sábado, 28 de abril de 2007

Sunshine

Ayer fuimos a ver Sunshine: "Estamos en el año 2057, el Sol está agonizando y la humanidad se enfrenta a su extinción. La última esperanza para la Tierra recae en la Ícaro II: su misión, transportar un dispositivo nuclear diseñado para volver a activar nuestra agonizante estrella. Ya durante el viaje, perdido el contacto con la Tierra, la tripulación oye una baliza de peligro de la Ícaro I, que desapareció en la misma misión siete años antes. Un terrible accidente pone en peligro la misión y pronto la tripulación se encuentra luchando no sólo por sus vidas y su estabilidad mental, sino por el futuro de todos nosotros" (gracias La butaca). El director es Danny Boyle, conocido por películas como 28 días después, La playa o Trainspotting.
A mi entender, la película empieza bien, aunque luego acaba siendo una mezcla de 2001 y Atmósfera Cero, una combinación algo rara para mi gusto. Lo mejor es, sin duda alguna, el ambiente opresivo y angustioso (se percibe desde el primer momento, con lo que no dejas de estar en tensión durante todo el rato), y el diseño del sol, un personaje más de la película. Valoración: un 6,5 sobre 10.

viernes, 27 de abril de 2007

The Teruel chronicle

Como estaba previsto, el domingo por la mañana (22/04) Mónica y yo salimos rumbo a la provincia de Teruel, para descansar y recuperarnos de las últimas semanas. El lugar escogido fue Albarracín, una pequeña y preciosa población al sur de Teruel: se trata de una pequeña joya que, sinceramente, no os debeis perder. Dormimos en el hostal la Doña Blanca, lugar donde se duerme correctamente. Eso sí, no os fieis de las apariencias: es un hostal, sí, aunque hay parking privado y unos cuartos de baño equipados, por ejemplo.
Ir a Teruel en coche representa (casi) una pequeña aventura. La pregunta es: desde Barcelona, ¿por dónde voy? ¿Por Zaragoza? ¿Por el interior de Catalunya? Al final cogimos la ruta C, es decir, bajando por la autopista hasta Sagunto, para luego coger la autovía Mudéjar, una de esas autopistas encubiertas donde vas a 120 km/h y no hay peajes. Comimos estupendamente en Vinarós, una pequeña y entrañable población pesquera de Castellón - muy cerca de Peñíscola, por cierto. Finalmente llegamos a Albarracín a última hora de la tarde, después de hacer una visita a Mora de Rubielos, otro bello pueblo.
Resumo: estuvimos en Teruel casi tres días, y no puedo dejar de recomendaros la Sierra de Albarracín, con sus pueblos, sus montañas, su aire, su comida, su tranquilidad. Bueno, no vayais al nacimiento del Tajo, es feo y deprimente, nada que ver con las Fonts del Llobregat, por ejemplo. De Teruel, como ciudad, sólo puedo decir que existe, pero decepciona: en una hora ya habíamos visto lo más destacable, psep. Lo mejor fue la comida, un menú generoso y espléndido por sólo 10 euros. Ya de regreso a casa pasamos por Calanda (lugar de nacimiento de Buñuel y famosa por sus melocotones) y Alcañiz, otra pequeña joya que hay que visitar.
Y después de ese merecido descanso, la vuelta a la realidad: tardamos unos 50 minutos en llegar desde la Diagonal a casa, casi una aventura, vamos.

The Belgium chronicles: 20/04/07

Con una semana de retraso (lo lamento), esta es la crónica del viaje de vuelta a casa...

"Ahora mismo estoy en el aeropuerto, en la terminal de embarque. Son las 17:25h, he llegado antes de lo previsto. Faltan poco menos de dos horas para el despegue, de momento sólo estamos tres personas esperando. Nota: los tres llevamos portátiles y estamos escribiendo. He intentado conectarme via WiFi, pero ¡oh sorpresa!, también hay que pagar. Por lo demás, he tardado unos 15 minutos en llegar desde el check-in (donde la azafata de Iberia me ha hablado en holandés hasta que ha visto mi cara de te-lo-juro-no-te-entiendo) hasta la puerta de embarque, pasando por dos controles de seguridad, 17 escaleras mecánicas y unas 149 tiendas. En el control me han preguntado si llevaba líquidos en la bolsa, he respondido que no, pero luego he caído que llevo un chocolate artesano que me han regalado en el trabajo. En principio es para la gente del departamento, no sé no sé...

El día ha ido bien, es lo que pasa con los últimos días, te pasas más tiempo despidiéndote que haciendo tu trabajo. No hay mucho que decir, la verdad. A destacar el desayuno a las 7 de la mañana, alejado de cualquier horda de estudiantes españoles, y el viaje con el taxista hasta el trabajo: habré coincidido con él 4 o 5 veces estas últimas semanas, y claro, ya daba pie a conversar conmigo, aunque él apenas hablaba alemán y yo no entiendo el holandés. Ejemplo: “Barcelona ejsnfjdfnjjj, ne?” También había coincidido con el taxista que me ha llevado desde el trabajo al aeropuerto (era aquel que iba a 100 km/h), aunque este sí, por suerte, que dominaba el inglés."
Ahora (día 27) añado que el vuelo y el regreso a casa fueron demasiado correctos. Nada a remarcar... ¡incluso las maletas llegaron rápido!

Hasta aqui los comentarios de mi viaje a Bélgica. Apenas tuve tiempo de ver alguna ciudad que no fuese Mechelen, me he quedado con ganas de ver Amberes, Bruselas, Gante o Brujas, por ejemplo, así que puedo decir aquello de "volveré".

viernes, 20 de abril de 2007

The Belgium chronicles: 19/04/07

A las 16:15h estaba ya de vuelta en el hotel: mi intención era hacer unas cuantas compras y dar un paseo y, efectivamente, con gente rondando sus calles y sus tiendas Mechelen parece otra, cambia el ambiente a mejor y se palpa cierta actividad en el aire. Y luego, lo dicho: a las 18h se expande un virus (tipo resident evil, jeje) y toda la gente regresa a sus hogares.
 
Estuve fijándome en el tipo de tienda, no hay muchas diferencia con nuestro país: la ropa, el ocio y la decoración copan los locales. Eso sí, sólo vi una inmobiliaria, el boom del ladrillo todavía no ha llegado. El otro día un chico me comentó que se había comprado una casa porque le salía solo "algo más caro que un alquiler", así es normal que no haya tantos locales de este tipo. Bueno, "esta es la mía, voy a quemar la Visa", pensé... pero no, nada mas lejos de la realidad. Todo lo que se puede comprar aqui se encuentra también en Barcelona, y lo que era de aqui, tipo souvenir (por ejemplo, un horrible sacacorchos con la forma de la torre de la catedral, bárbaro), o era muy feo o no valía la pena. Lástima. Con resignación, tuve que acercarme a un supermercado. Por cierto, me ofrecieron la tarjeta cliente, jeje.
 
Como era mi última cena, decidí permitirme un pequenyo lujo: parrillada de carne en una terraza con vistas al río y/o canal. Y sí, estaba todo muy bueno, incluso las patatas fritas y una sabrosísima ensalada. Nota: por primera vez no utilicé el alemán o inglés para hacerme entender. Me senté, cogí la carta y le dije a la camarera: "Ik will ne Cola zum drinken en een Grill Mix zum eten". Vamos, no es para tirar cohetes, pero, por lo menos, no me contestaron el inglés y me hice entender.
 
Correré un tupido velo sobre mi última noche de hotel: antes de dormir estuve viendo Glimmer Man, con Steve Seagal y uno de los de Scary Movie. Lo peor? Verla en inglés y con subtítulos en holandés. Era necesario? No, claro que no... Necesitaba un somnífero, eso es todo...

jueves, 19 de abril de 2007

The Belgium chronicles: 18/04/07

Ayer estuve en Amberes (Antwerpen), los companyeros de trabajo habían organizado un encuentro informal para cenar y tomar unas copas. Mi esperanza era poder pasear por las calles de una ciudad de la que me habían hablado muy bien, pero no pudo ser: sólo vi un restaurante llamado "Leonardo da Vinci" (donde comimos bien) y un bar, el "Zuid", donde disfruté de un mojito bastante suave. Sí, ya lo sé, no fue una noche muy belga, propiamente dicho... bueno, durante la cena bebí una Konink (creo) y otra cuyo nombre no recuerdo (estaban bastante buenas, eso sí). A pesar de ser un miércoles por la noche había mucha gente cenando o tomando copas en los muchos restaurantes y bares de la ciudad: "that's because of the university", me dijeron, "Antwerpen is a city of students". Estuve poco rato y no fue mucho lo que pude apreciar, aunque comparado con Mechelen, donde parece que impongan el toque de queda a las 18h, la diferencia es notable.

La anécdota del día: esperando el ascensor coincidí con cuatro personas que resultaron ser catalanas, pensé que eran empresarios o así, pero no... esta manyana he desayunado con una horda de estudiantes de ESO (futuras víctimas de la Logse), las personas con las que coincidi eran sus profesores. Por lo que he podido escuchar, estaran en Bélgica una semana entera, Mechelen será su centro de operaciones.

Anoche aproveché para preguntar sobre los subtítulos de los programas de televisión, me dijeron que hay diferentes dialectos que se diferencian tanto entre sí que, para facilitar su comprensión, los traducen y subtitulan. De hecho, el tema de los idiomas es bastante complicado: en Mechelen hablan en holandés, pero en Bruselas (de la que, por cierto, me han dicho que es una ciudad donde es imposible orientarse y muy fácil perderse) lo hacen en francés. Luego esta el idioma flamenco y las diferentes variedades dialectales. Eso sí, casi todos hablan y entienden el alemán y el inglés.

Manyana vuelvo a Barcelona, con un poco de suerte escribiré la última crónica desde el aeropuerte, jeje!

miércoles, 18 de abril de 2007

The Belgium chronicles: 17/04/07

Esta es la primera cronica que escribo desde el trabajo, aprovechando que he llegado a las 10h y que estoy sentado en una esquina de la habitacion. Ayer no pude escribirla desde el hotel, le deje mi stick de memoria a un chico del trabajo para que pudiera copiarse Los simuladores.

Ayer, después de disfrutar de una merecidísima siesta, decidí no arriesgarme más con la comida, así que repetí restaurante y, también, plato: tagliatelle all'uovo. Anecdota: a mi lado había 2 parejas de americanos que hablaban de sus respectivas vacaciones; mientras unos marchaban con tren hacia Italia (via Paris) otros iban a recorrer el norte de Espanya yendo de Parador Nacional en Parador Nacional. Por dinero no será, digo yo. Y no hice nada más, Mechelen es tan bonita como aburrida y repetitiva, y como hoy toca visita y cena en Amberes con los companyeros de trabajo, decidí regresar al hotel a seguir descansando. Allí vi La vida de los otros, pelicula que me ha sorprendido muy muy gratamente.

Resumen: "El capitán Gerd Wiesler (Ulrich Mühe) es un oficial extremadamente competente de la Stasi, la todopoderosa policía secreta del régimen comunista de la antigua República Democrática Alemana. Pero, cuando en 1984 le encomiendan que espíe a la pareja formada por el prestigioso escritor Georg Dreyman (Sebastian Koch) y la popular actriz Christa-Maria Sieland (Martina Gedenk), no sabe hasta qué punto esa misión va a influir en su propia vida..." (gracias filmaffinity). Para ser breve, sólo diré que es de lo mejorcito que he visto en mucho tiempo, a un nivel similar a El laberinto del fauno, por ejemplo. No puedo dejar de mencionar el trabajo del actor principal, Urlich Mühe, impresionante. Valoracion: un 10.

Dos cosas sobre la televisón belga-holandesa: me he fijado que no sólo subtitulan las películas, sino que también los debates, lo que signifca que ni ellos mismos se entienden, jeje. Luego, estos ultimos días he puesto la cadena musical "Jim " como hilo musical, y habré escuchado la cancion de Beyonce & Shakira unas 19 veces. Sin comentarios. La opciùon de cambiar de canal existe, pero claro, en el otro canal musical (cuyo nombre no recuerdo) sólo ponen música disco holandesa.

Para acabar, pasos para conseguir un café de máquina: opción 1: Verse Koffie -> opción 4: Koffie met melk -> Ajustar niveles de café, azúcar y moka (esto con un simple sí/no) -> apretar start. Y ya está. Lo malo es que el café de aqui apenas tiene cafeina, y sale más a cuenta tomarse una Coca-Cola.

martes, 17 de abril de 2007

Pausa: dos críticas

Tanto tiempo libre en Bélgica (sobre todo entre los viajes de avión y tren) me ha permitido leer dos novelas policíacas, El último detective, de Robert Crais, y Pasaje al paraíso, de Michael Connelly. Bueeeeno... estoy lejos de casa y sólo quería unas lecturas entretenidas, así que tampoco podía esperar mucho de estas lecturas.

 

Contraportada de El último detective: "El detective Elvis Cole recibe una terrible llamada: un hombre le anuncia que ha secuestrado al hijo de su antigua compañera sentimental, que estaba al cuidado de Cole en ausencia de su madre. El acto tiene que ver con el pasado del detective, que fue el único superviviente de un batallón aniquilado en Vietman". Resumen: está bien, se puede leer, aunque es un poco bestia y me sobran los constantes cambios de punto de vista. Correcta, entretenida, para el verano. Vamos, sin pretensiones. Valoración: un 6,5 sobre 10.

 

Ahora, Pasaje al paraíso: "El cadáver de Tony Aliso, productor de películas porno, aparece en el maletero de un Rolls-Royce con dos tiros en la cabeza. Todo apunta a que se trata de un ajuste de cuentas de la mafia, pero en la división contra el crimen organizado no piensan lo mismo. El detective Harry Bosch regresa para hacerse cargo del caso". Resumen: bueno, está bien, tiene sus momentos, pero me sobra que el protagonista recuerde tanto a Harry El Sucio con malos modales, y sus métodos expeditivos. Otra novela para la playa, con valoración de 6 sobre 10.

The Belgium chronicles: 16/04/07

Después de un fin de semana sin descanso, hoy me parecía el día idóneo para dejarme llevar por las cosas y no hacer nada... Bueno, nada que implicase hacer esfuerzos y esas cosas. Aún así, hay cosas que merecen ser explicadas.

Los taxis: estoy pensando en renombrar estas crónicas por "Los taxis de Mechelen" o algo así. El domingo por la noche se me ocurrió pedir un taxi para las 07:30 horas, para así llegar pronto al trabajo y ver como estaba el ambiente: hoy ha sido el "Día D" ( go-live lo llaman aqui). Creyendo en la puntualidad belga (ya no creo en ella, como ahora vereis), me planto en recepción a las 07:28h. Tic tac. Pasan 5 minutos. Tic tac. 5 minutos más. Me acerco a la recepcionista y le comento que ayer pedí un taxi, así que llama a la empresa. Me mira y dice que ya está en camino, que se había de hotel. Tic... y un coche espera en la puerta, ¡oh milagro! Sí, el taxi esperaba 50 metros más abajo. Me subo y una chica joven me sonríe, se disculpa, me saluda y apaga la radio (por este orden). Y... ¡no tengo nada que explicar! Ha ido a la velocidad permitida, ha puesto los intermitentes (el coche era un Ford Focus familiar, conozco el ruido que hacen), se ha parado en los semáforos en ámbar, seguro que ha salido hace poco de la autoescuela, o el coche era de su padre. El taxi de vuelta ha sido otra historia: ha llegado 10 minutos tarde. Eso sí, como mi amigo italiano de ayer, ha recuperado el tiempo perdido: en una recta donde se puede ir a 60 km/h él iba a 100 km/h. Me he puesto el cinturón de seguridad, y eso que era un Volvo, jeje.

Después del trabajo no me apetecía moverme, pero claro, si se come a las 12h, a las 19h hay que alimentarse. Cojo mi última lectura, Paradies verloren, de Cees Nooteboom, (algún día les dedicaré un post a este escritor holandés) y voy a un restaurante que siempre está bastante lleno, buena señal. Me siento en una mesa, pido una pils y la carta. Al azar escojo Kleurrijke Pasta, un plato de espirales con verdura (espárragos, tomates, endivias, etc) y algo parecido a una salsa mayonesa. Estaba bueno, sí. Pero como estaba sentado en la terraza y hacía frío, no he tardardo en engullirlo y regresar al hotel.

Para acabar: hoy he visto el último capítulo de la primera temporada de Los simuladores, ahora ya los he visto todos. Me parece una serie interesante, muy bien hecha, con buenas caracterizaciones y muchos momentos de humor. No es una serie como las que últimamente miro (24, House , Prison Break, etc), es diferente e igual, por eso, me sabe mal que ya no se emita más.

lunes, 16 de abril de 2007

The Belgium chronicles: 15/04/07

Hoy hablaré de números, ahora mismo son las 22:25h del domingo y estoy terriblemente cansado. El día ha dado mucho de sí, y claro, ahora apenas mis ojos se mantienen concentrados sobre la pantalla. Este es un breve resumen.

Como mis primos tenía un compromiso familiar, me he ido hacia las 11:20 horas. Quedaban unas 6 horas hasta que saliese mi tren hacia Bruselas, así que decidir dejar mis maletas en la consigna de la estación y dar un paseo por la ciudad. La consigna: claro ejemplo de que la tecnología puede aplicarse con inteligencia. No hay que dejar las cosas en una sala inmensa con taquillas: es un parking inteligente para maletas. Por cuatro euros metes el equipaje en una especie de máquina de café, bárbaro.

Después de una breve visita a la tumba familiar, he ido paseando hasta el parque universitario, una vastísima extensión de hierba y árboles con una bonito lago artificial. Allí he sido consciente de la temperatura: ¡28 grados! La tentación de tomarse una Kölsch era muy grande, pero al final he aguantado y he bebido Coca-Cola con muuucho hielo. De allí a la catedral de Colonia y sus 509 (!!) escalones hacia la cumbre de la torre. Admito que llegué a pensar que no lo conseguiría, pero pasito a pasito (nunca mejor dicho) lo logré. Y sí, bonitas vistas, jeje. Lo mejor es el momento de bajar, cuando se oye el jadeo de los que suben. Cómo no, me he topado con unos españoles (no eran discretos, casi gritaban) y les he dado ánimos.

El tren salió a las 17:14h, puntual, pero a media hora de llegar a Bruselas tuvo que hacer una parada de emergencia en un pueblo llamado Löwenstein, no por nosotros, sino por otro Thalys que iba en dirección contraria. Por cierto, aqui promocionan mucho estos Thalys (por cierto, ¿quién le pone nombre a los trenes?), pero yo prefiero los ICE, no tuve la sensación de estar en una caja de zapatos. Manías. Hemos llegado con 13 minutos de retraso, no ha sido problema para que desde la vía 20 subiese a otro tren en dirección a Mechelen.

Y, aqui... otro taxista, de una tercera compañia. Con mi holandés de 4 días le digo al conductor "NH Hotel, Korenmarkt twei an tweitijj" (no sé si se escribe así, es igual) y responde "Oh Korrenmarkt, NH, okaaay". Era italiano. Y como tal, ha batido todos los récords de velocidad del mundo. Se ha saltado dos semáforos en rojo (que yo hubiese visto) y casi me cambia de lado en el coche, es lo que pasa cuando coges una curva cerrada a gran velocidad. Ya en el hotel, me han cambiado la habitación, ahora me siento tejano, estoy en la 501. Esta es más pequeña, snif.

The Belguim chronicles: 14/04/07

Que lo sepais: ayer sábado disfruté de un día soleado, con temperaturas que oscilaron entre los 25 y 28 grados. Envidia, ¿eh? Bueno, para mí fue también una sorpresa, por la mañana dejé la chaqueta en casa, luego vi que el jersey también me sobraba, estuve todo el dia, hasta las 21h más o menos, en camiseta.

 

Después de un desayuno reparador en el patio interior de la casa mi primo, salí de casa en dirección a la estación de tren, tenía que llegar a un sitio llamado Kleinenbroich, y aunque lo había mirado por internet, no estaba muy seguro de cómo llegar. Como no me aclaré con los paneles informativos, me dirigí al servicio de ayuda al viajero, donde me atendieron estupendamente, llegándome incluso a imprimir la ruta que debía seguir. Luego, después de pasear por las abarrotadísimas calles del centro, compré dos libros para la nueva familia de mis gatos ( Un giro decisivo, de Andrea Camillieri y Todas las almas, de Cees Nooteboom), para después refugiarme brevemente en el Mediamarkt, aunque este sitio estaba casi tan lleno como el exterior. Comida: mi menú consistió en un Döner gigante y una Coca-Cola. Precio: 3,50 euros.

 

Llegar a Kleinenbroch suposo una pequeña aventura. Tomé un tren a dirección Krefeld, para bajarme en Neuss. Allí tenía que coger el tren regional en dirección Mönchengladbach, pero me equivoqué, a pesar de estar en la vía y la hora correctas. ¿El motivo? El tren anterior llegó con retraso, llegando a la hora prevista del mío. Acabé en... ¿Karrst? Debí haberlo supuesto, ¡esto no es Bélgica! Tuve que llamar a la señora W, quién decidió venir a recogerme a Neuss. Después de 10 minutos de espera ya estaba camino de Koisenbroich, donde viven Aris y Piti. Seré breve: viven en una casa de 120 metros cuadrados con un jardín de 80, con una mujer jubilada que vive por y para ellos y que no tiene nada mejor que hacer que peinarles o rascarles la barriga. Mejor no pueden estar.

 

Al volver a casa no había nadie esperándome, así que llamé a mi primo al movil (no quiero pensar en la factura telefónica, brr); me dijo que me esperaban a la orilla del Rin, donde estaban de barbacoa. Allí cené unos pinchos morunos con un Kölsch bien frío, mientras miraba la puesta del sol con la silueta de la majestuosa catedral dándome las buenas noches. El final perfecto para un día bastante emotivo. Os recomiendo esta ciudad, es un sitio donde siempre se puede (y debe) volver... sobre todo si hace buen tiempo.

The Belgium chronicles: 13/04/07

Más sobre los taxistas de Mechelen: el que me llevó a la estación también quiso entablar conversación conmigo, fue imposible, sólo entendía el 25% de las cosas que me decía. Un ejemplo: "In Brussels airpa het woukas straikan en no fluj jeut". Casi casi como el klingon. Luego mis primos me dijeron que había huelga en el aeropuerto de Bruselas, así que pude entender esas palabras crípticas.

Es sábado por la mañana y ya estoy en Colonia. Llegué ayer por la tarde después de hacr una brevísima parada en Bruselas, donde apenas tuve tiempo de salir de la estación y ver que, si daba un paseo, perdía el tren. La puntualidad no es en Bélgica una virtud, sino un hecho. Ejemplo: si un tren sale a las 17:59h (como el que cogí yo en dirección a Colonia), llegará hacia las 17:53h y cerrará las puertas a las 17:58h, y por mucho que aprietes el boton de abertura de puertas, no habrá clemencia. Podreis decir que será porque me subí en un ICE (tren internacional), pero lo ví con el regional que me llevó de Mechelen a Bruselas.

Mi ICE era lo que aqui se conoce como uno de segunda categoría, los buenos son los Thalys. Pues qué quereis que diga, exceptuando que los asientos son algo estrechos, nada que objetar y más en comparación con los Talgo o los Arco que circulan por nuestro país. Hicimos dos paradas antes de llegar a Colonia: Lieja y Aachen, que vistas desde la ventana, parecen bonitas. No me tocó asiento de ventana, aunque no hubiese servido de mucho, estaba justo entre dos, sólo podía contemplar lateralmente lo que fugazmente (a veces el tren iba a 236 km/h, o eso decía el panel informativo) se mostraba. Así que estuve casi todo el viaje leyendo Pasaje al paraíso, de Michael Connelly) La anécdota del viaje fue que a mi lado se sentó un español que no paró de escribir en su palm y de hablar por teléfono mezclando el francés y el castello: "Bonjour, oui, nous avons un problema avec el documento de securité... Oui, je sais, porque tu sabes que...".

Después de cenar una sabrosísima ensalada y unos rollitos de primavera, acabamos la noche mi primo, un amigo suyo y yo tomando cervezas a la ribera del Rin, disfrutando de la agradable temperatura (unos 18 grados) y de la silueta del Dom, la catedral de Colonia. Y a las 12h, ¡a dormir!

viernes, 13 de abril de 2007

The Belgium chronicles: 12/04/07

Me parece que los taxistas de Mechelen se merecen un capítulo aparte. El de esta mañana perfectamente podría ser el equivalnte belga a nuestro "Antonio International", aquel español que habla todos los idiomas del mundo (sobre todo inglés) y que intenta vendar su producto como nadie más puede hacer. En el trayecto al trabajo, de 10 minutos aproximadamente, no sólo me ha preguntado si había estado antes en Bélgica, si me gustaba, si había visto Bruselas, qué me parecía el tráfico (todo esto en inglés con palabras en holandés, tipo Do you like fahren in Belgium?), entre otras cosas, sino que al final me ha dado una cartulina con recuadros y me ha dicho que si hago 10 viajes con su compañia me harán un... 10% de descuento. Yuppie. Si pagase yo los viajes o me costasen algo más de 9 euros, igual me lo pensaba. Además, no sabeis como ha sido el viaje con el taxi de la tarde, de la otra compañia. Si ayer me recogió un Audi A3 con una Yo-soy-la-Juani versión 35 años belgas, hoy me esperaba un Volvo con olor a nuevo y con conductor con aspecto de chofer de película, traje-gafas oscuras. Me han dado ganas de llamarle James, jeje. Y, como ayer, el trayecto fue más barato.

La comida: hoy tocaba en el menú del trabajo espaguetis a la carbonara, hasta aqui bien... si no fuese porque me he zampado un plato inmenso a las 12 del mediodía. Al salir de una de mis clases magistrales sobre procedimientos no estándard, los compañeros han dicho " A comer, ¿no?", y antes que pudiese reaccionar ya estaba con ellos en la cola. Comiendo a esa hora es normal que a las 19h esté ya hambriento, y por eso, después del trabajo, nada más llegar al hotel, he aceptado la invitación a cenar de otros compañeros. Esta vez he ido sobre seguro (eso de poner un dedo en la carta sin mirar y decir "esto" algún día me fallará) y he pedido tagliatlle al uovo. No me extraña que los belgas sólo pidan un plato, otra una ración inmensa. ¡Y con mucho picante!

Curiosidad: a pesar de que tengo grabados en el portátil unos cuantos capítulos de Los simuladores (serie muy recomendable), antes de dormir suelo hacer zapping y ver cómo las imágenes fluyen ante mi. Me ha sorprendido que los belgas/holandeses no suelen doblar las series extranjeras a su idioma, sino que, simplemente, las subtitulan. Creo que en Portugal hacen lo mismo.

Mañana dejo la habitación 402 y marcho a pasar el fin de semana a Colonia. Cerca de allí, en Koisenbroich (me parece que se escribe así) me reencontraré con los dos gatos que acompañan estas letras, Aris y Piti. Así que hasta el lunes no podré actualizar el blog.

jueves, 12 de abril de 2007

The Belgium chronicles: 11/04/07

Una de las diferencias entre ayer y hoy es que Mechelen (Malinas, en castellano) es más aburrida: las calles y los edificios son los mismas, por ejemplo. He dado otra vuelta por el casco antiguo, por la zona comercial y reconozco que no tiene nada de especial. ¡Si hasta hay un Zara! Además, en el trabajo los colegas españoles me han comentado que "hasta los belgas dicen que Mechelen es aburrida", así que igual sí que tendré que echar mano del GTA San Andreas de mi hermano, teniendo en cuenta que ya me he leído el primero de los dos libros que me he traído (la crónica literaria, para cuando vuelva) y que, saliendo a las 18h, poco tiempo tengo para ir a Bruselas o Amberes.

El taxista de la mañana ha sido el mismo que ayer, con la diferencia de que se había duchado, que estaba escuchando la canción de Corrupción en Miami (la de la serie) y que no ha parado de hablar por el walkie-talkie. La vuelta ha sido más divertida: mientras esperaba el taxi, se ha parado en la puerta un Audi A3 color rojo, conducido por una mujer con gafas tipo Yo-soy-la-Juani. Me mira: "Waiting for a taxi?" Me subo, "NH Hotel in Mechelen, please", ella arranca el coche: no hay taxímetro, nada que indique que eso sea un vehículo de transporte público y la ruta de vuelta al hotel es diferente. ¿Hm, donde me habré metido?, me pregunto. Pero nada, a la tercera vez que le suena la blackberry a la conductora (detalle tranquilizador) entiendo palabras como Mechelenzentrum y NH. Llegamos al hotel y, además, el viaje me ha costado 2 euros menos que ayer.

Por la tarde, al dejar la llave en recepción, habían dos personas registrándose en el hotel. Espero pacientemente mientras la amable señora les atiende. Uno de los dos señores se me queda mirando y le dice a su compañero: "Ostres, aquest paio s'assembla molt a un noi de Vinarós". Terrible. El otro se gira y sonríe. No puedo evitarlo: "Vai viure dos anys a Peniscola". Silencio. Después de la sorpesa inicial (parles valencià, etc etc) llegan las aclaraciones: "Doncs t'assembles molt a un nano d'un restaurant d'allà abaix, al port". Sí, lo había olvidado, me lo comentaron en más de una ocasión, al parecer tengo un doble en un restaurante llamado los Relojes o algo sí. El mundo es muy pequeño. Demasiado.

Nota culinaria: para comer, tagliatelle industriales (tanto en sabor como en cantidad). Para cenar, rundscarbonade: como un gulasch de ternera con ensalada y, lástima, patatas fritas con gusto a McDonalds. Tambien escogida al azar, of course.

miércoles, 11 de abril de 2007

The Belgium chronicles: 10/04/07

Primer día completo en Bélgica; no tengo mucho que decir, la verdad. En el trabajo todo ha ido bien, aunque creo que debo hablaros de la máquina de café, una maravilla. Os explico: mientras que nosotros estamos acostumbrados a unas máquinas de café que deben ser de la época del Spectrum 48K, aquí disfrutan de lo que llamariamos Generación PS3. Es una máquina inmensa, algo más grande que una de Coca-Cola, y puedes escoger entre un sinfín de posibilidades: café solo, con leche, con moka, con chocolate, con azúcar, con menos azúcar, con sacarina, etc etc. Y, lo mejor de todo: ¡gratis total! Eso sí, no todo podía ser bueno, el café está bastante (mucho) aguado.

Por la tarde era mi intención dar una vuelta por la ciudad, ver 4 tiendas y eso. Pero, oh cielos, estaba todo cerrado y apenas unas cuantas personas por las calles. Hm, ¿ha habido un ataque nuclear? ¿Toque de queda, quizá? Me acerco a una librería y veo que el horario de cierre es a las... 18 horas. Bárbaro. Estoy tan sorprendido que no me separo de la vitrina, y pongo mis ojos en el único título que entiendo: Tumbas, de Cees Nooteboom, que según logro descifrar por el subtítulo trata de un paseo por las tumbas más importantes de Europa. Si el libro despierta en mí algún tipo de interés, éste desaparece cuando veo el precio, 49,95 euros. Sigo paseando, hago unas cuantas fotos, me entra hambre. ¿Qué hora debe ser? Horror: las 19:15 horas.

Así que busco una terraza cómoda y agradable para matar el tiempo en compañía de Robert Crais y su El último detective, novela policiaca (como su nombre indica) muy entretenida. Estoy en la plaza Vismarkt. Pido en alemán una "pils" (tampoco tiene mucho secreto, jeje) y disfruto del sol, del leve fluir del canal (sí, en Mechelen hay canales y muchas iglesias) y del ruido de los ciclistas al pasar. Aprovecho que estoy tranquilo y le pido a la camarera algo para cenar, sin saber qué podía ser: Brochette Champignon. (Bueno, esto es lo que pone en el ticket, pero os aseguro que el nombre entero daba más miedo).Al final resultó ser un pincho de ternera, con patatas fritas, ensalada variada (rúcula, escarola, zanahoria, etc) y una salsa de champignones muy buena. Y al hotel, que empieza a hacer frío, cuando desaparece el sol, me acuerdo de que no estamos en el Mediterraneo. ¡Catxis!

martes, 10 de abril de 2007

The Belgium chronicles: 09/04/07

(Nota: escribo desde un teclado belga: dificil dificil)

El día se ha hizo más largo que de costumbre, siempre que me toca coger un avión parece que las horas vayan más lentas o que, simplemente, se multipliquen. En fin, el caso es que ya estoy en Mechelen, Bélgica. Resumen: el vuelo bien, la ciudad bonita (cuando pueda haré fotos y hablaré un poquito sobre ella), el hotel correcto y la comida bastante decente.

A destacar del día de ayer: en el avión me he senté al lado de una pareja belga-francesa bastante peculiar: él era bastante mayor que ella, y se han prodigaron a besos sonoros durante todo el trayecto (tschuiik tschuiik), quitandose los zapatos y sin parar de hablar: un tormento, vamos. Del aeropuerto de Bruselas sólo puedo decir que es muy grande y que la sala de recogida de maletas está lejos, muy muy lejos de la terminal de llegada. El hotel está bien, mi habitación es grande, dispongo de cafetera y una plancha (¡!), pero el WiFi es de pago (no creo que en mi empresa querrían subvencionarlo, así que tendré que conectarme desde el trabajo). Ademas, el mini-bar está en el armario (???) y no dispongo de cajones donde dejar la ropa interior. ¿Y la cena? Decente, si no fuese porque toda la carta estaba en holandés y porque tardaron 45 minutos en servirme - y eso que me acompanyó Caroline, la responsable de mi viaje. Cené "Koniginnehapje", algo con salsa y pollo, escogida al azar.
De esta manyana quisiera destacar al taxista, por lo que he podido notar; no era muy amigo de las duchas, jeje. Bueno, me reclaman para seguir ensenyando a la gente...

viernes, 6 de abril de 2007

Por un puñado de votos

El miércoles pasado Mónica recibió un bonito obsequio del ayuntamiento de Barcelona: un maravilloso imán con la forma de los indicadores de calle, esos que se encuentran en (casi) cada esquina de nuestra ciudad y que suelen llevar escritos cosas como "Carrer Mallorca". Oséase: regalo tan bonito como inútil. Sí, queda muy bien en la nevera (supongo que, al fin y al cabo, este imán es una versión decente de "un amigo que me quiere me ha traído una camiseta de Marina d'Or"), aunque me pregunto cuanto dinero el ayuntamiento (nosotros) ha (hemos) tenido que pagar y quién se ha beneficiado. Supongo que barato no ha sido, si al final todos los barceloneses han recibido uno.
Llevo poco tiempo empadronado en Barcelona, así que no sé si podré votar aquí. Antes no era mi intención votar a Hereu (se llama así, ¿no?), ahora estoy seguro de no hacerlo. Con dispendios de esta índole sólo consiguen que me acuerde de las calles en mal estado, la falta de bibliotecas, la impuntualidad del metro, los atascos de las rondas, las constantes y absurdas obras en las calles, el aumento de impuestos, etc. Si creen que pueden comprarme con un imán (por muy cuco que sea), es que no tienen mucha estima a los habitantes de la ciudad que les da de comer.

miércoles, 4 de abril de 2007

Una de ciencia ficción

Como dije, no logré acabar La mujer fantasma, de William Irish, de hecho, ni considero que lo haya leído, apenas pasé de la página 40. Me aburría tremendamente, casi tanto como Mercado de Espejismos, con la diferencia que en ningún momento llegó a engancharme. Claro, ¿qué se puede esperar de una novela que inicia sus capítulos con "el centésimo quincuagésimo día antes de la ejecución?"
Así que recurrí a la biblioteca de mi padre y me agencié, siguiendo sus consejos, de Mindscan, novela de ciencia ficción de Robert J. Sawyer. El argumento: "Jake Sullivan consigue engañar a la muerte. Amenazado por una cruel y fatal enfermedad circulatoria, logra copiar su conciencia en un nuevo cuerpo androide que le ha de proporcionar la inmortalidad. La nueva vida parece sin problemas hasta que se plantea un problema de derechos legales y morales con la personalidad... ¿de quién? ¿Qué le ocurre a la persona biológica original cuando el contenido de su mente se ha transferido a un cuerpo androide? Personas y copias: ¿quién debe ser el titular de los derechos legales antes propios de un único individuo? Un drama jurídico, personal, y una interesante especulación en torno a un futuro tal vez no demasiado lejano..."
Para qué negarlo, la cosa empieza bien y se desarrolla estupendamente... hasta que llegamos al momento del juicio. Buff, demasiada filosofía, ética y religión (esta en menor medida). Igual el problema es que me esperaba algo más de acción, movimiento, no sé, que el mindscan iniciara acciones para asesinar al original o algo así, y no a un grupo de personas discutiendo ante un jurado sobre qué es una persona, cuando se crea (lo que lleva a la cuestión del aborto) y cuando deja de serlo.
Este último tercio de la novela me ha recordado al Árbol de la ciencia, con ese capítulo 4 hiriente e irrespetuoso con el lector impaciente, así que no puedo ser muy benévolo con la novela, aunque supongo que para los aficionados de ciencia ficción debe tratarse de algo más que notable, he leído que ganó el Premio John W. Campbell Memorial 2006 y que está recomendado por el mismísimo Orson Scott Card. Pues nada, valoración: un 7 sobre 10.

lunes, 2 de abril de 2007

Me quedo con Tristram Shandy

Este fin de semana he ido dos veces al cine, viendo Tristram Shandy: a cock and bull story, de Michael Winterbottom y 300, de Zack Snyder. Indudablemente, son películas para públicos diferentes, no deberían comparse... aunque si tuviese que escoger, me quedaría con la primera.

Según he leído, Tristram Shandy es una de aquellas novelas catalogadas como clásicas: todo el mundo la conoce pero sólo unos cuantos atrevidos (o aburridos) la han leído, como el Ulises de James Joyce (yo me quedé en capítulo 13, creo - bueno, antes del monólogo infumable de Molly Bloom, hace ya 10 años de eso) o La Ilíada o Madame Bovary o Anna Karenina o... En caso es que también se considera Tristram Shandy como una novela imposible de filmar, ya que "no sigue el orden temporal de las vicisitudes narradas sino que procede principalmente por asociación de ideas. En ella, la primacía del "protagonista" pierde importancia porque Tristram aparece solo en el capítulo IV y desaparece en el capítulo VI; la mímesis con lo real es rota porque el autor incluye reflexiones respecto a la gráfica del texto, opiniones propias, apostrofaciones al lector y burlas. Así es que en la base de Tristram Shandy existe un desenmascaramiento de toda presunción de realismo. Sterne, como antes Miguel de Cervantes, efectúa una desmitificación de los géneros literarios más en boga en sus tiempos y el humor preponderante en esta obra tiene aires cervantinos a los cuales Sterne relaciona con las humoradas de Rabelais. En el interior de la obra las pausas y retrocesos representan la intención de diferir (procastinar) el fin; la página negra recuerda a la muerte" (gracias Wikipedia, me ahorras mucho trabajo). De todas formas, el Michael Winterbottom decidió acercarse a ella no mediante la adaptación literaria, sino utilizando el "the play within the play", es decir, mostrar la novela a través de los ojos de un rodaje cinematográfico ficticio. A mi parecer, doble acierto: por un lado, acerca al gran público una novela que, según parece, merece ser leída, si tenemos en cuenta los momentos humorísticos que se nos enseñan y, por el otro, enseña cómo son en realidad los rodajes, la relación entre los actores o cómo se fragua un guión, por ejemplo. Destacaría, entre otros momentos, el discurso que hace la ayudante de producción Jenny sobre las películas de Fassbinder como metéforas de la vida, que nadie de los presentes (director, guionista y actores) entiende. Valoración: un 9.

El domingo fue el turno de 300. Seré breve: Sí, pero no; no, pero sí. Es decir, a nivel visual la película impacta mucho (pero no tanto como Sin City), en lo que se refiere a la historia, me ha dejado indiferente. Sí, todo muy bonito eso de la lealtad hacia el rey, el poder de la libertad, bla bla bla. Los malos son muy malos y los buenos son héroes. En fin, para pasar el rato disfrutando con los efectos especiales. Valoración: un 6 sobre 10.