jueves, 31 de enero de 2008

No es país para viejos

Lo admito: si he leído No es país para viejos, de Cormac McCarthy es porque los hermanos Coen han rodado una película basado en esa novela y porque me lo recomendó mi compañero de trabajo de los 210 euros: "Dice un amigo que está muy bien", me comentó. Pues nada, a pesar de que no son argumentos estrictamente literarios, fueron suficientes para escogerla en detrimiento del último libro de Michael Connelly, Último recurso (por cierto, ya lo he reservado en la biblioteca de mi barrio).

El argumento de No es país para viejos es el siguiente: "En las tórridas arenas de la frontera tejano-mexicana, el veterano de Vietnam Llewelyn Moss se topa con una escena macabra: cadáveres acribillados, paquetes de heroína esparcidos y dos millones de dólares. Acosado por un implacable asesino a sueldo, su pesadilla transcurrirá en un territorio opresivo y turbador, poblado por excelentes secundarios que arrastran sus remordimientos y sus secretos bajo el implacable sol fronterizo" (gracias FNAC).
La novela está estructurada en dos partes: por una lado se describe la doble persecución (la que sufre Moss por parte de Chiburgh, y la del sheriff que sigue el rastro de ambos), mientras que por el otro se narran las reflexiones, los remordimientos y recuerdos de un hombre que indudablemente se ha hecho mayor. Es decir, en un momento dado desaparece todo atisbo de acción y pasamos a una narración mucho más pausada. A nivel estilístico cabe indicar que las descripciones son bastante austeras (como todo el ambiente en el que se desarrolla la acción) y que, dependiendo de la situación, se pasa del narrador omnisciente (aquel que todo lo ve y todo lo sabe) al punto de punto de vista del personaje, rozando el monólogo interior. Además, en los diálogos no se utiliza ningún signo de puntuación, lo que otorga mucha fluidez a la lectura. Como contrapunto, la escritura del diario del sheriff es pausada y muy reflexiva.
Por lo que a mi respecta, la novela pierde bastante cuando se aleja de la persecución y se adentra en el mundo del pensamiento y la razón. Me esperaba otra cosa, una historia con un final ascendente y con una resolución que fuese capaz de sorprender. Por lo demás, no tengo queja alguna, ya que se lee con ansiedad, para saber cómo acabará todo. En fin... Valoración: un 7 sobre 10.

Por cierto, Javier Bardem interpreta a Chiburgh, un personaje de lo más odioso: es un asesino frío, implacable, sádico y con un concepto bastante peculiar de la justicia.

Letra pequeña

Visto ayer en El Homiguero, es un excelente monólogo de Luis Piedrahita sobre "la letra pequeña" de algunos productos de uso cotidiano.

martes, 29 de enero de 2008

Teoría termodinámica del infierno

Casi cada día recibo correos con chistes, powerpoints eróticos y algún que vídeo pretendidamente divertido: normalmente no suelen interesarme demasiado, pero hará cosa de una semana recibí uno con el título Teoría termodinámica del infierno que me sorprendió por su ingenio, agudez y gracia. Así pues, paso a copiarlo y a añadirlo aquí, aunque estoy seguro que ya es conocido por muchos. Obviamente, no hay que cuestionar la veracidad de la anécdota, lo importante es su capacidad de hacernos reír:

"La siguiente pregunta fue hecha en un examen trimestral de química en la Universidad de Toledo. La respuesta de uno de los estudiantes fue tan "profunda" que el profesor quiso compartirla con sus colegas, vía Internet, razón por la cual podemos todos disfrutar de ella.

Pregunta: ¿Es el Infierno exotérmico (desprende calor) o endotérmico (lo absorbe)?
La mayoría de estudiantes escribieron sus comentarios sobre la Ley de Boyle (el gas se enfría cuando se expande y se calienta cuando se comprime). Un estudiante, sin embargo, escribió lo siguiente:

"En primer lugar, necesitamos saber en qué medida la masa del Infierno varía con el tiempo. Para ello hemos de saber a qué ritmo entran las almas en el Infierno y a qué ritmo salen. Tengo sin embargo entendido que, una vez dentro del Infierno, las almas ya no salen de él. Por lo tanto, no se producen salidas.
En cuanto a cuántas almas entran, veamos lo que dicen las diferentes religiones. La mayoría de ellas declaran que si no perteneces a ellas, irás al Infierno. Dado que hay más de una religión que así se expresa y dado que la gente no pertenece a más de una, podemos concluir que todas las almas van al Infierno. Con las tasas de nacimientos y muertes existentes, podemos deducir que el número de almas en el Infierno crece de forma exponencial.
Veamos ahora cómo varía el volumen del Infierno. Según la Ley de Boyle, para que la temperatura y la presión del Infierno se mantengan estables, el volumen debe expandirse en proporción a la entrada de almas.
Hay dos posibilidades:
- 1. Si el Infierno se expande a una velocidad menor que la de entrada de almas, la temperatura y la presión en el Infierno se incrementarán hasta que éste se desintegre.
- 2. Si el Infierno se expande a una velocidad mayor que la de la entrada de almas, la temperatura y la presión disminuirán hasta que el Infierno se congele.
¿Qué posibilidad es la verdadera?:
Si aceptamos lo que me dijo Teresa en mi primer año de carrera ("hará frío en el Infierno antes de que me acueste contigo"), y teniendo en cuenta que me acosté con ella ayer noche, la posibilidad número 2 es la verdadera. Doy por tanto como cierto que el Infierno es exotérmico y que ya está congelado. El corolario de esta teoría es que, dado que el Infierno ya está congelado, ya no acepta más almas y está, por tanto, extinguido... dejando al Cielo como única prueba de la existencia de un ser divino, lo que explica por qué, anoche, Teresa no paraba de gritar "¡Oh, Dios mío!"

Dicho estudiante fue el único que sacó sobresaliente".

lunes, 28 de enero de 2008

El poder de las tinieblas

"Una fría noche de invierno, la paz de Maine se ve perturbada por dos hechos en principio inconexos: un sangriento tiroteo durante el cobro de un rescate y el suicidio de una anciana en pleno bosque. Contra todo pronóstico, todas las pistas apuntan a un mismo hombre. Y Charlie Parker, a quien ya conocimos en Todo lo que muere, deberá actuar con rapidez porque los acontecimientos se suceden a un ritmo vertiginoso, los cadáveres se multiplican y la violencia se extiende como un rastro de sangre por los bosques nevados de Maine" (gracias FNAC). Este es el argumento de El poder de las tinieblas, la segunda novela de John Connolly sobre el detective Charlie "Bird" Parker. Y poco me queda decir ya después de haber leído las cuatro restantes que se han publicado en nuestro país (Todo lo que muere, Perfil asesino, El ángel negro y El camino blanco), sólo me queda esperar que se edite The Unquiet o, incluso, que en junio salga a la venta en EEUU o UK The reapers. Mi valoración sigue siendo un 9,5 sobre 10: atrapa desde la primera página y no deja un momento de respiro al lector, llegando al último capítulo con la tensión y el nerviosismo intactos.

Mi próxima lectura no será La feria de las tinieblas, de Ray Bradbury, sino No es país para viejos, me apetece leerlo antes de ver la película.

viernes, 25 de enero de 2008

Eddie Izzard - Learning French

Mientras me tomo un pequeño descanso con El poder de las tinieblas (es lo que tiene la tentación, ahora le tocaba el turno a Ray Bradbury y su La feria de las tinieblas -incluso me había leído el primer capítulo-, pero claro, cuando me avisaron de la biblioteca que ya había llega la única novela de John Connolly que me faltaba por leer, no pude resistirme), un breve comentario sobre este vídeo de Eddie Izzard: aquí explica de forma muy divertida sus problemas con el idioma francés y con los franceses. El monólogo se entiende bastante bien a pesar de que está en inglés (sin subtítulos), aunque, en este caso, para captar toda la ironía y absurdidad también hay que saber desenvolverse (algo) con el francés.


(Nota: duración del vídeo, poco más de 6 minutos y medio).

jueves, 24 de enero de 2008

Una de series

Sí, ministre (Yes, Minister) y su continuación Sí, Primer Ministre (Yes, Prime Minister) son desde hace bastantes años dos de mis series favoritas, junto con Els joves (The young ones) y l'Escurcó negre (The black adder), entre otros. En este caso, nunca deja de sorprenderme su ingenio, su vigencia y su franca mala leche. Además, el hecho de que esta serie no tenga fecha de caducidad, demuestra que por muchos gobiernos que pasen, las situaciones y la política no cambian.

Como ejemplo, un pequeño fragmento de la serie donde el Primer Ministro describe qué tipo de lectores tiene cada periódico británico. Está en inglés sin subtítulos, aunque se entiende francamente bien.

miércoles, 23 de enero de 2008

Firmin

Hasta el momento, Firmin, de Sam Savage, ha sido la lectura más gratificante del año, si no tengo en cuenta a John Connolly - aunque tampoco debería compararles, sus novelas (casi) radicalmente opuestas. Si acaso les une una cierta sensación de abatimiento y desaliento, pero desde ópticas muy diferentes.

"Nacido en una pequeña librería en un decadente barrio de Boston, Firmin aprende a leer digiriendo su nido hecho de un libro cortado a tiras. Pero rápidamente comprende que una rata culta es una rata solitaria. Marginada de su familia, busca la amistad de su héroe, el librero, y de un escritor de ciencia ficción fracasado. A través de una serie de desventuras, Firmin es presa de su propia alma creativa, un lugar donde Ginger Rogers puede abrazarle fuerte y donde los libros roídos y las ratas acabadas pueden encontrar a alguien que las adore. A medida que Firmin navega por las calles sombrías en busca de amor y comprensión, su soledad y su miedo se tornan humanos e irremediablemente conmovedores. Original de una manera brillante y llena de alegorías, Firmin está repleta de encanto y de añoranza por un mundo que entiende el poder redentor de la literatura" (gracias FNAC).

Me reconforta saber que libros como Firmin pueden despertar las ganas de leer de la gente, creo que las constantísimas referencias (meta) literarias no son un freno para un lector ocasional, sino que son el anzuelo para atraparle. La primera parte del primer capítulo es un excelente ejemplo de cómo apropiarse un texto ajeno y hacerlo suyo, invitando, en todo momento, a leer al autor original: "Siempre imaginé que la crónica de mi vida, si acaso alguna vez llegaba a escribirla, tendría una primera frase excelente: algo lírico, como "Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas", de Nabokov; y, si no me salía nada lírico, algo arrollador, como "Todas las familias felices se asemejan, pero cada familia desdichada es desdichada a su manera", de Tolstoi. La gente recuerda estas palabras incluso cuando ya ha olvidado todo lo demás que hay en el libro". Este "poder" de la literatura también queda reflejado en el hecho que el lector (en este caso, yo) nunca he tenido la sensación de estar leyendo una fábula o un relato infantil, sino todo lo contrario, es un libro bastante serio. Por otro lado, nunca se pone en duda que la rata aprenda a leer de tanto comer papel: simplemente, ocurre.

Es una novela que engancha desde la primera página, sobretodo gracias a la tremenda humanidad (también con sus lados oscuros) que desprende el protagonista, Firmin. Las historias que se narran pueden resultar banales, pero hay algo en la historia que lo hace especial, desde la descripción de la libreria hasta la caracterización de los personajes humanos (y no tan humanos). Es el ciclo de la vida desde el punto de vista de una rata, pero ese es también nuestro ciclo. En resumen, muy recomendable, es uno de esos libros que regalaré a lo largo de este año. Seguro. Valoración: un 9 sobre 10.

Descanso

Si el año pasado escogimos Valencia como lugar de descanso, donde nos pilló un temporal de viento y lluvia, este fin de semana hemos disfrutado de un clima bastante confortable en nuestra visita a Zaragoza, Calatayud, Soria y el Monasterio de Piedra, entre otros lugares. Han sido unos días muy positivos - lo que es siempre muy de agradecer.

En Calatayud nos hospedamos en el Hotel Monasterio Benedictino, sobre el papel un "cuatro estrellas", aunque tiene unos defectos bastante considerables. Creo que hotel sufre de lo que se llama un bonito diseño, pero con cero funcionalidad. Me explico: se trata de un antiguo convento reconvertido a hotel. Donde se encontraba ubicado el claustro (se han respetado unas columnas), se ha dispuesto el comedor del hotel a modo de patio interior. El problema es que el sonido de los platos, los vasos, el hablar de los comensales, etc, se magnifica y se escucha por todo el recinto: por la mañana podíamos oir desde la habitación cómo calentaban la leche, por ejemplo. En las habitaciones pasaba lo mismo, era muy fácil oír la tos del inquilino de la habitación vecina. Por lo demás, todo correcto, tanto los amables trabajadores y la situación geográfica, muy fácil de localizar. Muy recomendable es la hospedería Mesón de la Dolores, donde, demás, se come estupendamente: el jabalí de Bernues y trompeta negra, las migas con caza y huevo, entre otros, estuvieron deliciosos.

También estuvimos en Soria, un lugar de los más recomendable para pasear y dejarse empapar por la historia que rezuma la ciudad. La pasión que se siente por Antonio Machado, por ejemplo, invita a recuperar la lectura de alguno de sus poemas. Otro lugar (esta vez en Aragón) es el Monasterio de Piedra, no tanto por el claustro, sino por el inmenso parque (el recorrido es de unos 5 Km) que lo rodea. Como pudimos visitarlo un lunes por la mañana, tuvimos la suerte de poder disfrutarlo casi a solas. Vale la pena pagar los 12 euros que cuesta la entrada.

Lástima que, al final, no queda más remedio que volver a casa y, consecuentemente, al trabajo. En fin, ya sólo queda organizar las siguientes vacaciones.

viernes, 18 de enero de 2008

Un trabajo muy sucio

Después del último John Connolly me apetecía algo divertido y que no tuviese más pretensión que hacer reír al lector. El libro escogido fue Un trabajo muy sucio, de Christopher Moore, ya que en su contraportada se intuía cierta predisposición al humor negro: "Charlie Asher es dueño de un edificio en San Francisco, tiene una tienda de objetos de segunda mano y está casado con una mujer guapa e inteligente que lo quiere por ser tan normal. Sí, a Charlie le van bien las cosas... hasta el día en que nace su hija, Sophie. Justo cuando se dispone a irse a casa, ve junto a la cama de su mujer a un extraño que asegura que nadie debería poder verlo. Pero Charlie lo ve y, de allí en adelante, comienzan a suceder cosas muy raras: la gente cae muerta a su alrededor, cuervos gigantes se posan en su edificio y parece que, allá donde va, oye susurros de una presencia siniestra. Sí, Charlie ha sido reclutado para un trabajo desagradable pero muy necesario: la Muerte. Es un trabajo sucio. Pero alguien tiene que hacerlo" (gracias FNAC).

Pues sí, este es el arranque la novela, que podría haber dado pie a situaciones tan inquietantes como divertidas (me acuerdo del capítulo en el que Home Simpson se convertía en La Muerte personificada), pero acaba derivando en una especie de vodevil satírico, terrorífico y policiaco, con algunos ingredientes del budismo y la reencarnación. Me ha dado la impresión que el autor ha ido cambiando de idea a medida que avanzaba en su escritura (por ejemplo, en el primer capítulo se nos presenta al protagonista como hipocondríaco e histérico, aunque luego parece que este "detalle" no se tenga en cuenta), lo que finalmente ha causado este pequeño engendro temático. Eso sí, se agradece que la sátira está presente desde la primera hasta la última página, llegando a una resolución final bastante ingeniosa.

De todas formas, no creo que esta sea una novela que haya que recomendar demasiado. No está mal, hace sonreír unas cuantas veces, pero ahí se queda. Me gustó bastante más Una noche de perros, de Hugh Laurie, entre otras. Valoración: un 6,5 sobre 10. Ahora me espera Firmin, de Sam Savage, "un relato de humor negro sobre el exilio de una rata, un amor no correspondido y el poder de la literatura".

Kárstico, kárstica

Hace unas semanas un compañero de trabajo preguntó si conocíamos el adjetivo "kárstico", a lo que sólo una de 5 personas supo responder (con algo de recochineo, por cierto: "eso lo enseñan en cuarto de Primaria", dijo - esta es la compañera que participaría en el programa ese Ramón García, jeje). Y uno o dos días más tarde esta misma palabra se me apareció en la novela de John Connolly, El camino blanco, así que he decidido dedicarle un pequeño post: al fin y al cabo, es una palabra algo curiosa.

En Wordreference he encontrado esta definición:
kárstico, ca: (Del inglés karstic, y este deriva del al. Karst, Kras, región de Eslovenia constituida por mesetas calizas). Adjetivo: Dicho de una formación caliza, producida por la acción erosiva o disolvente del agua.

Pero para tenerlo algo más claro, recomiendo visitar la páginas de Wikipedia o del Youtube, por ejemplo.

domingo, 13 de enero de 2008

El camino blanco

Lo que cuenta El camino blanco: "En Carolina del Sur, un joven negro se enfrenta a la pena de muerte acusado de haber violado y asesinado a Marianne Larousse, hija de uno de los hombres más ricos del estado. El caso, que nadie quiere investigar, hunde sus raíces en un mal que se remonta a un pasado remoto, el tipo de misterio que se ha convertido en la especialidad del detective Charlie Parker. Éste ignora que está a punto de sumergirse en una auténtica pesadilla y de introducirse en un escenario teñido de sangre en el que se mezclan el espectro asesino de una mujer encapuchada, un coche negro que espera a un pasajero que nunca llega, y la complicidad tanto de amigos como de enemigos en los sucesos que rodean la muerte de Marianne Larousse. Más que una investigación, es un descenso a los abismos, un enfrentamiento con las fuerzas oscuras que amenazan todo aquello que Parker ama. Paralelamente, en la celda de una prisión, el fanático predicador Faulkner trama una venganza contra Charlie Parker, y para ello utilizará a los mismos hombres a los que el detective está siguiendo, y a una extraña y contrahecha criatura que guarda sus secretos enterrados en la orilla de un río: Cyrus Nairn. Todas estas figuras deberán enfrentarse a su cruento destino final en los pantanos del sur y los bosques del norte, escenarios muy alejados entre sí pero unidos por un frágil hilo: el lugar donde convergen los caminos de los muertos y de los vivos" (gracias FNAC).

Me alegra saber que la cuarta entrega de las novelas de John Connolly, El camino blanco, es tan buena como las tres anteriores que he leído, Todo lo que muere, Perfil asesino y El ángel negro. Se trata de literatura de altos vuelos, con unos personajes que, a pesar de una aparente distancia que pueda haber entre el lector y ellos, están muy a tocar nuestro; las diferentes tramas, que se enlazan a medida que el propio protagonista va descifrando los recovecos de la historia, estan tan bien construidas como resueltas; la ambientación es magnífica y lo que se nos narra está excelentemente documentado, de tal forma que uno no tiene la impresión de estar leyendo recortes de enciclopedias. Y, lo mejor, el final: el perdón es posible.

En la página 166 hay un fragmento en el que el narrador, el propio Charlie Parker, define perfectamente lo que su vida significa para los demás: "Entonces supe de Irving Blythe tenía razón, que lo que había dicho sobre mí era cierto: que invitarme a entrar en sus vidas equivalía a admitir el fracaso y asumir la victoria de la muerte, porque yo llegaba cuando todas las esperanzas había desaparecido, sin ofrecer nada a cambio, salvo la posibilidad de descubrir algo que traería consigo más dolor y tristeza, y una evidencia que tal haría parecer a la ignorancia una bendición. El único consuelo posible era que mi intervención hiciese un poco de justicia, que la vida pudiese continuar con un pequeño grado de certeza: la certeza de que el dolor físico de un ser querido había llegado a su fin, y el consuelo de que alguien se hubiera tomado el trabajo de intentar descubrir por qué le infligieron tal dolor".

Como las demás novelas de John Connolly que he leído, mi valoración es la 9,5 sobre 10: el único "pero" debo ponerlo en el hecho de que, casi forzosamente, haya que haber leído las novelas anteriores del detective Charlie Parker. De lo contrario no se puede entender el odio del predicador Faulkner ni el significado de las arañas reclusas, por ejemplo. Por lo demás, las historias de John Connolly son unas magníficas y muy, muy recomendables novelas policiacas.

sábado, 12 de enero de 2008

The raven (por los Simpsons)

Uno de los primeros capítulos de Los Simpsons que vi fue una divertida adaptación del poema de Edgar Allan Poe, The raven. Creo que fue en enero del 95 y, cosas de las casualidades, por aquella época lo estaba estudiando para una asignatura llamada Introducció a la literatura anglesa. Fue poner la tele y ver a Bart Simpson haciendo de cuervo, realmente impactante. Gracias a las constantes repeticiones de Antena 3 de Los Simpsons he visto este fragmento unas cuantas veces, y siempre consigue captar toda mi atención, por lo que he decidido dedicarle un breve comentario.

Para leer el poema en inglés, marcar aquí. Para leerlo en castellano, sólo hay que ir a la página de Wikipedia. Y para ver el vídeo en versión original, a pesar de que es bastante difícil de entender, en este enlace de Youtube.


www.Tu.tv

miércoles, 9 de enero de 2008

Al sur de la frontera, al oeste del Sol

Ayer por la tarde finiquité la lectura Al sur de la frontera, al oeste del Sol, de Haruki Murakami, posiblemente con demasiada rapidez: pero gracias a mi compañero de los (dichosos) 210 euros, desde esta mañana tengo en mis manos la anhelada En el camino blanco, de John Connolly. Y claro, un cambio de estas características es como dejar de escuchar a los Hombres G para pasar a los Beatles, por lo que no quería demorarme lo más mínimo.

Lo siento por Murakami, pero esta novela me ha parecido incluso más floja que Tokio Blues (Norwegian Wood), así que no voy a recomendarlo. No logro encontrar ni un ápice de interés en lo que se me explica: los remordientos sentimentales de un japonés propietario de un club de jazz no es algo con lo que pueda identificarme, sinceramente, ni me llama la atención. Además, entre otras cosas, el uso constante de pretenciossas frases lapidarias (por ejemplo, en la página 134 se puede leer "(...) hay sentimientos que son amargos porque perduran, ¿no te parece?") llega a ser cansino. Lo bueno es que la sencilla estructura gramatical permite una lectura extremadamente fluida y rápida, lo que siempre es de agradecer. Bueno, creo que la levedad de los temas expuestos también debe ayudar a no profundizar en la lectura y, consecuentemente, a ralentizarla. Valoración: un 5 sobre 10.

Por cierto, el argumento es el siguiente: "Hajime, el narrador, nació «la primera semana del primer mes del primer año de la segunda mitad del siglo XX», una fecha singular, como su nombre: «Principio» en japonés. Sin embargo, le marcó mucho más el hecho de ser hijo único, porque en las demás familias, si no eran dos hermanos, eran tres; si no eran tres, eran dos. De ahí que su mejor amiga de la infancia fuera otra hija única, Shimamoto, con la que compartió secretos y aficiones hasta que, tras la escuela primaria, perdieron el contacto. Muchos años después, Hajime, que vive una existencia relativamente feliz se reencuentra con Shimamoto. La atracción renace. Y Hajime, obsesionado, parece dispuesto a dejarlo todo por ella." (gracias FNAC).

lunes, 7 de enero de 2008

Across the universe

Pues sí, después de la para mí turbadora Soy leyenda (por cierto, igual este año me leo el libro) tocaba ver algo banal y que no me hiciera pensar demasiado, así que Across the universe resultó ser la película ideal. Se trata de un musical con canciones de los Beatles, pero, a diferencia de otras películas de este tipo, aquí la historia se deriva de la estas mismas: es decir, cogieron la canción y dijeron, "Hm, ¿qué se puede sacar de aqui?". Normalmente es al revés, se crea la historia y luego se añaden las canciones.

El argumento es el siguiente: "Una historia de amor ambientada en el trasfondo de los años 60 en medio de los años turbulentos de las protestas contra la guerra, la exploración mental y el rock'n roll. La película se traslada desde los muelles de Liverpool hasta la psicodelia creativa de Greenwich Village, desde las calles rasgadas por las revueltas de Detroit hasta los campos de muerte de Vietnam. Los desventurados amantes, Jude y Lucy, junto con un pequeño grupo de amigos y músicos, son arrastrados hacia los movimientos emergentes contra la guerra y los movimientos contraculturales. Las fuerzas tumultuosas fuera de su control finalmente terminan por separar a los jóvenes amantes, obligando a Jude y a Lucy —frente a todos los inconvenientes— a descubrir su propio camino para volver a encontrarse".

Las primeras escenas son excelentes, con canciones como Hold me tight o All my loving la trama queda perfectamente encaminada de manera jovial y alegre. Lamentablemente, toda esto se pierde cuando llega la psicodelia de Bono (sí, el de U2) y Eddie Izzard (el autor del genial monólogo sobre Star Wars): hay momentos en el que la tentación de mirar el reloj es muy grande. También sobran, a mi entender, otras canciones como Happiness is a warm gun o Blackbird que sólo retrasan el desenlace. Aunque lo peor es el personaje de Prudence: al no aportar nada a la trama, la conclusión es que debe ser una excusa para incluir la canción de Dear Prudence.

Por suerte, hay más momentos brillantes que fallidos: ahora mismo recuerdo gratamente las escenas de If I fell, I've just seen a face, Strawberry fields forever, Something o Hey Jude. A pesar de que no se trata de las canciones originales, son versiones muy correctas y fieles al espíritu beatle, y se agradece que no las hayan doblado al castellano. En resumen: Aunque en algunos momentos Across... es excesiva, con imágenes demasiado impactantes, y le sobran unos 20 minutos de metraje, no deja de ser una interesante y entretenida aproximación al mundo de los Beatles y la época de los 60. Valoración: un 7 sobre 10 (siempre y cuando te gusten sus canciones, de lo contrario, puede resultar muy aburrida).

domingo, 6 de enero de 2008

Soy leyenda

Recuerdo que, después de ver Tu vida en 65 minutos, me entró una pesada sensación de abatimiento y desolación, de tener sólo ganas de meditar en lo que había visto. Con Soy leyenda me ha pasado lo mismo, a pesar de que ambas películas no tienen nada en común: ni la temática, ni la historia, ni los personajes, etc. El nexo es el hecho de que no te deja indiferente, toca reflexionar sobre el dolor y la acuciante desesperanza.

En esta nueva versión de la novela de Richard Matheson, el argumento es el siguiente: "Robert Neville es un brillante científico, pero ni él pudo contener el terrible virus hecho por el hombre y sin cura alguna. Ahora Neville, inmune, es el único ser humando en lo que queda de la ciudad de Nueva York y quizá del mundo. Durante tres años Neville ha enviado todos los días mensajes de radio, desesperado por encontrar cualquier otro superviviente que pueda estar ahí fuera. Pero no está solo. Mutantes, víctimas de la plaga (los infectados) están al acecho en cada sombra... vigilando cada movimiento que haga esperando a que un día cometa un fatídico error. Puede ser que la última esperanza de la humanidad resida en Neville: encontrar una manera de hacer desaparecer los efectos del virus utilizando su propia sangre. Sin embargo, él sabe que le superan en número y que el tiempo se le acaba..." (gracias Aullidos).

A medio camino entre el terror y la ciencia-ficción, la película es tan angustiosa como deprimente: el protagonista está solo, únicamente le acompaña un perro que nos cae bien desde la primera escena, por lo uno sabe que, en cualquier momento, puede ocurrir algo malo, el sentimiento de que las cosas no van bien siempre está presente, no hay un solo momento en el que se pueda pensar que el solitario protagonista está a salvo. No es una película feliz ni simpática y casi casi no existe la esperanza. Y esto da que pensar. De todas formas, que uno deba reflexionar sobre lo visto no implica que Soy leyenda (que no es la típica película navideña) no valga la pena, ni que Will Smith haya seguido la machacante estela de Krzystof Kieslowski. A mi me ha gustado mucho. Valoración: un 8 sobre 10.

Eso sí, ahora necesito algo mucho más banal y feliz, Across the universe parece ser la película indicada.

sábado, 5 de enero de 2008

2 películas fallidas

Las dos películas que hemos visto este año en DVD han dejado mucho que desear, espero no sea reflejo de lo que nos espere para este 2008. Por ejemplo, hoy por la tarde veremos Soy leyenda, mañana le tocará el turno a Across the universe, espero-pido-deseo que me gusten bastante más que El regreso y Death Proof (sí, la de Tarantino).

El regreso: "Joanna es una profesional de éxito que trabaja como representante de ventas de una compañía camionera. Pero su vida privada es más complicada: se ha apartado de su padre, tiene pocos amigos y vive acosada por un ex novio que está obsesionado con ella. Teme estar perdiendo el control de su vida. Además, Joanna ve y siente el brutal asesinato de una mujer que no conoce. El implacable asesino parece haberla tomado como su próxima víctima. Decidida a defenderse, Joanna se ve guiada por sus pesadillas hasta el lugar donde nació la mujer asesinada: La Salle, en Texas. Allí se siente atraída por un desconocido, Terry, y descubre que hay secretos que no pueden enterrarse, que hay espíritus que nunca mueren y que el asesinato que está tratando de resolver puede ser el suyo propio" (gracias LaButaca). Nos aburrimos soberanamente, ni tensión ni nervios ni nada, lo que no dice mucho en favor de la una película de aparente misterio. Valoración: un 5 sobre 10.

Death Proof: "Especialista Mike es un rebelde que sólo se siente completo cuando se encuentra tras el volante de su mastodóntico coche. Juntos recorren las carreteras en busca de hermosas mujeres que se convierten en víctimas de su sed de sangre". (gracias Labutaca - otra vez). Muy decepcionante, tan aburrida como superficial, con unos diálogos laaaargos e innecesarios. Lo mejor, las dos escenas de los coches y la banda sonora. Lo peor: todo lo demás. Me sabe mal, siempre me ha gustado el cine de Tarantino, pero no me queda más remedio que suspenderle. Valoración: un 4,5 sobre 10.

viernes, 4 de enero de 2008

Trailer 4º temporada de Perdidos

En las antípodas de John Doe está Perdidos, una de las mejores series que recuerdo. Éste es uno de los trailers de la 4º temporada (se estrena el 31 de enero - gracias Roenick), con el añadido de que incluye subtítulos en castellano.

Llamada perdida

Esta tarde he finalizado mi primera lectura del año, Llamada perdida, de Michael Connelly. "Pierce es un investigador de informáti­ca molecular volcado en un estudio que podría revolucionar el mundo de la medicina. Su obsesiva dedicación al trabajo ha repercutido en su vida pri­vada, dando al traste con su relación con Nicole. Tras abandonar la vivienda que compartía con ella, Pierce se instala en un nuevo apartamento con vistas a la playa de Santa Mónica. Allí empieza a recibir extrañas Ilamadas telefónicas de hombres que buscan a una tal Lilly. Movido por la curiosidad, Pierce decide investigar quién es esa mujer y descubre su anuncio en L. A. Darlings, una web donde ofrecía sus servicios como chica de compañía. La obsesión de Pierce le arrastra al oscuro mundo del sexo en Internet un ámbito des­conocido para él y que no tardará en convertirse en una pesadilla."

Me sabe mal, pero no tengo mucho que decir sobre esta novela: la trama es correcta (con alguna que otra sorpresa) y entretenida, aunque no llega al nivel de mis últimas lecturas de Michael Connelly, sobre todo en lo que respecta al final, que se nota bastante forzado. Además, se echa de menos al prototípico Harry Bosch, el nuevo protagonista, Henry Pierce, es mucho más frío, cerebral e, incluso, anodino. Como punto positivo destacaré la interesante temática que envuelve la trama policiaca, una tecnología molecular que, por lo que parece, no está tan cercana a la ciencia-ficción como parece. En fin, valoración: un 6,5 sobre 10. Lectura para la playa, sin ningúna otra pretensión que la de entretetener.

jueves, 3 de enero de 2008

Sobre los dichosos 210 euros (2)

A raíz del post de Asane sobre la Renta básica de emancipación, me he animado a explicar que mi compañero de trabajo, aquel que fue protagonista mi comentario sobre las insuficientes ayudas de la ministra Chacón y su (básicamente innecesario) Ministerio, ya no tiene que preocuparse por no tener acceso a ellas: ha sido uno de los agraciados con el 2º premio de la lotería de Navidad. No podrá dejar de trabajar ni nada por el estilo, pero se ha asegurado un pequeño colchón económico que le permitirá disfrutar de algún que otro lujo y afrontar el alquiler con más tranquilidad. Me alegro mucho por él, sinceramente (aunque aún espero que me/nos invite a un jugoso desayuno, comida y/o cena, jejejeje).

John Doe

Mi compañero de trabajo O me recomendó la serie John Doe, que "narra la historia de un hombre que no recuerda nada de su vida desde que se despertó desnudo en una pequeña isla en la costa de Seattle. Sin embargo, su cabeza contiene aparentemente todos los datos conocidos de cualquier materia. Habla cualquier lengua, resuelve problemas científicos y ayuda a la policía a resolver sus casos ya que sus conocimientos son infinitos. John, utilizará a su vez a la policía a la que ayuda para tratar de descubrir quien es realmente y la fuente de su conocimiento. También tiene la caracteristica de ver lo que le rodea en blanco y negro, mientras que sus 'recuerdos' pasan a ser en color" (gracias Wikipedia). Eso sí, antes de pasarme la serie en DVD mi compañero me advirtió de su abrupto final: "De un día para otro dejaron de emitir la serie, ya verás cómo el final te deja bastante jodido". Aún así, y al estar a la espera de Heroes, Prison Break o Perdidos (las prefiero en castellano, sin subtítulos), decidimos verla, más que nada para esas noches en las que no te apetece ver la tele más de una hora.

John Doe, a pesar de su excelente y misterioso arranque, es una serie que podría haberse aprovechado más, al disponer de un personaje tan enigmático como su protagonista podría haber dado mucho juego. Aunque a la hora de la verdad, es como si sus guionistas no se hubiesen puesto de acuerdo en cómo desarrollar la trama, lo que finalmente acaba por confundir al espectador. Un ejemplo: John Doe llega a enamorarse de una neuróloga que vuelve a aparecer en otro capítulo, y cuando parece que habrá un nuevo personaje y que el amor también será un tema principal, la chica en cuestión es enviada a Londres, sin más explicaciones. Otro aspecto negativo de la serie es que uno tiene la sensación de que John Doe es un superhéroe en un mundo muy real: en el mismo capítulo que conoce a la neuróloga, resuelve varios asesinatos, habla en checo, salva a la chica y pilota y hace aterrizar un Boeing 747. Casi nada. Y lo peor es que nadie se pregunta cómo es que saber hacer todas esas cosas... A veces uno tiene la impresion de que, en realidad, se trata del Phil de Atrapado en el tiempo, y que cada capítulo es el resultado de haber vivido esas situaciones muchísimas veces. Todo esto hay que aderezarlo con unos diálogos que a veces despiertan más de una sonrisa por parte del espectador, más por su ingenuidad que por su ingenio: "I reverse-encrypted their firewall with a pseudo IP and deconstructed their Telnet with a viral protocol", dice John Doe en el capítulo piloto. Bárbaro.

El final es bastante chocante: John Doe (quién, por cierto, al final también resulta ser vidente) salva a una mujer que puede ayudarle a recordar el pasado y descubre quién es su enemigo. Y ya está. Quedan tantas incógnitas y dudas en el aire (además de aparentes incoherencias con el resto de la trama) que no hubiese estado mal que los productores lo hubiesen completado con un capítulo más. En fin, ellos sabrán. Por cierto, a quién le interese: existe una web donde se puede firmar para que sigan emitiendo la serie.

Curiosidad: Según O, hay un capítulo de Expediente X de la novena temporada en el que aparece John Doe, será cuestión de verlo...