sábado, 30 de junio de 2007

Takeshi debe tomar drogas...

... y no invita, aunque debería hacerlo, pues serviría de gran ayuda para la compensión de su última película, Takeshis. Sinopsis: "Beat Takeshi vive la ajetreada, y a veces surrealista, vida de una celebridad del mundo del espectáculo. Pero su doble, Kitano, un cajero de un supermercado, es todavía un desconocido actor esperando su gran oportunidad. Tras cruzar sus pasos con Beat Takeshi en una serie de frustrantes audiciones, Kitano parece caer misteriosamente en un estado de fantasía en el que sobresalen aspectos de la vida real de Beat y de su violenta personalidad en la pantalla" (gracias Cines Renoir). Bueno, por lo que entendí, se entremezclan varios niveles de realidad, del estilo el-sueño-dentro-del-sueño y bla-bla-bla. O dicho de otra manera: todo está permitido, no importa si el argumento carece de sentido o es incoherente o no se entiende. Mi amigo Emeshing, que me acompañó durante el "viaje", me comentó que esta era, de largo, la peor película de Kitano, muy lejos de su estilo habitual (admito que no he visto ningua película suya). ¿Será que Takeshis no es más que una inmensa broma de su director?
Lo mejor fue volver a un cine al que hacía casi 10 años que no iba, el Renoir Floridablanca. Aunque, cuando fui a ver El Show de Truman en 1998, no se llamaba así (sólo Floridablanca), y no era una multisala.

martes, 26 de junio de 2007

Después de San Juan

Pues sí, después de pasar una magnífica verbena de San Juan en casa de Roenick (nota: jugar contra él a los bolos de Wii es como si el Caja San Fernando jugase en la NBA: es imposible ganar, se trata de perder por los menos puntos posibles), tocaba descansar y no hacer nada. Así que el domingo vimos dos películas en DVD (además del partido de la baloncesto entre el FC Barcelona y el Real Madrid... que NO pienso comentar): la japonesa Premonición y Pequeña Miss Sunshine.
La primera película no tiene nada que ver con la que se estrenó recientemente en España, Premonición (7 días), con Sandra Bullock, sino que trata de "mientras maneja felizmente con su esposa e hija por las afueras de la ciudad, Hideki Satomi para en una cabina de teléfono para enviar un email. Allí descubre un pedazo de diario con la foto de su hija en el, y un articulo describiendo su muerte en un accidente de tránsito. Con un sentido horrible de premonición y corazonada, presencia la terrible colisión de automoviles que han sido apropiadamente descritos en el artículo. El padre, aflijido, se vuelve obsesivo con descubrir el misterio del diario". Bueno, dicen que es de miedo y esas cosas, pero de sustos, sólo recuerdo uno. Por lo demás, hay trozos que no se entienden (que rayan la coherencia cinematográfica, oí decir una vez), apenas hay diálogos, la acción transcurre muy lentamente... ideal para la siesta, vamos. Valoración: un 4 sobre 10.
Por otro lado, Pequeña Miss Sunshine es una pequeña joya que hay que mimar. Para aquellos que no la hayan visto, simplemente decir que se trata de una historia tan sorprendente como tierna, que no solo despierta la sonrisa del espectador, sino también un sentimiento de complicidad con los personajes. "Pequeña Miss Sunshine" es una comedia de carretera sobre una familia americana que rompe cualquier molde. La película presenta a una de las familias más desestructuradas de la historia reciente del cine: los Hoover, cuyo viaje a un concurso de belleza preadolescente no sólo provoca un cómico caos, sino también muerte y transformación, echando un conmovedor vistazo a las sorprendentes recompensas de ser un perdedor dentro de una cultura obsesionada con la victoria". La escena del baile es impagable, de verdad. Valoración: un 9 sobre 10.

domingo, 24 de junio de 2007

Si menges una llimona... / Si comes un limón...

Aprovechando la semana de vacaciones, leí también Si menges una llimona sense fer ganyotes, de Sergi Pàmies, donde se "combinan situaciones cotidianas y fantásticas que profundizan en emociones comunes con las que resulta fácil identificarse. El amor no correspondido, la desconfianza, las dependencias familiares, el exceso de soledad o de compañía y los deseos insatisfechos son algunos de los elementos que caracterizan este libro, del que Enrique Vila-Matas escribió: Al final acabas comprendido que Pàmies te ha vendido como en realidad es un libro interminable, infinito" (gracias Fnac).

Como en todos los libros de relatos, el resultado es desigual y algo irregular. Hay cuentos excelentes (La nostra guerra, Monovolum o Precisament parlàvem de tu) mientras que hay otros desconcertantes (Com dues gotes d'aigua, El pou), que rompen con las líneas argumentales iniciadas en L'altra vida. Se agradece que Sergi Pàmies no haya escogido el camino fácil, el de ironía y la risa cómplice basado en el arranque de una situación ya de por sí absurda (tipo Quim Monzó), sino que haya buscado la complicidad con el lector a partir de la descripción cotidiana de la realidad, lo que, después de su lectura, lleva a un primer intento de sonrisa, aunque luego comprendemos la tristeza y la sensación de abatimiento de la que se habla. Creo que se trata de un libro triste y bastante desalentador, aunque, por otro lado, muy recomendable. Valoración: un 8,5 sobre 10. (Nota: el libro se puede comprar tanto en catalán como en castellano).

sábado, 23 de junio de 2007

Prison Break 2x22, Heroes 1x20

Sin duda alguna, Prison Break es de las mejores series que recuerdo. El último capítulo de la segunda temporada, aunque en algunos momentos parece que los guionistas trataron de cerrar algunas tramas de forma precipitada, es francamente impresionante. Tengo muchísimas ganas de ver la tercera temporada, de la que se dice, por cierto, que será la última. Toca esperar hasta octubre, psep. Recomiendo a los seguidores de las serie la web http://www.prisonb.com/ donde encontrareis notícias, curiosidades, avances, etc.
Heroes: ya sólo nos quedan por ver los tres últimos capítulos de la primera temporada. A diferencia de Prison Break esta serie no engancha desde el primer momento, la trama se desarolla poco a poco, los personajes se van perfilando capítulo a capítulo. Así llegamos al capítulo 20, que me ha parecido, de largo, el mejor de la temporada. Sólo con que se mantenga el nivel la serie igualará a Prison Break en lo que a intensidad y emoción se refiere... y eso es mucho.

viernes, 22 de junio de 2007

La ciudad sin tiempo

Esta semana conseguí acabar La ciudad sin tiempo, de Enrique Moriel. Según la web del Fnac, "Marta Vives, joven ayudante del abogado Marcos Solana, trabaja en el esclarecimiento de la misteriosa muerte de un prohombre de la alta sociedad barcelonesa actual. A lo largo de la investigación, Marta no sólo deberá lidiar con las oscuras fuerzas que tienen que ver con el siniestro, sino que se verá implicada en la pugna que a lo largo de los siglos su familia ha mantenido con otra estirpe antigua de la ciudad, los Masdeu. Acudirá a su encuentro un inquietante narrador surgido de los bajos fondos de la Barcelona medieval, perseguido por la Inquisición, abanderado del pueblo, y cuyo rostro reencontramos en momentos decisivos de la historia de la ciudad. Marta y este espíritu maldito nos acompaña en una fascinante búsqueda, a través de luces y sombras, que el fugitivo plantea así: ¿qué prueba tenemos de que en el combate entre el Bien y el Mal, entre Dios y el Diablo, ganó el primero?"
Bueno, no hay gran cosa que explicar: la "cosa" va bastante bien hasta que aparecen las diatribas religioso-filosóficas sobre el Bien y el Mal (la última parte del libro). Lo mejor es que la historia de la ciudad de Barcelona se narra en primera persona, se agradece el esfuerzo de enseñar al lector cómo se construye una ciudad (por lo que parece, sin respetar a sus muertos) sin tener que echar mano de enciclopedias o manuales. Lo peor: insisto, los diálogos sobre Bien y el Mal, ciertas licencias histórico-literarias, la elección de los nombres de los personajes, que raya lo simple, y el número de páginas, a todas luces excesivas: 472. Eso sí, hay que reconocer que la novela está bien escrita, no hay problema en ir pasando capítulos. Valoración: un 6,5 sobre 10.

sábado, 16 de junio de 2007

The Traveling Wilburys... y Sergi Pàmies

El otro día leí en el diario ADN que se habían editado en CD los dos discos de los Traveling Wilburys, grupo integrado por George Harrison, Jeff Lyne, Roy Orbison, Tom Petty y Bob Dylan. De todas formas, a pesar de tratarse de un supergrupo, nunca fue muy conocido, supongo que debido al carácter de divertimento y distracción que representaban los Traveling para sus propios integrantes, que estaban más preocupados en sus propias carreras. Yo me compré los discos (Volumen I y Volumen III) en vinilo allá por los años 88 y 90 (sí, cuando costaban 1200 pesetas en Discos Castelló) y, como en el caso de otros grupos que siempre me han perseguido (Beatles, Police, Oasis, etc), de vez en cuando volvía a escucharlos. Motivo este suficiente para ir al FNAC y comprarlo.
Ir al FNAC representa un verdadero peligro para los compradores como yo. Mi idea era entrar, coger el CD y salir, pero como tenía algo más de tiempo, decidí pasarme por la sección de libros. Así fue como, con más curiosidad que interés, decidí echar un vistazo al libro de relatos (o cuentos, a saber dónde está la diferencia) de Sergi Pàmies Si menges una llimona sense fer ganyotes. Fue leer la primera frase ("Vaig haver de morir-me per saber si m'estimàven") y decidir comprarlo. De camino a casa tuve tiempo de leer los dos primeros relatos (L'altra vida, La nostra guerra) y he disfrutado tanto que creo que se merecen una relectura en el sofá de casa, sin tener que vivir el ajetreo del metro. Antes, eso sí, acabaré de leer La ciudad sin tiempo, de Enrique Moriel, una original manera de explicar la historia de la ciudad de Barcelona.

viernes, 15 de junio de 2007

Despilfarro

Con motivo de la Feria del Libro de Frankfurt, la Generalitat invertirà 12 millones de euros en promocionar la cultura catalana. Oséase, 2.000 millones de las antiguas pesetas. Hm. Entiendo que sea necesario impulsar la literatura y esas cosas (bla bla bla), pero gastarse tanto dinero me parece no ya un despropósito, sino un despilfarro. Los responsables dicen que el dinero no sólo servirá para la Feria del libro, sino para más de 80 actos que tendrán lugar en Alemania. Al presupuesto luego habrá que añadirle los más de 100 escritores, los castellers y los artistas catalanes invitados, además de los políticos (con sus dietas y extras) y sus cortejos y acólitos y chupópteros varios. En la novela Bearn o la Sala de les nines, de Llorenç Villalonga, la protagonista (cuyo nombre no recuerdo) comenta, a raíz de un préstamo que le hace el rey de Francia, "que són 600.000 francs entre tots els francesos?": lo mismo se puede aplicar aqui, "¿qué son 12 milloncetes de euros entre todos los catalanes?". Entiendo que promocionar Catalunya es necesario y que el Govern debe invertir, pero con siempre con límites. Estoy seguro de que si en vez de 12 millones fuesen 6, la cosa no cambiaría mucho. ¿Y qué se podría mejorar con esos 6 millones? Buff...
Por otro lado, destacaría que no vaya ningún escritor que se exprese únicamente en castellano. Ni Eduardo Mendoza, ni Juan marsé, ni Carlos Ruiz Zafón, ni Javier Cercas, ni... : "para no quitar protagonismo a los escritores catalanes", dicen. Y añaden que "igual vienen con sus editoriales". Terrible. En fin, no me lo creo, ya que, desde el principio, cuando se supo que Catalunya iba a ser la región invitada a la Feria de Frankfurt, se ha trabajado con la premisa (y con la determinación) de que la literatura catalana "només és aquella que hom escriu en català". Va a ser que no.

martes, 12 de junio de 2007

Libros (demasiado) extensos

Leo en El Mundo que Javier Marías ha terminado (por fin) su trilogía de Tu rostro mañana. En total, sumando las tres novelas (Fiebre y lanza, Baile y sueño y Veneno, sombra y adiós), serán más de 1500 páginas, sin duda, un reto (o una ofensa) de cara al lector. Creo que este famosísimo escritor se equivoca al exigir tanta dedicación por parte de sus lectores, sobre todo si tenemos en cuenta que sus novelas no son fáciles de leer (demasiadas frases que no parecen acabar nunca, demasiado monólogo interior, etc) a pesar de su excelente capacidad creativa y narrativa. Además, me parece tremendo que se hayan necesitado tantas páginas para explicar una historia. ¿Era necesario? Supongo que algún día lo volveré a intentar, Fiebre y lanza me decepcionó tanto que cesé en mi empeño de leer a Marías, y eso que disfruté sobremanera con Corazón tan blanco, Mañana en la batalla piensa en mi o Negra espalda del tiempo.
Pensar sobre la desmesurada extensión de varias novelas me ha hecho recordar algunos de los "tochos" (por su peso y argumento) que, por diferentes circunstancias, sí logré acabar de leer: Las esquinas del aire, de Juan Manuel de Prada (544 páginas); La sangre de los inocentes, de Julia Navarro (600 páginas); Neue Vahr Süd, de Sven Regener (632 páginas); El último catón, de Matilde Asensi (640 páginas); Pandora en el Congo, de Albert Sánchez Piñol (528 páginas); La rosa de Jericó - Evlex, de Francisco Martos (750 páginas)...
Me pregunto qué es lo que impulsa a un escritor a hacer libros tan largos. ¿Acaso les pagan por líneas? ¿O por espacios? ¿De verdad necesitan tantas páginas para explicar una historia? ¿O confuden calidad con cantidad? Por otro lado, me parece que hoy en día ya no estamos preparados para lecturas tan largas y que obligan a cierta "dependencia" por parte del lector.

lunes, 11 de junio de 2007

3 Apuntes

No he logrado acabar El premio, de Manuel Vázquez Montalbán. Me sabe mal, pues lo cogí con ganas, "por fin un policíaco con cara y ojos", pensé... pero no. Hasta la página 153 la acción se resume en que Carvalho acepta una propuesta muy tentadora de unos de los hombras más ricos de España: debe vigilar a los invitados de la entrega del premio literario del mejor dotado del mundo. Así que parte hacia Madrid en jet privado, con whisky exclusivísimo y Jaguar con chófer. Allí, antes de empezar su tarea como detective privado, rememora sus tiempos para con el Partido Comunista - con crítica y regusto amargo. El resto de la trama son conversaciones entre los invitados a la fiesta literaria: mucha crítica encubierta (y no tan encubierta) hacia sus compañeros de trabajo, hacia los políticos (Carmen Alborch y Joaquín Leguina, en concreto) y hacia los denominados empresarios "tiburones". Mucha conversación insustancial, demasiadas digresiones en lo que a la trama se refiere. La próxima lectura debería ser La hojarasca, de Gabriel García Márquez, pero será La ciudad sin tiempo, de Enrique Moriel - siempre y cuando me lo traigan pronto, jeje.
El sábado vi Piratas del caribe 3. No está mal, se deja ver. Lo mejor: al menos, durante unos años, no habrá más Jack Sparrow. Lo peor: ¡casi 3 horas de duración! Claro que de esta forma se amortizan los 7 euros de la entrada, pero es que no era necesario. Una película que se puede resumir en "rescatan a Jack Sparrow del mundo de los muertos y los piratas se enfrentan al malísimo de Blake" no debería durar tres horas. Jamás. Eso sí: final inesperado (pero muuuy romántico). Apunte: si sois capaces de aguantar los larguísimos títulos de crédito, vereis una escena sorpresa, como en X-Men 3.
Matt Harding en Madrid: leo en El Mundo que alrededor de 120 personas fueron a la Plaza Mayor a bailar con él. Sin comentarios.

viernes, 8 de junio de 2007

Series y 2 películas que no hay que ver

Mientras me planteo si debo seguir con la absorbente lectura de El premio, de Manuel Vázquez Montalbán, haré un breve inciso sobre las series televisivas que más me gustan. Además de las típicas Prison Break, House, Anatomia de Grey, CSI Miami & CSI Las Vegas y Héroes, añado Mujeres desesperadas.
Películas que no hay que ver... jamás: Catwoman y Gothika, emitidas en TV3, cadena que, por este detalle, debería ser privatizada inmediatamente. No perderé el tiempo en tratar de explicar argumentos y errores (casi tantos como actores aparecen en las películas): quién quiera sufrirlas, no tiene más que pasarse por el videoclub (también se pueden descargar de internet, claro). Catwoman y Gothika han entrado en mi club de "oh-cielos-suerte-que-no-la-vi-en-el-cine", junto con Más de mil cámaras velan por tu seguridad y Alone in the dark (aunque estas debería catalogarlas como comedias). En serio, si hay libros de los que sólo cabe plantearse "¿para eso talan árboles?", hay películas que ponen en duda el criterio de productores, directores y otros ejecutivos del cine. Decía Billy Wilder que no conocía a director de cine que quisiese hacer malas películas, pero visto lo visto, debo ponerlo en duda.

lunes, 4 de junio de 2007

Los crímenes de Oxford

Pues sí, he tardado 6 semanas en volver a escribir sobre mis lecturas, cosas de los estudios y los exámenes. Este fin de semana he retomado los hábitos: la novela escogida ha sido Los crímenes de Oxford, de Guillermo Martínez. El argumento: "Poco después de haber llegado a Oxford, un joven estudiante argentino encuentra el cadáver de una anciana. Paralelamente a la policía, el muchacho sigue su propia investigación con su maestro, el eminente Arthur Seldom. Los juegos de lenguaje de Wittgenstein, el teorema de Gödel y las sectas antiguas de matemáticas se mezclan en esta novela policíaca" (gracias FNAC).
A mi parecer, se trata de una novela bastante correcta, con una trama bastante interesante y comprensible para el público ajeno a las matemáticas: intentar explicar conceptos como el teorema de Gödel o el teorema de Fermat no es sencillo, y menos cuando sirven para sustentar una historia de asesinatos y misterios que hay que resolver. El final es bastante correcto, hay ciertas dosis de sorpresa, sí... pero tampoco es aquello que se nos intenta vender. Los crímenes... me ha recordado en parte a otra novela de misterio ganadora de un premio literario: La tempestad, de Juan Manuel de Prada, una novela de misterio que, a nivel literario (estilo, caracterización de los personales, etc), está por encima de la media... pero a la que le falta "algo", quizá que no se asemeje tanto a un ejercicio de estilo. Valoración: un 7 sobre 10.