De la amplia biblioteca de Emeshing me prestaron la semana pasada La trampa, la última novela de John Grisham: "Debes leerlo, me enganchó desde la primera página". Y sí, fue terminar con El jeque de Harlem de Chester Himes, al que apenas le quedaban unas páginas, y dejarme envolver por las argucias de Grisham. Este es el argumento: "Cuando Kyle McAvoy, estudiante sobresaliente de Yale, está a punto de terminar la carrera de derecho recibe la visita de un hombre que se identifica como el agente Plant de la FBI. Este le dice que si no acepta la oferta del bufete Scully & Pershing en Nueva York, posiblemente el bufete más poderoso del país, se hará pública la grabación de un incidente que tuvo lugar hace 5 años: la supuesta violación de una chica, compañera de estudios de la universidad.Para Kyle y sus amigos era un episodio cerrado y olvidado. Ahora el agente Plant le informa de que ella volverá a poner la denuncia y que la grabación está en su poder. Aunque esta grabación no aporta pruebas claras contra Kyle, si saliera a la luz su reputación como abogado se verá dañada para siempre. Por lo tanto decide hacer lo que le piden: trabajará para Scully & Pershing y renunciará a su plan de dedicar un par de años a la defensa de los derechos de los pobres del estado de Virginia. Pero este es solo el comienzo..."
Las novelas de John Grisham son como las películas de Woody Allen: son siempre lo mismo, pero no por eso dejan de ser interesantes ni de leerse. Aunque se repitan los esquemas narrativos, las caracterizaciones, los estereotipos, uno no puede dejar de querer saber cómo acabará todo, ni dejarse llevar por las descripciones del (en mi caso ajenísimo) mundo de la abogacía. En el caso de La trampa sólo he echado de menos un final más "inesperado", con algo más de sorpresa: parece como si no hubiera un clímax final, una escena que condensara la tensión que se va acumulando a lo largo de la novela. Por lo demás, nada que objetar. Mi valoración: un 7 sobre 10. Para más información podeis leer la crónica de Emeshing.
Las novelas de John Grisham son como las películas de Woody Allen: son siempre lo mismo, pero no por eso dejan de ser interesantes ni de leerse. Aunque se repitan los esquemas narrativos, las caracterizaciones, los estereotipos, uno no puede dejar de querer saber cómo acabará todo, ni dejarse llevar por las descripciones del (en mi caso ajenísimo) mundo de la abogacía. En el caso de La trampa sólo he echado de menos un final más "inesperado", con algo más de sorpresa: parece como si no hubiera un clímax final, una escena que condensara la tensión que se va acumulando a lo largo de la novela. Por lo demás, nada que objetar. Mi valoración: un 7 sobre 10. Para más información podeis leer la crónica de Emeshing.