sábado, 29 de septiembre de 2007

El último libro de Woody Allen

Pura anarquía es su título, y, visto lo visto, me parece que este es un buen título para dejar de escribir. A excepción de dos o tres cuentos, el resto me ha parecido tan exagerado como exento de gracia o sentido del humor: el recurso del símil y la metáfora absurda acaba cansando y, lo peor, careciendo del sentido primario del humor. Casi casi puedo decir que me he aburrido. Así que de estos cuentos (que no relatos, con Woody Allen lo fantástico es lo habitual) me quedo sólo con Gloria Aleluya, ¡adjudicada!, la historia de un escribiente que se dedica a redactar salmos, y El sol no sale para todos, donde el Infierno de Dante sirve para introducir y finalizar la historia de unas reformas inacabables y carísimas en una casa nueva. Lamentablemente, el resto de historias sólo ha despertado en mi añoranza de Sin plumas o Cómo acabar de una vez con la cultura, otras recopilaciones de cuentos de Woody Allen, mucho más logradas, inteligentes y divertidas. Valoración: un 4 sobre 10.
Por si os interesa, en la contraportada de Pura anarquía se puede leer un breve resumen: "Sólo un genial humorista como Woody Allen podría concebir un musical en torno a la Viena Fin de Siècle en el que Alma Malher se la pegara, sucesivamente, a Gustav Malher, Walter Gropius, Oskar Kokoschka, Franz Werfel, Gustav Klimt, Egon Schiele, Ludwig Wittgenstein y Karl Popper. El viacrucis por el que pasa un incauto que confía las reformas de su casa a un contratista sospechosamente sensato; un delirante intercambio epistolar entre el director de unas colonias de verano y el padre de uno de los niños (bastante zoquete, todo sea dicho) que pasa allí las vacaciones; las vicisitudes de un hombre que, en plena moda New Age, aspira a levitar pero que se lanza a practicar sin dominar la técnica... Éstas son algunas de las divertidas situaciones que describe Allen en su nuevo libro. Además de psiquiatras que acaban peor que sus pacientes, y desdichados actores dispuestos a hacer lo que sea para poder comer, desfilan por estos relatos sociedades estrafalarias, como la empresa que subasta en eBay oraciones para que se cumplan deseos... sin demasiadas garantías, e ingenuos a los que les quieren vender trajes que exhalan olores, proveen de agua o recargan el móvil con sólo frotarlo contra una de sus mangas". Pues eso.

lunes, 24 de septiembre de 2007

Ensayo sobre la ceguera

Esta tarde he acabado la muy desasosegante lectura de Ensayo sobre la ceguera, de José Saramago. Insisto en lo de desasosegante (ver breve comentario en este post anterior), ya que no es un libro que se lea fácilmente ni que levante los ánimos del (valiente) lector. Pero no quiero anticiparme en mi comentario, este es el resumen del argumento: "Una ceguera blanca se expande de manera fulminante. Internados, en cuarentena o perdidos por la ciudad los ciegos deben enfrentarse a lo más primitivo de la especie humana: la voluntad de sobrevivir a cualquier precio. José Saramago teje una aterradora parábola acerca del ser humano, que encierra lo más sublime y miserable de nosotros mismos".
Sin duda alguna, la propia temática de la novela nos advierte de que no es una lectura fácil de asumir: es un libro duro, sin concesiones, donde, a partir de un punto de origen que podría no ser tan irreal, sale a relucir lo peor del género humano. El narrador describe los hechos con frialdad, desde la distancia con el que se conciben los ensayos, con un estilo farragoso, pesado y que muchas veces bordea los límites del aburrimiento del lector: la falta de puntos o de signos que permitan seguir el lógico cauce de una conversación, son un buen ejemplo de ello. Este Ensayo... no sólo lo es en su temática, sino también en su escritura y concepción.
De todas formas, lo cortés no quita lo valiente, y el hecho de que no sea una lectura apta para todos los públicos, no implica que no deba recomendarse ni alabar su lectura: son este tipo de novelas las que nos hacen abrir los ojos (nunca mejor dicho) y las que mantienen en alerta nuestras conciencias, haciéndonos reflexionar y yendo un poquito más allá en nuestra visión del mundo. Mi valoración: un 8 sobre 10.
Después de tanto abatimiento, necesito algo mucho más banal: en la mesita de noche me espera Pura anarquía, de Woody Allen.

Concierto de Travis y Los abandonados

Ayer fuimos al concierto de Travis que, organizado por el Ayuntamiento de Barcelona por las fiestas de la Mercé, tuvo lugar enfrente de la antigua fábrica DAMM. Travis es uno de esos grupos que de vez en cuando apetece escuchar, es música bastante tranquila y relajante, pero por los que difícilmente pagaría más de 2o euros para ver en directo. Que tocaran muy cerca de casa (a dos calles) y que fuera gratis total era motivo de fiesta y alegría, así que, por una vez, felicito a la Comisión de Fiestas por haber invertido correctamente nuestros impuestos (bueno, supongo que los vecinos que tuvieron que sufrir el concierto, en plena calle Rosselló, no pensarán lo mismo).
Como empieza a ser habitual, estuvimos más cerca de la barra del bar que del escenario, lo que no evitó que intentáramos tararear algunas de las canciones más conocidas como Sing, Side o Flowers in the window, por ejemplo. Y digo intentar porque la acústica fue bastante mala, entre los acoplamientos sonoros y que, en algunos momentos, apenas se distinguía la voz de la guitarra, había que recurrir a la (mala) memoria para seguir las canciones. Lo mejor: el precio de la cerveza: 1 euro el vaso de 0,33 cl. Precio de antes del euro, impresionante.
El viernes vimos Los abandonados, película que debería hacer honor a su nombre y desaparecer de las estanterías. El argumento: "Tras el fallecimiento de su madre en extrañas circunstancias, Marie (Anastasia Hille) se ve obligada a regresar desde Estados Unidos a su país de origen en la Europa del Este. Al llegar le comunican que su progenitora le ha dejado en herencia una granja situada en las montañas, lugar que se cree maldito y donde vivió recluida los últimos años antes de morir. Intrigada, Marie decidirá acercarse a la hacienda y echar un vistazo por su cuenta, ajena al horror que allí se esconde". La diferencia mayor entre Los Abandonados y La cosecha es que la primera, por lo menos, da algo de miedo... pero es que no tiene ni pies ni cabeza. A ver, tiene un hilo conductor nítido (introducción, desarrollo, final), pero hay tantas incoherencias y cosas sin explicación que, cuando acaba la película, hay más dudas sobre lo que se ha visto que las sensaciones que se derivan. Valoración: un 4 sobre 10 (porque asusta un poquito, que si no...)

sábado, 22 de septiembre de 2007

Más Frasier y concierto de The Pinker Tones

En el post anterior sobre Frasier me olvidé de destacar el doblaje de esta magnífica serie: no hay personaje principal que no tenga un registro acorde a su personalidad (sobre todo, Frasier y Niles), y, además, no desmerece en absoluto a la versión original. Seguro que sin un trabajo tan pulido el resultado final sería otro.
Por otro lado, destacaré el próximo concierto de The Pinker Tones en Barcelona, donde presentarán su nuevo disco y habrá alguna que otra sorpresa: tendrá lugar el viernes 5 de octubre, a las 22h, en la sala Apolo. Las entradas pueden comprarse en el FNAC, Ticktackticket o puntos habituales.

jueves, 20 de septiembre de 2007

Frasier

Para paliar la (en todos los sentidos) desasosegante lectura de Ensayo sobre la ceguera, de José Saramago, nada mejor que la revisión de una de mis series favoritas: Frasier. Gracias a Roenick estoy volviendo a disfrutar de la 5a temporada del psiquiatra de Seattle, uno de los personajes que más me ha hecho reír. Para los que no conozcan la serie, un breve resumen extraído de la wikipedia (iba a hacerlo yo, pero como he visto que allí estaba bastante explicado, qué perder el tiempo, jeje):
"El Doctor Frasier Crane es un psiquiatra que presenta un consultorio de radio en la KACL de Seattle. Está divorciado y tiene un hijo que vive con la madre. La productora del programa y amiga de Frasier es Roz Doyle, y, entre otros compañeros de la cadena, están Bulldog, presentador de deportes, Gil Chesterton, crítico gastronómico, y el freakie Noel Shempsky. Tiene un hermano, Niles, que es también psiquiatra e igual de esnob y arrogante. De él recibe la noticia de que su padre, Martin Crane, ha tenido un accidente en el baño. Tras debatir entre ingresarlo en una residencia o alojarlo en casa de Frasier, finalmente se inclinan por esta última opción. Martin se instala junto con su perro Eddie, que no cae bien a Frasier. Además, Frasier contrata a Daphne Moon como enfermera y fisioterapeuta para su padre. De este modo ve definitivamente perturbada su paz y tranquilidad.
Los principales escenarios en los que se desarrolla la acción son el apartamento de Frasier, la emisora donde trabaja y el Café Nervosa que está en la calle Pike con la 3ª Avenida, donde suele reunirse con su hermano. Sólo en un capítulo emprenden un peregrinaje tortuoso en búsqueda de otra cafetería "habitual", por culpa de un cantantautor que es contratado para actuar en el café y atormenta los oídos de los hermanos Crane, grandes melómanos y amantes de la ópera. Tras el divorcio de Niles, también se desarrolla la acción en su apartamento. Gran parte del humor de la serie deriva de la búsqueda de Frasier del romance; de los conflictos sociales, especialmente entre los atildados hermanos Crane y la "clase obrera" encarnada en Martin y Daphne; también de la pomposidad de Frasier como celebridad menor en la ciudad y su exagerada pedantería".
Recuerdo que descubrí la serie un domingo por la noche, en Canal Plus, después de ver un partido de fútbol. De eso hará ¿6 años?, quizá. En fin... ¡Gran revelación! Me pregunto dónde estará la magia para hacerme reir con cada episodio, supongo que es una mezcla de todos los ingredientes: unos actores ajustadísimos a sus papeles, unos guiones inteligentes y perfectamente construidos, y unas tramas atemporales y que, a pesar de la aparente distancia (con la sociedad que se nos presenta, por ejemplo) son muy cercanas a nosotros. Creo que en España sólo se han acercado a este humor con las primeras temporadas de 7 vidas, aunque, para mi, y a pesar de su indudable calidad, sigue estando bastante lejos de Frasier.

miércoles, 19 de septiembre de 2007

La (mala) cosecha

Ayer tuvimos la ocurrencia de alquilar en el videoclub La cosecha, otra de esas películas que, por suerte, no vimos en el cine. Sinopsis: "Katherine, antigua pastora protestante, dejó los hábitos tras perder a su hija y a su marido cuando estaban de misión en Sudán, y ahora busca respuestas por medio de la ciencia más que de la oración. Como profesora de universidad, se ha convertido en una autoridad en la refutación de fenómenos religiosos. Hasta ahora, no hay misterio divino que no haya podido resolver. Sin embargo, cuando el maestro de escuela rural Doug Blackwell apela a su ayuda para esclarecer una serie de extraños sucesos que la gente de su pueblo cree que han sido enviados por Dios, Katherine y su compañero Ben se dan cuenta de que a veces los milagros pueden ser traicioneros y que la línea entre fe y superstición es peligrosamente delgada. Escondido entre los bosques y las tierras pantanosas de Louisiana, Haven es un pueblo en el que las reglas de la razón parecen haberse reescrito. Un niño ha muerto y el río se ha vuelto sangre; esto es sólo el principio de lo que parece ser una reedición de las diez plagas bíblicas sobre el pueblo" (gracias Labutaca).

El planteamiento es interesante, lo mismo que el trailer que pudimos ver repetidamente en el cine, para qué negarlo. Lástima que la película no lo sea. Una de las peores cosas que le pueden pasar a un film de terror es que no de miedo, y yo estuve todo el metraje entre el bostezo y el "a ver qué explicación le dan a todo eso", pues hay muchas escenas que rayan lo comprensible. Tampoco es que las explicaciones convenzan mucho, al acabar la película queda solo la sensación de "Vale. ¿Y? ¿Al final es eso?". Por otro lado, los personajes son tan planos como previsibles, supongo que no se puede esperar más. Valoración: un 4 sobre 10 (por los efectos especiales, básicamente). Por cierto, ¿por qué se llama la cosecha?

lunes, 17 de septiembre de 2007

Ocioso

A partir de ahora me declaro oficialmente ocioso, libre de toda obligación estudiantil... Sí, lo he conseguido: ¡ya soy licenciado! (Bueno, lo admito, tengo que esperar que la nota se haga oficial en las actas, pasar por secretaria, hacer el recuento de créditos y pedir el título - ¡¡yuppie yuppie hey!! - sólo son trámites). Supongo que será una sensación rara aquella de no tener obligaciones después del trabajo, de que se acerquen las épocas de examen y que a mi no me entre ese cosquilleo en el estómago... ¡Pero ya era hora, de verdad!
En fin, así que ahora me dedicaré a otras cosas, como por ejemplo... aprender a cocinar comida vegetariana. Sí, hoy me he apuntado a un cursillo: tres meses, 90 minutos a la semana, sin exámenes y aprendiendo cosas que podré aplicar en la vida real. Y, además, no creo que nadie me pida que le cocine para fin de año o cosas así, ¡jejeje!

sábado, 15 de septiembre de 2007

Premonición (7 días)

Ayer vimos una de esas películas que, en su momento, quisimos ver en el cine, y que, por suerte, no lo hicimos, Premonicion (7 días). Interpretada por Sandra Bullock y Julian McMahon (el Dr. Troy de Nip/Tuck), este es el resumen de la película: "Linda Hanson tiene una casa preciosa, un marido que la quiere y dos hijas adorables. Su vida es perfecta, hasta que recibe una devastadora noticia: su marido Jim ha fallecido en un accidente de coche. Es lo peor que le podía pasar a esta amante esposa y madre. Pero, ¿se lo ha imaginado? Al despertarse a la mañana siguiente, Linda descubre que su marido sigue vivo. En un principio, Linda cree que el accidente ha debido de ser una pesadilla... hasta que ocurre de nuevo. Algunos días Jim sigue a su lado cuando se despierta, pero otros debe enfrentarse a la realidad de haberse quedado viuda. Por alguna razón inexplicable, los días están desordenados. La traumática premonición de Linda desencadena una serie de extraños sucesos que alteran el tiempo. Su mundo está patas arriba y estas circunstancias surrealistas hacen que descubra que su vida quizá no era tan idílica como parecía. En un intento desesperado por salvar a su familia, Linda lucha furiosamente contra el tiempo y el destino para intentar conservar todo lo que ella y Jim han construido juntos" (gracias Filmaffinity).
A pesar de las digresiones temporales (es difícil situarse en el día correcto de la semana) la trama llega a seguirse con interés, básicamente para saber cómo acaba todo. El final es interesante y coherente, a mi parecer le sobra el epílogo místico - religioso, aunque es una manera de darle un punto y final a la historia. Eso sí, de vez en cuando es inevitable mirar el reloj o decir cosas como "mira, ese es John Abruzzi de Prison Break" o "aquel salía en 24, ¿no?". En fin, mi valoración: un 6,5 sobre 10, las tardes de domingo, vamos.

martes, 11 de septiembre de 2007

Tokio Blues (Norwegian Wood)

Hará unos cuantos años, el padre de un buen amigo me dejó una novela del escritor japonés Yukio Mishima, El marinero que perdió la gracia del mar. A pesar de que no se trata de un libro muy largo, me costó muchísimo acabarlo, el estilo lento y contemplativo fue un hueso duro de roer. Admito que, desde entonces, no he sido capaz de leer nada de Mishima, para mí ha quedado estigmatizado y relegado al olvido (justificadísimo) con Hawthorne o Pérez Galdós, entre otros. (Nota: recomiendo el artículo que escribió Javier Marías sobre Mishima en su ¿novela? Vidas escritas, muy divertido). Supongo que por esta manía mía hacia Mishima no había leído nada más "oriental", pesar de haber hojeado, en más de alguna ocación, alguna novela de Kenzaburo Oé, por ejemplo. El caso es que, por recomendación de Emeshing, he leído Tokio Blues (Norwegian Wood) de Haruki Murakami.
Esto es lo que se lee en la contraportada del libro (ojo, ¡spoiler!): "Toru Watanabe, un ejecutivo de 37 años, escucha casualmente mientras aterriza en un aeropuerto europeo una vieja canción de los Beatles, y la música le hace retroceder a su juventud, al turbulento Tokio de finales de los sesenta. Toru recuerda, con una mezcla de melancolía y desasosiego, a la inestable y misteriosa Naoko, la novia de su mejor -y único- amigo de la adolescencia, Kizuki. El suicidio de éste les distancia durante un año hasta que se reencuentran en la universidad. Inician allí una relación íntima; sin embargo, la frágil salud mental de Naoko se resiente y la internan en un centro de reposo. Al poco, Toru se enamora de Midori, una joven activa y resuelta. Indeciso, sumido en dudas y temores, experimenta el deslumbramiento y el desengaño allá donde todo parece cobrar sentido: el sexo, el amor y la muerte. La situación, para él, para los tres, se ha vuelto insostenible; ninguno parece capaz de alcanzar el delicado equilibrio entre las esperanzas juveniles y la necesidad de encontrar un lugar en el mundo" (gracias Fnac).
La buena notícia: lo he acabado en una semana, está escrito con un estilo bastante peculiar que hace que la lecura sea rápida y fluida. La mala: la trama (las tribulaciones de un japonés en el Tokio de finales de los 60) no me ha interesado, en ningún momento he sido capaz de ponerme en la piel del protagonista, de intentar asimilar algunas de las cosas que le ocurren. Todo es frío, aséptico, descriptivo, como si estuviésemos leyendo un libro de cocina internacional. Igual es interesante como ejercicio de estilo, pero por lo demás... Valoración: un 6,5 sobre 10.

domingo, 2 de septiembre de 2007

De Bourne, literatura y... ¡¡vacaciones!!

Ayer fuimos a ver El ultimátum de Bourne, tercera (y última parte) de las aventuras del cada-vez-menos amnésico agente-asesino norteamericano. Según podemos leer, el argumento se resume en que "en el nuevo capítulo de esta saga de espionaje, Bourne seguirá las huellas de su pasado para poder encontrar su futuro. Deberá pasar por Moscú, París, Londres, Madrid, Tánger y Nueva York en un intento de deducir quién es el verdadero Bourne, mientras le persiguen policías, agentes federales y la Interpol". ¿Mi opinión? No creo que supere la trama de las dos primeras películas (El caso Bourne y El mito de Bourne), aqui la falta de evolución y caracterización de los personajes, uno de sus puntos fuertes y que la diferenciaba, por ejemplo, de James Bond, se ha maquillado con excelentes escenas de acción y momentos de altísima tensión. Muy recomendable, sí. De todas formas, es preferible haber visto las dos primeras antes de acercarse a esta, aunque el buen rato y el correcto entendimiento están asegurados. Valoración: un 8 sobre 10.
Literatura: ya tengo lectura para las próximas semanas: Ensayo sobre la ceguera, de José Saramago, y Tokio Blues (Norwegian Wood), de Haruki Murakami. No es del estilo que he estado leyendo ultimamente (casi casi sólo novela policiaca), así que será un reto intentar afrontar esta lecturas algo más "espesas", admito que no pude con Vázquez Montalbán (El premio) ni con García Márquez (La hojarasca).
Para acabar, tan pronto como apague el ordenador, Mónica y yo haremos las maletas: ¡nos espera una semana de vacaciones entre playas, talaoits y buena comida! Así que, entre otras cosas, no habrá actualizaciones del blog... ni pienso mirar el correo electrónico hasta que volvamos. Por alguna cosa lo llaman vacaciones, ¿no? ¡Jeje!

sábado, 1 de septiembre de 2007

La caja Kovak

Ayer vimos La caja Kovak: "David Norton, un escritor norteamericano de novelas de ciencia-ficción, es invitado a una paradisíaca isla del mediterráneo para dar una conferencia. Llega hasta allí con su pareja, que esa misma noche acepta casarse con él. A las pocas horas, su prometida se tira por la ventana del hotel. Parece un suicidio, pero no tiene sentido, al menos para él. Nada tiene sentido tampoco para Silvia, una joven turista que ha sobrevivido a su propio intento de suicidio. La chica no recuerda qué le pasó pero está segura de algo: nunca ha tenido intención de quitarse la vida. Sin embargo, algo la forzó a saltar desde un balcón en contra de su voluntad… El escritor trata de salir de la isla, y se lo impiden: alguien roba su pasaporte en el aeropuerto y en su lugar deja un papel con la palabra suicidio. En ese preciso instante una persona se lanza al vacío ante sus ojos. ¿Es posible que algo o alguien esté forzando a que la gente se quite la vida?"
Es una película que tan pronto se ha visto, se olvida: para qué negarlo. El arranque es bastante interesante, y aunque luego pierde el interés y se hace algo pesadilla, se deja ver. Curiosidad: el protagonista, llamado Norton, define al principio de la película las ideas para sus novelas como virus que penetran en su cuerpo... Y luego, al final, debe luchar contra un virus que le quieren inculcar, así que el nombre ese (Norton) no debe ser casual. Igual debería dar gracia, pero qué quereis que os diga. Y la caja Kovak esa, no es que pinte mucho, que digamos. Valoración: un 6,5 sobre 10, pasar el rato.