miércoles, 31 de diciembre de 2008

El último del 2008

Nada mejor que una gran canción para acabar un año que ha resultado ser bastante positivo. Pues eso, God only knows.

martes, 30 de diciembre de 2008

Objetivo cumplido (y 2)

Complementando una primera lista publicada ya hace unos meses, estos son los restantes 23 libros que he leído este 2008.
36. Entre limones (Chris Stewart)
37. La parte del muerto (Yasmina Khadra)
38. La vida a l'abisme (Ferran Torrent)
39. Man in the dark (Paul Auster)
40. En el blanco (Ken Follet)
41. La muerte lenta de Luciana B. (Guillermo Martínez)
42. Suicidio perfecto (Petros Márkaris)
43. The reapers (John Connolly)
44. El último coyote (Michael Connelly)
45. El cervell de Kennedy (Henning Mankell)
46. El jardinero fiel (John Le Carré)
47. La conjura de los necios (John Kennedy Toole)
48. C de cadáver (Sue Grafton)
49. El cadáver arrepentido (Jose María Guelbenzu)
50. Las partículas elementales (Michel Houellebecq)
51. Der Schatten des Schwans (Ulrich Ritzel)
52. El informe de Brodeck (Philippe Claudel)
53. El observatorio (Michael Connelly)
54. Callejón Fleshmarket (Ian Rankin)
55. El chino (Henning Mankell)
56. El largo adiós (Raymond Chandler)
57. Los hombres que no amaban a las mujeres (Stieg Larsson)
58. Una historia del mundo en diez capítulos y medio (Julian Barnes)

sábado, 27 de diciembre de 2008

Tres de cine español

La lectura de Sangre que hierve del blog de la Señora Tremolina me recuerda que ya hace días que tenía pensado escribir sobre tres películas españolas que hemos visto estas últimas semanas previo paso por el videoclub: Fuera de carta, 8 citas y Tres días. Sólo la última valió la pena. ¡Qué triste! La sensación de haber tirado el dinero deja siempre un mal sabor de boca.

Fuera de carta: debo rebuscar en mi memoria para encontrar una película peor. Vamos a ver: una historia ya mañida (con numerosas coincidencias con Deliciosa Marta) y en absoluto creíble, personajes de cartón-piedra, tanto por su caracterización como por la evolución interna que sufren, un guión endeble con diálogos artificiales, un final que raya la ciencia-ficción. Además, con Javier Cámara sobreactuando y un Fernando Tejero repitiendo el papel de Aquí no hay quién viva, aunque haciendo de pinche de cocina en vez de portero. Lo peor: ambos optan al Goya al mejor actor y mejor actor de reparto. El argumento (sic), aquí.

8 citas: como idea no está mal, aprovechar las situaciones que se crean en una cita para hacer una película tipo Love actually (salvando las distancias, of course). Que los guionistas fuesen los creadores de la divertida serie de Antena 3 Impares daba pie a la esperanza, pero en el momento de la verdad sólo se salva una frase ingeniosa, cuando un trilero intenta convencer a unos posibles clientes de la legalidad de su juego: "Esto es como el tai-chí: raro, pero legal". Y ya está. Entre el aburrimiento y el sopor destaca el incongruente papel del ex-novio (o ex-pretendiente) de Belén Rueda: en la primera historia es un vividor y un farsante, cuando vuelve a aparecer se trata de un personaje mucho más comedido y centrado en la vida. Más sobre la película, aquí.

Tres días: aún con un argumento bastante pesimista (un meteorito destruirá la Tierra en tres días. Ante la histeria colectiva, Ale, un joven frustrado que vive con su madre y hace chapuzas a domicilio, decide pasar sus últimos días encerrado, emborrachándose y escuchando su música favorita. Pero sus planes cambiarán repentinamente cuando se vea obligado a ayudar a su madre, Rosa, a proteger los cuatro hijos de su hermano ante la llegada de Lucio, un desconocido, ambiguo y desconcertante personaje cargado de oscuras intenciones), el mensaje final es de esperanza - a pesar del inminente final que nos espera. Es una historia que se hace más interesante a medida que avanza y que deja buenas sensaciones. No hay grandes efectos especiales (para eso está Deep impact o Armageddon), no hacen falta: el motor de la trama hay que buscarlo en la defensa que hace el protagonista de unos niños que no considera en absoluto como suyos. De lo mejorcito que he visto este 2008, sin duda alguna.

viernes, 26 de diciembre de 2008

Resumen literario

Se acerca el 31 de diciembre y, por lo tanto, momento de hacer un breve resumen de lo que ha sido mi año literario, en el que habré leído un total de 58 novelas (o 59, si finalizo Adiós, muñeca, de Raymond Chandler, antes de fin de año). Por lo que se refiere a nivel de calidad no puedo quejarme, aunque quizá ha habido más decepciones que alegrías - aunque estas últimas son las que acabo recordando y, lo que es mejor, recomendando a amigos y/o conocidos.

Decepciones: Al sur de la frontera, al oeste del sol (Haruki Murakami), Un trabajo muy sucio (Christopher Moore), Mil cretins (Quim Monzó), Laura y Julio (Juan José Millás), Lo que sé de los vampiros (Francisco Casavella), Cambres d'acer inoxidable (Ferran Torrent), La muerte lenta de Luciana B. (Guillermo Martínez), Las partículas elementales (Michel Houellebec), El informe de Brodeck (Philippe Claudel) y El chino (Henning Mankell). Especialmente dolorosos ha sido Murakami (por banal, aburrido y en absoluto interesante), Quim Monzó (por lo absurdo e irregular de sus relatos) y Henning Mankell (por mezclar diferentes géneros sin tener en cuenta las consecuencias, y por la inconsistencia de la trama).

Alegrías: Firmin (Sam Savage), Ich bin dann mal weg (Hape Kerkeling), Les benignes (Jonathan Littell), Los atormentados (John Connolly), Man in dark (Paul Auster), Los hombres que no amaban a las mujeres (Stieg Larsson) y Una historia del mundo en diez capítulos y medio (Julian Barnes). Si tuviera que quedarme con una sola de estas novelas me quedaría con Los atormentados, por su capacidad de atracción, la trama y la evolución de su personaje principal, Charlie Parker... aunque Les benignes, a nivel literario (documentación, escritura, etc), todo hay que decirlo, está por encima.

El 2009 empezará con una novela en alemán, Verdammnis, de Stieg Larrson (traducida aquí como La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina - en alemán se acerca más al término de "la maldición", hay algo que no me cuadra) y un estudio sobre literatura de David Lodge, El arte de la ficción.

viernes, 19 de diciembre de 2008

Branagh como Wallander

Como hace un tiempo hice una compra en la web de la BBC, de vez en cuando voy recibiendo correos con publicidad sobre sus productos y novedades. En uno de sus últimos boletines anunciaban una serie basada en el personaje literario de Henning Mankell (sí, ese al que ya no volveré a leer), el inspector Wallander, interpretado por Kenneth Branagh. Mi primera impresión fue que Branagh, de quién me sigue encantando su Mucho ruido y pocas nueces, tenía que refugiarse en la televisión para seguir trabajando - nada más lejos de la realidad, aparecerá en la próxima película de Tom Cruise, Valkyrie (por cierto, ya sabemos cómo acaba) y en The boat that rocked. Ayer leí en el blog de El Mundo, Asesino un serie, una crítica sobre esa misma serie en la que se pueden leer frases como esta: "'Wallander' es muy buena. De hecho, es todo lo buena que implica la combinación BBC-Branagh-Mankell". Hoy mismo he empezado a disfrutar de la serie, en versión original y sin subtítulos. Un primer vistazo a La falsa pista (Sidetracked) o El cortafuegos (Firewall) ya me hace creer que Branagh es el Wallander ideal: cansado, agobiado por las dudas, identificado con un trabajo que cada vez es menos capaz de entender, etc. Hasta me han dado ganas de sacar las novelas de la caja y recuperar su lectura.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Los hombres que no amaban a las mujeres

Por fin he leído la novela de Stieg Larsson y de la que no había oído ni leído una sola crítica negativa, Los hombres que no amaban a las mujeres. Contiene todos los ingredientes para que sea alabada, por ejemplo: excelentes personajes perfectamente definidos (eso sí, prefiero al periodista Mikael Blomkvist, Lisbeth Salander es tan especial que raya la incredulidad - si acaso, el único gran "pero" que puedo encontrar) que viven una evolución coherente y meditada a lo largo de la novela; una trama policíaca brillante que no sólo se sostiene por sí misma, sino que complementa el resto de historias y las acaba de moldear; finalmente, un fluidísimo estilo narrativo que hace que, por ejemplo, las primeras 100 páginas, donde apenas ocurre algo que luego, aparentemente, pueda tener repercusión en el devenir de los acontecimientos, parezcan en realidad 10.

De todas formas, la resolución de la trama periodística (por llamarlo de una manera) me ha dejado algo frío, supongo que por la magnitud y la trascendencia que se le quiere dar, ya que la historia de desapariciones y asesinatos finaliza unas 100 páginas antes. Por este motivo pienso que sí, que es una novela de podría regalar esta navidades, pero que supongo que acabará siendo desplazada por Los atormentados, Las benévolas o Firmin - dependiendo, claro, quién llegue a ser el agraciado o agraciada. Mi valoración; un 8 sobre 10. Y a la espera, claro está, de leer la segunda parte, La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina.

jueves, 11 de diciembre de 2008

El anuncio de El Corte Inglés

Hace unos días vi por primera vez uno de esos anuncios de navidad que hubiese preferido no haber visto, Déjate envolver por la magia, de El Corte Inglés.



A ver si lo he entendido: Empieza con una mujer joven que, de camino al trabajo en una fría mañana de invierno, no le hace caso a un perro abandonado (¿?) que tiene un parecido asombroso con el famoso Pancho. Ya en El Corte Inglés se dedica a reponer género en las estanterias, hasta que su jefa la reclama para una tarea que parece de lo más importante. "¿Es a mi?", se pregunta la protagonista: luego vemos que se dedicará a envolver regalos. Después de unos momentos de desconcierto, nuestra amiga realiza su tarea con esmero, acierto y, lo que parece más importante: ilusión. Raro raro, porque en todo estos años no recuerdo haber visto a ningún/a dependiente feliz y contento por envolver un regalo que no está destinado a él o ella. Más bien he tenido la sensación de todo lo contrario, "mira a este que va regalando xxx por la vida" o "esto se lo pedí a mi novio y tengo que conformarme con esto". Al final del día, a pesar de la larga cola que se forma en su caja (es lo que tiene cuando uno pierde tiempo adornando innecesariamente regalos - por cierto, ¿qué pensará su jefe de tal lentitud y despilfarro de material?) y de haber estado todo el día de pie envolviendo cosas que no serán para ella, sale contenta y satisfecha de trabajar. Eso sí, no hay taxis, ni personas ni : parece que en las inmediaciones de ese Corte Inglés una invasión zombie ha acabado con la especie humana. Y aquí llega lo mejor del anuncio: el simpático "Pancho" sigue en la calle (los zombies no atacan a perros), bien esperándola a ella o bien nadie se ha dignado a recogerlo - cosa que sorprende, sólo de ver sus ojos y ese ilusionante movimiento de orejas ya dan ganas de achucharlo y acogerlo como uno más de la familia. Entonces, la chica, en vez de adoptarlo como suyo (es lo primero que pensé), lo convierte en un ¡carruaje de dibujos animados! que, se supone, debe llevarla a casa. Y todo esto amenizado con música que podría haber salido de Anatomía de Grey y una voz en off que remarca el espíritu mágico de la Navidad. Buff. La verdad, cada vez entiendo menos los anuncios... por no hablar de sus creativos, quienes, de vez en cuando, deben estar bajo el influjo de...

jueves, 4 de diciembre de 2008

Dragostea dragostea dragostea

Leo en El Periódico de Catalunya (otra vez) que "42 músicos superan el 'casting' y podrán tocar en el metro de Barcelona". ¿Pasar un casting? Entonces, el ejemplo de Operación Triunfo ha llegado más lejos de lo que sus creadores jamás imaginaron, jeje. De todas formas, algo me dice que los músicos que esta mañana perpetraban a dúo la ya de por sí imperdonable Dragostea din tei no han pasado por ningún tipo de filtro y carecen de pudor, vergüenza, familia o amigos. Normalmente siempre suena en los pasillos de la estación de Clot música bastante decente, ahora mismo recuerdo canciones protesta a lo Victor Jara o alguna que otra afortunada versión de Blackbird, de los Beatles, etc: ¡hasta he llegado a escuchar el sonido de una cítara! Ahora bien, lo del Dragostea ha sido insuperable: dos personas con un sintetizador que marcaba algo más que la melodía y el ritmo disfrutando con su karaoke, "Vrei sa pleci dar nu ma, nu ma lei/ Nu ma, nu ma iei, nu ma, nu ma, nu ma iei" (eso lo he sacado del google, of course). Lo peor: tener la melodía todo el día en la cabeza. Agotador. Así no pueden salir las cosas bien en el trabajo, en casa...

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Tarifas

Leí en El Periódico de Catalunya las nuevas tarifas de la ATM (Autoridad del Transporte Metropolitano - oséase, bus, tranvía, metro y tren en el área de Barcelona) para el año 2009. A destacar el aumento del 6,94% para la tarjeta T10 (válido para 10 viajes) y del 5,70% para la 50/30 (50 viajes en 30 días naturales), siendo éstas las tarjetas que mayor ventas tienen. Es decir, que de pagar 7,20 euros para 10 viajes pagaremos 7,70. 50 céntimos más., 83 pesetas. Este año el incremento superior al IPC viene dada, dicen los responsables, por la aparición de la T-12, una tarjeta por la que los niños menores de 12 años sólo pagarán 35 euros al año. Qué bien. El aumento queda agravado, por ejemplo, con la ya conocida reducción del tiempo de validez de las tarjetas compradas a lo largo del 2008 (de dos a tres meses) o que la tarjeta 50/30 sea unipersonal: dos personas no pueden viajar con la misma tarjeta.

Es decir, en el fondo se ve que de lo que se trata es de no dejar de cobrar directamente del pasajero (passarell, casi casi que podría traducirse al catalan), por mucho que se enmascare con una potenciación nimia del transporte público. Volvemos a pagar justos por pecadores, por culpa de los gestores de las administraciones (quienes, en realidad, somos nosotros) no son capaces de gestionar ni de ver más allá de sus propios intereses.

Envié el pdf con las nuevas tarifas de El Periódico a varios de mis amigos y éstas han sido algunas de sus reacciones: desde "Com cada any l'IPC se'l passen pel forro, i ens apliquen el doble en la pujada. I després ens diran per justificar-ho que tot plegat és perquè els nens no paguin...", pasando por "Hacer como yo, ¡¡¡no voteis y no recicleis!!!" para llegar a "No me hables, estuvimos en Madrid este finde y el autobús nos costó UN EURO. ¡Me cagoenlaleche!". Como si fueran mías, esas palabras.

sábado, 29 de noviembre de 2008

No volveré a leer a Henning Mankell

Aunque apenas me faltan unas 50 páginas para acabar con la lectura de El chino, la última novela de Henning Mankell (la sinopsis, aquí), y, por lo tanto, no debería emitir juicios de valor, estoy seguro de que no volveré a interesarme por ninguno de sus libros. Lo último que leí de Mankell, El cerebro de Kennedy, tiene un estupendo punto de partida, pero me pareció bastante flojo en lo que a la coherencia interna se refiere (gran parte de la trama no tiene sentido, cuesta entender el porqué de ciertas acciones), pero agradecí que hiciera hincapié en la problemática del abuso y extorsión que las grandes empresas farmaceuticas hacen en África, lo que posteriormente me llevó a disfrutar con El jardinero fiel de John Le Carré.

El problema de El chino no es tanto de coherencia interna como de concepto. Se vende como un thriller, aunque de policiaco apenas tiene un más que interesante arranque (el brutal asesinato de 19 personas en un pueblo de Suecia), luego se pierde en banalidades costumbristas (nulo interés e importancia tiene que la protagonista no sea muy feliz en su matrimonio) y reflexiones acerca del colonialismo, las doctrinas de Mao o el (falso) aperturismo del gobierno chino, por ejemplo. Lo que obviamente lastra la trama de descubrir el quién y el porqué de unos asesinatos que, lamentablemente, no dejan de ser una excusa para que el narrador (o el autor - en este caso no creo que deban hacerse distinciones) hable sobre lo que realmente le preocupe: el abuso de poder (sea en China o Mozambique) o las injusticias a las que siempre son sometidos los más débiles, entre otros. De todas formas, la investigación en sí tampoco es demasiado interesante, está basada en la casualidad y no en la capacidad de deducción de su protagonista.

Sinceramente, es una lástima que Henning Mankell no piense en hacer regresar a su inspector Wallander, de largo su mejor personaje. Se echan de menos historias como las de Falsa pista o La quinta mujer. Así que espero con ilusión que el lunes me dejen Los hombres que no amaban a las mujeres, de Stieg Larsson, de la que sólo tengo y he encontrado excelentes referencias.

lunes, 24 de noviembre de 2008

... algo bueno al despertar

La canción Sabor salado de los (¿desaparecidos?) Ronaldos empieza con la frase "No hay nada mejor que algo bueno al despertar / y si tú estas a mi lado, ¿qué mas puedo yo esperar?". Gran verdad, tener un despertar alegre ayuda sobremanera a enfrentarse a los quehaceres de la vida. Entonces, es comprensible que uno, mientras prepara el primer café del día, esboze algo más que una sonrisa al escuchar esta canción:

domingo, 23 de noviembre de 2008

Concierto Pinker Tones

El viernes pasado estuvimos en el concierto de los Pinker Tones en el Espacio Movistar. Como ya va siendo habitual, salimos muy contentos por el espectáculo ofrecido e incluso se nos hizo algo corto, aún cuando fueron algo más de 100 minutos de sesión contínua. A diferencia del anterior concierto en la sala Apolo, en esta ocasión no hubo una parte acústica, sino que se trató una sesión de remezclas (dividida en dos partes) de sus propios temas, en las que, a mi entender, se echó en falta que trabajaran más con temas de su primer disco, como Viva la juventud o Mais pourquoi?, por ejemplo. Lo que, por otro lado, demuestra que ya tienen suficiente repertorio como para guardarse algún que otro as para cuando sea necesario. Destacaría también la inclusión de guitarras eléctricas convenientemente distorsionadas cuya relevancia se demostró en el último tema de la noche, Karma hunters. Finalmente, mención especial merece el que se ha convertido en el himno del grupo, Sonido total: "Sonido en el espacio / silencio en mi cabeza / rugido intergaláctico".

El Espacio Movistar, carpa acondicionada para conciertos, es bastante acogedor y se nota que ha sido diseñada para este tipo de acontecimientos. Es una lástima que desaparezca el año que viene, la verdad. Destacaré la zona lounge para sentarse y descansar un rato después del concierto. Finalmente, entre el público logré reconocer a Risto Mejide, cuya expresión facial parece de cartón-piedra, todo un homenaje a los peplum: algo me dice que el personaje empieza a estar por encima de la persona.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

El observatorio

Como he leído casi todas las novelas de Michael Connelly, me apetecía zambullirme en la última aventura del policia Harry Bosch, El observatorio: "En su primer caso desde que abandonó la Unidad de casos sin resolver del Departamento de Policía de Los Ángeles por la prestigiosa Unidad Especial de Homicidios, Harry Bosch es llamado para investigar un asesinato que puede tener importantes consecuencias para la seguridad nacional. Un doctor con acceso a una peligrosa sustancia radiactiva es encontrado muerto en el observatorio de Mulholland Dam. Siguiendo sus pasos, Harry descubre que una gran cantidad de cesio radiactivo fue robada justo antes de la muerte del doctor. Con el cesio manos desconocidas, Harry teme que el asesinato sea parte de un complot terrorista para envenenar una gran ciudad americana. Pronto, Bosch se encuentra en una carrera contrarreloj, no sólo contra los culpables del crimen, sino también el Departamento de Seguridad Nacional y el FBI (representado por Rachel Walling, antigua amante de Harry), quienes están convencidos de que este caso es demasiado importante para el departamento de policía de Los Ángeles. Bosch tendrá que demostrar que se equivocan" (gracias Fnac).
Se trata de una novela intrascendente, a la par que entretenida, que sigue los preceptos de lo que podría considerarse un esquema de la novela negra: la trama nace a partir de un asesinato que esconde más de lo que aparenta. Además, la historia no tiene repercusión alguna sobre los dos personajes principales que ya han aparecido en otras novelas (Echo Park, por ejemplo), Harry Bosch y Rachel Walling: no existe apenas una evolución en los personajes, por lo que, es de suponer, puede haberla en la próxima novela. Por lo demás, a diferencia a las otras novelas de Harry Bosch, la acción transcurre rápidamente, en apenas 12 horas, incluyendo una sorpresa final bien hilvanada y bastante coherente con el conjunto de la historia. En definitiva, lectura para el fin de semana o verano, para pasarlo bien - no vale la pena pagar los 19 euros (3150 pts - aprox) que cuesta el libro. Valoración: un 6,5 sobre 10.

martes, 18 de noviembre de 2008

Confirmado: la navidad está aquí

Pues eso, la navidad ha llegado. Se palpa en los omnipresentes anuncios de juguetes, perfumes y ropa y se ve en los supermercados, donde el marisco congelado y el vino ya están de oferta y las bolsas llevan impresas el "Feliz navidad / Bon Nadal" de rigor con los propios símbolos de estas fechas, un Papa Noel con sus renos, trineos en movimiento, nieve que cae, etc. Pero fue ayer cuando constaté su presencia entre nosotros: en la calle, justo al pasar por delante de la parada del autobús, y a pesar del frío incipiente, un niño practicaba con una flauta los acordes del jingle bells bajo la paciente y resignada mirada de su abuela. Ya sólo falta que enciendan los adornos de las calles (ya hace tiempor que están puestos) y que se anuncien las primeras fiestas de fin de año, entonces la navidad será completa. Y con un poco de suerte la navidad se irá antes, así se evitaría, por pedir algo, la cuasi-obligada cena de navidad con los compañeros de trabajo. Suerte que siempre nos quedará Calvin y Hobbes...

domingo, 16 de noviembre de 2008

Tres compromisos, tres restaurantes

El viernes, después de una tarde bastante ajetreada (visita a casa de Emeshing, café en casa de mi padre) fui a un bar de tapas bastante conocido de Barcelona, La esquinica (Passeig Fabra i Puig 296), donde había quedado con ex-compañeros de trabajo. Al principio, cuando uno llega y ve la cola que se forma en la entrada (hay que coger tanda, como si de la pescadería se tratara), es posible que se espante, pero esta imposición de esperar un (buen) rato no molesta cuando uno se da cuenta de que, efectivamente, La esquinica hace honor a su fama: excelentes tapas (destacaría, por decir algo, las patatas bravas), gran ambiente y con unos camareros destilan un extrovertido sentido del humor. Aunque, lo mejor, es el precio: demasiado generoso y muy agradecido para los bolsillos. Lo malo: a pesar de que las mesas está bien distribuidas, se nota que hay demasiada gente y, por otro lado, el bar impone el momento de marcharse, nada de tertulias o explaiarse con el café.

El sábado fuimos a cenar con A e I, con los que siempre es un placer quedar. El lugar escogido fue el restaurante Recasens (Rambla Poble Nou 102, Tel: 93.300.81.23), del que ya he hablado en otra ocasión, aunque era la primera vez que íbamos de noche. Para nuestra sorpresa, había muchísima gente, tanto para cenar como para comprar alguno de los excelentes embutidos, quesos, patés, vinos u hortalizas que tienen en la tienda de la entrada. La reserva que había hecho una semana de antelación (!!) demostró ser casi necesaria. La cena fue como se esperaba: trato amable y simpático por parte de los camareros, magníficas ensaladas (una de salmón, otra de foie), unas generosas tablas de embutido ibérico y quesos franceses, buen vino y un postre, coulant de chocolate, a la altura de los platos principales. El precio, cómo no, ajustado. Eso sí, tanta gente hace que las mesas, que ya de por sí no son muy grandes, parezcan más pequeñas. Pero por lo demás, nada que objetar.

El domingo asistí a una comida de ex-compañeros de colegio. Por fuerza tuve que olvidar lo bien que había cenado la noche anterior, ya que alguien eligió el Monchos de la Travessera de Gracia como lugar de encuentro. No tenía muy buenos recuerdos de ese lugar, y se me ha confirmado que es un sitio donde se come poco y mal y pagando, además, un precio abusivo. Además del reencuentro más que entrañable con algunos con los que compartí pupitre en párvulos, por lo menos esta vez no han aparecido los folclóricos tunos. Si ya lo dicen, quien no se consuela es porque no quiere.

¿El próximo restaurante? Supongo que será el Embat, del que hoy me han hablado muy bien.

lunes, 10 de noviembre de 2008

El mejillón

Aunque parece que su procedencia es algo incierta (B y S dedujeron, entre risas, que debía ser de Ucrania, mientras que hoy J me ha hablado de Vandellós), de lo que no se duda es de su carácter radioactivo. Pero lo cierto es que, aliñado con unas gotas de limón exprimido, este mejillón mutante estaba realmente bueno, al igual que los rovellons, las butifarras amb bolets, el trinxat de la Cerdanya y los buñuelos de bacalao que pudimos degustar como primeros platos el sábado pasado en el Racó de la Vila. Por no hablar de la espaldita de cordero o del civet de ciervo que elegimos como segundos...

jueves, 6 de noviembre de 2008

Viva la vida

Esta canción lleva unos cuantos días rondándome por la cabeza - que se lo pregunten a mis compañeros de despacho. Así que, como terapia o ejercicio de exorcismo, la publico en el blog.

Llamadas

Durante cuatro o cinco mesos alguien (difícil saber si era un niño, una niña o una mujer mayor con una voz bastante apagada) solía llamarme día sí día también desde Galicia. Nunca he estado allí, aunque admito que sí que tuve una amiga en La Coruña con la que me carteé durante algunos años de mi tierna adolescencia. Pero dejando de lado esta anécdota, y que tengo amigos que han visitado Pontevedra u Orense alguna que otra vez, no guardo ninguna relación con Galicia. Nada. Entonces, cuando veía que de nada servía que yo dijera que no, que yo no era Susana o Sonia (??), que tampoco había nadie a mi alrededor que se llamara así y que se estaba equivocando, no sabía si tomármelo a broma (la menor de las veces) o sencillamente no descolgar el teléfono. Así hasta hace un mes, aproximadamente, cuando volvieron a intentarlo en vano a eso de las 23h. Pienso que quién llamaba realmente se estaba equivocando (lo que me reafirma que debía ser una mujer mayor, por ejemplo) y que no había mala fe.

Lamentablemente, no puedo decir lo mismo de los comerciales de Movistar. Si me llaman y les digo que no me interesa nada de lo que puedan ofrecerme (dudo que me regalen llamadas gratis durante 10 años, jeje) no tienen porqué volver a insistir un sábado a mediodía (a eso de las dos, a punto de comer) o un miércoles poco antes de cenar. Son unos pesados. Con este tipo de gente no pierdo el tiempo, siempre que veo una llamada del 1485 en la pantalla de mi teléfono lo rechazo. Si tuvieran algo que me interesara (el iPhone, no) ya me acercaré yo por alguna de sus tiendas.

Claro que los pesados del 1485 son angelitos comparados con los comerciales de Gas Natural. Que le pregunten a Roenick, que recibe una media de 6 (uno dos tres cuatro cinco seis) llamadas diarias preguntando si quiere abonarse a sus servicios. Eso es directamente acoso, a mi simplemente me recuerdan su existencia.

viernes, 31 de octubre de 2008

Agus, el oso y los 9000 euros

Esta semana me he encontrado dos veces con un chico al que conocí en una vida anterior. Se trata de Agus, quién, según recordé, debe estar estudiando alguna ingenieria. Él bajaba del tren, yo subía, así que no tuve tiempo de saludarle. Eso sí, me fijé que iba con la cabeza gacha y el semblante serio, aunque tampoco no recuerdo haberle visto sonriendo (demasiado) alguna vez. No sé, había algo en él que me dió que pensar. Quizá fuera su gesto anulado, una expresión demasiada cariacontecida que no sólo me ha hecho recordar su existencia, sino también despertar en mi la curiosidad y, quizá, el ánimo de ayudarle. Lo que son las cosas, al día siguiente volví a cruzarme con él, misma hora mismo tren mismo vagón, pero no pude tan siquiera detener mi mirada con la suya: no sólo estaban sus ojos fijados en el suelo, sino que la corriente humana me obligó a no seguir. No sé, igual si me lo encuentro una tercera vez (lo dudo) y las circunstancias son propicias.. le digo algo. No sé.
Luego, leo que un oso ha atacado a un cazador. En El Periódico de Catalunya el herido narra su versión y la remata con "vienen niños a jugar en un castillo que hay semiderruido. No quiero imaginar lo que podía haber pasado". No sé, pero esta dosis extra de dramatismo me da muy mala espina y me hace dudar acerca de la credibilidad de los motivos del ataque. Es como si se buscara una excusa más para evitar la presencia de los osos en el Pirineo. Pueden haber muchos motivos por los cuales la osa atacara al cazador (entre ellos, la versión oficial), pero no creo que deba servir como excusa para capturarlo y encerrarlo en un centro de acogida, reposo o cómo-quieran-llamarlo. Más importante es el hecho de ir repoblando un habitat necesario y permitir que las especies en peligro de extinción se reproduzcan en libertad.
Por otro lado, el President del Parlament de Catalunya, Ernest Benach, ha pedido disculpas y ha mandado retirar las mejoras de su Audi A8. Dejando de lado que es vox populi la malversación de fondos y el excesivo dispendio en protocolo (porque esos coches de lujo se utilizan por su comodidad y obvia ostentación), y que la filtración al diario ABC tiene tintes bastante pólíticos, a mi me ha sorprendido la ferrea defensa de Ernest Benach que un tal Albert Cuesta ha hecho en su blog de La Vanguardia, La cafetera rusa. Se sorprende que "(...) no se valore que el presidente de nuestra cámara legislativa sea capaz de aprovechar el tiempo de sus desplazamientos (tres o cuatro horas diarias, supongo) trabajando con un ordenador portátil, tal como hacemos muchos otros profesionales. ¿No vale todo ese tiempo de un alto directivo, al cabo del año, mucho más que los supuestos 9.000 euros?". Buff: para trabajar desde el coche se necesita una libreta (si fuera por Emeshing, sería una Moleskine), un boli, un miniportátil ASUS, por ejemplo, y una conexión 3G. Muy lejos de los 9000 euros que, a saber, se iba a embolsar alguna empresa. Ahora bien, ¿dónde irán a parar esos 9000 euros que no se ha gastado? Porque, conociendo cómo funciona el sistema, si se han tenido en cuenta para los presupuestos, dudo mucho que alguien decida no utilizarlos. Para el hotel de Carod-Rovira, quizá...

viernes, 24 de octubre de 2008

Loquillo, leyenda urbana

Vaya por delante que Loquillo, como personaje que vive entre la arrogancia y la soberbia, nunca me ha caído bien. Lo que no quita, por otro lado, que algunas de sus canciones formen parte de mi vida y que no me desagrade escucharlas. Allá están Cadillac solitario, Feo fuerte y formal, La mataré o su versión de El hombre de negro, entre otras. Así que cuando mi gran amigo S me ofreció la posibilidad de ir a la inauguración del Festival In-Edit y ver el documental Loquillo, leyenda urbana, dirigida por Carles Prats, no me lo pensé demasiado: por un lado, podría volver a ver a mi amigo (hecho siempre muy agradecido) y, por el otro, entender (quizá) a una de las figuras más controvertidas del panorama español.
Con algo de retraso sobre el horario previsto, y después de las presentaciones por parte de Bruno Sokolowicz y de los responsables del festival, empezó un documental en el que se narra, a través de los recuerdos del propio protagonista y de algunos de sus más allegados colaboradores y amigos (Andrés Calamaro, Sabino Méndez y Gabriel Sopeña, entre otros) la trayectoria musical de Loquillo. Los recuerdos se van hilvanando cronológicamente hasta llegar al momento actual en el que el cantante, después de actuar con los Rolling Stones y los Who, decide acabar con su etapa de Los Trogloditas. Yo me quedo con los recuerdos de juventud (sorprendente un vídeo de CardedeuTV -creo-, con una de las primerísimas actuaciones del cantante, más cercano al punk que no al rock), donde se narran con franqueza algunos excesos de una época que parece ya muy lejana. Se echa de menos, eso sí, una constatación (foto, vídeo, etc) de un comentario de Loquillo sobre la gira de "A por ellos.. que son pocos y cobardes" en el que afirmaba que, debido al ritmo de vida y las drogas, no recordaba nada. Por lo demás, me ha sorprendido muy gratamente no haber sufrido una saturación musical de Loquillo: su música no es el eje del documental, sino un apoyo, por lo que sólo se escuchan fragmentos de las canciones. La mayor virtud de Loquillo, leyenda urbana es ser para todos los públicos. A pesar de no ser yo un aférrimo fan, la película no se me hizo pesada, sino, incluso, entretenida. (De todas formas, Loquillo -el personaje- sigue sin caerme bien, aunque ahora unca me iría de cañas con él, ahora tampoco evitaría un saludo. Todo esto si le conociera, of course - cosa que no pasará nunca).
Después del pase hubo una muy agradable sorpresa: Loquillo obsequió a los asistentes con un mini-concierto acústico de 5 canciones, primero con Sabino Méndez, luego con Jaime Stinus e Iñaki Pascual.

martes, 21 de octubre de 2008

De precios

Una de las ventajas de entrar a trabajar en la nueva empresa era el precio del menú, ya que por cuatro euros uno podía disponer de un plato de ensalada, un primero, un segundo y un postre. Si a eso le añadimos que el café cuesta 15 céntimos, la cosa no estaba del todo mal. Pero, sin previo aviso, el precio aumentó de 4 a 6 euros. Nos avisó un compañero al volver de comprar los tickets del restaurante: "Si no vais hoy el jueves os cobrarán 6 euros por menú". Como tenemos que comprar los vales de 10 en 10, eso implica desembolsar 60 euros en vez de 40. Eso no es todo: para antes de final de año se ha anunciado (si por anunciar aceptamos un rumor -con base sólida- que nos hizo llegar otro compañero) está prevista otra subida a 7 euros. Oséase: el precio del menú aumentará en 3 meses un 75%. Además hay que añadir el silencio de la administración como del comité de empresa. ¿Para qué? Total, no somos trabajadores de la casa. Estos, por cierto, siguen pagando 1,5 euros y el año que viene se les aplicará el consabido aumento del IPC.
Luego: el fin de semana pasado quedamos en ir al cine, Emeshing y Adriana fueron a ver Quemar después de leer, mientras que Roenick, MonicaMe y yo nos decantamos por Reflejos. Dejando de lado que es una película bastante flojilla, y que en el cine tuvimos la suerte de coincidir con un grupo de unos 20 adolescentes, entre los que se encontraba el típico niñato gallito, impertinente e imbécil, lo peor fue el precio de las entradas: 8,5 euros por persona, a desglosar en 7,6 euros de entrada + 90 céntimos de comisión de ServiCaixa. "Por gastos de gestión", dicen. ¿Por qué cobran ese impuesto por cada una de las entradas, y no una por el cómputo global? Esto es como en los billetes de avión, si se puede cobrar algún extra, se cobra, que hay crisis y hay que hacer el mayor acopio de ganancias posibles. Ea. Roenick, espantado ante el abusivo importe pagado ("me van a ver poco en el cine", anunció en el facebook) nos envió un correo con la evolución de los precios - comisión Servicaixa incluída, of course: Abril 2007: 7,65€. Julio 2007: 7,85€ (en Madrid 5,95€). Diciembre 2007: 5,95€ en Madrid y la sala no se puede ni comparar, ¡las del Kinepolis son brutales! Enero 2008: 8,05€. Junio 2008: 8,05€. Agosto 2008: 8,10€. Octubre 2008: 8,50€. Ojalá mi nómina tuviera también un incremento tan espectacular.
A partir de ahora iremos poco al cine, sólo películas escogidas.Y difícilmente repetiremos en el Cinesa, antes Lauren o Icaria, donde no sólo la entrada es más barata y se disfruta con la versión original, sino que difícilmente nos toparemos con un grupo de 20 adolescentes impertinentes y un niñato rayando la gilipollez.

jueves, 9 de octubre de 2008

Con mis 12 euros

Como mi ordenador está a punto de ser formateado por cuarta vez en este último año (detalle nada halagüeño, por cierto), ayer me pasé por una tienda de informática y me compré un disco duro externo de 500GB para poder salvar la información más importante y, siguiendo el consejo de Roenick, para crear una imagen en caso de tener que volver a restaurar el equipo. Aunque tuve mis más y mis menos con el ordenador para que no considerara el disco duro como un cederrón (!!!), mi sorpresa llegó cuando me fijé en el desglose la factura: X-euros el aparato + 12 euros en concepto canon SGAE + x-Euros de IVA. ¿12 euros de canon? ¿Mande?
Bajo la premisa de que casi todos somos pecadores y que, por tanto, no importa si también deben pagar los justos para compensar a los artistas e intelectuales (??) de este país, se está aplicando un impuesto que roza el robo a mano armada. (Con lo de "justos" me refiero aquellos que utilizan básicamente los cedés o aparatos de almacenamiento para guardar fotos o documentos personales, por ejemplo). Pero no es mi intención volver a repetir los argumentos archi-conocidos que desvirtúan cualquier despropósito de la SGAE, sino preguntar qué será exactamente de mi dinero. Por un lado, ¿alguien sabe si se hará público el importe de lo recaudado o lo que se recaudará con este impuesto? ¿Y se podrá saber qué artista o artistas han salido beneficiados? ¿No podría decidir el iluso comprador de un dvd virgen qué hacer con su donativo? Luego, una empresa como la SGAE, que existe para hacer el bien a sus protegidos (también aquellos que son radiados en el extranjero, ¿no?), debe tener otros gastos: alquiler o hipoteca de locales, nóminas y seguridad social de sus empleados, viajes de sus directivos y respectivos cónyugues, dietas, fiestas varias para celebrar el Día de la Música o "mira, tenemos otro millón en el banco", abogados para defender sus intereses, etc. No me jode tanto el hecho de haberme gastado esos 12 euros (para mí, todo un símbolo de extorsión) sino pensar que alguien hará un (posible) mal uso y se aprovechará de la diligencia de los que han autorizado y aprobado este desaguisado. Toca "ajo y agua", pues. O irse a Andorra a comprar material informático, claro está.

miércoles, 8 de octubre de 2008

Cine en Sitges

Este fin de semana repetimos experiencia cinematográfica en Sitges y fuimos a ver tres películas del Festival internacional de cinema de Catalunya, aunque es más conocido por su nombre antiguo, el Festival de cine fantástico. A diferencia del año pasado, donde las dos películas estaban por debajo de lo esperado (sobre todo el engendro de Crispin Glover, Its is fine, everything is fine que, eso sí, ha dado pie a incontables anécdotas y chistes), esta vez hemos acertado con Transsiberian y Surveillance, mientras que Crows Cero ha pasado de ser una incógnita a representar un fiasco. Vamos por partes.

El viernes a las 20:15 horas estaba prevista la proyección de Transsiberian, la última esperanza de Fílmax. El retraso de 40 minutos en el Auditorio y la entrega de un premio honorífico a un productor de películas de serie B quedó perdonado con la presencia de los actores principales de Transsiberian, Woody Harrelson, Eduardo Noriega y la guapa Emily Mortimer. El argumento es el siguiente: "Ambientado en el mítico ferrocarril que une la Rusia europea con las provincias del lejano Oriente ruso, Mongolia y China. Tras una temporada en Pekín, Roy y Jessie, deciden viajar hasta Moscú. La gente que viaja en el monstruoso y algo tétrico tren es bastante extraña y un viajante les explica que los traficantes suelen usarlo para pasar droga. Al poco de empezar su viaje, la pareja entabla relación con sus compañeros de compartimento Ian y Abby se dedican a viajar por el mundo dando clases de inglés y comprando objetos en un país para revenderlos después, como unas muñecas matryoshka que Ian dice vender en Ámsterdam a muy buen precio. Sus caminos se cruzarán con el del inspector Grinko, que viaja desde Vladivostok siguiendo los pasos de los asesinos de un narcotraficante y de un importante alijo". Sin duda alguna, la película cumple con creces sus objetivos: entretiene, es bastante claustrofóbica y está bien resuelta. Destacaré sobretodo también el papel de Eduardo Noriega, me sorprendió muy gratamente. Valoración: un 7,5 sobre 10.

Luego le llegó el turno a Crows Cero. Admito que estábamos bastante cansados y que, quizá, no fuese el mejor momento para verla, pero aún así la película pierde todo su interés en el minuto 15 y no consigue retomarlo hasta... ¿los títulos de crédito? Lo mejor fueron las guapas azafatas que, mientras esperábamos en la cola, iban repartiendo chapas y propaganda. ¿Y el argumento? Hm, algo sobre un estudiante que quiere ser el líder de lo que parece un instituto sin profesores.Valoración: no vale la pena.

El sábado, ya con las energías renovadas, fuimos a ver Surveillance, la nueva película de la hija de David Lynch, Jennifer. El argumento: "Un pueblo perdido en medio del desierto. Dos agentes del FBI llegan a la comisaria para interrogar a los testigos (una joven drogadicta, un policia y una niña de 8 años) de una carnicería que ha tenido lugar en la carretera. De las declaraciones de los testigos se desprende que hay un grupo de asesinos peligrosos en acción, pero parece que las versiones no se ajustan del todo con la realidad". La mejor definión de esta película la he encontrado en un artículo de El Periódico de Cataluña, "una inteligente serie B sobre asesinos en serie que deja el cerebro y la retina hechos pulpa" - sí, sobre todo una de las escenas finales.Valoración: un 7 sobre 10.

martes, 7 de octubre de 2008

Por recomendación de Ravennius

Al salir de la película de Surveillence, Ravennius nos preguntó si habíamos oído hablar de David Guapo. "Sí", contestamos, "lo vimos en Buenafuente ha salido un momento, hizo un monólogo bastante ingenioso sobre los nombre élficos (El-del-bar, El-del-ron)". Entonces Ravennius nos recomendó encarecidamente que buscáramos en youtube Amor actualizado, ya que había visto actuar a David en directo y la canción le pareció "muy muy buena, realmente brillante". Y aquí está: no llega al nivel de Berto, pero casi casi, es innegable que el chaval tiene madera para hacer reír, por lo que la recomendación de Ravennius ha estado a la altura de sus sketches - no podía ser de otra manera.

Fundació Altarriba

Ayer me llamaron de la Fundació Altarriba, de la que soy socio desde mayo de 2003 (esto me lo dijeron, yo no me acordaba). Natalia, la amable chica que estaba al teléfono, me habló, con toda delicadeza, sobre la precaria situación económica de la Fundació y de que, en todos estos años, no habían subido las cuotas para socios y apadrinamientos (en mi caso, las dos cosas) y que, debido al aumento de precios incesante no sólo en gastos veterinarios, sino también de manutención, no tenían más remedio que subir el importe de socio de 6 a 9 euros. Querían hablar conmigo tanto para pedir mi consentimiento como para oír mi opinión sobre todo aquello que pudiese interesarles. No le di importancia al aumento de la cuota (me tomaré dos cervezas menos al mes, jeje), simplemente le dije que todo estaba bien y no tenía nada que objetar. Pero me quedé corto: realizan un trabajo tan encomiable como excelente (por ejemplo, siempre que he tratado con ellos, los han hecho de manera generosa y eficaz) y, mucho más importante, tan sólo hace falta mirar su impactante página web para palpar dónde va a parar el dinero que se invierte. Además, cada dos meses recibo en casa su revista Bu-Bup, llena de información sobre sus actividades, tales como sus logros o luchas. Muchas veces se tiene la impresión que, cuando se nos pide dinero para una causa justa, no se sabe exactamente qué será de nuestra aportación; por suerte, no pasa lo mismo con la Fundació Altarriba.

lunes, 29 de septiembre de 2008

De lecturas complementarias

Hará unos años cayó en mis manos la excelente La fiesta del chivo, de Mario Vargas Llosa, donde "asistimos a un doble retorno. Mientras Urania visita a su padre en Santo Domingo, volvemos a 1961, cuando la capital dominicana aún se llamaba Ciudad Trujillo. Allí un hombre que no suda tiraniza a tres millones de personas sin saber que se gesta una maquiavélica transición a la democracia" (gracias Alfaguara). Sus primeras líneas me cautivaron sobremanera: "Urania. No le habían hecho un favor sus padres; su nombre daba la idea de un planeta, de un mineral, de todo, salvo de la mujer espigada y de rasgos finos, tez bruñida y grandes ojos oscuros, algo tristes, que le devolvía el espejo. ¡Urania! Vaya ocurrencia. Felizmente ya nadie la llamaba así,sino Uri, Miss Cabral, Mrs. Cabral o Doctor Cabral" (más, aquí). Durante su feliz lectura uno de mis amigos me recomendó que complementara la historia y la trama con Galíndez, obra mayúscula de un escritor que considero francamente difícil de leer (por intensidad y fuerza inusuales), Manuel Vázquez Montalbán. En Galíndez también se habla de Leónidas Trujillo, aunque desde un punto de vista más cercano a los españoles: "la reconstrucción parcialmente factual y parcialmente ficticia, de la peripecia humana e histórica de Jesús de Galíndez Suárez, militante del Partido Nacionalista Vasco" (gracias Vespito). Ambas lecturas tienen como nexo la situación política de la República Dominicana, una "desde dentro" (la vida Urania Cabral, hija de un estrecho colaborador de Trujillo, como hilo conductor), la otra desde el punto de vista de un exiliado vasco, con implicaciones políticas de España y los EEUU, entre otros. Y sirven para radiografiar no sólo a un dictador, sino a una época con sus paranoias y miserias.

Algo parecido me ha ocurrido después de leer El cerébro de Kennedy, del (muy) sobrevalorado Henning Mankell, donde una investigación sobre el suicidio de su único hijo lleva a una mujer a descubrir una sórdida red de investigación con enfermos de SIDA. La novela es bastante floja (por ejemplo, no queda claro porqué el hijo se comportaba de esa manera ni de dónde sacaba el dinero, ni se entiende cómo es que la protagonista asume con tanta naturalidad los asesinatos que ocurren delante de ella, o porqué no la matan directamente a ella - y así nos ahorramos el 60% de la novela, jeje), aunque sí que es verdad que ha despertado en mi cierta curiosidad para saber algo más sobre África y las actuaciones de las grandes industrias farmaceuticas. Así que he empezado a leer El jardinero fiel, de John Le Carré, y aunque me gustó bastante la adaptación al cine que hizo Fernando Mereilles, tengo la esperanza que la novela profundize un poco más en las críticas, descripciones, etc. De momento lleva leídas ya unas pocas 80 páginas, me aventuro a decir que la cosa pinta bastante bien, mucho mejor que Single & Single, otra novela de Le Carré, del que tengo vagos recuerdos no muy positivos.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

En Lanzarote

Una semana en Lanzarote dan para mucho, pero sobre todo para desconectar y olvidarse de (casi) todo por unos días. Podría hacer un resumen como el que nos maravilla Emeshing cada día sobre sus aventuras por Nueva York, pero prefiero ser más escueto y esquemático.
El viaje: el vuelo con Spanair fue del todo correcto, sin incidencias a destacar: si acaso, un ligero retraso de 15 minutos en el regreso, nada más. Pudimos reservar los asientos y hacer el check-in por internet, lo que nos permitió ahorrar bastante tiempo, haciendo apenas cola en el aeropuerto.

El hotel: estupendo, imposible ponerle alguna pega, por algo se trata de un "cinco estrellas". Correctísima atención personalizada; las habitaciones estaban siempre impolutas cuando volvíamos de nuestras jornadas de turismo; el buffet del desayuno era copioso y estaba bastante bueno; las piscinas siempre estaban limpias (tanto el agua como el recinto en sí)... Podría poner algún "pero" (el horario de recogida y devolución de las toallas, en la habitación se podía levemente oír si el vecino abría el armario o se duchaba), aunque me parecen tan nimios en comparación a las demás virtudes, que no creo deban considerarse.

Comer y cenar: destacaré tres restaurantes que, por un motivo u otro, llamaron nuestra atención de manera muy positiva. Sin duda, donde mejor comimos fue en el restaurante Costa Azul de El Golfo, nos obsequiaron con una magnífica "vieja" y otro pescado cuyo nombre no somos capaces de recordar. Además, no salió caro (sobretodo si lo comparo con El Arenal de Barcelona, donde cobran con pasamontañas) y nos atendieron con un saludable sentido del humor. Otro restaurante a destacar es La lonja de Puerto del Carmen (está en la parte antigua), donde probamos unas estupendas lapas con mojo y disfrutamos del "gallo" y la "burra", pescados típicos de la zona. Finalmente, recomendar el Acatife de Teguise, buena comida amenizado con simpatía por parte de sus propietarios.
La isla: la visita al Timanfaya es obligada, aunque una vez allí sólo te permitan visitar el parque con la guagua, teniendo que hacer las fotos sin siquiera poder bajar. El precio de la entrada es algo excesivo, al igual que el de "La cueva de los verdes" (existe un vale que permite visitar las cuatro atracciones turísticas con algo de descuento - 26 euros, creo), pero en ningún caso demasiado abusivo. Luego es muy recomendable pasear por las tranquilas calles de los diferentes pueblos, Teguise, Yaiza, Famara y Orzola, entre otros. Mención especial merecen Puerto del Carmen y Playa Blanca: pensadas por y para el turismo (sobre todo para el británico - no recuerdo haber visto tal proliferación de pubs como allí, ni siquiera en Cambridge, donde pasé un verano terrorífico), se salvan sólo por el la Casco Antiguo (Playa del Carmen) como por su sencillo paseo marítimo y sus breves playas (Playa Blanca). Y hablando de playas, las del Papagayo son muy apropiadas para tomar el sol y relajarse. Eso sí, es indicado llevarse una sombrilla (apenas existen lugares con sombra) y tres euros para pagar la entrada si uno decide entender lo que es una verdadera carretera de tierra y se va en coche. De Arrecife, donde parece que toda la población de la isla se haya condensado allí, sólo recuerdo la agresiva conducción de los lugareños, hacía tiempo que no sudaba tanto al volante. Finalmente, aunque nos recomendaron la visita a la isla de La Graciosa, al final no fuimos, más por pereza que por otra cosa. Además, sirve como excusa para regresar, sin duda alguna, Lanzarote es un lugar que se merece más de una visita.

jueves, 18 de septiembre de 2008

The reapers

Emeshing y Adriana atendieron mis súplicas y me compraron en la tienda McNally Jackson de Nueva York la última novela de John Connolly, The reapers, que aún no ha sido publicada en España (supongo que Tusquets la editará a lo largo del 2009). Como las anteriores historias de este escritor irlándes que tienen a Charlie "Bird" Parker como protagonista (Todo lo que muere, El poder de las tinieblas, Perfil asesino, El camino blanco, El ángel negro y Los atormentados), lo he devorado casi de un tirón, degustando cada una de sus páginas. Y creo que no hay otra forma de hacerlo, ya que, aunque pueda sonar a tópico, atrapa desde la primera frase ("Sometimes, Louis dreams of the Burning Man"), la trama no deja de sorprender y, para aquellos que hemos leído todas las novelas anteriores, se llenan, para nuestra alegría, muchos huecos en lo que a las vidas de Louis y Ángel, los ángeles custodios del detective, se refiere.

En The reapers no es Parker el protagonista, sino sus (casi únicos) dos amigos. Louis, que en su juventud vió como todo un pueblo quemaba brutalmente a un hombre, lo que despertó en él un fuego interior imposible de apagar, y que luego vengó con sangre fría el asesinato de su madre, empieza a ser perseguido por su tormentoso pasado bañado en sangre. Alguien muy poderoso está acechando su casa, sus negocios y a su pareja, Ángel, por lo que no dudarán en hacerle frente, aún desconociendo quién es exactamente su enemigo y sin saber en quién confiar... Así, como en Los atormentados, la venganza vuelve a ser el motor de una complicada trama en la que, esta vez, el pasado de Louis es el hilo conductor.

Admito que después del (algo) decepcionante El libro de las cosas perdidas, novela de John Connolly que nada tiene que ver con Charlie Parker, me invadió cierto escepticismo, y más al saber que el propio Parker apenas aparecería en ella. Pero no, me equivoqué: se mantiene la tensión habitual de estas novelas, el argumento es creíble, los personajes secundarios están estupendamente definidos (con especial mención a Willie Brew, el mecánico de Louis y Ángel) y vuelve parte de esa esencia sobrenatural que confiere, aún más, un ambiente más tenebroso. Mi valoración: un 9,5 sobre 10.

Espero impaciente la próxima novela de Connolly, The lovers, esta vez con Charlie Parker otra vez como protagonista: si el año que viene ninguno de mis amigos decide ir a los EEUU, lo compraré via Amazon, seguro.

martes, 9 de septiembre de 2008

Breve: vacaciones

Este blog se va una semana de vacaciones a Lanzarote, a disfrutar de una isla cuyas referencias no pueden ser más halagüeñas. En mi ausencia recomiendo leer las crónicas de Emeshing sobre Nueva York (¡gracias por la postal!, ahora descansa entre los poemas de Nietzsche y La velocidad de la luz, de Javier Cercas), los gadgets de Roenick, las historias de Asane desde Blankenloch, el silencio (¿vacacional?) de La Tremolina, la instructiva filosofía de Piluky o las novedades de los Pinker Tones, cuyos vídeos musicales son cada vez más sorprendentes; ahí están Fugaz o Working bees para demostrarlo. De todas formas, lo mejor para encarar un merecidísimo descanso es un poco de humor... (y lo mismo digo para los que tienen que trabajar, of course).

domingo, 7 de septiembre de 2008

Recasens

Hará cosa de unos pocos meses descubrimos uno de esos restaurantes a los que no sólo te apetece volver, sino al que quieres regresar para seguir disfrutando de su comida. Se trata del Recasens, situado en la Rambla de Poblenou 102.

Nada más entrar ya se disfruta de una exposición de olores e imágenes de frutas, verduras, quesos y embutidos, no en vano también se dedican a su venta. Hasta el momento (nos comentaron que, a partir de la semana que viene, iban a cambiar el menú y dedicarse a las carnes, pescados y pasta, entre otros) su oferta estaba basada en sabrosísimas ensaladas y tablas de quesos, embutidos y patés a precios populares y asequibles para todos los bolsillos. Ojalá lo sigan manteniendo. Otro punto muy favorable es que si uno no puede acabarse los embutidos, por ejemplo, los atentos camareros no dudan en envolverlo en papel de plata y meterlo en una bolsa. Eso sí, el local tiene una decoración algo peculiar y es bastante pequeño, por lo que las mesas se agolpan unas con otras y, si llegan a juntarse muchas personas, el sonido ambiental crece exponencialmente. Pero como, al fin y al cabo, de lo que se trata es de disfrutar comiendo, en esos momentos habría que seguir el ejemplo del comisario Salvo Montalbano y degustar la comida sin hablar con los compañeros, intentando abstraerse de todo ruido medioambiental. Finalmente, es muy muy importante reservar con (algo de) antelación para evitarse disgustos de última hora. Sin duda alguna, el Recasens es uno de esos restaurantes a los que hay que llevar a los amigos.

domingo, 31 de agosto de 2008

viernes, 29 de agosto de 2008

A partir de los fascículos

Como cada mes, me he acercado a un quiosco a comprar mi Fotogramas. Escondida entre montones de fascículos, revistas y periódicos, una mujer con cara de perpetua resignación me ha indicado dónde estaba la revista, "allí en la esquina, encima de los libros de amor". Se refería al coleccionable de Barbara Wood que se edita cada año para mayor terror de quiosqueros y lectores. Entonces he recordado que en esta época no sólo vuelven los niños al colegio, sino que las grandes editoriales deciden inundar todos los quioscos de España con coleccionables y fascículos cada vez más extraños, como "Rosarios: símbolos de la devoción cristiana en una colección única pensada para la oración y meditación". Bárbaro. Recuerdo que Sergi Nebot, una persona con mucho seny y más mala leche, propugnaba ya hace cinco años por colecciones como "Sopas del mundo", que incluyeran su bolsita con el plato preparado y la cucharas tradicionales de cada país, para que, "por lo menos, la gente saque algo de provecho y ese dinero no sólo sirva para llenar cajas y estantes".

Sólo con las novedades de Altaya y Salvat pueden contarse hasta 34 (!!) colecciones, que difícilmente serán terminadas por los compradores. ¿Motivos? Entre otros, la obligatoriedad de tener que ir durante (casi) incontables semanas al quiosco, con la esperanza añadida de que los números vayan llegando puntualmente y en el orden que corresponde; su paulatino aumento de precio, ya se sabe que la "oferta de lanzamiento" suele ser tentadora, pero luego las cosas cambian, y el precio final es exagerado. La idea de las editoriales es la de fidelizar al cliente, haciendo que se suscriba y conseguir que le envíen toda la colección a casa, a pagar en cómodos plazos, claro está. Las distribuidoras también se frotan las manos este negocio, utilizan a los quioscos y librerías como financieras. Por un lado, cobran por adelantado el género, para luego reembolsar el importe correspondiente al material que ha sido devuelto al almacén. Este más que discutible concepto mercantil se agrava cuando los reembolsos no se ajustan a lo que realmente se ha devuelto: se envían 5 revistan y se contabilizan 4, por ejemplo, lo que puede llegar a mermar la economía del pequeño negocio. Por otro lado, además del género más habitual (periódicos y revistas con más o menos tirada) que se suele recibir, las distribuidoras envían material que muy difícilmente será comprado, tales como revistas de armas norteamericanas o de jardinería británica: la cuestión es disponer del mayor dinero posible durante el mayor intervalo de tiempo. Una mierda y un abuso para el pequeño comerciante, del que es muy difícil rebelarse (y menos escapar). Una putada.

miércoles, 27 de agosto de 2008

Man in the dark

Vaya por delante: Man in the dark es una excelentísima novela, sí. (El argumento, aquí.)

Las primeras páginas del libro fueron demasiado tentadoras para mí, así que abandoné el engendro de Steve Alten, El lago - algo menos que una lectura para la playa. Así que estos últimos días me he dedicado a saborear cada una de las historias de Man in the dark, que es una y muchas a la vez: la vida de August Brill, un escritor viudo y jubilado, que, por ejemplo, durante sus noches de insomnio, imagina un mundo paralelo en el que una guerra civil asedia los EEEUU poco después de la polémica elección de George W. Bush como presidente, para no tener que enfrentarse a sus propios recuerdos ni a las tragedias de su familia más próxima, su hija y su nieta... aunque sirve como terapia para poder luchar contra el pasado. Debo reconocer que tenía mis dudas en lo que se refiere al "cuento dentro del cuento", en Oracle night me defraudó soberanamente que, en una de sus meta-historias, el narrador decidiera dejar a su protagonista encerrado en una habitación, y al no saber cómo sacarlo de allí, dar por acabado el cuento ("I realized that I was lost, that I didn't know what I was doing anymore. I had put Bowen into the room"). En Man in the dark la resolución de las aventuras de Owen Brick es coherente, forma parte de la razón de ser de la novela. Aunque extraña, es del todo necesaria. ¿Lo mejor del libro? Sin duda, su mensaje optimista, por encima de todo lo negativo que toca vivir: "the weird world rolls on", dicen.

Me alegra cerrar el mes de agosto con una novela tan buena como generosa con el lector. Creo que septiembre no podrá superar mis expectativas de ocio, después de Wall-E y El caballero oscuro, la serie televisiva Roma y La vida a l'abisme todo lo que llegue vendrá de regalo. Mi valoración de Man in the dark: un 9 sobre 10.

Añado (28/08):
Aquí se pueden leer, en castellano y por gentileza de El País, las primeras páginas de la novela; en este link de Papel en blanco se encuentra un excelente resumen de la novela (¡ojo!, isi se quiere, incluye spoilers - por si uno quiere saber demasiado) y, finalmente, en esta página hay un comentario del Daily Telegraph (in English).

martes, 26 de agosto de 2008

La vida a l'abisme

Fue en esos días que terminé también con la lectura de una de las novelas que más me han sorprendido este año, La vida a l'abisme, de Ferran Torrent. Un resumen: "La irresistible atracción de una vida llevada al límite. Esta historia impactante arranca el día en que el protagonista, un joven rebelde pero desconcertado, conoce en una partida de cartas a un personaje que le marcará durante mucho tiempo. El Rubio, un jugador de cartas profesional, le va a permitir asomarse a un mundo que desconocía y en el que se funden la sensualidad, el riesgo, la libertad y el aliciente de transgredir las normas de una sociedad que le condenaba a un futuro gris. Con La vida en el abismo, Ferran Torrent no sólo evoca uno de los personajes que más ha querido, sino que efectúa una magnífica reflexión sobre el juego como mecanismo inherente a la condición humana y describe a la vez un poderoso viaje de iniciación, el suyo propio, con el pulso firme del escritor que ha vivido para contarlo" (gracias Casa del libro).
A mi entender, es la mejor novela de Ferran Torrent desde Espècies protegides, aunque admito que me gustaron las otras historias sobre Valencia, por ejemplo, en Només socis me defraudó la desviación del tema principal (la sátira sobre la sociedad valenciana) para dar paso a un juego metaliterario que, más que dar por acabada una tetralogía sorprendente, le confiere un giro tan inesperado como innecesario. Por este motivo, el hecho de redescubrir un Ferran Torrent netamente "narrador" (en el sentido que explica historias, y no que "juega" con ellas, sin conferirlas de una seriedad y relevancia que, en realidad, no precisan) en un relato vivo y sorprendente, no deja de ser una gran notícia. Porque es aquí donde, a mi entender, el autor juega con ventaja, ya que domina este registro literario y convierte unas memorias en un homenaje hacia aquel que entendió que su forma de vida sólo podía ser coherente y necesario si se llevaba al límite. Valoración; un 8,5 sobre 10. Nota: Ventura Pons dirigió una película, La vida abismal basado en la novela, cuando pueda me pasaré por el video-club... o esperaré a que la emitan en La 2, todo depende.

Roma (la serie)

La misma semana que disfrutamos con Wall-E y El caballero oscuro también pudimos ver el final de una las mejores series televisivas que recuerdo: Roma. Su segunda temporada, con las historias del gran Tito Pullo y Lucio Voreno como hilo conductor, es tan fascinante como imprescindible. Pasados ya unos días desde que disfrutamos del último capítulo, creo que debo situar Roma como una de mis series favoritas, al mismo nivel que Perdidos, aunque ambas no pueden ni deben compararse. Eso sí, en los dos casos es necesario acomodarse en el sofá y simplemente dejarse llevar por la propia fuerza de las historias y sus personajes. En el caso de Roma, basándose en el carisma y la caracterización de sus personajes, desde Julio César, pasando por Atia, Marco Antonio, Bruto, Servilia, Cicerón, Cleopatra, César Octavio hasta llegar a Timón, por ejemplo.

Este el argumento de la primera temporada: "Cuatrocientos años después de fundar la República, Roma es la ciudad más rica del mundo, una metrópolis cosmopolita de un millón de personas, el epicentro de un imperio en expansión. La República se fundó en los principios del poder compartido y en la feroz competencia personal, sin permitir nunca a un solo hombre tener el control absoluto. Pero ahora, esos cimientos se están desmoronando, carcomidos por la corrupción y el exceso. Tras ocho años de guerra, los soldados Lucio Voreno y Tito Pullo se entrelazan sin darse cuenta en los hechos históricos de la Antigua Roma. Un drama seriado de amor y traición, maestros y esclavos, maridos y mujeres, Roma describe una era turbulenta que vio la muerte de una república y el nacimiento de un imperio."

jueves, 21 de agosto de 2008

Man in the dark

"I am alone in the dark, turning the world around in my head as I struggle through another bout of insomnia, another white night in the great American wilderness. Upstairs, my daughter and granddaughter are asleep in their bedrooms..."- así empieza la nueva novela de Paul Auster, Man in the dark, que ha salido hoy a la venta. No he aguantado la tentación y, ya en el metro, me he zambullido en sus primeras páginas. Mal hecho, ahora tengo dudas: mi lectura actual, El lago, de Steve Alten, está resultando tan farragosa como previsible, las ganas de aparcarlo se apoderan cada vez que empiezo un capítulo. Pero como no me queda mucho para acabarlo (apenas 100 páginas), supongo que aguantaré...

miércoles, 20 de agosto de 2008

The man who sold the world

MonicaMe y yo fuimos a cenar al Little Italy, restaurante no sólo estupendo en ambientación, calidad y atención, sino también por ofrecer a sus clientes música en directo basada en un cantante y su guitarra acústica. Durante la velada versionó canciones de Otis Redding (Hard to handle), Sinnead O'Connor (Nothing compares 2 U) o David Bowie (Space Oddity), entre otros. De este último, además, cantó The man who sold the world, aunque todos la recordamos por haber sido uno de los últimos singles de Nirvana, un grupo que considero sobrevalorado. De todas formas, como la estupenda versión de Kurt Cobain & Co. me evoca a una época llena de ilusiones, no puedo evitar dedicarle un breve comentario...

martes, 19 de agosto de 2008

Lamentable y pésimo servicio de Orange

Desde hace tres semanas no disponemos de teléfono fijo en casa. Y eso que he avisado unas cuantas veces al serivcio técnico de Orange para reportar el problema. La primera vez que les llamé realizé todas las pruebas que me indicaron, y como el problema persistía me pidieron un teléfono de contacto y una franja horaria para ponerse en contacto conmigo, además de asegurarme que paraban la facturación al no prestar el servicio. "Pueden llamarnos de 18h a 20h, que es cuando volvemos del trabajo y estamos en casa". Llamaron tres días consecutivos por la mañana, a eso de las 12h: no pudimos coger el teléfono - cosas que pasan cuando se trabaja en el sector de servicios. Iban pasando los días, y como nadie se dignaba a dar señales de vida, volví a llamar. "Su incidencia está cerrada al no haberle localizado". Con educación les expliqué que si me llamaban fuera del horario indicado poca cosa podríamos hacer. "Es que los técnicos llaman cuando pueden", se disculpó la señorita. Mi madre, profesora de vasta experiencia, siempre me ha dicho que cuando una frase empieza por "es que..." no puede acabar bien. ¡Cuanta razón! Pues nada, resignación y vuelta a empezar. Y, como antes, repetí mi teléfono y un horario de contacto vespertino. Esta vez hasta se dignaron a darme el número de incidencia, maravilloso. Luego añadieron: "Paramos la facturación al no prestar el servicio". "¿Mande?", pregunto. Pues eso, explican que es un proceso automático, incidencia cerrada = facturación abierta.

Seguimos: al día siguiente se obró (casi) el milagro: sonó el teléfono a las 17h. Descolgamos... pero colgaron al momento. "Volverán a llamar", pensamos. Pasaron las horas y nada, silencio. A la mañana siguiente se repitió la historia: llamaron a las 12h, por lo que no podíamos atenderles, ni hacer pruebas, claro está. En fin... Por la tarde (víspera de festivo) me animé y volví a llamar al servicio ese. "La incidencia está cerrada al no localizarle". Con (menos) educación le resumo el historial de llamadas y no-llamadas a la muchacha (¿Elisenda? ¿Inés? ¿Anna de Ikea?) y que sólo lo habían intentado dos veces. Su respuesta: "Es lo que han dicen los compañeros". Oséase: su palabra contra la mía. En fin, me abrió una nueva incidencia, parando otra vez la facturación y prometiéndome celeridad.

Ayer lunes por la tarde seguimos sin notícias. Sin paciencia y con ganas de guerra, pregunté por mi incidencia. La operadora no se acordó de colocar el "mute" en el teléfono, oí sus cuchicheos de consultas con las compañeras. Dos minutos más tarde: "Debido a un problema con el aplicativo de incidencias no hemos podido ponernos en contacto con usted". No me reí porque intenté ser educado, así que se hizo un breve silencio. Luego iba a decirle que su servicio es algo peor que lamentable y triste, pero la chica-del-otro-lado interrumpió mis pensamientos y me aseguró que esa misma tarde me llamarían, seguro. Obviamente, aún estoy esperando.

En resumen: después de varias semanas seguimos sin teléfono fijo, por lo que me siento estafado por un servicio técnico que no es tal y, lo que es peor, no se vislumbra una solución a corto plazo. Ya no me queda paciencia: el próximo paso será directamente darnos de baja. Y enviarles a mirar Cuenca (con todos mis respetos hacia los conquenses, of course).

lunes, 18 de agosto de 2008

Wall-E y la aspiradora

Sigo a vueltas con Wall-E, cada vez estoy más convencido de haber una película que se merece un 10. Como muestra, un botón...

domingo, 17 de agosto de 2008

El caballero oscuro y Wall-E

El miércoles pasado, el día de su estreno, fuimos a ver El caballero oscuro. El resumen: "Con la ayuda del teniente Jim Gordon y el nuevo y comprometido fiscal de distrito Harvey Dent, Batman se propone desmantelar las organizaciones criminales que infestan las calles de la Gotham City. Al principio la asociación demuestra ser efectiva, pero pronto se verán atrapados en un reino del caos desatado por una mente criminal en auge conocida por los aterrorizados habitantes de la ciudad como Joker, que introduce la anarquía en Gotham y obliga al Caballero Oscuro a cruzar aún más la fina línea que separa al héroe del justiciero" (gracias estrenosdecine). El hilo argumental es espléndido, la tensión y la acción apenas desaparecen de la pantalla y el personaje del Joker, magnético, llena todas las escenas en las que aparece. Eso sí, Batman no se queda a la zaga. A excepción de un pequeño momento en el que parece que la película ya ha terminado (cuando aún falta un personaje por aparecer) y por una (inaudita) concesión a la esperanza y a la buena fe de las personas, no hay nada que objetar a la que es, para mí, la mejor película de acción que he visto este año, muy por encima de "parodias" como Indiana Jones IV. Valoración: un 9 sobre 10.

El sábado, un poco de imprevisto, acabamos viendo Wall-E. Una joya llena de ingenio, sensibilidad y esperanza, que incluye una feroz crítica ecológica que no quiere esconder. El argumento: "Después de que la Tierra ha sido devastada por la contaminación ambiental, los humanos deciden abandonarla y dejar funcionando a robots WALL·E (Waste Allocation Load Lifter Earth-Class) para que la limpien. Cientos de años después solo queda funcionando un WALL·E, que ha desarrollado una personalidad propia y que junto a una cucaracha, continúa limpiando el planeta. Pero todo cambiará con la llegada del robot explorador EVA, diseñado para buscar la existencia de plantas y confirmar la posibilidad de subsistencia en la Tierra" (gracias wikipedia). El robot Wall-E atrapa desde la primera escena, de la misma forma que EVA, ese Ipod tan evolucionado que no sólo llega a tomar sus propias decisiones, sino que es capaz de aprender a sentir muy rápidamente. Por otro lado, quedan los homenajes cinematográficos a Soy leyenda, Matrix o 2001 - este mucho más explícito que los demás. Valoración: un 9,5.

Change, change, change

Al igual que Emeshing o Roenick, este también año yo también sufriré el síndrome change, change, change. Admito que todo se fraguó de manera bastante rápida, por lo que tardaré un poquito más en asimilar todos los cambios que implican un movimiento (hacia adelante) de este tipo. Por ahora, la alegría del momento supera los nervios y la curiosidad de empezar en un nuevo lugar.

martes, 12 de agosto de 2008

Bon Iver

Hablar con mi buen amigo S significa para mí descubrir artistas nuevos, ya que a nivel musical debo prefiero el pasado. Si oigo la radio es para sintonizar RAC105 o bien mi antiguamente denostada Kiss FM, los enterradores de Radio Club 25: en ambos casos priman los clásicos sobre las novedades. S me habló ayer muy positivamente de Bon Iver, y como no tenía ni idea de quién se trataba, he entrado en el imprescindible youtube y he escuchado unas cuantas canciones. No está mal, la verdad: me recuerda vagamente a la levedad de Cat Stevens. Música para escuchar con tranquilidad en el recogimiento de la intimidad, a media luz y una taza de te en la mesita de noche...


jueves, 7 de agosto de 2008

Los crímenes de Oxford y Expediente X

Estos últimos días he visto dos películas que intentaré borrar lo antes posible de mi memoria, Los crímenes de Oxford y Expediente X: Creer es la clave. Qué pena, esperaba muuucho más de ambas, la verdad.

Los crímenes de Oxford: me habían hablado mal de ella, pero ha resultado ser peor de lo esperado, sobretodo si se ha leído la novela. El libro de Guillermo Martínez no está mal, sinceramente. Se pasa un buen rato y las explicaciones matemáticas no se hacen muy pesadas. Así, uno de los más grandes problemas de la película es que se ha intentado traspasar las descripciones, diálogos y acciones casi de manera literal, con lo que llegan a obviarse detalles y se llega a situaciones risibles: la atolondrada escena en la que el protagonista (Elijah Wood) llega a la casa de la que será su anfitriona roza la incredulidad. También hay cambios en la historia que creo no deberían haberse realizado y que no desvelaré aqui ya que van ligados a ese final desvirtuado que nadie puede llegar a creer. Como dije en un post de Asane, aquí el único crímen lo ha perpretado Álex de la Iglesia y su equipo de guionistas.

Segunda decepción: Dudábamos entre Expediente X: Creer es la clave, La momia III y El superagente 86, al final nos decantamos por Mulder y Scully por motivos sentimentales, hace poco que vimos que la octava y novena temporada de la serie, nos apetecía saber cómo continuaba todo. Gran error. La historia en sí no tiene nada de terrorífico ni de Expediente X, hay capítulos que dan mucho más miedo (ahora mismo recuerdo el de una niña poseída por el espíritu vengativo de un policía, por ejemplo), y por lo que se refiere a la relación de los dos agentes, demasiado drama y rollo sentimental. Además, ninguna explicación de qué fue de Mulder desde que acabó la serie (una cosa es segura, ha perdido el sentido del humor), a pesar de que se ha publicitado de esa forma, y se echa de menos algún que otro personaje, como el agente John Dogget. En definitiva, película aburrida e innecesaria cuyo máximo interés es saber cuanto falta para que acabe.