretar el acelerador... Todo sea por nuestra seguridad. Y gracias y amén.

Entre las voces más críticas sobre esta nueva idea de la SGAE de las carreteras, está la que hizo el programa Polònia la semana pasada: aunque está en catalán se entiende perfectamente.


lunes, 4 de febrero de 2008

La feria de las tinieblas

Otra recomendable lectura, esta vez de mano de Ray Bradbury (autor de las imprescindibles Crónicas marcianas y Fahrenheit 451) con su novela La feria de las tinieblas. En la contraportada se puede leer: "La feria de las tinieblas es la historia de dos muchachos, James Nightshade y William Halloway, y del mal que empieza a invadir su pequeña ciudad de Medio Oeste con la llegada una medianoche de otoño de una feria ominosa. Los dos adolecentes descubren, una noche de octubre, que en unos pocos minutos, unas pocas vueltas en el carrusel de la feria ominosa, pueden apresurar el tiempo y transformarse en adultos, o en viejos centenarios, o ir hacia atrás y volver a los balbuceos de la primera infancia..."

Admito que en un principio me ha costado entrar en la dinámica del libro, pero una vez los personajes han sido presentados y la situación expuesta, he disfrutado bastante con la terrorífica feria que quiere apoderarse de las sufridas almas de los habitantes del pueblo. Aunque pienso que el autor podría haber obviado alguna que otra detalladísima descripción, no se me ha hecho pasada en ningún momento; incluso he tenido que frenar, por la tensión del momento, la tentación de mirar cómo se resuelve una u otra situación muy comprometida y emocionante. Destacaré, además de la escena final del rifle, por la frialdad y angustia que crea, el encuentro en la biblioteca entre el señor Halloway y el señor Dark. Mi valoración, un 7,5 sobre 10.

Ahora me espera en la mesita de noche Último recurso, de Michael Connelly: la última novela de Harry Bosch, en definitiva.

sábado, 2 de febrero de 2008

Críticas sobre Los crímenes de Oxford

En principio la idea era ir a comer con unos amigos y luego al cine a ver Los crímenes de Oxford. Al final sólo hemos degustado una excelente y abundante paella en el restaurante L'Escamarlà: por un lado, el viernes Emeshing me envió por correo electrónico una demoledora crítica de Blogdecine, y esta tarde mi compañero de trabajo "de los dichosos 210 euros" me ha hecho llegar el siguiente SMS: "Tio, si tienes 15 euros, ¡ahorratelos y no se te ocurra ver Los crímenes de Oxford! Es intragable, muy mala. Frodo está flipando todavia con Leonor Watling". Así que nada, nos hemos rendido ante la evidencia y esperaremos a que salga en DVD - no tardará mucho, seguro. Mientras tanto, seguiré pensando que, por lo menos, el libro no estaba mal.